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Dueño de tienda a nivel dios - Capítulo 56

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  3. Capítulo 56 - 56 Capítulo 56 Existe tal juego
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56: Capítulo 56: Existe tal juego 56: Capítulo 56: Existe tal juego —Hermana, después de lo que acabo de observar, el espacio de esta tienda es definitivamente mucho más grande de lo que parece desde afuera —dijo Bu Lige con total seguridad.

Bu Shiyi asintió, pensativa.

Llevaba rato dándole vueltas a una idea, y ahora esa idea empezaba a volverse casi una certeza.

—Se nota, ¿verdad?

—añadió, midiendo sus palabras.

—¿A qué te refieres?

—preguntó Bu Lige, mirándola de reojo.

—A que la tienda del jefe tiene una formación espacial —respondió Bu Shiyi, sin dudar.

Bu Lige se encogió de hombros, como si fuera lo más normal del mundo.

—Si la tiene, la tiene.

¿Qué tiene de raro?

El jefe es el jefe.

Bu Shiyi se quedó un instante sin palabras.

En el continente Tianlan, una formación espacial era algo rarísimo; normalmente solo las grandes sectas con herencia antigua podían presumir de una.

Pero, si se trataba de esa tienda… todo parecía “razonable” a su manera.

En ese momento, una voz tranquila los sacó de sus pensamientos.

—Ya llegaron.

Luo Chuan se había quitado el casco y los miraba desde uno de los asientos.

Al hacerlo, la imagen de la pantalla frente a él se apagó.

—Jefe, ¿hay algo nuevo en la tienda?

—preguntó Bu Shiyi.

—Sí —respondió Luo Chuan—.

Es un juego holográfico inmersivo llamado Torre de prueba.

Los dos hermanos se miraron.

La palabra “juego” les sonaba extraña, pero lo que habían visto en las pantallas no se parecía a ningún artefacto espiritual común.

A un lado, Yao Ziyan también se quitó el casco.

Su cabello morado cayó por su espalda con naturalidad, y todavía traía en el rostro un rastro de emoción.

—Jefe, esto… es demasiado real.

No se siente como una ilusión —dijo, sin ocultarlo.

Luo Chuan asintió con calma.

—¿En qué piso vas?

—preguntó, mirando a Yao Ziyan.

—Sigo en el primero —admitió ella, un poco avergonzada—.

Pero ya pasé el modo simple.

Ahora estoy probando el modo normal.

—¿Y tú, jefe?

—preguntó Yao Ziyan con curiosidad.

Luo Chuan la miró un segundo.

No iba a dejar que su imagen se viniera abajo por una pregunta así.

Hizo una pausa breve, como quien decide no tocar el tema, y giró hacia los dos recién llegados.

—¿Quieren probarlo ustedes también?

—¡Sí!

—respondieron Bu Lige y Bu Shiyi casi al mismo tiempo.

—Ziyan —dijo Luo Chuan—, explícales cómo funciona.

Yo voy a quedarme afuera.

—Sí, jefe.

Luo Chuan ya iba saliendo cuando se detuvo, como si recordara algo.

Y, por reflejo, Bu Lige y Bu Shiyi sintieron ese familiar presentimiento.

—Tienen que pagar por una cuenta nueva… diez cristales espirituales por hora; máximo tres horas por persona al día —dijo Luo Chuan, sin emoción.

Bu Lige torció la boca.

—Lo sabía… Bu Shiyi guardó silencio un instante, resignada.

A esas alturas, ya entendían perfectamente el estilo del jefe: reglas claras, sin descuentos, y ni un paso atrás.

Luo Chuan se dejó caer en su mecedora frente a la tienda y cerró los ojos, satisfecho.

Pelear y pelear… ¿para qué, si el sol estaba tan a gusto?

Dentro, la voz de Yao Ziyan sonó clara y paciente: —Pónganse el casco… relajen la mente… y cuando aparezcan las opciones, elijan “Sí” para crear una cuenta.

Luego los llevará al primer piso de la Torre de prueba.

No pasó mucho antes de que, desde la tienda, llegaran exclamaciones contenidas y luego gritos de sorpresa.

—¡Esto…!

—la voz de Bu Lige tembló de emoción—.

¡Es como estar en otro mundo!

—La sensación es idéntica… incluso el control del cuerpo… —añadió Bu Shiyi, todavía incrédula—.

Solo que aquí no hay poder espiritual.

Yao Ziyan los guió paso a paso, con una familiaridad que ya empezaba a parecer natural, como si llevara años trabajando ahí y no apenas unos días.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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