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DULCE VENENO - Capítulo 168

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  4. Capítulo 168 - 168 Precaución
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168: Precaución 168: Precaución ¿Y ese salto a los Alpes?

Stefanny me contó que apareciste como un hada madrina techno.

Milagros: (Se sienta en el borde del escritorio con naturalidad, como si fuera suyo) El viaje fue divino, corto, pero divino.

Y lo de los Alpes…

(Sonríe con picardía) bueno, cuando me enteré de que tu pequeña pájara y su amiga bohemia estaban en mi territorio invernal favorito, tuve que hacer mi aparición.

Una tiene que vigilar a la familia, ¿no?

Lansky: (La mira, y por un momento, su expresión es compleja: afecto, complicidad, y algo más indescifrable) Siempre vigilando.

Me alegra que estés de vuelta, Mila.

La ciudad es más gris sin ti.

Milagros: (Lo observa, jugando con uno de sus pendientes largos) Y yo me alegro de verte.

Aunque…

(su tono se vuelve ligeramente más serio, inquisitivo) tienes una energía rara.

¿Todo bien en el imperio?

¿Y con…

Stefanny?

La vi salir.

Parecía que había llorado.

El cambio en Lansky es instantáneo y magistral.

La alegría se atenúa, reemplazada por una sombra de preocupación responsable, la máscara del hombre que carga con el peso del mundo y de su relación.

Lansky: (Suspira, pasándose una mano por el cabello, en un gesto de cansancio genuino-fingido) Ah, Stefanny…

Es…

delicado.

Tiene problemas para entender las prioridades, los límites.

Es joven.

Pero estamos trabajando en ello.

Tu regreso es justo lo que necesito para distraerme de los…

dramas.

Milagros sostiene su mirada por un segundo más de lo normal.

Sus ojos, tan astutos como los de él, parecen escanear la fachada.

Pero finalmente, sonríe, un gesto que no llega completamente a sus ojos.

Milagros: Bueno, para eso están las hermanas.

Para distraer y para poner algo de sentido común.

Ahora, cuéntame todo lo que me he perdido.

Y después, tú me invitas a un café en algún sitio donde no se respire aire de junta directiva.

Este vestido exige un público mejor iluminado.

La dinámica entre ellos es palpable: cariño real, una lealtad profunda, pero también un juego de capas y secretos donde Milagros parece ser la única persona en el mundo capaz de mirar a Lansky y ver más allá de la fachada que él presenta para el resto, incluida Stefanny.

Un café clásico parisino, cerca de la Place de la Madeleine.

El sonido del tráfico es un murmullo lejano tras los ventanales altos.

El aire huele a café recién molido, croissants calientes y perfume caro.

Lansky y Milagros están sentados en un rincón privilegiado, lejos de otros comensales.

Milagros ha dejado su abrigo en el perchero, y el vestido negro bordado con dorado brilla con elegancia bajo las lámparas de araña.

Lansky, aún con su traje de oficina, parece ligeramente más relajado, pero sus ojos están alertas.

Toman sorbos de un espresso intenso.

Lansky: (Bajando la voz, aunque el murmullo del café los cubre.

Su tono es confidencial, de negocios sucios) Necesito que Stefanny se aleje de esa chica, Mila.

De Marilú.

Milagros: (Toma un sorbo lento de su café, sin inmutarse, como si le hubiera hablado del clima) Ya veo.

¿Y por qué esa urgencia repentina?

Lansky: (Gira su taza sobre el platillo, su mirada se endurece) Es una influencia…

desestabilizadora.

La anima a ser impulsiva, a tomar decisiones sin pensar, a alejarse.

A escapar.

Stefanny necesita estructura, enfoque.

Necesita entender dónde está su lugar.

Y Marilú se interpone constantemente en ese entendimiento.

Es una distracción que no puedo permitir.

Milagros: (Arquea una ceja finamente depilada, sus pendientes dorados centellean) “No puedes permitir”.

Suenas más como su guardián que como su novio, hermanito.

Lansky: (La mira fijamente, sin sonreír) Soy lo que ella necesita.

Y lo que necesita es alejarse de influencias tóxicas.

Para su propio bien.

Milagros: (Pone su taza con un clic suave.

Un silencio cargado se extiende entre ellos.

Luego, exhala y mira por la ventana, como si eligiera sus palabras con pinzas).

Pues…

si me enteré de unas cosas de Marilú.

Lansky: (Se inclina hacia adelante, su interés agudizándose instantáneamente) ¿Qué cosas?

Milagros: (Mueve la mano con un gesto de desprecio elegante, como ahuyentando una mosca) Cosas del pasado.

Conexiones poco…

recomendables.

Algún lío familiar del que salió raspando.

Nada concreto, pero sí lo suficiente como para poner los pelos de punta a cualquiera que se preocupe por la reputación.

(Vuelve a mirarlo, y su expresión es ahora fría y práctica).

En ese sentido…

tienes razón.

Es mejor que se alejen.

Para ambas.

Lansky: (Una chispa de triunfo cruza sus ojos, seguida de una curiosidad más profunda) Me lo imagino.

Nunca confié en esa bohemia desarreglada.

¿Qué sabes exactamente?

Milagros: (Le sostiene la mirada, y hay una advertencia en sus ojos) Pero no hablemos de eso.

(Su voz es cortante, el final de la discusión).

Los detalles son…

feos.

Y escarbar en el barro solo ensucia a quienes escarban.

Lo que importa es la conclusión: es mejor para Stefanny que esa amistad se enfríe.

Una limpieza necesaria.

(Hace una pausa, tomando su bolso, un gesto de que el tema, para ella, está cerrado).

Milagros: (En un tono más ligero, pero aún con una edge) Ahora, tú solo asegúrate de que esa “separación” se maneje con…

elegancia.

Sin dramas innecesarios.

Stefanny es sensible.

No hace falta herirla más de lo necesario para hacer lo correcto.

Lansky la observa, tratando de leer entre líneas.

Ella sabe más de lo que dice, eso es claro.

Pero su lealtad, al menos en la dirección general, parece estar con él.

Eso es todo lo que necesita por ahora.

Lansky: (Asiente, una sonrisa satisfecha en sus labios) Por supuesto.

Con la máxima discreción.

Siempre pienso en su bienestar.

Lansky: (Inclina el cuerpo hacia adelante, bajando aún más la voz) Isaura.

Está aquí.

En París.

Vino a buscarme.

Milagros: (Un músculo en su mandíbula se tensa apenas perceptiblemente.

El nombre actúa como una descarga eléctrica.

Pero su rostro permanece impasible) Isaura…

La misma que juró que nunca cruzaría el Atlántico.

¿Qué quiere?

Lansky: (Una mueca de desprecio y preocupación se dibuja en su rostro) Lo de siempre.

Dinero.

Atención.

O quizás, simplemente, ver el mundo arder.

Pero esta vez tiene una amenaza nueva.

(Hace una pausa dramática, asegurándose de que cada palabra cala).

Dice que si no obtiene lo que quiere, le contará a Cristhian…

y a Stefanny…

la verdad.

Milagros: (Arquea una ceja con frialdad) ¿Qué “verdad”?

Hay tantas versiones de la verdad, querido hermano.

Lansky: (Su mirada se vuelve gélida, el disfraz del amante preocupado ha desaparecido por completo.

Aquí hay solo el núcleo duro de un conspirador) No juegues, Milagros.

Sabe lo nuestro.

Sabe que tú y yo somos hermanos.

Y amenaza con gritarlo a los cuatro vientos.

Milagros: (Permanece en silencio por un momento, sus dedos con el anillo Cartier golpeando suavemente el cristal de su copa.

Luego, una sonrisa lenta, fría y calculadora, se extiende por sus labios.

No es una sonrisa de alegría, sino de anticipación predatoria) Ah.

Ese viejo secreto.

El que enterramos tan bien.

Lansky: (Su voz es un filo) Nadie debe saberlo.

Cristhian no puede sospechar que su amante y su socio son de la misma sangre.

Y Stefanny…

(su tono se suaviza un instante, pensando en el control que ejerce) menos que nadie.

Ella me ve a mí, no a…

a la sombra de nuestro pasado.

No quiero que nadie vea ese…

verdadero rostro detrás del nuestro.

Milagros: (La sonrisa se ensancha, mostrando una pizca de dientes perfectos.

Su risa es suave, un sonido casi musical, pero totalmente carente de calor) ¿Mi verdadero rostro, dices?

(Se inclina hacia él, su perfume caro llenando el espacio entre ellos).

Mi querido Lansky, siempre tan dramático.

¿Crees que nuestro pequeño parentesco es lo más oscuro que llevo escondido?

Lansky: (La mira fijamente, reconociendo la peligrosidad en sus ojos) No.

Pero es la llave que puede abrir otras puertas.

Puertas que deben permanecer cerradas.

Milagros: (Toma un sorgo elegante de su vino y luego deja la copa con un clic definitivo) Deja de preocuparte.

(Su voz

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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