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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 99

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  4. Capítulo 99 - 99 El Pueblo Hilidan
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99: El Pueblo Hilidan (II) 99: El Pueblo Hilidan (II) La nieve se evaporó cuando el filo de la espada de Ashley cortaba alternando entre tajos, cortes y estocadas.

Cada movimiento era frío y calculado, pero la fuerza y velocidad con la que eran ejecutados no solo hacía llorar al aire, sino que se escuchaban como gritos de ira y odio que solo terminaban cuando eran reemplazados por un enorme sonido de impacto que destrozaba carne y huesos.

Cada golpe de Ashley era refinado, hasta el más mínimo movimiento demostraba la práctica y experiencia que había detrás, pero el increíble espectáculo de brutalidad hacía parecer que Ashley agitaba un martillo en vez de una espada.

El espectáculo era el de un baile sangriento.

– ¡Ahhhhhhhh!

Rugió Ashley saltando de una enorme bestia peluda a otra acorazada como armadillo, la bestia se notaba por lo menos impenetrable, pero el filo rojo de la espada de doble filo de Ashley lo abolló antes de comenzar a cortar tan fácilmente que era antiestético y, cuando la bestia fue partida por la mitad, lo único que se podía ver en el lugar era una nube de vapor que asemejaba la figura de Ashley.

Este rastro desapareció en los fríos vientos de la tetera tormenta, pero otra bestia cayó como si el mismo fenómeno trataba de evitar su fin mientras el lugar se cubría de más y más cuerpos, volviendo los alrededores lo que solo podía llamarse una carnicería.

– ¡Raaaaaaaaa!

Una bestia con forma de oso que estaba cubierto de púas y placas se lanzó con ira y ansia de sangre hacia donde la montaña de cuerpos se había acumulado, pero lo único que encontró fueron un par de ojos rojos tan brillantes como el sol, un balanceo de espada y una muerte prematura.

– ¡…!

Abel abrió los ojos mientras tomaba a Nube entre sus brazos y se cubría en la nieve, entonces el cuerpo del imponente oso comenzó a carbonizarse y unos momentos después una enorme ola de calor arrasó con la bestia y todo a sus espaldas.

– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Abel lo sabía, la diferencia entre la Mercenaria considerada la más fuerte en el Norte y él, un simple niño reencarnado, era como la noche y el día, pero mientras observaba a Ashley, quien lucía imponente de pie sobre un cadáver mientras rugía al cielo y un aura roja la rodeaba, lo que menos sentía era desesperación.

El cuerpo del niño ardía de una forma distinta al de su maestra y su corazón se llenaba de emoción con cada segundo observando al epítome de la fuerza y destreza, lugar que él había llegado a añorar.

Entonces el niño se sintió hipnotizado y, a pesar del temblor del suelo, se levantó – “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh”- y rugió tan fuerte como pudo.

– ¡Awwwwwwwwwwwww!

El calor del momento era contagioso y Nube se unió con el aullido más salvaje y extravagante que había lanzado jamás y tanto el niño como su compañera voltearon para enfrentar una marea de Bestias, unas eran tan grandes como casas y otras tan simples como ratas, pero no titubearon ante la vista y dieron un paso adelante mientras sentían como el calor había llegado a su lado.

– Vamos discípulo.

– ¡Sí!

– ¡Guaw!

La afirmación sin titubeos dibujo una sonrisa en el fiero rostro de Ashley, ella había creído que lo mejor era que el pequeño escapara, pero ahora ella recordaba que este niño, su discípulo, era terco y testarudo, pero por sobre todo era alguien capaz y observando a la marea de monstruos una vez más, Ashley desapareció una vez más haciendo que el calor golpee el cuerpo de Abel mientras la nieve se evaporaba, pero lejos de tambalearse su paso fue tan firme como se podia, así como su madre le había enseñado, y en ese momento sus ojos se iluminaron, el color guinda tan brillante que parecía ser todo menos lo que era, pero a la vez tan frío que los hacía parecer sangre, entonces, con un ligero gruñido, la niebla lo rodeo y de inemdiato las corrientes eléctricas chisporrotearon a su alrededor mientras Abel consumía Factores de forma desenfrenada.

– ¿Gua?

Pequeños Goblins que arremetían salvajes en dirección al grupo se detuvieron cuando el pequeño desapareció, pero pestañeando encontraron el fin con sus cabezas cortadas mientras sus ojos aún captaban el ligero rastro guinda que los había atravesado.

El rastro saltó y arremetió entre la horda de bestias, algunas veces fue interceptada y otras veces retrocedió, pero el rastro de matanza se mantuvo constante a su paso, y cuando aquel rastro se interrumpió por una Khiza entonces la niebla que revoloteaba por los alrededores se arremolinó y atacó junto al pequeño.

– ¡Rawww!

– ¡Ahhhhhhhhh!

Los gritos de guerra y emoción no pararon mientras esquivaban y cortaban y finalmente la superaron, cortando su cuerpo profundamente su tiempo de vida se había definido, así que siguieron adelante, pero la Khiza no se dio por vencido, era su último aliento y lo utilizo con voluntad arremetiendo contra la espalda desprotegida del lobo y el niño, pero ambos no se inmutaron y cargaron hacía su siguiente presa, sin embargo este no era un acto de locura o suicidio, sino que ambos sabían que podían correr salvajes hasta cansarse y como prueba, antes de que si quiera tocara un cabello de sus objetivos, un corte, que no debió ser posible debido a la distancia entre la espada y su enorme cuerpo, acabó con su vida carbonizando su carne y volviéndola cenizas antes de poder reaccionar.

– ¡Ahhhhhhhhhhhh!

El grito del niño resonó y un aullido lo siguió, ambos tan largos que parecían interminables del mismo modo que la sangre carmesí y espesa comenzó a bailar y llover por el campo de batalla y, cuando finalmente el sol comenzaba a ocultarse, mostrando lo que una vez fue un páramo blanco convertido en lo que solo podría describirse como un mar de sangre, Ashley observaba su mano con seriedad.

– “…

¿Qué es eso…?” – Preguntó Abel con la misma seriedad en su mirada.

– “…

no lo sé…” – Dijo Ashley, pero sus ojos se volvieron tan brillantes y carmesís que la piedra morada se agrietó antes de volverse literalmente polvo mientras era presionada sin piedad.

Ashley había eliminado decenas de Diablillos de hielo, así como bestias mucho más amenazantes y aterradoras, de hecho, en este mismo día había acabado con más de una docena de bestias que ella los categorizaba como más amenazantes, pero observando un ligero recuerdo de herida en su brazo pensó en lo amenazante y poderoso que resultó ser este espécimen en particular.

Sus dientes se apretaron y de no ser por la tormenta de nieve entonces se hubiera escuchado como estos crujían con fiereza, entonces unas palabras subieron por su abdomen y una proclamación viciosa fue pronunciada con determinación, una que solo la Mercenaria más fuerte del Norte era capaz de portar.

– No lo sé…

pero lo averiguaré, eso es un hecho.

Sus palabras fueron llevadas por el viento furioso que sopló en ese momento, como si este quisiera hacerlo llegar a todo el mundo y los árboles y vegetación que se meneaba con él llamó la atención de los ojos guindas brillantes a pasos de ella, pero sin nada en especial ambos comenzaron a caminar hacia su próximo destino.

******** – ¡Otra ronda!

– ¡Salud!

– ¡¿Dónde está mi pedido?!

– ¡Ya vamos!

Era de noche y el bar del Gremio de Mercenarios estaba repleto, muchos Mercenarios, entre hombres y mujeres, tenían el rostro sonrojado y la mirada perdida al estar tomando desde temprano en la mañana, algunos estando de descanso y otros habiendo vuelto de una misión.

La ciudad de Valtiore no era una ciudad pequeña y aunque no era tan grande como la capital, Nova, o ciudades comerciales importantes el movimiento en esta ciudad en el Norte era más alto del que esperarías, después de todo era el primer asentamiento que encontrabas al dejar el Valle por el Oeste y si querías dirigirte en esa dirección entonces inevitablemente la visitarías para reabastecerte, aunque claro, siempre estaba la opción de viajar por las montañas nevadas que se erguían tanto por el norte como el sur del valle.

La ciudad tenía sus peculiaridades, y las murallas siempre presentes la rodeaban convirtiéndolo en una fortaleza, por eso no solo el gremio de Mercenarios, sino todos los negocios nocturnos gozaban de una afluencia constante de personas, sin embargo, en medio de esta ola de clientes y personas que iban de un lado a otro se pudo observar a dos individuos particulares que llamaban la atención de los ebrios y sobrios, no solo por sus rasgos llamativos o por la poca vestimenta que ambos usaban en un clima tan gélido, sino también por el rojo sangre que bañaba la vestimenta blanca del niño y el olor a hierro y ceniza que desprendía la mujer.

Estos dos individuos caminaron trayendo un poco de calma a la ajetreada ciudad y del mismo modo trajeron el silencio al Gremio de Mercenarios cuando la mujer abrió la puerta con tanta fuerza que este golpeo la pared y liberó un sonido que hizo voltear incluso a las personas en la barra y salir a los que estaban en la cocina.

– ….

– …

El cabello de Ashley era carmesí, tanto o más que la sangre seca que adornaba su ropa, sin embargo, ni siquiera este rasgo tan conocido y popular o las dos espadas que portaba logró que la reconocieran, así que las miradas hacia ella fueron hostiles, aunque cautelosas ya que el aire que la rodeaba era extremadamente afilado y todos los presentes pensaron unánimemente “Es fuerte”.

Al mismo tiempo algunos se percataron de la pequeña figura a su costado, sus ojos guindas brillaban ligeramente y viajaron por la habitación reconociendo hasta la más ligera mota de polvo.

Esos ojos tan serenos y atentos los hicieron pensar en una Bestia, no, una cría de monstruo, cautelosa, pero cría al fin.

Cuando tanto la mujer como el niño había recorrido el lugar y completado su desconocida misión, dieron un paso y lentamente comenzaron a acercarse a la barra, pero enemigos o no todos los presentes tomaron los mangos de sus armas, sus ojos brillantes o pelos erizados habían reemplazado el rubor del alcohol.

– …

Ashley se detuvo brevemente, pero solo sonrió ferozmente antes de seguir caminando mientras una voz extrañamente dulce salió de sus labios.

– Pueden intentarlo, pero aún estoy caliente y no creo poder contenerme.

Palabras de paz, pero una ligera ola de calor distorsionó el espacio a su alrededor por un instante.

– …

Fue fugaz, pero todos los que lograron notarla sabían que no sería un oponente fácil, aunque como Mercenario no se podían echar atrás, así que solo presionaron su agarre en su arma.

– ¿Enserio…?

– Ashley mostró los dientes en satisfacción, esto era lo que significaba ser un Mercenario y ver la voluntad superar al miedo le lleno el corazón de alegría y sus ojos se iluminaron en el acto, pero…

– No tenemos tiempo.

Una mano delicada y pulida, como si nunca hubiera agarrado un arma, le tomó del brazo dejando salir un ligero aroma a carne quemada mientras la voz era seria.

– …

La fuerza detrás del agarre tan delicado era completamente distinto a lo que uno esperaría, y al ver el brillo guinda en los ojos de su discípulo ella entendió que no era la única que aún sentía latir su corazón de emoción, pero la única diferencia es que el pequeño niño, no, ahora joven, tenía claro la importancia de las cosas y solo pudo suspirar antes de calmarse.

– …

Entiendo, entiendo, ¿Por qué eres tan terco algunas veces?

Sin embargo, el destino parecía tener otros planes a las prisas de ambos.

– ¡¿Quién te crees que eres?!

Y un Mercenario joven, de unos diecisiete años, que por su placa era un mercenario Menor, se levantó y acerco agresivamente hacia Abel, tomándolo por el hombro.

– ¿Oh?

Y esta vez fue Ashley quien volteó luciendo claramente preocupada, aunque en sus ojos solo estaba reflejado el mercenario imprudente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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