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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 75

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  4. Capítulo 75 - 75 La Primera Caza III
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75: La Primera Caza (III) 75: La Primera Caza (III) – ¡Kayn, va para ti!

– ¡Lo tengo!

– ¡Saaaaaa!

Las horas pasaron y el dúo peliblanco se mantuvieron recorriendo y adentrándose en el bosque en búsqueda de mas presas.

Encontraron muchas bestias, Shugel, Ratones cornudos y muchas de las que ni siquiera Esrael se acordaba el nombre, pero lamentablemente todas estas eran Bestias Menores y ninguna tenían un tamaño particularmente grande o aceptable por lo que dejaron ir a todas una vez que las capturaron.

No todo era malo, debido a los recurrentes intentos exitosos ambos comenzaban a pulir el trabajo el equipo lo cual solo facilitaba más su caza conforme el día avanzaba, sin embargo…

– ¡¿Por queeeee?!

A pesar de todo era frustrante para ambos.

– Tranquilízate…

– Ah…

estoy tranquilo…

es solo que no entiendo como encontramos puro pequeñín…

– …

Kayn no podía negar las palabras de Esrael o aportar, pues pensaba para si mismo que como era posible que todas las bestias que encontraron hoy escapaban y evitaban luchar como su primera opción a pesar de sus características, pero cuando él estuvo solo tuvo la suerte de que la segunda bestia en conocer fue una que casi lo convierte en su cena.

– Bueno…

aun tenemos tiempo, recarguemos energías y sigamos.

– …

No estoy cansado…

*Gruñido* – …

Sin mas que decir Kayn optó por comenzar a descansar, Esrael aun estaba algo resentido con la situación por lo que quería seguir sin pausa, pero su estomago no pensaba lo mismo y rugió marcando su presencia.

– Pásame lo que capturamos.

Dijo Esrael sonrojado ligeramente.

– ¿Qué harás?

– Bueno, si vamos a comer entonces debemos prepáralo ¿Verdad?

– Cierto…

Siguiendo las palabras de Esrael, Kayn ordenó a sus factores y una bola de viento que lo seguía de cerca se terminó de acercar a ellos, dentro estaba una de las muchas presas que cazaron, era pequeña y podrías decir que su parecido general era una ardilla, aunque regordeta y gris.

Esta pequeña bestia fue capturada con gran problema, pues era varias veces más rápida que el Shugel, además que su cuerpo se doblaba como si no tuviera huesos para esquivar tanto el agarre de Esrael como la magia de Kayn.

Cuando finalmente lograron capturarlo este erizó su pelaje y de no ser por la gran respuesta de Esrael sus palmas habrían terminado todas cortadas, pues cada fibra de su pelaje ahora parecían cuchillas y sumado a eso comenzó a sacudiese y doblarse con fuerza, logrando librarse del agarre.

– ¿Estas bien?

Preguntó Kayn.

– Sin problemas….

Respondió Esrael mientras cristales caían al suelo desde sus manos.

– ¡Skiq…!

Ambos niños habían decido en silencio dejar ir a todas estas bestias pequeñas, sin embargo esta fue como ninguna anterior y al ver que podían capturarla había abandonado el objetivo de escapar y en el suelo apuntó su cola hacia ellos.

– ¡Squiker!

– ¡¿Acaso eres un puercoespín?!

La pequeña ardilla azotó su ancha cola y las fibras salieron disparadas mientras Kayn expresaba su sorpresa, o mejor dicho, su queja.

La barrera se construyó alrededor y envolvió a ambos niños en menos de un segundo, era más básica que de costumbre pero aún así las púas revotaron para clavarse en los alrededores, sin embargo ese no era final y, oculto detrás de los proyectiles, la ardilla regordeta había emprendido una carrera hacia la barrera, rodeándola a toda velocidad buscando una forma de entrar o un lugar por el que atacar.

– ¡Squik!

Pero la barrera de Kayn cubría todos los ángulos y al no encontrar nada se lanzó contra ella y giró para golpear con su filoso pelaje.

– ¡Squi…!

La dura barrera se mantuvo sin el más mínimo cambio y la ardilla volvió a caer al suelo, sin embargo no pudo correr.

– ¡Te tengo!

Ambos habían observado los movimientos rápidos de la bestia, aunque a Kayn le costó un poco, y aunque no podían culparlo por luchar para sobrevivir y en parte era su culpa, ambos niños habían llegado una vez más a un acuerdo silencioso y las manos de Esrael, cubiertas como un guantelete con grandes garras en los dedos, se abalanzaron por ella al mismo tiempo que la barrera se abría.

– …

La pobre ardilla no pudo reaccionar y un corte limpio habían acabado con su vida.

Luego de eso ambos siguieron tomándose un breve descanso y para evitar cargar las cosas Kayn se encargó de llevarla creando una esfera de aire.

Volviendo al presente Kayn le entregó la ardilla al confiado Esrael y desvió su atención a lo que debía hacerse, ya que para poder comerlo tendrían que cocinarlo.

Pero lamentablemente en un bosque tan lleno de vida como este no podría encontrar nada seco con lo que prender fuego.

– Hmmm Sus factores cambiaron a un rojo poco intenso, mas parecido a un anaranjado, siguiendo sus pensamientos, pero estos pronto se relajaron y volvieron a su trasparencia habitual.

– ¡Listo!

A sus espaldas Esrael había terminado y Kayn volteó algo complicado, pues no tenía ni lo mas básico para prender fuego, así que resignado tendría que funcionar como una antorcha, pero eso no lo hizo sentirse mal, pues al ver como Esrael sostenía a la ardilla con restos de pelaje por aquí y por allá lo hizo reír de la incredulidad.

– ¿Empezamos?

Sus factores cambiaron a un color marrón terroso y una púa de roca fue creada para empalar a la ardilla.

– …

Kayn…

– …

Silencio.

Esrael parecía tener mucho que decir pero fue reprendido antes de poder terminar, entonces los Factores tomaron un color rojo intenso y una llama se elevó en la palma de Kayn, comenzando la preparación.

– …

– …

No paso mucho, el olor a carne había invadido su olfato desde el inicio y sus bocas salivaban sin poder esperar.

El tiempo para comerlo llegó cuando ambos pensaban que estaba listo, entonces Kayn relajó sus Factores y observaron su creación.

– …

Podemos comerlo…

¿Verdad?

– ¿Ahora lo preguntas?

– Digo…

¿No será venenoso?

– …

no…se…

Ambos niños dudaron, pero con el rugido de sus estómagos Esrael lo partió a la mitad.

La presentación no era precisamente agradable, pero no era momento de ser quisquillosos y dándose una leve mirada ambos tomaron la carne y la mordieron.

– ….

– …

No había mucho que decir, ambos se vieron y a pesar que tragaron sus gestos lo decían todo.

– Esta horrible…

– Lo sé…

– ¿Por qué esta tan agrio?

– No lo sé…

– Además ¿Qué es ese fuerte aroma que sube por la garganta luego de morderlo?

– Esrael…

– ¿Si?

– Cállate….

– Si…

Así los niños se resignaron y terminaron de comer en silencio, aunque las lagrimas se juntaban alrededor de sus ojos con cada mordida.

A lo lejos, sobre los arboles y oculta en las hojas, Selene observaba a los niños mientras una leve sonrisa contrariada permanecía en sus labios.

Al mismo tiempo sacó de la bolsa en su cintura un poco de carne seca y la mastico con disfrute, pensando en lo imprudentes que fueron, pero trayendo sus pensamientos a la realidad sus orejas se movieron captando algunos ruidos en los alrededores.

Sin poder comer mucho más trago toda la carne en su boca y su presencia desapareció hasta el punto donde sería difícil reconocerla estando frente suyo, y de esa forma observó en dirección de los sonidos, lista para intervenir en caso de que la situación vaya mal.

– ¿Hum?

Casi al mismo tiempo las orejas de Esrael subieron y bajaron captando el sonido de las ramas y hojas siendo atravesadas, era obvio que algo venía y en silencio alertó a Kayn.

– …

Con una mirada Esrael mostró la dirección de donde debían de estar alerta, pero al final nada pasó y los sonidos que llegaron a ser audibles incluso por Kayn, ahora habían desaparecido.

– ¿Qué pasó…?

Kayn estaba alerta, listo para desplegar la barrera, atacar o moverse según necesite, pero no pudo decidir ya que nada pasó y junto a Esrael comenzaron a observar los alrededores.

Entonces se escucho un leve *pok*, un sonido que solo fue posible de escuchar para Kayn debido a la tensión y completa atención en este momento, un sonido como de un liquido cayendo al suelo y ambos miraron a la zona donde esto fue, en medio de ambos, el lugar donde habían dejado las partes que no comieron de la ardilla y lentamente alzaron la mirada.

– …

Ahí, haciendo alarde de su gran tamaño estaba sujeto en dos árboles separados por al menos ocho metros y sus grandes ojos iban de un lado a otro observándolos.

No tenía pelaje, su piel rosada parecía cubierta de un aceite o liquido viscoso que por la posición comenzaba a juntarse y gotear.

– …

– …

La mirada de ambos niños descendió y se miraron, ambos habían llegado nuevamente a un acuerdo silencioso y ninguno hizo un solo movimiento y calmaron su respiración casi ahogándose.

Ambos sabían perfectamente que esta bestia era peligrosa y como si el destino se burlara de ellos…

– ¡Kraaaa!

Un ave como la que atacó a Kayn apareció volando en silencio con su pico abierto y dientes listos para devorar a los niños, pero…

no solo burlándose, sino comprobando sus pensamientos, cuando la ave llegó debajo de la enorme bestia, antes de si quiera poder reaccionar, esta cayó al suelo.

– ¡…..!

O mejor dicho fue llevada al suelo, no porque la Bestia se había movido a gran velocidad y se la había comido, sino que una bola de fuego había descendido a gran velocidad y la calcino antes de estrellarse en el suelo creando una gran explosión que mando a volar a ambos niños.

– ¡Kayn!

– ¡Esrael!

Esrael maniobro en el aire con facilidad y se apoyó sobre un árbol antes de descender al suelo con habilidad.

Como fue el que más rápido se recupero gritó por su amigo, pero no estaba especialmente asustado ya que lo vio volando y gritando por él.

*Estruendo* De inmediato, cuando las piedras, la madera, hojas y tierra que salieron volando habían caído la gran Bestia descendió y sacudió la tierra.

No espero o se preocupó por el dúo, simplemente olió el cadáver carbonizado del ave y una lengua con punta ancha como la de un camaleón salió y se pegó al ave antes de llevarla a su boca.

– ¡Gwa!

Sin masticar tragó y sacudió su cabeza mientras la elevaba, parecía que disfrutaba del sabor, pero aunque se podía decir que la vista era tierna esta no duró mucho y los enormes ojos de la Bestia observaron al niño frente a él, Kayn.

La criatura, la bestia, tenía una forma similar a la de un lagarto, con un cuerpo alargado, sus patas eran relativamente cortas y las puntas de sus dedos eran abultadas, además los grandes ojos que seguían los movimientos de Kayn eran completamente negros.

Verlo de frente le trajo un recuerdo a Kayn, quien lo susurró.

– Salamandra…

Y claro, las salamandras que Kayn recordaba y había visto en su anterior vida eran como mucho del porte de su antebrazo, sin embargo esta era más grande y larga que un carro, pero por una extraña coincidencia Esrael corroboró sus palabras.

– ¡Corre, es una Salamandra!

– ¡…!

Al mismo tiempo que los gritos de Esrael eran escuchados, la boca de la Salamandra se abrió ligeramente y luego de que el interior de su boca y garganta se iluminaran, como si escupiera, una bola de fuego fue disparada a Kayn.

– ¡Kayn!

El calor fue demasiado, la bola de fuego había golpeado la barrera que Kayn alcanzó a poner, pero ese calor extremo había quemado ligeramente la ropa en los brazos de Kayn, ya que los había elevado para cubrir su rostro, además este había sido empujado hasta golpear la maleza circundante.

– ¡Gwaa!

Como si bromeara la Salamandra agitó su cola en respuesta a los gritos de Esrael y este fue impactado de lleno en el abdomen.

– ¡Argh…!

¡Cought!

Gracias a la practica de Lugos, a los reflejos y al instinto de supervivencia de Esrael, este había logrado crear una capa de cristal, pero por la fuerza aún había sido enviado a volar y varias costillas parecían haberse roto o por lo menos dolían así.

Pero no era todo, ya que Esrael no tenía una barrera o manera de volar, siguió hasta golpear uno de los muchos árboles y cayó tosiendo sangre.

– ¡Maldita…

eso duele!

Aunque debido a sus maldiciones se podía decir que su estado no era tan malo como parecía, aunque nuevamente si hablamos del dolor ese era otro tema.

Por otro lado la Salamandra volteo a verlo a la distancia y sacudió su cuerpo nuevamente, casi como un perro secándose, luego volteó a ver a donde estaba Kayn.

Vapor se elevaba aún del sitió donde impactó Kayn y la bola de Fuego por la humedad del suelo.

Los grandes ojos de la Salamandra no lo encontraron molesto y se acercó en la dirección que este salió volando, confiada de que Kayn había sido carbonizado, pero a través de ese vapor salieron disparados varios proyectiles.

– ¡Gwa!

La Salamandra se dobló y esquivo con facilidad los distintos proyectiles puntiagudos, aunque los que golpearon en su cuerpo no lograron penetrar y fueron desviados por el líquido que cubría su piel y siguió adelante sin problema.

– …

Kayn miró esto, estaba preocupado por Esrael pero no podía solo ignorarla así que sus factores tomaron un color marrón terroso y dejándolos fluir distintas púas se crearon a su alrededor.

– ¿Gwa?

– Odio a los reptiles…

Kayn lanzó las distintas púas pero la garganta y boca de la Salamandra se volvieron a iluminar y cuando esta parpadeo una nueva bola de fuego fue escupida, eliminando las pequeñas púas.

– ¡…!

Kayn tuvo que esquivar y cambió sus factores a verde, aligerando su cuerpo y apartándose lo más que pudo.

– ¡Gwa!

Rodó por el piso y levantó la mirada luego de ver como el lugar donde estuvo se había carbonizado y dejado un cráter debido a la explosión, pero fue su error, ya que la enorme pata de la Salamandra ahora se elevaba sobre él.

– Maldita lagartija…

No había tiempo para pensar y los Factores de Kayn cambiaron de color una vez más, filtrándose en el suelo y elevando púas hacia la pata que descendía, pero como si esto solo fuera un juego la Salamandra logró detenerse y avanzó ágilmente.

– ¡Kayn!

– Esrael, ¿Estás bien?

– …

Sí…

Gracias a la magia de Kayn la Salamandra había avanzado y ya no separaba a los dos niños, quienes se reunieron de inmediato y observaron a la juguetona Salamandra.

Kayn sabía que Esrael no estaba del todo bien, pero así como él sabía eso, Esrael sabía algo, esta iba a ser su primera bestia y los cristales crecieron en sus brazo formando garras al mismo tiempo que el tomaba una posición a cuatro patas y Kayn formaba una barrera alrededor de ellos al mismo tiempo que sus factores tomaban un color celeste oscuro.

– ¿Vamos?

Dije Esrael.

– Vamos.

Respondió Kayn.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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