Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 76
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- Capítulo 76 - 76 La Primera Caza IV
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76: La Primera Caza (IV) 76: La Primera Caza (IV) *********POV Selene******** Estos niños no eran normales.
Tengo muchos hermanos, decenas, y todos son especiales a su manera y todos son amados por nuestro padre, las personas que lo rodean, además de su madre, sin embargo…
Esrael…
ese pequeño es especial.
Lamentablemente el camino que mi menor hermano debería seguir era uno que lo alejaría de los demás, un camino de soledad apartado únicamente para los “Monstruos” que caminan entre nosotros y como hermana no pude, no puedo y no podré hacer mucho por él.
Por eso mismo decidí que al menos, hasta que ese pequeño tenga el poder para caminar por si mismo en aquel desesperado camino, lo protegería…
pero…
el destino tenía otros planes y Kayn, un niño humano, llegó a nuestra vida.
– ¡Cuidado!
– ¡Ataquemos juntos!
Este niño llegó y demostró ser alguien que también fue seleccionado para caminar por aquel delgado camino y he de admitir que los celos me impedían aceptarlo…
porque entonces…
¿Qué debo hacer yo?…No lo sabía…
y mirando como una barrera de mana cubría a mi pequeño hermano de la cola de la Salamandra, apreté las dagas en mis manos.
Yo no lo sabía…
yo no lo sé.
No sé si el tiempo que queda para ayudarlo y protegerlo ya termino, no sé si fue porque fui reemplazada, pero…
como hermana…
ahí estaré.
******** POV Normal ******** Esrael saltó, sus pies se apoyaron en el grueso tronco a sus espaldas y se impulsó esquivando el latigazo de la cola de la Salamandra.
No era la primera vez que lo hacía y de estar en un bosque normal entonces todos los puntos de apoyo ya se habrían hecho cenizas o estarían destrozadas, pero como ese no era el caso Esrael continuó su hábil y rápido movimiento en el aire y, aunque era seguido por la mirada de la Salamandra, se lanzó al ataque.
– ¡Toma esto!
Sus garras se azotaron y el cruce de brazos marcó una “X” como trayectoria, pero a pesar del gran tamaño de la Salamandra esta ya había demostrado las suficientes veces como para sorprenderse de lo ágil, flexible y escurridiza que era, por lo que el ataque de Esrael no solo fue esquivado, sino que se dio el lujo de posicionarse para contratacar levantando ambas patas delanteras y abriendo la boca en dirección a donde Esrael caería.
– ¡Kayn!
– ¡Lo sé!
Su trabajo no era perfecto, después de todo era a partir de hoy que habían comenzado a cazar juntos, pero sus personalidades parecidas los hacían acostumbrarse rápido y cuando la boca de la Salamandra se iluminó una bola de Agua fue disparada con rapidez hacia ella.
– ¡Gwa!
La salamandra cerró la boca y apartó la cabeza, pero la velocidad con la que esta había sido lanzada hizo que sea capaz de golpearla antes de que se aparte por completo.
La cabeza de la Salamandra se mojó, pero debido al material del que estaba hecho el impacto de esta esfera causó un daño casi nulo y la Salamandra se limitó a retroceder un poco antes de sacudirse secándose de encima no solo el agua sino también el líquido viscoso que recubría su piel, entonces miró fijamente a los niños.
– Eso no servirá.
– Lo sé, entonces- Esrael aprovechó ese instante y retrocedió hasta llegar junto a Kayn, quien de inmediato los encerró en una barrera, sin embargo, como se había visto antes, la barrera no evitaba que el calor entrara, por lo que tenerla era más una precaución o salvavidas.
– ¡Gwa!
Obligándolos a esquivar el escupitajo ardiente o mejor dicho la bola de Fuego que la Salamandra lanzó contra ellos.
La Salamandra era una Bestia peculiar, pues las mismas crías eran categorizadas como una Bestia Mediana y aunque no eran particularmente inteligentes se podía notar un raciocinio que fácilmente lo categorizaba en un nivel superior, por eso las Salamandras adultas eran categorizadas como Bestias Mayores o incluso Ancianas.
Debido a esto la juguetona Salamandra, que parecía ser joven, no les daba espacio para reunirse y tramar en su contra.
– ¡Gwa!
La Salamandra se arrastró y persiguió a Kayn, quien se apartó volando.
– ¡Ah ¿Enserio?!
Las patas de la Salamandra se pegaron al enorme tronco y esta escaló como si estuviera caminando en el mismo suelo y aún en movimiento escupió otra bola de fuego hacia Kayn.
Kayn se quejó, pero sus ordenes nunca pararon y los Factores de Kayn las obedecieron sin demora, pero ya que la forma en que Kayn volaba era más parecida a usar una mochila cohete estos comenzaron primero a detener el movimiento mientras impulsaban en dirección contraria y la bola de fuego no esperaría.
– ¡Kayn!
Esrael observó la situación desde el suelo, pero ni con toda la agilidad que pueda tener sería capaz de llegar a su amigo antes del impacto, sin embargo…
– ¡…!
La bola que debió impactar contra la barrera de Kayn pasó de largo y golpeó la vegetación detrás de él, esta se prendió de inmediato, pero de la misma forma comenzó a regenerarse, dejando ver la razón de porque este bosque aún no estaba en llamas.
– ¡Esrael, No te quedes ahí!
¡Ayúdame!
Los gritos de Kayn volvieron a resonar en el bosque y sacaron a Esrael de su sorpresa, quien de inmediato se percató el arriesgado movimiento que hizo su amigo para esquivar la bola de fuego.
Kayn había ordenado a sus Factores el cese total de sus acciones, comenzando a caer por la misma gravedad, además de que deshizo la barrera que hubiera detenido la bola de fuego, reduciendo el área que tenía esta misma para impactar.
Los sucesos ocurrieron en cuestión de segundos, dejando ver la gran agilidad mental de Kayn, pero ¿Por qué pedía la ayuda de su amigo?, Esrael lo supo de un vistazo y comenzó a correr.
– ¡Gwa!
La Salamandra parecía haber deducido como resultaría esta situación o incluso si no lo hizo no había razón para detenerse, pues aunque Kayn no hubiera esquivado ella hubiera seguido con su plan de devorar al pequeño y por eso había saltado en dirección al pequeño mientras abría su boca y esta se iluminaba lista para carbonizarlo, después de todo a las Salamandras no les gusta la comida cruda y poco crujiente.
Llegando así a la vista de Kayn cayendo mientras era perseguida por la enorme bestia.
– ¡Vamos!
Esrael gritó mientras corría a toda velocidad y para los observadores como Selene una nube de vapor, polvo y tierra se elevó al momento del impacto.
– ¡…!
Selene estuvo a punto de saltar para interferir, pero siguiendo su movimiento Esrael salió de entre esta neblina marrón sosteniendo a Kayn en sus brazos.
Se podía ver como Esrael estaba cubierto en su mayoría con cristales y la poca ropa que estaba expuesta estaba entre quemada y mojada, del mismo modo Kayn estaba completamente mojado y habían ligeras quemaduras en su cuerpo.
– Esos niños…
Al parecer Kayn se había cubierto por completo en agua y Esrael en cristales antes del impacto y fue el choque entre estas distintas preparaciones con el escupitajo de la Salamandra la que había creado todo esa nube.
Todo parecía haber salido relativamente bien, pero dando una vistazo más cercano podía verse un rastro de sangre que ambos iban dejando, pero nuevamente evitando que Selene salte a la batalla un enorme rugido disipó la nube de polvo y vapor.
– ¡Gwaaaaaa!
La Salamandra empezó a agitar e incluso rodó por el suelo y gotas de sangre salieron disparadas por todo el lugar, entonces Kayn y Esrael se detuvieron y levantaron, mostrando como las garras de Esrael estaban teñidas de rojo.
– Buen trabajo.
– ¡Por supuesto, soy el mayor!
Mientras se resbalaba para sostener a Kayn y alejarse del lugar, Esrael había proyectado los cristales que recubrían sus manos y antes de que estos se quebraran lograron penetrar el ojo derecho de la bestia para luego tomar a Kayn.
Ambos niños sonrieron, su primera caza estaba empezando a tomar forma y por el gran tamaño de su presa empezaban a creer si sería necesario cazar alguna otra, pero ese pensamiento parecía ser una ofensa hacia el destino y pronto la Salamandra se detuvo.
– ¡…Gwa…!
Trató de abrir el ojo, pero las tres marcas que dejaron las garras de Esrael parecían más serias de lo que pensaban y la salamandra arrugó su expresión al mismo tiempo que abrió la boca.
– ¡Ahí viene!
Ambos niños se prepararon para esquivar el escupitajo, pero…
– ¡¿Eh?!
Lo único que llegó fue una sorpresa.
– ¡Gwa!
La Salamandra bajó la cabeza y como en un acto de locura se disparó a su propia pata.
Tanto el tamaño como la fuerza de la bola de fuego no era nada comparada a las anteriores, sim embargo, contrario a los sucesos anteriores donde se impedía de una u otra forma que esta tocara directamente la piel de la Bestia, esta vez cayó de lleno sobre la piel y *Fush* en tan solo un parpadeo el cuerpo de la Salamandra se incendió.
– ¡Pero qué…!
– ¡¿Se prendió…?!
Kayn y Esrael fueron tomados desapercibidos y la escena fue desalentadora, pues el líquido viscoso que había salpicado en los alrededores o dejado previamente ahora se prendió por las grandes temperaturas que llegó el cuerpo de la Bestia, convirtiendo unos metros del Bosque Eterno en un infierno.
– ¡Gwa!
Claro que a la Salamandra no podía importarle menos la sorpresa de ambos niños y de inmediato se lanzó contra ellos.
Cada paso elevaba vapor al aire al secar el agua absorbida por la tierra y dificultaba la respiración en la zona, pero como pudieran ambos debían esquivar.
– ¡Aléjate!
– ¡Lo sé!
Ambos habían reaccionado tarde por la sorpresa y, aunque ya habían comenzado a esquivar, el calor comenzaba a picar en su piel, dejando claro que debían prepararse para lo peor.
Pero, en medio del movimiento Esrael se detuvo.
– ¡Argh!
Un dolor punzante atacó sin piedad las costillas rotas y evitó que se apartara del camino.
El esfuerzo al tomar a Esrael había agravado aquellas fisuras y ahora, en el peor momento, reclamaban su presencia.
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