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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 97

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  4. Capítulo 97 - 97 Viaje VI
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97: Viaje (VI) 97: Viaje (VI) Lo más cercano a un Monstruo, esa era la forma en la que algunos Mercenarios se referían a la Progenitora, esto no era solo debido al peligro que llegaba a representar para la humanidad, sino, en su mayoría, por la apariencia grotesca que tenía.

Avanzando mientras se arrastraba como un gusano el rastro viscoso que dejaba tras de ella volvía amarillenta la blanca nieve que caía sin parar, además que los desechos que votaba sin detenerse pronto se agitaban y comenzaban a estirar lo que deberían ser unas extremidades, aunque costada mucho diferenciarlas de ramas rotas y podridas.

– Grarara…

La Progenitora continuó avanzando como si el mundo le perteneciera, por su gran tamaño los árboles temblaban al roce con ella y ni la nieve ni la vegetación se salvaba, terminando aplastada bajo ella.

Si alguien la viera desde lejos solo podía espantarse por la horripilante apariencia, sin embargo, en ese momento un sonido como rugido resonó en la calma, aunque más que un rugido fue la voz de un estómago hambriento.

El sonido atrajo la atención de los Schwarms que la escoltaban, algunos de un tono distinto al grisáceo de la mayoría, y de inmediato estos, así como algunos recién llegados se situaron delante de ella dejando distintas y variadas materias, incluyendo cuerpos de Schwarms, y entonces, antes de que algunos de estas mismas masas grisáceas pudieran alejarse, la boca de la progenitora se abrió casi el ancho de su enorme cuerpo y se tragó todo lo que pudo de un bocado.

Los cientos, sino miles de dientes cortaron limpiamente las cosas que tocaron.

– ¡Wiiiiik!

Los Schwarms con vida que fueron atrapados y partes de sus cuerpos fueron devoradas yacían en el suelo tratando de alejarse mientras chillaban como cerdos, pero esto solo llamó la atención de la Progenitora, quien no demoró más de un par de segundos en tragar, y el siguiente bocado, cruel y benévolo, terminó con la vida de sus mismos “hijos”.

No había nadie a la vista, pero de haberlo las exclamaciones de asco o resentimiento hubieran sido escuchadas, entonces, sin ninguna respuesta inesperada, la Progenitora se sacudió como un perro secándose y una masa grisácea comenzó a salir por la abertura posterior que, siendo sinceros, era casi idéntica a su propia cara.

– Uiii…

La progenitora continuó su camino como si nada hubiera pasado, como si su estómago nunca hubiera gruñido o como si nunca hubiera devorado a sus propias crías y en cuestión de segundos las masas grisáceas que iban quedando marcando su camino comenzaron a gemir para segundos después comenzar a moverse.

Sus movimientos eran torpes, como siervos recién nacidos, pero a diferencia de estos animales a su madre no le importó lo más mínimo y se alejó sin mirar atrás, entonces, cuando los Schwarms comenzaban a dar sus primeros pasos estables, una niebla se acercó lentamente y los rodeo.

– ¿Ui…?

No solo sus pasos sino sus mismos quejidos eran torpes y sus mentes blancas sintieron atracción ante esta niebla que los envolvió como si estuviera viva, estirando sus atroces pezuñas para querer tocarla los inexistentes ojos de los recién nacidos se agrandaron y silenciosamente la luz en sus cuerpos se apagó mientras dientes y garras filosas atravesaron sus cuellos u “órganos vitales”.

La niebla encerró el rastro de la Progenitora y se pudo apreciar débilmente dos pares de ojos brillando en ellas, sus agudas miradas observando a la Progenitora que se arrastraba metros adelante.

– ¿Uiii?

La reproducción de la Progenitora parecía no tener fin, incluso te hacía pensar de si por cada cosa que coma podría hacer dos Schwarms, pero el tiempo pasó y finalmente uno de los Escoltas se extrañó.

– …

Él no podía hablar, las personas que habían visto Schwarms incluso dirían que estos no podían ni pensar, que solo eran obreros siguiendo a la reina, pero el Escolta observó los alrededores y arrugó su horrible rostro mientras mostraba filosos y desalineados dientes como si supiera que algo estaba mal y no se equivocaba.

Los Schwarms no tenían una mente en colmena, tampoco sentían apego a sus hermanos y como prueba estaba las veces que devoraban los cuerpos de los mismos para llevárselos a su madre, pero aun así en situaciones como esta era inevitable que en su inexistente conciencia se preguntara “¿Y los demás?”.

Él no sabía cuánto habían avanzado, ni mucho menos cuanto había pasado, pero por lo menos sabía que el grupo que los acompañaba era mucho más numeroso de lo que sentía y arrugó su nariz de cerdo para olfatear a sus hermanos una vez más, pero mientras lo hacía pudo notar como una de esas presencias se apagó, como su olor cambio y finalmente desapareció.

– ¡Uiiiiiiiiiii!

– Entonces rugió.

– ¡…!

Los demás escoltas, cinco sin contarlo, se alarmaron de inmediato y se movieron alrededor de la Progenitora, quien se detuvo por primera vez sin que su estómago rugiera.

Los pocos Schwarms que quedaban en vez de acercarse a ellos comenzaron a buscar en los alrededores cuando el rugido los alarmó y cada uno movía su grisácea nariz mientras avanzaba lentamente, pero pronto se acercaron por sí mismos a la espesa niebla que los aisló del exterior y uno a uno fueron cayendo.

– ….

Los Escoltas Schwarms se vieron cautelosos cada vez que el olor y presencia de uno de sus hermanos desaparecía y ninguno dio un paso en falso o se alejó de la Progenitora, pero esta parecía estar exhausta y harta a su modo ya que agitó su pesado cuerpo bruscamente y sus afilados dientes se mostraron amenazando al Escolta delante suyo.

– ¡Waaaaaa!

– Ui…

El Escolta se vio obligado a alejarse y, aunque en su horrendo rostro no se pudo diferenciar, se podía sentir arrepentimiento al haberse negado al deseo de su madre.

La vista era terrible, pero esta actitud y decisiones de la Progenitora solo era perjudicial para ella misma y con los Escoltas alejados unos cuantos pasos, un destello barrió entre los árboles a toda velocidad y la poca iluminación destelló en la daga levantada cuando Abel se detuvo en el aire antes de descender girando a toda marcha hacia la Progenitora.

– ¡WIIaaaa!

– ¡Uiiii!

La daga dejo cortes intermitentes en el abultado torso de la Progenitora y Abel tocó el piso mientras levantaba una vista fría que observaba los alrededores.

– ¡Uiiii!

La Progenitora se sacudió mientras gritos estridentes resonaban por los alrededores, al mismo tiempo los mismos Escoltas se lanzaron contra el pequeño en todas direcciones, sus pezuñas como manos con uñas filosas cortaban el aire haciéndolo llorar, una escena aterradora si tenías en cuenta las figuras horripilantes, pero Abel no desesperó, su corazón calmado latió bruscamente cuando el aire comenzó a entrar a sus pulmones con fuerza y entonces, aún en una especie de zancada, se las arregló para avanzar hacia el Escolta frente suyo.

Su mano se movió y desvió las garras del Escolta dejando salir un agudo sonido mientras se agachaba y lanzaba su cuerpo hacia adelante, entonces unas garras arrasaron el lugar donde estuvo instantes antes.

Abel giró y cuando se detuvo esquivó una vez más las garras y brutales dientes que se cerraron delante suyo, entonces azotó la daga en una clásica estocada y la clavó en el cuerpo del Escolta, pero lejos de sentir como si cortara carne la sensación fue asquerosa, sintiéndose más como apuñalar un trozo de carne gelatinosa que a su vez dejaba salir un olor horripilante antes de que un gruñido tormentoso sea expulsado del hocico de la criatura.

– ¡Uiuiiiiiiiiiii!

La criatura no se preocupó por la daga en su cuerpo y se acercó a Abel mientras esta escarbaba más al interior, además de que dos figuras rodearon al pequeño con ánimos de terminarlo, pero los ojos del pequeño siguieron calmados y su boca se abrió ligeramente y un susurró escapó.

– Nube…

– ¡Rawwwwwwwwwwr!

– ¡Uii- El susurro fue imperceptible, pero a una velocidad asombrosa la Niebla se arremolinó detrás de los dos Escoltas y, en una sorprendente, inesperada y por ende temerosa vista, dos hocicos llenos de dientes filosos, así como patas con garras filosas, se clavaron en las cabezas de los Escoltas y destrozó sus cuellos antes de que estos pudieran reaccionar.

– ¡…!

No fueron los Schwarms, sino el mismo Abel quien más se sorprendió al ver esto, pero no tuvo tiempo para sobre pensarlo ya que tuvo que soltar su daga y moverse para esquivar al Escolta frente suyo, entonces en posición lanzó un gancho al torso de la criatura mientras sus ojos dejaban salir destellos de electricidad y, cuando el golpe dejó salir sonidos de hueso y carne destrozada, un destello se esparció por el lugar y el cuerpo entero de la criatura que acto seguido solo cayó al suelo y convulsionó antes de quedarse quieto en cuestión de segundos.

– ¡Uiiiiii!

Tres menos, Abel y Nube se habían encargado de bestias peligrosas velozmente, pero no había tiempo de celebrar, ya que en menos de un segundo los Escoltas restantes estaban sobre él obligándolo a rodar para esquivar.

Las garras y dientes de los Escoltas se clavaron y hundieron en la nieve ahora teñida de la sangre de sus hermanos, pero esto no les importó y persiguieron al pequeño hasta que uno a uno fueron cayendo, pero cuando el último de los Seis tocó el suelo, inerte, la noche se oscureció aún más y Abel levantó la vista, observando así filas y filas de dientes horripilantes que rodeaban un agujero negro que solo podía significar la muerte.

– Maldición…

El olor pestilente se filtró por su nariz antes de que pudiera reaccionar y su cuerpo parecía arder cuando la cantidad de Factores se incrementaron a nuevas alturas, entonces antes de que pudiera dar un paso hacia atrás la Progenitora fue empujada, aunque los asquerosos, pero filosos dientes, dejaron una marca en el hombro y brazo derecho que aún con las temperaturas y sensación de calor, se sentía como estar siendo cocinado.

– ¡Raaaaaaaawwwwr!

Nube se había materializado en su forma verdadera, aún faltaba mucho para ser aquel enorme, imponente y feroz lobo que encontró Abel en la cueva, pero con un cuerpo más grande que el mismo Abel había cargado con todas sus fuerzas contra la Progenitora y ahora se encontraba montada sobre ella mientras desgarraba con garras y dientes a la Bestia.

– ¡Aaaa…!

Abel no sentía dolor, pero por alguna extraña razón se quejó mientras agarraba las marcas recién hechas en su cuerpo, aunque estas se cerraron en menos de un segundo.

– ¡Waaauiaaaaaaaa!

Nube saltó de la espalda de la Progenitora y volvió a su forma de Niebla cuando esta comenzó a rodar, así como mover su cuerpo y amenazó con lastimarla, aunque a pesar de parecer estar a tiempo un pequeño aullido de lamento se escuchó resonar en la Niebla que se materializó al costado del Joven.

– “Nube…” – Dijo Abel cuando observó la sangre rojiza que salía de una herida en la pata delantera de su compañera.

– Woof…

Nube parecía decirle a Abel que todo estaba bien, pero su cuerpo temblaba y cuando Abel tocó cerca a la herida sintió como esta parte de Nube estaba ardiendo.

– “Gracias por ayudarme” – Abel arrugó su rostro, aunque el toque y caricia en la cabeza de Nube fue tan gentil y amoroso como siempre, entonces se agachó y apoyando su pierna sobre el cuerpo del Escolta en el suelo, tomó su Daga con fuerza antes de retirarla y proclamar fríamente – “Descansa, yo me encargo” ****** POV Abel ******* Una maza enorme de carne, eso era la Progenitora.

No sabía cómo podría acabar con ella, pero al ver su grotesco cuerpo moverse solo podía pensar en una cosa.

– Solo debo cortarte…

en algún momento caerás.

– ¡Waaaaui!

La progenitora rugió como si entendiera mi proclamación, aunque si eso era cierto, o no, realmente no me importaba.

Así que di un paso adelante.

Mi cuerpo ardía, sentía como sangre salía de mi nariz, pero eso no evitó que aumentara el consumo de Factores.

Los alrededores se desfiguraron un momento, aunque lo que estaba fijo en mis ojos eran perfectamente visible, deteniéndome así junto a la Progenitora.

-¡Waaaaiu!

La Progenitora demostró no ser una Bestia normal ya que reaccionó perfectamente a pesar de no tener ojos y de su enorme cuerpo, barriendo la zona con el mismo, pero no dejaría atraparme tan fácil, por lo que con la misma velocidad que llegué, salté.

La rama del árbol donde me encontré al segundo después crujió amenazando con romperse, pero se mantuvo intacta, al menos hasta que la usé como impulso y me lancé hacia la Progenitora una vez más.

Cayendo desde el cielo esta vez no giré para causar cortes intermitentes, sino que aproveché el impulso y corté limpiamente el costado, revelando lo que podrían llamarse “costillas”.

– ¡Waiaaa!

La progenitora se convulsionó una vez más, pero no era el fin, más bien apenas había comenzado y con los pies firmes en el suelo bajo la nieve, corté con la daga una y otra vez hasta un total de cinco veces, podría haber continuado, pero la Progenitora comenzó a girar y amenazaba con aplastarme, por lo que cambié mi objetivo.

Retrocedí y la Progenitora me siguió, esta vez con la intención de devorarme, pero empuñando la Daga con la punta hacia el suelo golpeé en un arco, mi codo estaba doblado como me había enseñado Ashley, además de que mi centro de gravedad era bajo para así poder resistir el impacto, pero aun así la enorme fuerza y peso de la progenitora hizo gritar a mi cuerpo y más temprano que tarde sentí como la Nieve y tierra bajo mis pies comenzó a ceder, empezando a retroceder, entonces tuve que actuar y aproveché la fuerza y mi propio movimiento para girar y alejarme del “Hueco de la muerte”  – ¡Waaaaa!

La Progenitora se estampo con la Nieve y el enorme hueco que dejó en el suelo demostró que tanto nieve como tierra había sido tragada, pero no era el fin, así como yo ella también parecía haber comenzado y cuando mis pasos fueron firmes la Progenitora ya había doblado su cuerpo para lanzarse hacia mí una vez más, aunque no sabía decir si era con intención de aplastarme o devorarme, pero empuñé mi Daga una vez más y me lancé hacia ella.

No tenía intención de morir, pero sabía que de escapar o desviar su golpe mientras giraba haría que la situación se repita sin para, entonces era ahora o nunca y mi cuerpo parecía saberlo ya que mi visión se amplió y sentía como mi fuerza crecía instante a instante mientras más y más factores eran consumidos – ¡Waaaaaaaaaui!

La Progenitora parecía saber lo enserio que iba y decidió darlo todo, por lo que se levantó como un oso sobre dos patas y gruñó tan fuerte como pudo antes de lanzarse con todo hacia mí.

– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!

Mi garganta se rasgó mientras yo mismo me encontré gritando mientras mi tajo partía el viento en su avance y cuando sus filosos dientes golpearon mi daga sentí el peso en cada centímetro de mi cuerpo, así como…

la sensación de perder, yo estaba perdiendo.

La tierra y nieve detrás de mí comenzó a apartarse mientras era empujado en fuerza y mi propio tajo comenzó a temblar, lo único que podía agradecer en esta situación era lo bueno que era la daga que lograba resistir tremenda diferencia de poder y peso, sin embargo, sabía que no podía perder, no aquí, no hoy y mi cuerpo comenzó a desgarrarse, pero también a curarse mientras comenzaba a consumir más y más Factores de Mejora y pronto la Daga dejó de temblar.

No sabía que mirada tenía ahora, no sabía cómo podría verme en este momento, pero al menos quisiera que sea tan genial como aquel que trató de luchar contra los Schwarms para proteger a sus compañeros.

********* POV Normal*********** Abel estaba sonriendo, Ashley no quería decir nada, pero el calor en su pecho demostraba que entendía perfectamente el sentimiento que ahora ardía en el pecho de su discípulo, el no querer perder, el enfrentarse a un enemigo más fuerte que él, el objetivo de venganza a cumplir, eran estos los momentos que hacían sentir vivo a un Mercenario de su nivel y el calor se extendió por todo el cuerpo de Ashley, subiendo a su boca antes de salir como un rugido.

– ¡Vamooooooooooooooos!

– ¡Uiiiiii!

La Progenitora rugió y tembló, la victoria no parecía tan clara como antes para ella, pero antes de que alguien pudiera decir algo la daga de Abel se bañó en un destelló guinda mientras los ojos de este brillaban tan fuerte como el sol y el sonido de choque entre la daga y los dientes cambiaron rápidamente a uno de crujido y finalmente de rotura…

sí, los dientes en contacto con la daga y, por ende, la fuerza de Abel, se habían roto y el sonido fue seguido por el de la carne siendo cortada y finalmente el de un estruendo cuando el cuerpo de la Progenitora cayó al suelo con la parte derecha de su cuerpo abierta mientras el líquido grotesco que tenía por sangre bañaba la nieve.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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