Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 95
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95: Viaje (IV) 95: Viaje (IV) Un nuevo Día había llegado y, con el sol brillando intensamente detrás de las nubes, la primavera había llegado.
La nieve caía sin fin en esta parte del mundo pero los habitantes habían aprendido a vivir con ello y por eso la ciudad nunca se detuvo y, de igual manera, el Gremio de Mercenarios.
Era temprano en la mañana, no hacía más de dos horas que el sol había salido y en la oficina del Líder del Gremio se encontraban dos personas, un adulto tan grande como un oso y un niño cuyos ojos te harían dudar de su edad.
– Abel…
– “¿Sí?” – Respondió Abel mientras aguantaba la respiración por el humo que salió de la boca del Líder.
– “Eres joven, sin embargo, ¿Conoces el sistema con el que operamos?” – Dijo el Líder antes de llevar a su boca el habano en su mano.
Abel miraba el habano con seriedad, no porque el quisiera fumar, de hecho en su anterior vida era un no fumador, solo le parecía sorprendente como el enorme habano se veía tan pequeño y corto en las enormes y rasposas manos del Líder del Gremio.
– “¿Abel?” – Repitió el Líder bajando la mirada y observando al pequeño.
– ¡Ah…Sí!…Lo conozco.
– Bien, eso nos ahorra mucho tiempo.
El Líder estaba observando varias hojas en sus manos y escritorio y, observando a Abel una vez más, estiró su brazo en una seña para que las tomara.
– …
Abel se acercó cauteloso, no temía del Líder, de hecho le estaba enormemente agradecido, era solo que algo en este hombre no le permitía relajarse.
Aunque finalmente las tomó.
– Esto…
Abel observó el contenido en las Hojas.
Con información detallada entre gráficos y palabras el contenido de las distintas hojas representaban el desempeño de Abel en cada una de las misiones y por si eso no fuera suficiente para saber a que se refería, el Líder agregó.
– Todas esos papeles son el rendimiento en tus misiones.
Tiempo, conformidad, estado de salud al terminarla, incluso los reportes entregados a mano por tu parte, todo es evaluado y registrado para luego ser categorizado.
– …
– Abel observó una vez más los papeles en su mano, en ellos, como decía el Líder, habían escritas varios títulos que indicaban lo evaluado, entonces volvió a ver al Líder.
– “Sí…” – Asintió el líder – “Incluso yo me sorprendí y pedí varias veces que sean reevaluados, no solo eso, sino que yo mismo revisé toda la información de tus Misiones y luego de que el resultado no cambiara solo pude aceptarlo…” El Líder se calló.
Abel no sabía si era una pausa dramática o si simplemente no sabía como continuar, así que bajó los ojos y leyó la información una vez más, pero junto a esto el Líder continuó.
– “Velocidad: cien puntos, Conformidad del cliente con el trabajo: Cien puntos, Porcentaje de finalización de misiones: Cien puntos…
y puedo continuar, sin embargo, salvo la mínima cantidad de misiones que aceptaste, resumir que tu puntaje es perfecto es lo correcto.
Felicidades….” – Dijo el Líder mientras se formaba una sonrisa en su brusco rostro – “Abel, estás cualificado para tomar la prueba de Ascenso a Mercenario Intermedio” – ¡…!
Abel apretó los papeles en su mano, él había logrado muchas cosas en su otra vida, pero aquí, donde se enfrentaba a grandes desafíos en una tierra desconocida lejos de sus personas queridas, las palabras que fueron dirigidas a él hicieron latir su corazón y le dieron un sentimiento de logro como ningún otro.
– “Gracias” – Susurró finalmente mientras disfrazaba sus sentimientos y mantenía una expresión relajada.
El Líder lo observó, su mirada fija y aplastante te haría pensar que el Líder no conocía la palabra “Miedo”.
Posteriormente llevó su Habano a la boca para fumarlo en tan solo un respiro y exhalando el humo mientras hablaba, su voz ronca volvió a oírse.
– “Dentro de una semana partirás en la misión que se asignara como prueba, no te preocupes, como Mercenarios no podemos ser irresponsables y arriesgar la vida de nuestros contratistas, así que la misión será junto a más Mercenarios Intermedios, pero…
no te confíes, tener éxito no garantizara tu promoción, así que esfuérzate al máximo y….” – El Líder, feroz como un león, titubeo antes de continuar, su rostro parecía complicado en sus sentimientos de enviar a un niño tan joven a una Prueba de ascenso, pero tampoco se podía echar hacia atrás, así que prendiendo un habano más y fumándolo de inmediato, terminó – “Y ten mucho cuidado” Abel quería responder, quería preguntar el contenido de la misión o detalles, sin embargo no lo hizo, no se permitió hacerlo y lo racionalizó con la escusa de que “La Prueba ya había comenzado” así que solo volteó la mirada a los inquebrantables ojos del Líder y respondió con seguridad.
– ¡Entendido!
***********POV Abel*********** La misión comenzó como todas las anteriores, sin nada especial parecía ser algo rutinario.
Me reuní en el lugar indicado a la hora indicada.
Al comienzo los responsables pensaban que se trataba de una mala broma del gremio de Mercenarios, pero cuando distintos y varios Mercenarios me saludaron entonces la sonrisa desapareció de sus rostros.
Ellos podía ser reticentes, luego incluso podrían poner una queja contra el gremio y llegar incluso a solicitar la tarifa que pagaron más una compensación, pero incluso si lo harían o de como se sentían por el momento deberán soportarlo solo por la duda “¿Que tal si?”, ¿Qué ocurriría si en verdad termino siendo indispensable para esta misión?
Entonces la edad, la apariencia y sus dudas sobre ello pasarían no solo a segundo plano, sino que desaparecerían por completo, aunque claro, también contaban con una conciencia libre ya que no son estas personas las que tendrían que cargar con mi muerte en caso de que cometiera errores personales.
Siguiendo ese hilo de pensamiento la única petición que tuvieron fue el de asignarme en una posición donde mi desempeño no perjudicara a los demás y así, junto a otros dos Potenciadores, se me asignó el rol de Centinela Medio.
Mis deberes eran observar los alrededores e informar en caso de notar algo extraño, como tal, se me dio la comodidad de viajar sobre uno de los carros que debíamos escoltar a la siguiente ciudad más cercana, pero como alguien que no protegía el frente o la retaguardia, además de tener poca confianza de algunos potenciadores que me rodeaban, hicieron que mis deberes disminuyeran al ser cubiertos por estos mismos, así que al final me limité a sentarme cómodamente mientras mi visión vagaba de un lado a otro, aunque claro, nunca dejé de consumir Factores de Mejora y me mantuve dispuesto a reaccionar a cualquier situación.
El viaje estaba programado para llegar al destino en tres días, nuestro deber era escoltar una carga de distintos suministros que abastecerían a los habitantes del lugar, siendo en su mayoría vegetales y carne, ya que el responsable era un influyente noble en el comercio de estos.
Con lo agrandados que son los nobles pensaría que habría sido más realista que se negaran por completo a que participe en esta misión, pero desconozco tantos detalles que poco podría asegurar con certeza.
El primer día pasó sin mayores incidentes, los otros Vigilantes eran Potenciadores especializados en arco y ballestas, por lo que respondían alejando a las pequeñas Bestias que se acercaban por curiosidad y mientras respiraba con tranquilidad trataba de expandir mis sentidos y controlar mi cuerpo en este estado de reposo.
Pero en el segundo día, mientras sentía la electricidad correr por mi cuerpo, un grito ahogado me hizo abrir los ojos y mirar el paisaje.
– ¡Son Tonocrias!
Los Mercenarios rodeaban por completo a las carretas, el enorme camino lleno de nieve era limitado por la vegetación alrededor y hacía que nuestro avance fuera lento, sin embargo, fuera de eso no había ningún indicio de porque esta Misión funcionaría como prueba para mi Ascenso, después de todo hasta el momento esta había sido más fácil que cualquier otra, pero ahora lo entendía.
Observando a las Tonocrias solo pude pensar en dos palabras “Zona Amarilla” Zona Verde, Zona Amarilla, Zona Roja y Zona Negra, esas son las formas en las que se clasifican los amplios terrenos en este Mundo o al menos así es como lo hacen en este Reino.
Zona Verde hace referencia a las ciudades o asentamientos humanos en su mayoría, así como los alrededores de esta, no es distinto a decir “Zonas Aptas para la vida Humana”.
Las Zonas Amarillas son los lugares intermedios entre asentamientos, lugares donde la vida salvaje se desarrolla y una fauna variada toma lugar, al contrario que la Zona Verde a estos lugares se les recomienda entrar con precaución o mantenerse alerta y, de hecho, muchos Mercaderes usan los caminos que atraviesan estas zonas con frecuencia y sin gran escolta.
Zona Roja, lugares donde la presencia de Bestias aumenta no solo en número, sino en fuerza, tamaño y variedad, además que cuentan con áreas extensas de terreno por el cual no se puede pasar sin escolta adecuada, como algunos valles y bosques al norte.
Finalmente, está la Zona Negra que, para resumir, significa “Muerte”, una Zona no apta para los Humanos.
Ver a los Tonocrias, una especie de Serpiente de hasta dos metros cuya cabeza parece más la de una gallo cuya cresta y barbilla fueron reemplazados por escamas y picos de hielo, Indicaban que la fauna en este lugar había florecido.
Estas bestias no eran especialmente peligrosas, pero al igual que muchas Bestias en esta parte recóndita del mundo sus números eran enormes.
– ¡No se distraigan, mantengan su posición!
Y aunque nadie lo dijera, grandes y en cantidad, las tonocrias son el primer indicio de una zona Roja.
– ¡Ahhhh!
Los Potenciadores a mi alrededor gritaron armándose de valor y se cubrieron mientras respondían a los saltos mortales de las tonocrias.
Hubo quienes salieron heridos, pero con raspones mínimos estaban curados antes de enfrentar a la siguiente.
– ¡Vamos!
Los observadores cargaron sus arcos o ballestas y dispararon dando asistencia, pero no importaban cuantos derribaran entre todos, la cantidad era simplemente demasiado.
– ¡Argh!
Entonces llegó el primer grito de dolor…
no, el primer grito de muerte.
Una tonocria había logrado enredarse en el cuerpo robusto de un Potenciador que usaba dos hachas como armas, tenía un brazo levantado y el otro pegado a su cuerpo siendo enredado por la tonocria no podía hacer movimiento alguno y antes de que alguien pudiera hacer algo el abrazo mortal de la tonocria culminó mientras clavaba su pico en el cuello descubierto.
– …
– No me creía nada especial, tenía más experiencia que muchos de los Mercenarios presentes, además no creía quedarme atrás en una batalla frontal, después de todo había entrenado sin parar, pero, a pesar de que sentí mi agarre apretarse en mi daga enfundada, no me moví, permanecí quieto observando los alrededores y pronto observé a un grupo que hacía lo mismo, eran aquel que me recibió y explicó el contenido de la misión, comandando el avance desde la delantera, Edgar.
El Líder y su grupo estaban quietos mientras observaban los alrededores, aunque ellos parecían saber algo que yo no y con un sutil gesto de su mano el Potenciador que usaba Arco en su grupo disparó a través de las Tonocrias y la flecha siguió imparable hasta perderse, ¿Había fallado?
me pregunté, pero un rugido me respondió.
– ¡GRAAAAAAAAAAAAW!
– ¡¿Qué es eso?!
– ¡…!
Algunos de los Potenciadores se congelaron al escuchar el rugido que había resonado por todo el lugar, esta sorpresa debió tomar muchas víctimas ya que aún seguíamos bajo el ataque de las tonocrias, pero sorprendentemente no hubo ni un incidente, no, en segundos ya no había ni una tonocria a la vista, lo único que quedo fue el sonido de la nieve apartándose o aplastándose con el paso de lo que sea que había lanzado ese rugido.
– ¡Raaaaaaaaaw!
Entonces, sin el más mínimo aviso, un rugido familiar sonó a mis espaldas.
– “¿Nube?” – Voltee confundido solo para ver como mi compañera se había maternizado en su forma completa y mordía el cuello de una bestia felina que tenía una flecha incrustada en su pata, escarcha de hielo salía de las escamas de hielo que se habían formado donde Nube mordía con fuerza.
– ¡Riawwww!
La bestia felina era increíblemente ágil y elástica, además que sus reflejos felinos hicieron que se contorsionara y doblara de inmediato dirigiendo sus garras y colmillos a Nube, quien solo pudo optar por volverse niebla y materializarse a mi costado mientras la bestia caía al suelo tan suavemente que parecía poder flotar.
– ¡Riawwww!
Me encontraba sobre el carruaje, rodeado de Potenciadores que se dividían entre desconcertados e indecisos, pero la Bestia felina parecía ignorarlos por completo mientras sus agudos ojos se clavaban en mí.
Tomé el mango de la daga, lo presionaba con fuerza preparado para reaccionar ante los movimientos de este gato de tres metros de largo, pero en ese momento un silbido llegó a mis oídos y, por supuesto, al de la Bestia también, quien se apartó ágilmente y volteó a mirar en dirección del causante, el Potenciador Arquero en el grupo de Edgar, cuya anterior flecha yacía en su costado.
La flecha siguió de frente dibujando una curva y alejándose de los confundidos Potenciadores hasta finalmente aterrizar en un árbol cercano y atravesarlo para desaparecer en la nieve.
– ¿Un Lance de Hielo?
– ¿Por qué una Bestia mayor…?
– Se supone que estamos en una Zona Amarilla…
El estruendo que provocó el choque de la flecha contra el árbol pareció traer de vuelta a la realidad a muchos Potenciadores, pero eso no fue necesariamente bueno, sus sentimientos ahora habían sido reemplazados por temor y miedo.
Todos miraban a la bestia, incluyéndome, listos para lanzarnos bajo la orden de Edgar, pero con Nube a mi lado podía sentir que algo andaba mal.
Era la primera vez que me encontraba con un Lance de Hielo adulto o joven, pero había leído de él y también había escuchado de él.
Una bestia Mayor capaz de utilizar el hielo tanto para la defensa como para la ofensiva que contaba con un poder y agilidad mayor a la que uno creería, además de que principalmente actuaba en pareja.
Había mucha más información sobre esta criatura, pero sin datos relevantes fuera de ello solo podía decir que esta Bestia Mayor, peligrosa para muchos Mercenarios, no era especialmente agresiva, por lo que era extraño que nos hubiera estado rodeando, acechando por alguna oportunidad, no, lo extraño es que lo haya hecho solo.
No solo yo, tanto Edgar como los otros Observadores parecían estar consciente de ello y ya que la criatura no hacía ningún movimiento en específico nuestros ojos y sentidos trataron de buscar al posible acechador que aún se mantenía escondido, pero no hubo respuestas y en medio de la tensión un grito de guerra estalló.
– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!
Era un hombre joven, no tanto como yo, pero tal vez el chico aún no tenga veinte años y el colgante en su cuello revelaba que era un Mercenario Menor.
El joven cuyo nombre desconocía no pudo resistir los temblores en su cuerpo por lo que cargó hacia la criatura, en cierto modo era respetable que pueda acercarse a la causa del temor, pero fue una mala elección.
– ¡Riawwwwwww!
El Lance reaccionó de inmediato a su carga y arremetió contra él de un salto, tan rápido y agil que costaba seguirlo con la mirada.
– ¡…!
*Clin* las garras y dientes debieron rebanar su cuerpo como espuma y más cuando los pocos rayos de luz que atravesaban las densas nubes brillaban en la escarcha formada en las garras, pero olvida rebanar, un sonido metálico y agudo resonó cuando Edgar apareció incluso más rápido que el Lance y levantó su escupo pesado para salvar al joven novato.
– “¡Retrocede!” – Gritó furioso.
– ¡Ah…!
El joven palideció y cayó de trasero a la nieve mientras esta se teñía dejando salir vapor, no hacía falta mirar más para saber que los sueños del chico se habían apagado.
– ¡Riawwwww!
Mi vista dejó al chico y observé al grupo de Edgar que comenzó a luchar contra el Lance.
Solo pude explicarlo en una palabra, “Sorprendente”.
– ¡Lara!
– ¡Voy!
– ¡Dan!
– ¡jefe!
El grupo de Edgar era compuesto por cuatro personas y la coordinación entre ellos era sencillamente abrumadora.
Edgar dio un paso al frente y bloqueó la cola cubierta de hielo que el Lance azotó mientras giraba hacia atrás, de inmediato Edgar gritó y Lara, una mujer que usaba una lanza, arremetió contra el Lance sin darle tiempo a que sus pies toquen el suelo.
El Lance creó escamas de hielo que desviaron la punta de la lanza y de inmediato, aún con la mayoría del cuerpo en el aire, solo con sus patas delanteras se impulsó hacia Lara mientras sus colmillos comenzaban a escarcharse, pero en ese momento con el grito de Edgar el segundo integrante apareció como una ilusión desde el frente mientras azotaba su martillo hacia abajo.
– ¡Riawwww!
El lance rugió mientras trataba de esquivar el pesado martillo de casi un metro de largo y una cabeza de treinta centímetros.
Su cuerpo se contorsionó, pero no había escapatoria, sin embargo, estaba lejos del final y los fríos ojos de la Bestia brillaron en celeste cuando distintos picos de hielo crecieron desde las escamas.
Dan levantó su pequeño escudo, no muy sorprendido por la situación, y cubrió tanto su pecho como su cuello y cabeza.
Algunos de los picos lograron atravesar distintas partes de su cuerpo, pero no hubo duda o vacilación en sus ojos, como si todo fuera parte del plan y, para comprobarlo, una flecha atravesó el camino entre el grupo para golpear la cabeza del Lance.
– “¡Lo lograron!” – Exclamaron varios Mercenarios al ver al Lance doblarse hacia atrás por la fuerza de la flecha, pero eso no era nada más que una falsa esperanza.
– ¡Riawwwwwww!
– Rugió el lance más ferozmente que nunca y retrocedió mientras sacudía la cabeza y el cuerpo, donde el hielo continuó creciendo hasta formar una especie de armadura escamosa que cubría todo su cuerpo.
Pero en ese momento el último integrante del grupo de Edgar salió desde las sombras.
Una joven delgada con una presencia tenebrosa empuñaba dos dagas dobladas como colmillos de serpientes que fueron azotadas hacia el lomo de la Bestia.
– ¡…!
– …
No pude pestañear, sentía que si lo hiciera entonces me perdería puntos cruciales de este enfrentamiento de alto nivel y, el Lance, respondió a mis expectativas.
Las dagas se clavaron en la escamosa armadura de hielo y la agrietaron antes de romperla y clavarse profundamente en la carne de la Bestia, quien gruño de dolor, pero en menos de un segundo, como si tratara de imitar a un erizo, picos de hielo salieron uno tras otro por toda su espalda y amenazaron a la joven tenebrosa.
Mi corazón latió, sentía la energía correr por mi cuerpo y sentía que si daba un paso entonces estaría a su lado antes de poder darme cuenta, pero me detuve, pues mis ojos captaron como los picos de hielo, que debieron atravesar la carne y bañar la nieve de rojo, atravesaban una especie de manto negro que se deslizó hasta desaparecer en el piso.
No estaba seguro de lo que había hecho, tenía una idea, pero observando esta demostración de atributos podía decir que de todo el grupo de Edgar era ella la más fuerte.
– ¡Cúbranse!
Mi pensamiento fue cortado por el rugido de Edgar, quien se movió entre los carruajes y el Lance antes de que me diera cuenta.
Mi cuerpo se movió por sí mismo y me cubrí detrás de él antes de observar la razón y es que el Lance, herido y exhausto, se había vuelto una bola de pinchos y entonces estos vibraron antes de salir disparados.
Los ojos plateados de Edgar brillaron mientras mantenía el enorme escudo frente a él y pronto el escudo también brilló, entonces la nieve que caía y sobre la que estábamos parados se congregó para formar un muro que rodeó a la Bestia.
Cada pico disparado se escuchaba como un cañon y causaba una explosión al contacto haciendo que el suelo retumbara cada vez que uno golpeaba el muro creado por Edgar, entonces, cuando finalmente terminó la ráfaga de disparos, Edgar bajó su escudo al mismo tiempo que los muros de nieve y dejaron ver al Lance, agotado y respirando con dificultad mientras la sangre que brotaba de su herida tenía un color oscuro y enfermo.
– Veneno…- Murmuré con rabia.
No era extraño, sabía que, en misiones de subyugación…no, que en la lucha de la supervivencia era muy común que los Potenciadores usaran veneno o distintos materiales para facilitar la misión y evitar riesgos, diablos incluso la misma naturaleza les dio veneno a las Bestias para cazar, pero solo podía apretar los dientes cada vez que lo escuchaba, después de todo un veneno que te mataba por dentro…
eso era…
demasiado cruel.
Me alejé levemente del grupo que comenzó a caminar hacia el Lance para terminar lo que se empezó, no soportaba seguir viendo y algo llamó mi atención.
– “¿Un cristal?” – Era una pequeña roca…
casi como una escama…
era un trozo de la armadura de hielo del Lance que sobresalía sobre la nieve como un pulgar herido y agachándome lo tomé entre mis dedos.
– …
– Estaba frío, muy frio, pero lo que más me sorprendió fue la dureza, pues traté de apretarlo con todas mis fuerzas para liberar mi frustración, pero la escama agrietada se mantuvo firme.
Era irónico, estaba disgustado con la joven tenebrosa que usaba el veneno, aunque claro, no podía decir nada, pero al mismo tiempo la respetaba, pues atravesar estas escamas o resistirlas decía mucho de ella y del grupo de Edgar.
Entonces lancé la escama.
– ¡Grrrrr!
No creía haber hecho nada malo, pero Nube, quien había vuelto a su estado de niebla mientras miraba al grupo de Edgar pelear, se manifestó a mi costado y gruñó con clara rabia.
– “¿Nu…
be…?” – No pude terminar de pronunciar bien mis palabras, pues una sombra alejó de mí la poca luz que me bañaba y al levantar la vista lo observé y algo dentro de mí comenzó a temblar.
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