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DULCE VENENO - Capítulo 119

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  4. Capítulo 119 - 119 Heladería de Lujo - Le Marais París
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119: Heladería de Lujo – Le Marais, París 119: Heladería de Lujo – Le Marais, París Y allí, en la oscuridad, abrazados, comenzaron lentamente a reconstruir la confianza, palabra por palabra no dicha, latido a latido sincronizado.

La película había terminado, dejando un silencio pesado en la sala, solo roto por el zumbido del proyector.

La tensión del susto se había disipado, pero la verdadera tormenta apenas comenzaba.

Stefanny se separó bruscamente del abrazo de Lansky, poniendo distancia entre ellos en el sofá.

Las lágrimas habían secado, replacedo por una determinación feroz y herida.

Stefanny: (Su voz temblaba, pero no por miedo, sino por una rabia contenida) No.

No basta con eso, Lansky.

“Ella sabe cosas”.

“Es un juego de poder”.

(Se levantó, enfrentándolo).

¡Estoy harta de tus medias verdades y tus juegos!

¡Quiero una respuesta clara!

¿Qué relación tienes con Milagros?

Lansky se puso de pie lentamente, su rostro era una máscara serena, pero sus ojos revelaban una guerra interna.

Decir la verdad era exponer a su hermana, romper años de secreto y ponerla en un peligro incalculable, especialmente con un hombre como Cristhian de por medio.

Mentirle a Stefanny ahora, después de todo, sentía que podría destruir lo único real que tenía.

Lansky: (Su voz era grave, llena de una angustia contenida) Stefanny, no puedo darte esa respuesta.

Stefanny: (Una risa amarga y descreída le escapó) ¿No puedes?

¿O no quieres?

¿Es que acaso hay algo entre ustedes?

¿Algo que no quieres que sepa?

¡Porque la manera en que se miran, la forma en que la “proteges” no es normal!

Lansky: (Su paciencia se agotó.

Su voz retumbó en la sala silenciosa, no con rabia, sino con una frustración feroz) ¡Es más complicado de lo que piensas!

¡No es lo que estás insinuando!

Stefanny: (Avanzó un paso hacia él, desafiante, sus ojos brillando con lágrimas de furia) ¡Entonces dime qué es!

¡Confía en mí, Lansky!

¡Por una maldita vez en tu vida, confía en alguien que no seas tú mismo!

¿O es que mi amor no es suficiente para que me digas la verdad?

Sus palabras lo golpearon con una fuerza física.

Él quería gritarle la verdad, decirle que Milagros era su hermana, su sangre, la única persona que lo había entendido siempre.

Pero el miedo a las consecuencias era un nudo en su garganta, más fuerte que su amor en ese momento.

Lansky: (Girándose, pasando una mano por su cabello con frustración) No se trata de confianza, Stefanny.

Se trata de…

supervivencia.

Hay cosas que, si se revelan, podrían destruir vidas.

¡Vidas!

Stefanny: (Lo miró, y por primera vez, no vio al hombre poderoso, sino a uno atrapado y asustado.

Pero su propio dolor era demasiado grande).

¿Y qué hay de nuestra vida, Lansky?

¿De lo que estamos construyendo?

¿O acaso eso también es prescindible para ti?

(Su voz se quebró).

No puedo…

no puedo estar con un hombre que me pide todo a mí y no me da nada a cambio.

Nada excepto secretos y sombras.

Sin esperar respuesta, dio media vuelta y salió corriendo de la sala, dejando a Lansky solo en la penumbra, con el peso de su secreto y la amarga certeza de que, al proteger a su hermana, podría haber perdido a la mujer que amaba.

La elección era insoportable, y ninguna opción parecía correcta.

El aroma a azúcar tostado y vainilla impregnaba el aire de la exclusiva heladería.

Marilu, sentada en una mesa de mármol, era la imagen de la elegancia moderna y coordinada en su conjunto de gris y rosa Alexander Wang y Louboutin.

Saboreaba una cucharada de helado de frutos rojos cuando la puerta se abrió.

Stefanny entró con la fuerza de una tormenta silenciosa.

Su atuendo burdeos y vaquero, coronado por las icónicas piezas de Vivienne Westwood y el brillo del charol, era una declaración de independencia y actitud.

Sus pasos, marcados por los tacones de aguja de sus botas de cocodrilo, resonaron con determinación mientras se dirigía directamente a la mesa de Marilu.

Sin mediar palabra, Stefanny se sentó frente a su amiga.

Dejó su bolso de charol sobre la mesa con un golpe seco.

El contraste entre ellas era palpable: la elegancia calculada de Marilu contra el estilo rebelde y herido de Stefanny.

Marilu: (Dejó la cuchara lentamente, sabiendo exactamente qué había provocado esta visita.

Su tono fue calmado, pero sus ojos estaban alertas) Stef.

No esperaba verte aquí.

Stefanny: (La miró fijamente, sin rodeos, su voz temblaba levemente por la emoción contenida) ¿Vas a negarlo, Marilu?

¿Vas a sentarte ahí, con tu helado perfecto y tu outfit perfecto, y vas a negar que estuviste anoche con Lansky?

¿Que estabas riendo, tomada de su mano?

El silencio se extendió por un momento, solo roto por el suave murmullo de la heladería.

Marilu: (Suspiró, no con culpa, sino con una pesadez profunda.

Apoyó los codos en la mesa, entrelazando los dedos) No, Stefanny.

No lo voy a negar.

Estuve con él.

La admisión directa, en lugar de calmar a Stefanny, avivó su furia.

Stefanny: (Sus ojos se llenaron de lágrimas de traición) ¿Por qué?

¿Desde cuándo?

¿Es que…

hay algo entre ustedes?

¡Dímelo, Marilu!

¡Por todos los años de amistad, dímelo!

Marilu: (Negó con la cabeza con firmeza, su mirada era intensa y sincera) No, Stefanny.

Jamás.

Lo que haya entre Lansky y yo no es, ni será nunca, romántico.

(Hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado).

Él me citó para…

advertirme.

O para sonsacarme.

Es un juego muy peligroso el que juega tu novio.

Stefanny: (Se rió, un sonido seco y amargo) ¡Oh, por favor!

¿Y tenía que sostenerte la mano para eso?

¿Tenía que sonreírte así?

Marilu: (La miró fijamente, y por primera vez, su voz tuvo un dejo de frustración) ¿Crees que no sé lo que vió?

Fue un movimiento calculado, Stef.

Un intento de manipular la situación.

Pero hay cosas que no te está contando.

Cosas grandes.

Y yo…

(dudó, sabiendo que pisaba un terreno minado) yo solo intentaba entender hasta dónde llegaba la oscuridad en la que te estás metiendo.

Stefanny la miró, confundida, herida y aún desconfiada.

La heladería, con su dulzura inocente, se había convertido en el campo de batalla donde su amistad más querida chocaba contra el amor más complicado y oscuro de su vida.

Y en el centro de todo, la figura enigmática de Lansky, cuyos secretos seguían envenenando todo lo que tocaba.

La tensión entre las dos amigas era tan espesa que el helado de Marilu comenzaba a derretirse, ignored en su copa de cristal.

La confesión de Marilu había quedado flotando en el aire, y Stefanny la miraba con una mezcla de dolor y desafío.

Marilu: (Con voz suave pero firme, llena de preocupación) Stefanny, tienes que alejarte de él.

No es solo misterioso, es…

peligroso.

La forma en que manipula, los secretos que guarda…

No es bueno para ti.

Te lo digo como la persona que más te quiere en este mundo.

Stefanny no respondió de inmediato.

Una sonrisa triste y un poco amarga se dibujó en sus labios.

Bajó la mirada a su propio helado intacto y, con la voz un poco quebrada al principio, pero ganando fuerza, comenzó a cantar suave y lentamente, como si cada palabra fuera una confesión dirigida a Marilu, a sí misma, al mundo entero.

Stefanny: (Cantando) “He is a hustler, he’s no good at all…

He is a loser, he’s a bum, bum, bum, bum…” Marilu la miró, conmocionada y con el corazón apretado.

No era una canción cualquiera.

Era un himno, un credo.

Stefanny: (Cantando, su mirada se clavó en la de Marilu, desafiante y vulnerable a la vez) “I know you told me I should stay away…

I know you said he’s just a dog astray…” Al llegar al estribillo, su voz se llenó de una emoción raw y poderosa.

Las lágrimas asomaron en sus ojos, pero no de tristeza, sino de una aceptación feroz y temeraria.

Stefanny: (Cantando con fuerza) “But mama I’m in love with a criminal!

And this type of love isn’t rational, it’s physical

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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