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Dream tamers - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 La ceremonia de entrenamiento
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23: La ceremonia de entrenamiento 23: La ceremonia de entrenamiento El viento en Somnia siempre tenía una cualidad distinta cuando soplaba en las arenas de práctica: no movía el aire, movía el oni.

Era como si cada corriente arrastrara memorias y emociones ajenas, ondulando la atmósfera con un pulso tenue.

Bruno estaba en el centro de una arena circular, sin más luz que la que emanaba del propio suelo: un mosaico de líneas blancas que respiraban con un ritmo lento.

No había público, no había escuadrón, ni Orryn, ni Lucía.

Solo Krynn.

El Guardián del Deseo se acercó despacio, su bastón golpeando la piedra con suavidad, como si marcara los latidos del lugar.

—Bien —dijo, sin previo saludo—.

Ya que llegaste, empecemos.

Bruno cruzó los brazos, incómodo.

—Aún no entiendo por qué estoy aquí solo.

—Porque el resto de tu escuadrón no tiene tu… problema —respondió Krynn con una sonrisa ladeada—.

Y porque si entrenáramos a todos juntos, probablemente terminaríamos recogiendo pedazos de alguien.

Bruno tragó saliva.

Krynn alzó el bastón.

—Tu oni, Bruno Allen, es poderoso.

Sobrehumano, diría—se inclinó un poco hacia adelante—.

Pero no lo entiendes.

No lo comprendes.

No sabes qué quiere de ti.

Bruno frunció el ceño.

—¿Qué quiere de mí?

Es solo energía.

Krynn soltó una carcajada corta.

—Ay, niño… si crees que el oni es “solo energía”, estás más verde de lo que pensé.

Tocó el suelo con el bastón.Un destello azul profundo se encendió bajo sus pies.

—Observa.

El aire a su alrededor vibró.Y entonces apareció una figura.

Un hombre.No hecho de carne, sino de oni azul claro, transparente.Cayendo desde lo alto, como si fuera una escena congelada en el tiempo.Pero no estaba congelada.La caída seguía.Una trayectoria completa, en loop.Un momento exacto, repetido.

La silueta descendió con un hachazo que cortó el vacío.Y desapareció.

Luego, otra.Una mujer corriendo con una lanza.Un niño riendo.Un guerrero arrodillado antes de su golpe final.

Siempre existentes.Siempre humanos.Nunca inventados.

Bruno dio un paso atrás.

—¿Qué… qué es eso?

Krynn giró el bastón entre los dedos, como si aquello fuera lo más simple del mundo.

—Mi oni.

O una parte de él.

No genera criaturas.

No crea seres inventados.

Solo evoca escenas reales.

Momentos que existieron alguna vez.

No puedo crear un hombre con un hacha… pero sí puedo recrear uno que alguna vez usó un hacha.

Bruno estaba desconcertado.

—¿Y eso… para qué sirve?

—Para lo que yo quiera —respondió Krynn, divertido—.

Un recuerdo puede ser tan afilado como una espada.

Una emoción puede golpear más duro que cualquier puño.

Chasqueó los dedos.

—Ahora mira esto con atención.

El bastón del guardián brilló en un azul más intenso.Las figuras reaparecieron.Pero esta vez… estaban impregnadas de algo distinto.

Fuerza.Ira.Dolor.Deseo.

Un toro de oni azul embistió desde un extremo de la arena.

No era una simple recreación: había rabia en su empuje, en su respiración, en sus ojos vacíos.

La carga arrastró una onda que hizo temblar el suelo.

Luego, sin aviso, aparecieron diez toros más.Diez cargas simultáneas.Diez emociones contenidas en un solo instante replicado.

Bruno se cubrió con los antebrazos.

—¡¿Cómo… cómo hiciste eso?!

Krynn apoyó el bastón en el suelo.

—Los Guardianes tenemos reliquias.

Artefactos que no solo amplifican nuestro oni… sino que lo anclan a lo que somos.

Este —agitó el bastón— es el Bastón del Deseo.

Alimenta y canaliza mis emociones.

Cuando infundo un sentimiento en una escena, puedo multiplicarla, hacerla más sólida, más consistente.

Bruno intentó procesarlo.

—Entonces… tu oni se vuelve más real.

—Más útil —corrigió Krynn—.

Y más peligroso.

Caminó hacia él, sin perder nunca esa sonrisa afilada.

—Y tú, Bruno, eres lo opuesto.

Tu oni es demasiado real desde el inicio.

Pura fuerza, sin forma, sin propósito, sin emoción definida.

Una tormenta cerrada que solo sabe avanzar.

Krynn levantó una ceja.

—¿Sabes por qué no entiendes nada de lo que te estoy diciendo?

Bruno negó.

—Porque tú no eres un canalizador, ni un armamentista, ni un invocador.

No eres como Carlos, o Lucía, o cualquier otro.

Nunca fuiste un tamer clásico.

Tu oni no quiere especializarse.

Bruno entrecerró los ojos.

—Entonces… ¿qué quiere?

Krynn sonrió más.

—Variación.

Adaptación.

Expresión.

Bruno no entendió nada, y su cara lo delató.

Krynn suspiró con fastidio teatral.

—Eres lento, pero no te culpo.

Te mostraré.

Dio dos pasos al frente, a unos tres de metros de Bruno.

—No te muevas.

Bruno apenas abrió la boca cuando Krynn hizo un movimiento como de esgrima y con la punta del bastón tocó el pecho de Bruno Un chasquido.Un latido.Una explosión.

El oni estalló alrededor de Bruno en un pulso rojo violento que iluminó toda la arena.

Bruno jadeó, de rodillas, la respiración temblorosa.

Krynn retrocedió dos pasos.Su expresión—por primera vez desde que Bruno lo conocía—no era burla.

Era sorpresa.Asombro sincero.Y algo más… un resquicio de miedo.

—Por todos los cielos… —murmuró—.

¿Qué eres?

Bruno levantó la cabeza.

—¿Qué… qué hiciste?

Krynn se aclaró la garganta, forzando volver a su actitud habitual.

—Imbuí tu oni con una emoción.

Ira, para ser específico —giró el bastón, nervioso por primera vez—.

Pensé que, si tocaba tu oni con la emoción correcta, podría replicar… lo que soltaste en la pelea contra Dante.

Bruno parpadeó.

—¿Y funcionó?

—Más de lo que esperaba —admitió Krynn.

Bruno se levantó despacio.

Algo había cambiado.

Su oni ya no brotaba como explosión.No chisporroteaba, no vibraba desordenado.Ahora era más uniforme.Más sólido.Podía sentirlo fluir por sus brazos, por los dedos, condensándose con intención.

Al alzar la mano, una forma surgió.No una sola.Varias.

Una espada.Una barrera.Un escudo pequeño.Una esfera.Una chispa.

Todas a la vez, como si el oni quisiera tomar cualquier forma que él imaginara, sin que ninguna fuera su forma “final”.

Y en sus puños…sí.Ahí seguía.El poder bruto.Listo si lo necesitaba.

—Esto es… —Bruno apretó una de las formas, sorprendido al sentirla firme—.

¿Cómo lo hice?

Krynn lo observó con un brillo frío en los ojos.

—Porque tu oni siempre quiso tomar forma —respondió—.

Solo necesitaba una emoción fuerte que lo abriera.

Como lo que sentiste contra Dante.

Se acercó un paso más.

—Ahora entiendes un poco.Aún no comprendes del todo qué es lo que llevas dentro, pero… —ladeó la cabeza— al menos ya no te va a explotar cada vez que respires.

Bruno tragó saliva, con el corazón acelerado.

—Entonces… ¿esto me servirá para la copa?

Krynn sonrió.

—No.Esto te servirá para sobrevivir.

Y por primera vez, algo en su tono no parecía burla.

Era advertencia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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