Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 94
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94: Viaje (III) 94: Viaje (III) – “¡Nube!” – Gritó Abel.
– ¡Roar!
– Rugió Nube mientras seguía las indicaciones de Abel.
Conforme habían comenzado a entrar más y más en el valle la presencia de más bestias, así como de grupos de Schwarms, habían aumentado y actualmente se enfrentaban a una Khiza, una Bestia larga como serpiente pero con una dura coraza fragmentada más cercana a los ciempiés que, como para corroborar eso, tenía cientos de pequeñas patas a lo largo de su cuerpo, finalmente terminando en una especie de aguijón.
No obstante, sobre su duro caparazón había una capa de pelo blanco y sus ojos celestes brillaban como el veneno que goteaba de sus dientes y aguijón.
La Bestia azotó su cuerpo y Abel, quien había desenfundado su daga, bloqueó el azote mientras algunas de las patas filosas dejaban marcas en su cuerpo y lo obligaban a retroceder, pero al mismo tiempo y junto al grito, Nube se materializó y mordió la dura coraza de la criatura, donde sus dientes la agrietaban instante a instante.
– ¡Sieeeee!
– Siseo la Bestia mientras se agitaba violentamente y giraba el cuerpo tratando de alcanzar a Nube con sus colmillos o aguijón.
– ¡Haaa!
– Abel aprovechó ese momento y se lanzó hacia la Khiza, clavando su daga en el largo y duro abdomen de la Bestia, pero sin lograr hacer más tuvo que retroceder, ya que las filosas patas se cerraron por debajo de todo el cuerpo y amenazaron con atravesarlo en un abrazo eterno.
– …
– Abel retrocedió observando la herida en su brazo que comenzaba a cerrarse mientras él consumía factores de mejora y cuando sus pies tocaron el suelo se volvió a lanzar.
La Khiza era una Bestia intermedia, bastante problemática para lidiar con ella por si sola e incluso en un grupo deberían de haber Mercenarios que pudieran aguantar su gran envestida y sorpresivos ataques por su ágil y flexible cuerpo, sin embargo Abel contaba con Nube, quien se encargaba de mantener alerta a la criatura y evitar que esta tuviera libertad para atacar, además de ralentizar su movimiento con cada golpe certero, ya que de otra forma Nube se encargaría de terminar el trabajo, sin embargo con el paso del tiempo la Khiza parecía haberse dado cuenta de su inevitable derrota y viendo a Abel acercarse su cuerpo se enroscó para finalmente lanzarse hacia el pequeño con sus colmillos goteando un veneno paralizante muy poderoso.
– ¡….!
– Abel fue tomado por sorpresa pero contrario a todo su rostro no parecía desesperado, sino confiado, y su cerebro trabajando mientras era impulsado por los Factores, así como sus reflejos, alejaron la sorpresa y dibujaron una sonrisa en su rostro.
– ¡Nube!
– Gritó una vez más.
Esta no era la primera o segunda vez que Abel llamaba a su compañera y la Khiza lo sabía mejor que nadie, por eso sabía que seguía después de aquel grito y sus ojos se revolotearon momentáneamente tratando de observar donde se materializaría la pequeña lobo, preparando su aguijón, pero el ataque que ella esperaba nunca llegó y de la misma forma sus dientes nunca tocaron a Abel, pues Nube materializó parte de su cuerpo para que Abel pueda pisar y cambiar su dirección en el aire.
– ¡Siieeees!
– Siseó la Khiza, tan fuerte que parecía más correcto decir que rugió mientras giraba su enorme cuerpo y azotaba su aguijón con la esperanza de alcanzar a alguno de sus oponentes, pero solo se llevó una decepción y mientras sus ojos buscaban desesperadamente a Abel o a Nube, el pequeño joven cayó sobre se cabeza con un impulso enorme.
Abel clavó la daga en medio del cráneo de la Khiza y esta movió de inmediato su aguijón hacia el joven, pero, como ya se había visto, el entrenamiento de Abel en estos años había dado resultados.
El cuerpo de Abel ya era suyo, tanto su cuerpo como los Factores lo escuchaban incondicionalmente y sus movimientos eran mucho más naturales y eso se aplicó también a la electricidad que corría por su cuerpo, cuya probabilidad de lograrlo antes era como la de un videojuego ahora era tan fácil para Abel como presionar un botón y concentrándose en sus Factores Abel dejó fluir la electricidad a máxima potencia.
*Estruendo* Y con la Electricidad recorriendo tanto su cuerpo como la Daga, la electricidad recorrió todo el cuerpo de la Khiza por el interior y cuando el destello de luz paró el olor a carne quemada se extendió por el aire momentos antes de que el enorme cuerpo se derribara con Abel sobre él.
– Fu….
– Suspiró Abel mientras retiraba la daga y bajaba del cuerpo de la Khiza.
Su cabeza era tan grande como el cuerpo de Nube.
– ¡Wooof!
– Aulló Nube, quien se materializó sobre Abel con su cuerpo completo y comenzó a morder su cabeza.
– !Awawawawa duele!
– ¡Wooof Wooof!
– ¡Perdón, no tuve tiempo de avisarte!
– ¡Woof!
Nube mordía y colgaba todo su cuerpo sobre Abel, quien tuvo que consumir Factores para no caer al suelo, mientras le ladraba en reclamo de algo e incluso Ashley, quien miraba de lejos, sabía perfectamente de que iba el reclamo y solo pudo sonreír mientras observaba las puntas del pelaje de Nube ligeramente chamuscadas y con estática.
– ¡Perdooon!
– Dijo Abel antes de caer al suelo y comenzar a ser lamido por Nube mientras comenzaba a reír.
**********POV Ashley********* Abel era extraño.
No lo pienso de una mala forma, solo es la verdad.
El pequeño tenía tanto talento que su vida solo podía seguir el camino más astillado posible y yo quiero ayudarle con eso, ya que a mi me hubiera gustado que alguien haga lo mismo conmigo.
Cuando comencé a enseñarle me di cuenta de lo extraño que era enseñarle, él siempre fue muy perspicaz, tanto que algunas veces me asustaba.
Cuando le enseñaba algo y él iba más allá llegando incluso a adaptarlo a su actual situación podía notar cierta discrepancia y fue eso lo que me llevó a ser aún más estricta con él.
Tomó mucho tiempo poder llegar a un estado donde aquella discrepancia sea mínima y desde entonces poco a poco comencé a enseñarle “de verdad”.
Él mostró mucho talento con las armas y la lucha cercana, comenzando desde lo básico aprendió a moverse, a aprovechar las distancias, el entorno y todo era reforzado con los distintos y continuos enfrentamientos que le hacía tomar, no necesariamente conmigo, y el crecimiento nunca se detuvo logrando hazaña tras hazaña.
Abel tenía muchas fortalezas, tenía muchas virtudes, el joven había sido bendecido por la buena fortuna y era uno en miles sino millones.
Sin embargo, no importaba cuan talentoso era peleando, no importaba el “Cuerpo Perfecto” con el que contaba, si tuviera que decir algo era que todos esos talentos caían al suelo rendidos cuando hablábamos de “sus ojos”.
Existen muchos individuos que crecen en entornos completamente distintos, con todos los beneficios ofrecidos su futuro esta prácticamente asegurado, pero este pequeño eclipsaba todo lo que a ellos podrían ofrecerles, pues sus ojos y el talento que tenía para comprender eran lo que lo volvían capaz de aprovechar el enorme potencial con el que contaba.
Abel decidió en instantes y le ordenó a Nube materializar su cuerpo para que el pudiera esquivar.
Nube lo entendió pero de no haber sido así Abel había analizado el entorno y encontrado una o dos formas de escapar del peligro, pero ya que no fue necesario pisó a Nube y cambió la dirección de su carga elevándose hacia el cielo.
Los Arboles frondosos cubiertos de Nieve le bloqueaban el camino para seguir subiendo, pero Abel solo giró, giró y apoyó su cuerpo en las ramas para impulsarse.
El descenso habría sido perfecto, ya que en ese momento la cabeza de la Khiza estaba directo abajo de él, pero Abel no fue apresurado.
Contrario a lo que hubiera hecho la mayoría de Mercenarios, él se impulso hacia adelante y esquivó el ataque a ciegas, que de otra forma lo hubiera tomado por sorpresa, de la Khiza que comenzó a arremeter en busca de ellos, porque así como había analizado el entorno ahora se encontraba analizando a la Bestia, siguiendo su mirada y moviéndose entre las lianas y ramas se mantuvo en su punto ciego y finalmente dio un único golpe certero y mortal.
El talento de este niño era enorme y temblaba de miedo y expectativa al imaginarme su futuro.
Entonces el valle se iluminó y la victoria perfecta de mi discípulo tuvo una secuencia demasiado tierna para mi.
Los lengüetazos se acabaron en pocos segundos, ya que Nube movió su nariz demostrando que había capturado un olor nuevo y por sus gruñidos en una dirección solo podía ser el objetivo de este desvió.
Ellos nunca se habían encontrado con una Progenitora, pero a pesar de su elegante y hermosa apariencia, así como la confianza y amor que siento por ella, nunca me permití olvidar la verdadera identidad de esta pequeña y letal criatura.
Mis Factores comenzaron a temblar y consumiéndolos mi conciencia se comenzó a extender por los alrededores, ampliando mi visión sin dejar que escapara un solo copo de nieve.
Los arboles temblaron y el mismo aire parecía temblar cuando dejé mi conciencia flotar y finalmente encontrar a nuestro objetivo.
Con tres metros de largo, una anchura y altura de casi dos metros junto a su piel gris pálido, casi como si estuviera muerta, una vulgar figura hizo su aparición.
– “¿Es la progenitora…?” – Preguntó mi discípulo mientras se levantaba y acariciaba a Nube.
– Lo es, ¿Estás nervioso?
Bromeé, este pequeño había sido separado de su familia y su forma de pelear enfrentando la muerte e ignorando el dolor mientras confiaba en sanar hacía que sea difícil de diferenciarlo de las bestias enloquecidas cuando se juntaba con su temperamento.
Y con unos ojos vacíos su mirada pareció atravesar los arboles, la maleza y la nieve hasta llegar a su “presa” y finalmente responderme – “No.” – mientras daba un paso adelante y sus ojos comenzaban a iluminarse.
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