Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

DULCE VENENO - Capítulo 123

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. DULCE VENENO
  4. Capítulo 123 - 123 Llamada Telefónica
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

123: Llamada Telefónica 123: Llamada Telefónica Pero en sus ojos, tras la apariencia de calma, se oculta la aguda conciencia de que este paseo apacible es, probablemente, otra misión.

(El ThreeFifty Bakery and Coffee Bar huele a café recién molido y canela.

Es un refugio de luz cálida y murmullos suaves.

MARILÚ se acerca a la barra con una elegancia que parece enfriar el ambiente bullicioso.

El BARISTA, un joven con delantal y un gorro lleno de harina, le sonríe con familiaridad).

BARISTA: ¡Buenos días!

Lo de siempre, ¿o hoy se anima a probar algo nuevo?

Tenemos un strudel de manzana que es una locura.

(Marilú esboza una sonrisa leve, cortés, pero sus ojos escrutan el local sin prisa).

MARILÚ: El café negro será suficiente, gracias.

El lugar está muy tranquilo hoy.

BARISTA: (Secándose las manos con el delantal) ¡Ah, sí!

A esta hora es pura calma.

Pero no se confíe.

Más tarde, cuando cambien los postes, esto se llena de gente con prisa.

(La palabra “postes” parece flotar en el aire.

Marilú no se inmuta, pero su atención se agudiza).

MARILÚ: (Toma su taza con naturalidad) ¿Postes?

No sabía que los turnos fueran tan…

definidos aquí.

BARISTA: (Ríe, señalando vagamente hacia la calle) Oh, no, no son turnos.

Es por los postes de la luz, los que marcan la cuadra.

Los de la municipalidad.

Cuando los equipos pasan a revisarlos o a cambiar las lámparas, siempre cortan la calle un rato.

Es un lío.

La gente se desvía, se aglomera aquí para esperar…

un caos de trajín y malhumor por cinco minutos.

(Marilú asiente lentamente, llevando la taza a sus labios.

Su mirada se desliza hacia la ventana, estudiando los postes de luz en la acera).

MARILÚ: Entiendo.

Un detalle cotidiano que lo cambia todo por un momento.

Muy observador de tu parte.

BARISTA: (Encogiéndose de hombros) Uno termina conociendo los ritmos del barrio.

¡Ahí tiene su café!

Cuidado, que viene caliente.

MARILÚ: (Con una sonrisa más genuina, pero con los ojos fríos y analíticos) Gracias.

Justo como lo necesito.

(Mientras se aleja hacia una mesa, su mente ya no está en el aroma del café, sino en los “postes”, en los horarios de la municipalidad, y en la coreografía perfecta que un “caos de trajín” podría proporcionar para una reunión discreta…

o una desaparición).

(La sala del trono.

La luz azul parece más fría que nunca.

MARILÚ, de vuelta en su atuendo profesional, permanece de pie frente al imponente escritorio.

El SEÑOR la observa, sus dedos entrelazados).

MARILÚ: Señor, he analizado toda la data.

Cada pista falsa, cada transferencia fantasma.

Para desenredar esta red…

necesito regresar a Francia.

El núcleo de las operaciones fantasma de Lansky pasa por servidores en Marsella.

Es ahí donde puedo rastrear el dinero real.

SEÑOR: (Con calma gélida) No.Estás más útil aquí.

Francia es un campo de juego diferente, con demasiadas variables.

Agentes locales…

inconstantes.

MARILÚ: (Manteniendo la mirada, voz firme pero respetuosa) Con mucho respeto,señor, esa es precisamente la razón.

Ellos esperan que nos movamos con la fuerza bruta de siempre.

Un equipo pesado llamando a puertas en Marsella.

Yo no.

Yo conozco los callejones, los cafés donde sus corredores menores mueven información.

Puedo infiltrarme donde un escuadrón no puede.

Es la única manera de convertir este señuelo en una ventaja.

(Hace una pausa, dejando que sus palabras calen).

MARILÚ: Manténgame oficialmente aquí, en los registros.

Que piensen que me tiene castigada, observando.

Mientras tanto, yo estaré allí, en la sombra, siguiendo el rastro de dinero real que sí conduce a Lansky.

Le entregaré no solo la trampa, sino a quien la armó.

(El Señor guarda silencio, sus ojos escudriñándola.

No ve insubordinación, ve determinación estratégica.

Ve la herramienta afilada que él mismo forjó, pensando como él).

SEÑOR: (Suspira, una concesión forzada) Tiene cuarenta y ocho horas desde que aterrice para darme una prueba tangible.Un nombre, una cuenta, una ubicación.

No un rumor de café.

MARILÚ: (Asiente, un brillo de triunfo en sus ojos) Setenta y dos.Lansky es cuidadoso.

Necesito un día más para no ser detectada.

(Una esquina de la boca del Señor se contrae en algo que podría ser una sonrisa).

SEÑOR: Setenta y dos.

Un minuto más, y la desaparición será real.

Ahora, salga de aquí.

Y Marilú…

(Ella se detiene en la puerta).

SEÑOR: …no me falle.

(Marilú no responde.

Solo asiente una vez más y sale, dejando al Señor solo en su trono de luz azul, con la certeza de haber soltado a su halcón en el campo de caza correcto).

El teléfono de Lansky sonó apenas dos veces antes de que lo contestara.

Sabía quién era.

Lansky: (Su voz era suave, cargada de una calma que intentaba ser tranquilizadora) Stefanny…

Stefanny: (Lo interrumpió de inmediato, su voz era un filo de cristal roto, temblando de rabia y dolor) ¿Ya?

¿Eso es todo lo que tienes que decir?

¿Después de dos días?

¿Después de…

de todo?

Lansky: (Un suspiro profundo se escuchó al otro lado de la línea) Te he dado espacio.

Pensé que lo necesitabas.

Stefanny: (Una risa amarga y forzada) ¡Espacio!

¡Lo que necesito es la verdad, Lansky!

¡La maldita verdad!

¿Vas a decirme qué pasa con Milagros?

¿Sí o no?

Lansky: (Su voz se mantuvo baja, pero firme) Stefanny, mi amor, hay cosas que…

Stefanny: (Estalló, las lágrimas que había contenido por días finalmente brotaron, ahogando su voz) ¡No me llames “tu amor”!

¡No cuando me ocultas algo así!

¡Lo vi en tus ojos!

¡Es más que simple empatía!

¿Qué es?

¿Una ex-amante?

¿Algo que no puedes superar?

¡Dímelo!

Lansky: (Hubo un silencio cargado del otro lado.

Cuando habló, su voz era áspera, llena de una lucha interna palpable) No es…

no es lo que piensas.

Te lo juro.

Pero no puedo…

No puedo decírtelo.

Stefanny: (Gritó, frustrada hasta el límite) ¿Por qué?

¡Por qué, Lansky!

¡Si de verdad me amas, confiarías en mí!

Lansky: (Su voz estalló con una rara muestra de emoción cruda, no de enojo, sino de angustia) ¡Porque te estoy protegiendo!

¡A ti, a ella, a los dos!

¡Algunas verdades son veneno, Stefanny!

¡Y yo…

yo no voy a ser quien te envenene!

Su confesión fue un grito desgarrado.

No era una evasión fría, era la súplica de un hombre atrapado entre su lealtad a su hermana y su amor por ella.

Stefanny: (El llanto la sacudía, sus palabras entrecortadas) ¿Y qué crees que esto está haciendo?

¡Esto…

esto me está matando, Lansky!

¡Tu silencio me está destrozando más que cualquier verdad!

Del otro lado de la línea, solo se escuchó el silencio.

Un silencio pesado, culpable, pero inquebrantable.

Él no diría nada más.

Había trazado su línea en la arena.

Stefanny jadeó, sintiendo cómo la última esperanza de una respuesta se esfumaba.

Con un sollozo ahogado, terminó la llamada y dejó caer el teléfono sobre la cama, derrotada.

Él la amaba, lo sentía en cada fibra de su ser, incluso a través de su furia.

Pero ese amor, por primera vez, se sentía como la cosa más solitaria del mundo.

Stefanny: (Su voz era un grito ahogado, cargado de llanto y rabia) ¡No me cuelgues!

¡No te atrevas!

¡Quiero una respuesta, Lansky, y la quiero ahora!

Lansky: (Su tono era tenso, el control empezaba a resquebrajarse) Stefanny, por favor…

no hagas esto.

Stefanny: (Ignorándolo por completo, lanzando la acusación al corazón del asunto) ¿Qué pasa?

¿Estás enamorado de la esposa de mi papá?

¿De Milagros?

¡Eso es, ¿no?!

¡Por eso tanto secreto!

¡Por eso tanta “protección”!

Lansky: (Se escuchó un ruido seco, como si hubiera golpeado algo.

Su voz estalló, más fuerte de lo que ella jamás lo había escuchado, pero no para negarlo, sino por la frustración de la acusación en sí) ¡No!

Stefanny: (Sin inmutarse, impulsada por un dolor cegador) ¡Entonces qué!

¡Dime qué!

Porque ella está CASADA, Lansky.

¡Casada con mi padre!

¡Y Cristhian no es un hombre cualquiera, no la va a soltar así porque sí!

¿Estás metido en algo con ella?

¿Algo que

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo