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DULCE VENENO - Capítulo 148

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  4. Capítulo 148 - 148 Afuera del Imperial Group
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148: Afuera del Imperial Group 148: Afuera del Imperial Group Y el más cruel de todos, piensa Marilu, con un nudo en el estómago, el hilo de la “elección”.

Él le ha hecho creer que cada sumisión es un acto de su propia voluntad.

Que correr hacia él cuando él chasquea los dedos es un privilegio, no una rendición.

Recuerda la escena en la playa.

Cómo la luz se apagó en los ojos de Stefanny cuando él apareció.

Cómo toda la alegría salvaje y libre que habían compartido se esfumó, reemplazada por esa necesidad ansiosa de complacerlo.

La está vaciando.

La está convirtiendo en un eco de sí misma, en un adorno hermoso y quebradizo que solo existe para reflejar su poder.

Y lo peor es que ella lo permite.

No, es que ansía permitirlo.

Marilu aprieta la copa con tanta fuerza que teme que el cristal estalle.

Una oleada de impotencia la invade.

¿Cómo luchar contra un enemigo que no juega a vencer, sino a poseer?

¿Cómo rescatar a alguien que, en lo más profundo, ya no quiere ser rescatada, porque ha aprendido a amar su propia jaula?

Suspira, un sonido cargado de una tristeza infinita.

Sabe que, por ahora, cualquier intento de abrirle los ojos solo la alejará más.

Solo queda esperar.

Esperar a que el peso de los hilos se vuelva insoportable.

O, lo que es más aterrador, ver cómo se acostumbra para siempre a vivir como un fantambre en el teatro oscuro de Lansky.

Stefanny llegó a la empresa con el corazón aún acelerado por la llamada imperiosa.

Se había cambiado en el coche, transformándose de la elegancia dramática del restaurante a un look que era puro espectáculo y rebeldía.

La chaqueta corta cubierta de plumas o pétalos de tela parecía un capullo oscuro y texturizado, los pantalones de mezclilla anchos con aplicaciones brillantes y plumas en los tobillos añadían un aire de rockero decadente.

Los tacones con pedrería y los pendientes de mariposa brillante completaban una declaración de moda audaz, casi desafiante.

Y allí, de pie bajo la fría luz de los focos que iluminaban la imponente fachada del Imperial Group, estaba Lansky.

No estaba en su oficina.

La estaba esperando en la acera, como un príncipe oscuro reclamando a su consorte.

Su figura, siempre impecable, era un contraste severo contra su extravagante atuendo.

Al verla acercarse, sus ojos la recorrieron de arriba abajo, absorbiendo cada detalle del conjunto de plumas y brillos.

No hubo una sonrisa de bienvenida.

Su expresión era inescrutable, una mezcla de evaluación y posesión.

Lansky: (Su voz era baja, solo para ella, cuando estuvo lo suficientemente cerca) Pareces un pájaro de fuego escapado de su jaula.

O intentando encontrar una nueva en la que posarse.

Era un comentario cargado de significado.

Él sabía que venía de estar con Marilu, de un espacio que era suyo.

Y ahora, con su vestimenta rebelde, parecía estar llevando un pedazo de esa libertad desafiante directamente a su puerta.

Stefanny se detuvo frente a él, sintiendo cómo el aura de poder de él envolvía su audaz outfit, desafiándolo a desarmarla.

Stefanny: (Intentando mantener un resto de su dignidad, su voz un poco temblorosa) Me pediste que viniera.

Aquí estoy.

Lansky no respondió de inmediato.

Dio un paso adelante, dentro de su espacio personal.

Su mano se alzó y, en lugar de tocarla, acarició suavemente una de las plumas de su chaqueta, un gesto que era a la vez íntimo y posesivo.

Lansky: (Sus ojos se clavaron en los de ella) Y vienes vestida para la guerra…

o para el cortejo.

(Su sonrisa fue un espectro, un destello de dientes en la noche).

Conmigo, preciosa, a menudo es lo mismo.

Extendió su brazo, no para tomarla de la mano, sino para ofrecerle el suyo, un gesto antiguo y dominante.

Lansky: Ven.

Tu pájaro de fuego pertenece a una colección muy exclusiva.

Y es hora de que regrese a su pedestal.

La invitación era una orden.

La elección de Stefanny de vestirse con rebeldía había sido notada, analizada y, en la mente de Lansky, reclamada como otra faceta más de su belleza, otra forma de expresar que ella le pertenecía, incluso en su aparente desafío.

El mundo de Stefanny se redujo a un solo punto.

El brazo de Lansky aún estaba extendido hacia ella, su presencia un muro de expectativa y poder.

Pero entonces, el suave frenado de un taxi a pocos metros de distancia desvió su atención, y la de Lansky.

La puerta del taxi se abrió.

Una mujer bajó con elegancia.

Isaura.

Llevaba un atuendo que gritaba confianza y estilo despreocupado: la blusa crop azul anudada a la espalda, los pantalones asimétricos, las sandalias con flores.

Su risa, clara y genuina, cortó el aire de la noche como un cristal.

Y Lansky…

Lansky se movió.

Con una fluidez que a Stefanny le pareció traicionera, se volvió hacia Isaura, le tendió la mano para ayudarla a salir del taxi con una galantería que a ella nunca le había mostrado en público de esa manera.

Se inclinó ligeramente, diciendo algo que Stefanny no pudo oír, e Isaura rió de nuevo, una sonrisa amplia y relajada dirigida directamente a él.

Para un observador externo, era una escena mundana.

Para Stefanny, fue una puñalada.

Una fría calma descendió sobre ella, tan repentina y absoluta que fue más aterradora que cualquier arrebato de celos.

Su rostro se suavizó, convirtiéndose en una máscara impasible de porcelana.

Pero bajo la superficie, una tormenta rugía.

Su mano, la que no estaba sosteniendo el bolso con textura, se cerró con tanta fuerza que las uñas se clavaron en su palma, dejando pequeñas medias lunas rojas.

El dolor físico era un ancla, la única cosa real en medio del zumbido de traición que llenaba su cabeza.

Él, que exigía cada átomo de su atención, que la hacía correr desde una cena con su mejor amiga, estaba allí, en su espacio, ayudando a bajar a otra mujer de un taxi, compartiendo una risa fácil que a ella le costaba sangre conseguir.

Lansky, al notar su mirada fija, terminó su intercambio con Isaura con una última sonrisa y se volvió de nuevo hacia Stefanny.

Su expresión no mostraba ni un ápice de culpa o incomodidad.

Era como si el interruptor entre “hombre galante” y “poseedor obsesivo” se hubiera accionado sin esfuerzo.

Extendió el brazo de nuevo, un gesto que ahora parecía un insulto.

Lansky: (Su voz era la misma de antes, serena e imperativa) ¿Vienes?

Stefanny lo miró.

Luego, desvió la mirada hacia Isaura, quien se alejaba con su clutch geométrico brillando bajo la luz de la calle.

No dijo una palabra.

Con la misma calma gélida que mostraba en su rostro, ignoró su brazo extendido y caminó directamente hacia las puertas giratorias de la empresa, pasando a su lado sin tocarlo.

El mensaje era claro, silencioso y cargado de un veneno que él no había anticipado: su marioneta acababa de cortar, por lo menos por esta noche, uno de sus hilos.

La tensión era un campo de hielo fracturado entre ellos.

Isaura, aún de pie cerca, parecía sentir la incomodidad y dudaba entre acercarse o retirarse discretamente.

Stefanny, con su máscara de calma perfecta pero con los ojos brillando con una furia helada, rompió el silencio.

Ignoró por completo a Isaura, clavando su mirada directamente en Lansky.

Stefanny: (Su voz era clara, fría, y sorprendentemente firme) He cambiado de idea.

No voy a subir.

Quiero ir a cenar.

Al Rouge Barre.

Era un restaurante íntimo, notoriamente romántico y difícil de reservar.

Una elección deliberada.

Un desafío.

Lansky la miró, una ceja ligeramente arqueada.

No estaba acostumbrado a que cambiara las reglas del juego, y menos delante de alguien más.

Isaura, al oír el nombre del restaurante, no pudo evitar una leve expresión de curiosidad.

Lansky: (Su tono era suave, pero con un filo de advertencia) Stefanny, no es el momento para caprichos.

Tenemos asuntos que discutir arriba.

Stefanny: (No cedió.

Una sonrisa fría y cortante se dibujó en sus labios) Los “asuntos” pueden

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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