Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 98
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98: El Pueblo Hilidan 98: El Pueblo Hilidan Un fuego ardía e iluminaba la oscuridad que se había devorado el valle y junto a él se observaba a Abel y Ashley.
– …
Los cuencos sucios demostraban que hasta hace poco estuvieron comiendo, pero ahora Abel observaba una piedra morada opaca del porte de su mano que estaba sobre su misma palma.
La piedra parecía más un trozo de carbón, pero eso era ahora, ya que no había pasado mucho tiempo Abel recordó cómo esta piedra brillaba hermosamente cuando la Progenitora, que debió morir, se levantó cuando él le había dado la espalda y de no ser por la intervención de Ashley entonces quien hubiera recordado este suceso sería otro.
Ella había aparecido detrás de él cubriéndolo antes de que Abel pudiera reaccionar y el calor abrasador derritió los alrededores al mismo tiempo que los evaporo junto al enorme cuerpo de la Progenitora, dejando atrás esta extraña piedra.
– ¿Abel?
La voz de Ashley trajo de vuelta al niño que estaba perdido en sus pensamientos, no necesitaba decirlo, pero Abel notó la preocupación en su voz.
– “Estoy bien…”- Respondió.
– …
– Ashley observó la piedra en su mano, ella misma no sabía que era, pero el presentimiento ominoso que recorría su cuerpo al verlo era suficiente para saber que no eran buenas noticias.
Ella quiso tomar prisa para llegar a su destino pronto, pero ella misma sabía que eso no era bueno.
Además, un pequeño piquete en su corazón le decía que prisa o no, pronto se arrepentiría de su elección.
La madera crujió, Ashley había insistido en hacer la guardia por si sola, pero Abel lo rechazo con firmeza y cuando argumentó que esta era su prueba entonces Ashley no pudo decir nada más y se durmió, así, pronto el sol se elevó y el grupo de Maestra-Discípulo continuaron con su viaje.
-“Woof”- Ladró Nube mientras estaba sobre el hombro de Abel.
– “¿pasa algo?” – preguntó Ashley.
– ” Mmmm no…
¿creo?” A pocos minutos de partir Ashley había cedido un poco a la preocupación y sugirió dirigirse al pueblo más cercano, ella había argumentado con estar preocupada por la herida de Nube, pero la misma Nube ladró como si estuviera en contra y posteriormente lamio su herida, Abel estuvo a punto de dejarse convencer ya que él mismo había sentido aquel ardor en su brazo, aunque fue solo por un segundo, y sabía lo doloroso que podía ser, pero con la afectada en contra quien era él para alejarse, por lo cual siguieron su camino.
A contrario de antes el camino que les siguió durante las siguientes horas fue muy tranquilo, se podía ver los rastros del paso de la progenitora en la madera torcida o mordida, así como en la pestilencia de la nieve escondida debajo de más nieve, pero, aunque pareciera esa la razón Ashley no se veía muy convencida y observó a Abel, quien apretó con fuerza la piedra en su mano.
Cuando la tarde llegó, luego de que descansaran y tomaran un bocadillo rápido, el grupo de Maestra-Discípulo estaba cada vez más cerca de su destino, pero de forma rara Nube comenzó a comportarse extraña, inquieta, y, aunque trataba, Abel no comprendía lo que su compañera quería decir.
Abel acarició a Nube, esta parecía reacia y algo enojada ya que no lograban entenderla, pero con lentitud los mimos en su cabeza lograron calmarla un poco y, antes de que se den cuenta, el valle había terminado.
– “Pero que…” – …
El pelaje de Nube se había erizado y Abel se alertó a los alrededores, así como Ashley, pero cuando ambos dieron un paso y atravesaron lo que les bloqueaba la visión una enorme llanura se extendió frente a ellos.
El paisaje era hermoso, las nubes en el cielo y la nieve que caía dificultaban la visión formando una especie de neblina en la lejanía, dando misterio y encanto a las imponentes montañas que se erguían a lo lejos.
Todos estos puntos más algunos árboles vestidos de blanco creaban un hermoso paisaje que encantaría a muchos e inspiraría otros y tanto Ashley como Abel no serían la excepción, pero….
si bien ambos exclamaron con desconcierto no fue necesariamente por la hermosa vista y paisaje, más bien esta exclamación provenía de observar lo único en todo el lugar que se notaba ajeno, de observar aquello que, aunque carente de encanto, inevitablemente terminaba llamando tu atención.
– ¡De prisa!
Ashley gritó cuando la nieve a su alrededor comenzó a derretirse y evaporarse al instante en que entraba en contacto con su cuerpo y sin esperar la respuesta de su discípulo emprendió su carrera.
– “El pueblo de Hilidan…” – murmuró Abel y en ese momento Nube gimió por lo bajo, extrañamente esta vez Abel la entendió por completo, casi como si Nube hubiera hablado en su idioma y, observando las distintas señales de humo que se elevaban mientras bailaban con el viento tormentoso hasta perderse, observó fijamente lo que debió ser una ciudad humana, una masa oscura y desastrosa que estaba reducida a fragmentos destrozados y quemados.
Abel acarició a Nube una vez más tratando de calmar la inquietud recurrente y finalmente murmuró – “Sí…
apesta”.
******* POV Abel****** Los Factores de Mejora bailaban alegre en mi cuerpo mientras los consumía y fácilmente recorrí la distancia hasta llegar al medio de este descampado, lugar donde una puerta destrozada me daba la bienvenida al ahora “Pueblo fantasma”.
La enorme puerta no era solo para mostrar, las gruesas y robustas maderas dejaban en claro la dificultad que tendrían que pasar para hacerle el más mínimo rasguño, pero dejando un mal sabor de boca ésta estaba destrozada al nivel en que parecía insultante.
Observé el interior, la calle principal que seguía estaba cubierta de nieve blanca y los edificios a los lados comenzaron a parecer montones de nieve blanca, como si la nieve quisiera ocultar con belleza el pasado, pero lejos de eso esta blanca vista solo era macabra.
Techos destrozados, viviendas destruidas y manchas de lo que solo podía ser sangre eran cubiertas segundo a segundo por la nieve y, mientras me adentraba esperanzado en búsqueda de algún sobreviviente pateé un obstáculo blando aún más frio que la nieve que lo cubría.
– …
No había necesidad de verlo, el distintivo olor a hierro hacía que fuera obvio, pero antes de siquiera pensarlo con claridad me encontré agachándome.
Mi fuerza se desvió a mis puños y brazos mientras trataba de detenerme, pero mi mente y cuerpo parecían decirme que por lo menos querían poner un rostro que recordar, pero…
– ¡…!
Antes de si quiera tocar la nieve Ashley me detuvo, su cuerpo ardía e incluso pude sentir un ligero olor a carne quemada proveniente de donde me tomó, pero mi vista solo viajó a su rostro, era sombrío y lo agitaba de izquierda a derecha, no teníamos señas o palabras clave para que nos entendiéramos en situaciones así, sin embargo todo era claro, la había entendido por completo.
– Entonces…
no hay ningún sobreviviente.
– No…
Su voz apagada parecía contener a duras penas la ira que ardía en su cuerpo, pero usando mi misión como excusa para mí mismo me obligué a preguntar.
– ¿Qué hay de los Mercenarios que se enviaron previamente?
– …
Ashley parecía reacia, aunque sus ojos se desviaron a ciertas posiciones en el suelo cercano, las cuales estaban revueltas como si alguien hubiera visto bajo ellas escarbando hace poco, finalmente acabando con la vista a mis pies.
– Entiendo…
Suspiré.
Me sentía calmado, aunque a la vez estaba impactado, era un sentimiento intrigante, aunque por mucho nada interesante.
La tormenta pareció aumentar mientras nuestro intercambio de pocas palabras se llevaba a cabo y antes de que la nieve lo oculte en el pasado miré los ojos de Ashley, podría equivocarme, pero algo me decía que era mi Maestra quien tenía una respuesta a la pregunta que rondaba mi mente.
– ¿Qué pasó aquí?
– ….
– Ashley dudó, su rostro gritaba a suposiciones, pero se veía conflictuada, no como si estuviera dudando entre decirme o no, sino más bien como si tuviera que elegir que decir entre las opciones que tenía.
Los segundos pasaron cuando comencé a impacientarme, pero antes de que pueda decir algo Ashley finalmente suspiró – “Creo que…
fue una estampida” – “¿Estampida?” – Pregunté.
Podía imaginarme lo que significaba, pero nunca estaba de más.
– “Sí, es un fenómeno que rara vez ocurre…
aunque cada vez suele haber señales antes” Sus palabras fueron claras, aunque de alguna forma se sintió algo vaga, como si no estuviera convencida de dar esta respuesta, pero, aunque no sabía si evitó la pregunta o solo fue su típica respuesta vaga cuando se encontraba malhumorada por alguna razón, mi visión se había dirigido a Nube, quien se materializó a mi costado y comenzó a caminar en su forma pequeña mientras su nariz y orejas se movían de un lado a otro.
En otra situación pensaría que era tierno, pero su actitud repentina, más el aviso previo, hizo cosquillas en mi espalda.
– “¡Cómo sea, ahora debemos ir al pueblo más cercano y reportar la situación!” – “Sí…” – Mis palabras se desdibujaron al final.
Ashley tenía razón, aunque fácil, mi misión había terminado ya que había cumplido con lo que me pidieron averiguar, solo debía volver y reportar todo lo ocurrido para que mi evaluación concluya, pero el sonido, la voz de Ashley, se comenzó a apagar y alejar de mis oídos.
Y entonces mi corazón latió con fiereza.
¿Qué era?
moví mis ojos por los alrededores, todo estaba en calma.
La nieve caía con más fiereza, pero eso no era nada extraño después de todo el tiempo podía cambiar.
El vapor era visible saliendo de la boca de Ashley y marcaba su creciente frustración en la voz mientras yo no lo lograba concentrarme en sus palabras, todo estaba normal pero mi cuerpo me gritaba lo contrario.
Mis ojos volaron de un lado a otro mientras las palabras de Ashley se ahogaban más en el aire y finalmente, justo cuando mis ojos se encontraron con los de Nube, lo entendí.
Si todo a mi alrededor estaba bien, entonces era yo el que estaba mal y sin pensarlo dos veces tomé la piedra en mi bolsillo, lanzándola al instante.
– ¡…!
Mi mano quemó momentáneamente, fue interesante sentir el dolor, pero no le presté más atención ya que sabía que se había curado al instante y, mientras observaba la piedra morada volar atravesando la nieve mientras parpadeaba como un faro, lo entendí.
– ¿Eh?
¿Qué haces Abel-?
– ¡Al suelo!
Ashley estaba frustrada y extrañada por mí actitud, pero no había tiempo y con todas mis fuerzas tiré de su robusto pero delgado cuerpo hacia el suelo, hundiéndonos en la nieve que nos llegaba hasta la rodilla.
Mi mano tocó aquello más frio que la nieve y enterrado en la nieve pude ver porque Ashley evitó que mirara lo que había abajo, y entonces…
*Boom* El sonido de una enorme explosión sacudió el suelo y los alrededores obligándome a cerrar los ojos por la sensación de mareo.
El calor abrazó mi cuello descubierto y temí por estar herido y no sentirlo, sin embargo, estaba aliviado de haber actuado rápido y cuando sentí la templada Niebla arremolinarse a mi alrededor un alivió aun mayor llegó a mi curando el pitido en mis oídos y abriendo los ojos pude distinguir el rostro aún más confundido de Ashley.
– …
Maestr- No había forma de que pasara, pero sentí mi rostro calentarse y las escusas comenzaron a amontonarse en mi boca aunque el sonido de la explosión fue claramente audible, pero antes de si quiera poder decir algo fui tirado con fuerza desde la espalda.
– ¡Woof!
– ¡¿Nube?!
No entendí la situación, pero Nube se había vuelto especialmente agresiva en este instante y me costaba mantenerme, no, estaba siendo arrastrado por ella – ¡Espera!
¡Nube!
¡¿Qué pasa?!
No importó cuanto grité, Nube no me escuchó, ni siquiera gruño o me respondió, solo siguió tirando de mí y en esa posición vergonzosa vi como Ashley comenzaba a ponerse de pie, pero el aire a su alrededor era…caliente…
peligroso.
Entonces consumí factores de mejora y detuve el arrastre de mi compañera.
– ¡Wooof!
Sentí la urgencia en su ladrido cuando no pudo arrastrarme más, pero con Ashley en ese estado era más peligroso alejarme que enfrentar su ira directa, aunque- – No Abel, está bien, váyanse….
no, creo que es muy tarde.
Las palabras tan frías como el vapor congelado llegaron a mis oídos.
– ¿Tarde, que ocurre-?
*Clin* Mis palabras se volvieron a atorar en mi garganta, aunque la razón fue completamente distinta a una excusa o vergüenza, era solo la onda de choque causada por el movimiento rápido de Ashley que me obligó a cerrar la boca y, cuando mis ojos lograron seguir su movimiento, un sonido metálico provino de entre el choque de una de sus espadas y algo blanco…
un aguijón.
– Abel…
quédate cerca.
No entendía por completo la situación que transcurría frente a mí, pero lo que parecía un aguijón comenzó a expandirse hasta finalmente mostrar la forma completa del monstruo que lo portaba…
así como todos los demás que estuvieron ocultos y finalmente, atrás de las variadas y enormes cantidades de monstruos, una risilla provino de una Bestia, o debería llamarlo monstruo, uno bastante familiar.
– “Un Diablillo de Hielo…” – Susurré.
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