Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dovahkiin en "the witcher" - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Dovahkiin en "the witcher"
  3. Capítulo 4 - 4 Capitulo 4
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: Capitulo 4 4: Capitulo 4 El camino hacia el sur se estrechó entre árboles que olían a resina y tierra húmeda.

Jonar caminó sin prisa con la canasta al hombro.

Estrella de Azura colgaba de su pecho, convertida en collar.

— Cambio por sí sola, adaptándose a la situación.

Lo mejor será ocultarla — pensó.

En medio del bosque cambió de atuendo; no se había percatado de que todavía poseía la túnica de combate, hecha y encantada por él mismo.

Se había deteriorado en algún momento.

— Debió ser por la escarcha… antes de atravesar el espacio hacia aquí.

Por suerte estaba encantada de tal manera que por sí sola se restaura.

Tras cambiarse, ahora poseía una sencilla túnica y una capa que lo cubría de gran manera.

No parecía un aldeano común y corriente, pero tampoco un noble.

Algo intermedio entre ambos.

— Menos mal que almaceno de todo en mis anillos.

Anillos que también tenía que esconder para evitar llamar la atención.

El sol se acercaba a su punto máximo, estaba cerca del mediodía; y, más allá de un último seto de helechos, apareció la aldea, un puñado de casas de madera, un molino que chirriaba con el viento y una plaza con altos pastos donde un par de niños corrían tras un perro.

La aldea está rodeada por una empalizada de madera.

Al acercarse, notó la mirada de la gente.

No era la curiosidad abierta de la ciudad, sino una vigilancia contenida, como la de quien mide si un extraño trae lluvia o tormenta.

Jonar se ajustó la capa y dejó que su paso fuera lento y tranquilo; no quería llamar la atención de más.

Ya cerca de la entrada de la aldea había observado a un hombre que salía de ella en caballo, con un carro detrás de sí.

— Un comerciante.

Estando a unos metros del hombre, utilizó algo de su magia para hacer que este se cayera.

Así el hombre se deslizó del caballo de cabeza al suelo.

Fingiendo prisa, se acercó al hombre.

Era mayor, en sus cincuenta, de cabellos y barba encanecidos, pero cuidados.

El hombre sangraba levemente de la cabeza.

Aprovechando el accidente causado por sí mismo, se acercó a centímetros del hombre; con una mano comenzó a aplicar restauración en su herida al mismo tiempo que leía su mente.

—No me había dado cuenta de que entendía su idioma.

En menos de un minuto levantó al hombre y caminó hacia la posada del pueblo, donde el mismo hombre había vendido su mercancía hace unos momentos.

Cerca de la posada, un grupo de personas lo observaba; habían visto el accidente del comerciante y ahora murmuraban entre ellos.

Abrió la puerta de un empujón y dejó al hombre en el suelo.

Miro al posadero.

—Está herido de la cabeza, puedo sanarlo, pero necesito alcohol para limpiar su herida.

El posadero Merek, cuyo nombre aprendió de la memoria del comerciante, tomó una botella de alcohol, un trapo y se dirigió hacia él.

—¿Estás seguro de que puede sanarlo?

—Sí, tranquilo, pero primero tengo que limpiar la herida.

Mojo el trapo con el alcohol; el olor delataba que era vodka.

Una vez limpia la herida y con el trapo manchado de sangre, sostuvo su mano sobre la cabeza del hombre.

Merek frunció el ceño.

—¿Qué intentas hacer… No puedo terminar de hablar al observar cómo una luz suave y dorada comenzó a emanar de la mano del recién llegado.

— Magia — murmuraron los aldeanos en la entrada de la Posada.

— La herida sanará en unos minutos, pero necesitará reposo.

—Puedes preparar una habitación — Preguntó Jonar al posadero.

El posadero asintió, llamó a una posadera para preparar la habitación.

Pasaron unos minutos y la magia se detuvo.

—Listo, llevémoslo a la cama.

Jonar y Merek tomaron al comerciante y juntos lo llevaron para que repose.

Merek observó al hombre, al hechicero.

Adulto, alrededor de los treinta, cabellos negros y ojos dorados, se había sorprendido así mis observando al desconocido más tiempo de lo esperado.

El hechicero levantó la mano hacia él.

—Jonar, un gusto.

Lo miro por un momento, y tomo su mano.

— Merek, un gusto… Maese Jonar.

No es común ver a los suyos por estos pueblos.

Sin ofender.

El hombre frente a él sonrió, una voz fuerte y calmada.

—Ciertamente, los hechiceros son más de torres, pero me gusta la exportación.

Vengo desde Kovir; recientemente estuve en Treto Gor.

Como alguien ajeno a estas tierras y amante de la aventura, me adentré en el bosque que está en el norte, y en mi vuelta hacia el sur terminé aquí.

Quería hacer una parada para comprar provisiones para mí hasta que me dirijo hacia el Sur.

Merek asintió.

— Entiendo, puede quedarse aquí esta noche Maese, si se marcha hoy, tardará muchas horas en llegar al siguiente pueblo, y los caminos son peligrosos de noche; bandidos y monstruos acechan.

Quédese aquí por hoy; no le cobraré la estadía por haber ayudado a mi amigo.

—Gracias, señor Merek, con gusto me quedaré el reto de la jornada; me aseguraré de que su amigo sane por completo.

Merek pestañeó varias veces; no era común que los hechiceros sean tan… respetuosos con los aldeanos.

Tenían fama de ser arrogantes y caprichosos.

— Le diré a mi empleada que prepare una habitación para usted, Maese.

Jonar asintió y volvió a la habitación del comerciante.

Contento con cumplir con el objetivo de su pequeña actuación.

.

.

.

Una vez dentro de la habitación, se sentó en una silla junto al comerciante durmiente.

Darek, ese era su nombre, y junto con su nombre aprendió muchas cosas más.

— Estoy en Redania, uno de los Reinos del Norte, al sur de Tretogor, su capital; el año es 1231.

— Y muchas cosas más son las que pudo obtener de Darek.

—Así que no estoy en Tamriel, ni en Nirn, me encuentro en otra tierra, con otros reinos, con otros dioses.

Reflexiono sobre su situación.

En otro mundo, pero no indefenso.

Había aprendido de los hechiceros por parte del comerciante; más que poderosos eran habilidosos, y extraños, según su percepción, eran peligrosos en el mismo sentido que los nobles, más por influencia que por poder.

Para el comerciante había otras amenazas más serias, monstruos, seres que vagaban por los caminos, vivían en los bosques y pantanos.

Devora hombres, tanto vivos como muertos.

No había ninguna noción de peligro extremo, algo que amenace su existencia o la del reino.

Solo conflictos fronterizos, escaramuzas o las típicas peleas de poder entre la nobleza.

Aun así, no debía confiarse; necesitaba aprender más del mundo que lo rodeaba.

Por ahora, su estatus de hechicero o mago le sería útil en tanto no actuara con arrogancia.

En un mundo donde los problemas asolaban con normalidad a los campesinos, alguien con sus habilidades podría ser visto con gran respeto.

—Por ahora debo seguir aprendiendo sobre este mundo; luego veré que hacer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo