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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 90

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  4. Capítulo 90 - 90 Mercenario II
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90: Mercenario (II) 90: Mercenario (II) Los rayos del Sol anunciaban un nuevo día y con este amanecer se completaban tres días desde la llegada de Ashley.

Abel se encontraba en el frío suelo de la Sala de Entrenamiento a pesar del madrugador horario.

Su cuerpo cubierto de sudor demostraba el duro entrenamiento que este estuvo realizando hasta hace poco y su mente cansada revivía los recuerdos del pasado.

– “Detente…” – Ladró Ashley, sus ojos fijos en Abel quien aún teniendo el cuerpo de un niño había corrido por horas.

– …

Abel recibió tanto las palabras frías como la mirada en silencio y esperó a que Ashley cerrara la distancia hasta por fin llegar a su lado.

– “¿Acaso no te dije que no usaras Factores de Mejora?” – Espetó con el rostro aún más serio que antes.

– “No lo hice” – Respondió Abel mientras observaba su cuerpo.

– …

– Ashley no respondió, no había caso, podía ver la sinceridad en los ojos de su discípulo, pero aún así lanzó un golpe a la cabeza del pequeño.

– ¡Que…!

Abel esquivó el veloz puño cerrado inclinándose hacia un lado para luego impulsarse lejos de Ashley.

Cuando cayó levantó la guardia en preparación para el próximo ataque pero lo único que recibió fue un silbido de Ashley antes de ver una sonrisa salvaje en su rostro.

– “¿Ves?” – Proclamo la Salvaje Belleza Carmesí.

– “¿A que te refieres…?” – Abel respondió extrañado, sin embargo la realidad lo golpeó.

El mismo sabía que su cuerpo estaba lejos de ser el de un niño de seis o siete años, no, incluso de uno de diez, su fuerza y agilidad eran tremendas y al usar los Factores de Mejora había conseguido hazañas imposible incluso con el cuerpo de un adulto entrenado en su anterior vida, pero incluso con este cuerpo tan bendecido él sabía que no podría hacer todo en el mundo.

Por eso, observando la distancia la cual se distancio de un simple salto solo podía explicarse con el uso de los Factores y siendo consciente de los pensamientos de Abel, Ashley volvió a hablar.

– Parece que tu mente me hizo caso, al menos por un tiempo, pero luego de eso, cuando comenzaste a cansarte, usaste tus factores inconscientemente y recuperaste tu estado, además…

no, solo eso.

Era obvio que había mucho más que Ashley misma quería acotar, pero por alguna razón se detuvo y como discípulo Abel no se atrevió a preguntar.

– Entonces…

¿Qué debo hacer?

– “¿Huh?

¿Acaso no es obvio?” – Ashley sonrió profundamente, su blanca sonrisa causó un escalofrío en la espalda de Abel – “Volverás a correr, correrás y correrás, pero tendrás que estar atento a tu cuerpo en todo segundo y evitar usar tus Factores de forma inconsciente, después de todo es tu cuerpo.”  – “¿Así de simple?” – Respondió Abel, pero se arrepintió de inmediato, ya que Ashley arqueó una ceja y tomó una vara de madera que apuntó a Abel.

– Puede que lo haya dejado pasar antes, pero necesitamos corregir ese mal habito tuyo, así que esta vez te haré saber si te equivocas.

– …

“¿Cómo?” quería preguntar Abel, pero cuando observó la vara de madera la respuesta llegó sola a su mente y cuando Ashley sonrió una vez más, sus pies se comenzaron a mover.

Las horas pasaron como días para Abel, ahora siendo consciente de lo ignorante que había sido, pues ser consciente de su cuerpo y evitar el uso de Factores había relevado una complejidad mayor de la que esperaba y no solo eso, ya que un golpe caliente cayó sobre su cuerpo cada vez que se descuidaba y usaba los Factores de forma inconsciente.

Llegando al fin del entrenamiento Abel había conocido por primera vez, desde que llegó a este mundo, el verdadero cansancio mental y físico.

Apartando su mente del pasado Abel observó su cuerpo, era delgado pero firmemente trabajado y eso se notaba de un simple vistazo, recordó por un momento las palabras que tanto había escuchado en el pasado, “La diferencia de poder entre dos potenciadores del mismo nivel es, a ciencia abierta, el entrenamiento que dedican a pulir su cuerpo”, y, aunque superficial, lo entendía.

Sin más, Abel se levantó mientras sus músculos le regaban quedarse echado, mostrando el completo control que ahora tenía sobre su cuerpo y Factores, ya que estos no se usaron inconscientemente y el dolor prevaleció en todo el camino a su destino.

– ¿Terminaste?

Terminando de subir las escaleras el sonido de los Mercenarios comiendo y tomando aún con el sol se hicieron más nítidos, así como se hizo presente la vista de Ashley, quien estaba recostada en una silla apoyando los pies en la mesa mientras levantaba una jarra de cerveza, a su lado estaba Nube comiendo un enorme trozo de carne que Ashley debió de traer de algún lado.

– “Traidora…” – Murmuró Abel antes de sentarse ignorando la pregunta de su Maestra.

– ¡Cecil trae una buena comida para el niño en crecimiento por aquí!

– “¡No grites que te oigo perfecto!” – respondió una de los trabajadores del gremio mientras se dirigía a la cocina.

– ¡Jajajajaja!

– Ashley respondió riéndose mientras se tomaba toda la cerveza que quedaba y levantaba la mano para pedir otra, Abel solo pudo suspirar una vez más.

Fueron minutos después cuando la comida se sirvió frente a él que comenzó a hablar.

– Entonces…

Maestra…

¿Por qué suspendió el entrenamiento de hoy?

– “¿Ah?” – Ashley giró la vista antes de soltar un eructo, pero como si la cara de Abel cambiara a algo aterrador se limpió la boca y bajó los pies de la mesa – “Jajajaja no te enojes pequeño hombrecito, es solo que pensé que bromeabas con la pregunta.

” – “¿Bromear?

¿Por qué lo haría?” – Respondió Abel, aún serio.

– “…

No eres divertido…

como sea, esto.” – Dijo Ashley desinteresadamente mientras lanzaba un trozo de papel.

– “En mi misión escuché algunas historias interesantes, pero sinceramente estoy demasiado cansada como para escucharlos.”  La voz de Ashley era apagada y Abel tomó el trozo de papel, pero antes de poder leer el contenido el puño de Ashley golpeo la mesa.

– ¡Sin embargo, la situación cambia si deja de ser una petición y se vuelve remunerado.

¿Entiendes?!

– …

– Abel suspiro – “Entonces…

¿Qué significa eso?” Ashley se tomó la cerveza que le trajeron de inmediato, como si estuviera ganando fuerzas o mojando la garganta para un discurso importante y, luego de pedir otra, continuó.

– Lamentablemente el que hizo la petición no tenía los recursos necesarios para pagarle el gremio, y más importante, a mi, la cuota de una misión personalizada, pero ¿Qué puedo decir?

soy un alma bondadosa y el tema en cuestión despertó mi interés, así que decidí tomarla.

Abel sabía por donde iba el asunto, pero aunque no quería seguirle el juego a su Maestra tuvo que preguntar lo obvio en un intento de ignorar como el lugar había caído en completo silencio a las palabras de Ashley.

– Entonces…

¿Por qué me la das a mí?

– “Me confundes pequeño, a veces puede ser muy maduro y otras un completo idiota ¿verdad?” – dijo Ashley tomando su nueva cerveza y mirando a Abel, a quien le había salido una vena en la frente pero no dijo nada.

– “Aburrido” – Murmuró Ashley antes de seguir – “Bueno, no lo tomé como tal, solo la acepte diciendo que encontraría a alguien capaz, y si me querían a mi, entonces ¿Quién más capaz que mi discípulo?” – Dijo Ashley con orgullo.

– “No te creo nada…

además, ¿Por qué lo harías?” – Refutó Abel, pero contrario a la respuesta que esperaba, Ashley se volvió seria.

– “¿Acaso no lo sabes?” – Ella preguntó.

– …

– Mi pequeño discípulo, tu también eres un Mercenario.

Sueles quedarte entrenando, pero tu talento te llevó a donde estas ahora y a ser reconocido por todos aquí.

Abel no pudo evitar sonreír al escuchar a su maestra, él y todos sabían que por más desinteresada que se pueda mostrar Ashley, la verdad es que ella siempre miraba por los demás Mercenarios, bueno, por los que se lo merecían.

Abel trató de decir algo ya que estaba profundamente agradecido de todo este tiempo que estuvo a cargo de Ashley, pero, como si quisiera matar el ambiente, con las mejillas rojas sin saber si era rubor o la embriaguez, Ashley habló.

– Y bueno…

no puedo rechazarlo porque aunque no era lo suficiente para mí era una buena cifra y ya cobre una parte de la recompensa como seguro.

– …

– Escuchando eso Abel suspiró internamente, pensando que si recibiera una moneda de bronce por cada vez que su maestra lo decepcionara entonces no debería trabajar nunca más.

Aún así no pudo evitar sonreír mientras pensaba “Así es ella” – “Esta bien, acepto.” – dijo finalmente Abel, finalmente leyendo el trozo de papel.

– ¡Esto es…!

Abel era un mercenario de Nivel intermedio, habiendo ascendido de inmediato una vez que pudo realizar la prueba para hacerlo.

Aquella vez fue la primera vez que Abel se alejó de la Capital en mucho tiempo, después de todo se trataba de una escolta para recolectar algunos materiales lejanos y profundos en el bosque, pero sin gran incidentes más que la presencia de Bestias Medianas la misión fue tranquila, lo que llevó a un fácil ascenso, al volver Abel realizaba periódicamente misiones en solitario o muy raramente acompañaba a Marco y Paul, pero estas nunca pasaban del mínimo de misiones mensuales que tenía que llevar a cabo y el resto del tiempo se la pasó entrenando con Ashley o en solitario cuando ella salía a su propias misiones, además de participar en Sparring con los demás Mercenarios.

Las misiones que llevó a cabo habían pulido sus habilidades y gracias al entrenamiento de Ashley su cuerpo había comenzado a sentirse como suyo en todo el sentido de la palabra, lo que le dio una exponencial mejora, eso junto a la cantidad de misiones realizadas sin fallas habían logrado que Abel califique para tomar la prueba a “Alto Mercenario”, rompiendo un récord en cuanto a la edad, pero el pequeño lo había rechazado ya que con mayor titulo e influencia mayor eran las responsabilidades y Abel aún no se sentía suficiente en ese aspecto, además que nunca había olvidado su objetivo de volver a casa y si bien tener más poder y reconocimiento podrían ayudar, siendo realistas la situación tendría un efecto contrario.

De hecho, hace un tiempo que Abel le había confesado algunos detalles a Ashley y ella le había prometido ayudarlo buscando información en secreto, aunque por esa misma razón, esta era limitada.

Aparte de todo ello Abel había cumplido los doce años de edad y la idea de que el tiempo había llegado comenzaba a rondar su mente, motivo por el cual también había comenzado a encerrarse más en sus pensamientos.

Pero el mismo Abel olvidó todos estos pensamientos y prisas al leer el encabezado de la Misión.

“Misión de Reconocimiento: El Pueblo Hilidan, situado en las cercanías del Bosque Manto Blanco, habría pedido ayuda debido al inusual comportamiento de las Bestias, algunos pueblos aledaños respondieron al llamado y enviaron ayuda, pero no se ha sabido de ellos en tres días.

Objetivo: Confirmación del actual estado del Pueblo Hilidan Recompensa: La acordada previamente.” Al comienzo la situación parecía haber sido bastante leve, ya que no se mencionaba que la ayuda fue pedida directamente a la capital, pero el asunto parecía ser mucho más grave de lo esperado y la misión en si parecía ser “Confirmación visual de lo esperado”, además que Abel pensó que esta misión estaba más elevado de lo que un Mercenario Intermedio podría realizar, sin embargo al levantar sus ojos una sonrisa estaba plasmada en el rostro de Ashley y ella solo habló para confirmar sus sospechas.

– Felicidades por aceptar tu Examen de Promoción.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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