Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 78
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- Capítulo 78 - 78 La Primera Caza VI
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78: La Primera Caza (VI) 78: La Primera Caza (VI) ******POV Kayn****** Amo la magia.
En mi anterior vida yo era excelente en los deportes, pero a pesar de todo esto nunca satisfacía por completo el “Apetito” en mi vida.
Fue por eso que cuando en este mundo observábamos la gran espada o los guantes de los padres de Abel, mis tíos, compartía su entusiasmo más no lo comprendía del todo.
Todo cambio cuando pasó lo que pasó y pude comenzar a seguir el camino de la Magia, pues esta me sacio con el simple pensamiento de practicarla, aprender de ella y conocerla.
El hecho de pensar en todas las posibilidades y aplicaciones infinitas me hacía jadear de la excitación, sin embargo…
nunca pensé en ella como una herramienta para matar.
Cuando mi madre me mostró la bola agua pensé que esta magia podría ayudar a la humanidad en muchos aspectos, así como pensé en aplicativos divertidos para ella, incluso cuando luché contra Sombras me sobrepasé utilizando magia de rayo, pero no usé nada que no haya escuchado o visto en mi vida anterior, ya que caerle un rayo a alguien no era tan raro, incluso cuando enfrenté a Dillion junto a Esrael lo único que hice fue lanzar bolas de los elementos que se me ocurrieron en el momento y las púas de tierra y roca eran el resultado de mi desesperación por conseguir comida y al final podría decir que todo lo que hice fue bruto e incluso ineficiente…
pero…
¿Un cañón letal de agua?…
eso jamás había pasado por mi cabeza y lo que más detestaba es que ahora que había presenciado este suceso, la magia que amo ahora comenzaba a ampliarse en una gama amplia de opciones letales.
Amo la magia….
y aún creo que las posibilidades de desarrollo que presenta son infinitas, pero…
supongo que no soy tan bueno como creía.
– Agua…
Le susurré a mis Factores Mágicos.
Ellos aún estaban extraños después de la super eficiencia que incluso ellos habían presenciado, sin embargo siguieron mis pensamientos y cambiaron a un color celeste un poco oscuro, pero contrario a lo que haría normalmente no creé ninguna bola de agua o algo por el estilo, simplemente siguiendo el mismo concepto de “Búsqueda” los dispersé rápidamente en los alrededores con una ligera onda.
– ¿Kirk?
– ¿Eru?
– ¿Sha?
Las bestias, aunque más parecidas a monstruos de pesadillas, me miraron con sus ojos negros como si supieran que era el responsable del ligero presentimiento que sintieron, pero eso no duraría demasiado y debido a la práctica de todo este tiempo pude sentir incluso a los Factores más alejados de mi y con ellos mismo pude sentir a las Bestias que estaban escondidas.
– Veinticinco de ellas…
– ¿Qué cosa…?
Más importante, tu barrera, deberías qui- – Esrael.
Corté a Esrael, no había entendido lo que me estaba diciendo o mencionó antes, pero ahora debía pedirle que me escuche.
– Encárgate de los que vengan.
– ¿Qué-?
No esperé que Esrael me responda.
De inmediato trasmití mis ordenes y estas fluyeron como una cadena y de inmediato todos los Factores en la zona cambiaron.
– ¡Kirk!
– ¡Shaaa!
– ¡Eruk!
Los Factores brillaron y en menos de un segundo se transformaron en masas de agua que cubrieron todos orificios de las criaturas.
Estas se sorprendieron y las que estuvieron succionando la Sangre y Carne de la Salamandra se levantaron tratando de sacarse el agua de encima, pero era obvio que no podrían o al menos no de la forma rudimentaria, porque el agua no se puede agarrar.
– ¡Karak!
– ¡Siuua!
Las varias siluetas a nuestro alrededor se asustaron y desesperaron tratando de librarse, pero no tuvieron éxito, otros, en su mayoría los que estaban escondidos, saltaron de inmediato contra nosotros deduciendo por descarte que alguno de los dos éramos la causa del extraño suceso o simplemente siguiendo sus instintos.
Esto no debería representar algún problema, después de todo estaba mi barrera, pero de ser así no hubiera pedido la ayuda de Esrael o le hubiera pedido que estuviera atento, pero como pensaba, si bien mis ordenes, pensamientos y deseos eran perfectamente escuchados cuando se los ordenaba dentro de mi cuerpo, eso cambiaba cuando estaban en el exterior, pues a pesar de que pudiera reconocerlos y comunicarme con ellos en una área amplia, el tema de la comunicación aún tenía mejora y mi barrera tembló cuando algunos de los Factores Mágicos que lo componían se convirtieron en gotas de agua.
– ¡…!
Esrael no tuvo tiempo para pensar, pues el primer golpe de la Bestia quebró parte de mi barrera y tuvo que moverse rápidamente para evitar el siguiente corte que se estaba preparando.
– ¡No te dejaré!
Sus manos con uñas como garras se cubrieron de unas verdaderas garras de cristal como era de costumbre y estas se quebraron al detener el azote de la bestia, sin embargo Esrael no se detendría ahí, sino que de inmediato giró su cuerpo y la cola de zorro que con regularidad se cubría en sus anchas ropas se había cubierto de cristales filosos y puntiagudos, cortando y separando con facilidad la cabeza del cuerpo cuando se azoto en una media luna.
– ¡Siuuua!
– ¡Ah, alto ahí!
Sin pausa tuvo que saltar contra el próximo oponente y tuve que abrir el camino para que este salga.
Sin duda su velocidad y fuerza estaban a otro nivel a pesar de que digan lo contrario y no le tomó más de diez segundo en lidiar con tres de estas criaturas quienes no medían más que un hombre joven, además, después de una brutalidad como la Salamandra hasta parecían tiernas.
– Kiee…ek Poco a poco las bestias comenzaban a darse cuenta que los responsables de todo éramos nosotros y comenzaron a seguir a sus compañeras, pero ya era tarde y una a una fueron cayendo sin poder resistir más tiempo sin oxigeno, aunque las más resistentes que fueron capaz de avanzar fueron derribadas sin problemas por Esrael.
– Fiu…
Eso fue ¿Raro?
Esrael se sentó en el suelo, no era extraño, aunque no luchó con muchos objetivos tuvo que mantener una velocidad alta para llegar de un lado a otro y hacerlo sin parar había acabado con mucha de la poca resistencia que ya le quedaba, aunque yo no era quien para hablar de eso, pues me sentía extrañamente pesado.
Así que lo seguí y me tumbe en el suelo.
– ¿Qué eran esas cosas?
Fue Esrael quien preguntó y claro, si él no lo sabía, menos yo, pero respondí, aunque no su pregunta.
– Espero que al menos se puedan comer…
– …
No importa, la pregunta es ¿Cómo llevaremos a la salamandra?
¿Puedes encerrarla en una bola de agua como hiciste con ese roedor regordete?
Era una buena pregunta, nunca había intentado crean una cantidad tan grande agua, ni siquiera cuando caí de los árboles y lo use para salvar mi vida, aunque…
debería ser posible, ¿verdad?
– Supongo que podría…
No estaba convencido, la única forma de comprobarlo sería haciéndolo, pero como no parecíamos tener prisa.
– Bueno ya que estamos en eso también deberás llevar a los otros.
– Lo haré.
– Y ya que estas en eso, también llévame a mi.
– …
– ¿Qué?
– Cállate.
– …
Esrael parecía mejor de lo que esperaba, tal vez las costillas rotas ya se habían curado hace tiempo, pero comenzó a bromear demostrando ser él mismo de siempre, por mi lado aún me sentía mareado y pesado, así que quería un poco de paz y tranquilidad antes de comenzar con el camino de regreso.
La luz aún brillaba fuertemente en este bosque, indicando que teníamos muchas horas para volver y cumplir con el tiempo límite, pero, extrañamente mis instintos gritaban que no todo saldría como queríamos y para corroborar este pensamiento, el olor a carne podrida fue captado por Esrael, quien se levantó de inmediato, pero antes de que pueda decirme algo fue captado por mí.
No era extraño, después de todo la carne que empezaba a emitir ese olor estaba detrás nuestro.
– ¡¿Qué está pasando?!
Esrael preguntó, pero nuevamente yo no sabía la respuesta.
– ¡Ahí!
Sin embargo no hizo falta más que un vistazo para encontrar la explicación.
El gran cuerpo de la Salamandra había sido mordido por las bestias con las que lidiamos, no fueron un par, sino que la mayoría había mordido en alguna parte y succionaban la sangre y carne de la Salamandra antes de que los ahogara.
Cuando lo hice todos alejaron sus extrañan y asquerosas lenguas de nuestra presa, sin embargo, debido a los filosos dientes las marcas quedaron grabadas en la piel y ahora, de esas marcas, empezaba a desprender un olor asqueroso mientras la rosada piel de la Salamandra comenzaba a tomar un color más opaco para finalmente mostrar que la carne se había echado a perder.
– ¡NO no no no no no no no!
– ¡No lo toques!
– ¡Pero…!
– No sabemos lo que pasa, ¿Qué haríamos si te contagias?
– …
Esrael corrió hacia las marcas de dientes más cercanas, la pata superior izquierda, estiró sus pequeñas garras, parecía que cortaría la carne y luego la tiraría lejos, pero lo detuve, actuar sin pensarlo y sin conocimiento era sumamente peligroso.
Y lamentablemente tuvimos que observar como nuestra presa se convirtió en una masa de carne podrida.
– ¡No puede ser, con lo que nos costó encontrar y lidiar con ella!
¡¿Qué eran esas cosas?!
– …
Maldición…
Fue un duro golpe y nuestras palabras solo eran un reflejo e intento de liberar la frustración.
– …
– …
– …
Kayn…
– …
Dime…
– …
¿Qué hacemos ahora…?
Era algo irónico, Esrael siempre quería actuar o presumir que era el mayor, pero de alguna forma en momentos como estos siempre me preguntaba a mí sobre como actuar, pero por la misma situación no pude bromear sobre ello.
Pensé en silencio, pero al final solo pude llegar a una conclusión obvia.
– Debemos buscar otra presa…
– ¿Podremos?
Nos costó más de medio día encontrar y lidiar con la Salamandra…
nos faltará tiempo.
Esrael tenía un punto, pero ahora teníamos algo que antes no.
– Tranquilo, no creo que nos tome mucho tiempo.
– ¿Por qué?
Y eso era carnada.
Así que señale a las bestias regadas por el suelo.
– Tenemos comida y fresca.
– ¡…!
La cola de Esrael comenzó a moverse y sus orejas caídas se levantaron demostrando la mejora de su estado de animo.
– Entonces, ¿Qué hacemos ahora?
– Primero movámonos de aquí, dudo mucho que hayan bestias a quienes les guste la comida podrida.
– Cierto.
– Entonces ayúdame a mover los cuerpo.
– ¡Sí!
Esrael corrió hacia los cuerpos que eran al menos más grande que nosotros y, nuevamente mostró la fuerza de la cual yo dudaba que fuera “Deficiente”, arrastrando a dos de las Bestias.
Aparté mi vista de él, mi mente se había calmado un poco aunque mis Factores seguían agitados y excitados, aún así escucharon mis ordenes sin resistencia y comenzaron a fluir al exterior.
Su color era celeste, aunque un poco oscuro, y una vez todos cubrieron la zona en los alrededores dejé fluir mis ordenes que se trasmitieron en una cadena tan rápido como rayos y esferas de agua rodearon y levantaron a las Bestias.
– Ahora…
vamos…
Mis siguientes ordenes fueron emitidas, pero un dolor agudo penetró mi cerebro.
– ¡Arhg!
Nunca había experimentado un dolor o una reacción de este tipo, por lo que mis Factores tambalearon y la magia se deshizo.
– ¡Kayn!
Esrael corrió hacia mi, pude discernir como dejó los cuerpos cual basura y de un salto estaba a mi lado, sosteniendo mi espalda.
– ¡¿Qué ocurre, estás bien?!
– …
Sí…
eso creo…
Cuando la magia se deshizo el dolor agudo en mi cabeza se comenzó a aliviar.
Entonces era obvio que lo causaba y siendo sincero aunque no hubiera sido tan obvio, no hubiera demorado mucho en deducir el porque.
– Creo que…
no estoy acostumbrado a manejar tanta magia al mismo tiempo…
– ¿Qué…?
Pero…
¿No acabas de hacerlo hace un rato?
– ¿Eso crees…?
Bueno así parece, pero no lo creo…
– ¿Por qué?
– Bueno, antes solo cubrí sus cabezas y lo que parecían orificios, la orden era simple, ahogarlos, sin embargo ahora estoy utilizando de una vez muchos más Factores Mágicos que en todo el día junto, además que…
Cúbrelos, levántalos, avanza…Es una orden tras otra…
– Entonces…
¿Debo moverlos por mi cuenta?
Esrael se notaba preocupado, pero no podía dejarlo hacer todo por su cuenta, así que sacudí la cabeza diciendo que no.
– No, esta bien, tal vez nos demoremos un poco más, pero si reduzco la cantidad creo que puedo hacerlo.
– ¿Seguro?
Sus orejas habían vuelto a caer y su cola estaba estirada en el suelo, era tan tierno como un cachorrito, entonces solo pude sonreír mientras me levantaba.
– ¡Por supuesto, déjamelo a mi!
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