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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 92

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  4. Capítulo 92 - 92 Viaje I
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92: Viaje (I) 92: Viaje (I) – “¡Cuidado!” – gritó uno de los Mercenarios “novatos” que aceptó el encargo de escolta.

– “¡Lo tengo!” – gritó una Mercenario mientras cubría el espacio que se había creado en la formación preestablecida.

– “¡Cubran la carga, protejan al cliente!” – Gritó un hombre con cicatrices en el rostro, las cuales junto a su blanca cabellera indicaban toda la experiencia que poseía.

– “¡Líder, si no nos encargamos de su Madre esto no tendrá fin!” – Exclamó un hombre de mediana edad mientras blandía su arma y cortaba a la bestia frente a él, la Sangre y la Saliva que escapó del cuerpo empaparon su ropa por la cercanía pero su expresión solo se mostró cansada, haciendo evidente la fatiga mental en aumento.

La caravana que viajaba con destino a la ciudad de Valtiore, el asentamiento Humano más cercano a la ciudad de Hilidan, había estado en su Vigésimo sexto día de viaje, dejando poco menos de tres días para llegar a su destino.

Durante el trayecto el enfrentamiento contra bestias había sido inusual, con casi seis olas por día, pero gracias al enorme grupo Mercenario contratado para escoltar a los viajeros los daños se mantuvieron al mínimo, pero la inusual situación se hacía cada vez más obvia cuanto más al norte se dirigían, ya que incluso se toparon con Bestias cuyos territorios se encontraban a cientos sino miles de kilómetros.

Varios Viajeros optaron por quedarse en los distintos pueblos pequeños que encontraron en el camino, después de todo estos llegaban a ser más seguros que estar a la intemperie.

El mismo dueño de esta caravana también se inclinó a optar por terminar el viaje a medias, pero al final de todo solo pudo continuar, recordando los detalles sobre su propia misión.

Como leve consuelo el grupo estuvo feliz de no toparse con grupos de ladrones o saqueadores, que en cierta forma eran más complicados de lidiar que con las Bestias, ya que estas mismas parecieron alejar o encargarse del problema por ellos, aunque claro, leve, ya que no era necesariamente bueno tampoco.

Todo iba bien, los mercenarios más experimentados lograron resistir sin problema incluso mientras cubrían a aquellos novatos que acudían a su llamado, pero como si se tratara de la oleada final, una bestia catalogada como Bestia Anciana solo por el hecho de lo vasto e interminable que puede ser su ejercito si no se encargan de ella, hizo acto de presencia.

Aunque claro, no necesariamente dando la cara.

– “Fuuu….” – Suspiró el hombre que parecía ser la mano derecha del Hombre con cicatrices mientras retiraba su espada larga del cuerpo del último de los Schwarm, una bestia parecida a un cerdo pequeño y deforme, sin ojos y colmillos que sobresalían de su hocico.

Los Schwarm tenían una piel blanda y grisácea que los hacía camuflarse muy bien en este territorio con tormentas de Nieve eternas, además de ser bípedos si bien eran “Pequeños” su altura era la mitad de un adulto promedio y en vez de patas delanteras habían unas manos con tres dedos que acababan en “Uñas” más parecidas a Huesos expuestos.

Estas pequeñas aberraciones no representaban un gran peligro, claro, eso hablando en singular, pues su fuerza y agilidad no era necesariamente sobresaliente, pero el detalle estaba en que estas criaturas nunca llegaban solas, contrario a lo que podrías esperar de un Grupo de Goblins Centinelas que suelen patrullar de cinco o seis individuos, los Schwarm viajaban en enormes grupos de decenas, sino centenas, y se lanzaban sobre todo ser vivo que encontrar en su paso sin temor a ser exterminados.

– “Maldición…

no se cuanto aguantaremos a este paso.” – Dijo el hombre con cicatrices mientras observaba como los ya agotados Mercenarios bajo sus ordenes comenzaban a juntar las decenas de cuerpos en montañas ya que todos los cuerpo debían ser quemados sin excepción.

Los Schwarm eran un amenaza por sus grandes números, pero la verdadera Bestia Anciana era aquella mutación que obtenía la capacidad de reproducirse, pues esta no necesitaba ser fecundada como los Goblins o pondría huevos como otras bestias, no, esta criatura solo necesitaba comer, ya que como si fuera una broma de mal chiste, luego de comer defecaría unas masas grisáceas que no demorarían mucho en levantarse, caminar y comenzar a crecer comiendo plantas o carne.

estas criaturas podrían ser una de las peores catástrofes que existieran en el mundo, pero si aún no habían acabado con toda la vida de este planeta se debía únicamente a que las mismas Bestias también se encargaban de lidiar con esta abominación conocida como la “Progenitora Schwarm”, aunque claro, cuando estas Progenitoras lograban sobrevivir y nutrirse lo necesario para tener un Séquito cubriéndola, las Bestias solo podían reducir sus números o correr por su vida.

Sabiendo esto el hombre con Cicatrices volteó a ver a la distancia, no hubo nada en particular que lo llamara de ese lugar, solo observó aquel lugar a la distancia esperando que por algún milagro alguien o algo se encargue de aquella criatura antes que ella se encarguen de ellos.

********** POV Abel********* Relajé mi cuerpo y dejé de consumir Factores mientras retiraba la pequeña daga que había comenzado a usar como arma principal desde hace algún tiempo.

– …

La observé, recordando con nostalgia la primera vez que porté un arma de verdad en aquella guarida de Goblins donde desperté hace seis años.

A diferencia de esa desgastada y oxidada arma esta resplandecía y mostraba un filo tan peligrosos como hermoso, junto a la empuñadora que se amoldaba perfectamente a mi mano solo podía pensar en lo mucho que debió de costarle a Ashley.

– “Si que demoraste….” – Dijo una voz a mi espalda.

– “Hubiera sido más rápido si me ayudabas…” – Refuté, volteando a ver a quien me había hecho tan bello regalo.

– “Jajaja, no puedo hacerlo, es tu prueba ¿Recuerdas?” – Me engañaste, ¿Recuerdas?

– “Detalles sin importancia” – Dijo con una sonrisa más salvaje que linda.

Desde que estuve bajo tutela de Ashley había aprendido a manejar mi cuerpo, a hacerlo más mío por raro que suene, después de todo mi cuerpo se adaptó y encontró la forma en como aprovechar o repetir los movimientos que observaba con detalle, pero hasta hace poco eso se sintió más extraño que satisfactorio y el regalo en mi mano también era un recordatorio de ello.

Yo había quedado cautivado por las espadas, como algo que no tuve la oportunidad de poseer o portar en mi vida anterior la majestuosidad de las hojas, la pulidez, robustez y variedad de los mangos y estilos de las mismas habían hecho latir mi corazón en este mi nuevo mundo, dejándome al borde del precipicio mientras quería aprender a utilizarlas, pero al igual que mis padres, Ashley nunca me enseñó el manejo de la espada en todo este tiempo.

Sí, me enseño a portar una daga, así como una lanza e incluso un arco, pero, citando sus palabras, yo no estaba listo para ello e incluso enseñarme a usar tales armas fue mucho después de comenzar, cuando por lo menos lograba hacer que mi cuerpo escuchara mis ordenes antes que todo y, aunque no puedo decir que lo haya superado, había aprendido a seguir adelante.

Actualmente estábamos en medio del valle que separaba Ashbur de Valtiore.

Según se había planeado deberíamos haber llegado hace una semana, pero a mitad de camino Ashley insistió, no, ordenó que a partir de ese momento viajaríamos a pie, ya que en la prueba debería demostrar mis habilidades para desenvolverme en el terreno y lidiar con situaciones imprevistas, aunque claro, conocía a mi Maestra y sé que lo que en verdad quería era patrullar el camino para que ayudemos a eliminar los peligros potenciales no solo para los Viajeros y comerciantes, sino también para los Mercenarios Intermedios novatos que confiados tomarían misiones que resultarían con muchos imprevistos por la reciente subida en la actividad de las bestias.

Prueba de todo ello fue cuando en nuestro camino nos topamos con un grupo de Schwarms, el grupo era grande pero no lo suficiente como para ser un problema, unos veinte o treinta ejemplares a primera vista, tranquilamente podría ignorarlos casi con completa seguridad de que alguna bestia de los alrededores se encargaría de ellos y mejor optar por ir a buscar a la Progenitora, pero Ashley insistió.

Tuve que suspirar, pero tampoco estaba en contra de hacerlo y de esa forma fortalecí mi cuerpo antes de arremeter contra ellos.

No me tomó mucho tiempo, aproximadamente unos seis segundos por cabeza, pero aún así Ashley se quejó, aunque sinceramente sabía que estaba más que complacida y solo quería llevar la contra como una niña.

– “La verdad es sorprendente, sin hablar del combate cercano, eres uno de los mejores entre los novatos que utilizan la Daga…” – Dijo Ashley, intentando llamar mi atención antes de continuar sutilmente – “pero aún así, pequeño, te faltó uno.” – ¡Shawwwww!

Ante sus palabras el Schwarm restante arremetió hacia mi a toda velocidad con sus brazos y hocico abiertos listo para tomarme y comenzar a morder.

La situación fue sorprendente, no podía negarlo, tal vez fue mi sobre confianza la que me hizo dejarlo pasar desapercibido, pero sea lo que sea sabía que era un error, mi error, y Ashley me lo quería hacer entender de la forma más aterradora posible.

Consumí Factores de Mejora, sintiendo como la electricidad recorría mi cuerpo.

Pude haber corregido el error rápidamente aunque este estaba tan cerca que podía oler el aroma fétido que provenía de su interior, pero retrocedí.

Ashley había probado su punto, si fuera otra persona, no, eso solo era yo siendo arrogante, la verdad es que aún con la posibilidad de reaccionar habían muchos factores que podrían haber puesto en peligro mi vida, lo entendía, pero, como decía Ashley, aunque sea mi prueba y ella no pueda ayudarme a menos que sea estrictamente necesario, la verdad es que no estaba solo y una neblina se extendió a mi alrededor, cubriéndome a mí y al enloquecido Schwarm, e instantes después una enorme cabeza de lobo adulto se materializó sobre el Schwarm, acabando con su vida de un simple mordisco.

Era Nube, mi Compañera.

– ¡Wa-!

El Schwarm dejó escapar un gemido mientras los filosos dientes de Nube se cerraban con fuerza para arrancar su cabeza del cuerpo y el cuerpo calló por inercia mientras manchaba con sangre marrón el lugar donde había estado de pie hace instantes.

– Tch…

– Ashley chasqueó los dientes, pero lo ignoré.

La niebla se arremolinó alrededor nuestro y la cabeza flotante desapareció para luego aparecer a mi lado, justo a la altura de mis ojos ya que Nube ahora era de mi tamaño.

Segundos después la Niebla se condensó y su hermoso pelaje plateado brilló mientras reflejaba los pocos rayos del sol que atravesaban las nubes de tormenta y un Enorme Lobo Adulto de más de dos metros de largo me rodeó mientras imponía su presencia a los presentes.

– “Gracias.” – Dije mientras acariciaba su cabeza, aunque para ello debí estirarme un poco.

– ¡Woof!

– Respondió Nube mientras lanzaba lejos la cabeza aún entre sus fauces.

– “Bien, bien, lo hicieron muy bien y todo eso, ahora sigamos adelante” – dijo Ashley sin esforzarse lo mínimo para esconder su molestia.

Mi Maestra pasó a mi costado, parecía tener prisa mientras chasqueaba un dedo e incendiaba los cuerpos de Schwarm que nos rodeaban como si de magia se tratara.

Entonces, mientras los cuerpos se convertían en cenizas, los hombros de Ashley se elevaron y ella chasqueó un dedo antes de girarse y lanzarme una sonrisa maliciosa.

– “¿Qué?” – pregunté.

– “Nada, es solo que deberemos tomar un desvió….

¿No crees?” – “Haaa…” – Suspiré, sabiendo lo que significaba me volteé hacia mi compañera, quien, convirtiéndose en niebla una vez más, se condensó en mi hombro con su apariencia de cachorro – “Nube, ¿Podrías llevarnos donde la Progenitora?

Por favor” – ¡Woof!

– Ladró antes de agitar su nariz en el aire para segundos después volver a ladrar e indicar una dirección.

– “¿Por qué no me sorprende?” – Maldije internamente mientras Nube señalaba con su pata hacia las profundidades del Valle.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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