DULCE VENENO - Capítulo 180
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180: Sorpresa 180: Sorpresa De que el único refugio que le queda es él.
La sonrisa nunca abandona su rostro.
La escena en el café fue el acto final de una obra que él escribió y dirigió.
Stefanny fue su actriz principal, y Marilú, el personaje sacrificado.
Ahora, con el telón caído y su amiga fuera del escenario para siempre, Lansky tiene a Stefanny completamente sola, rota y, por lo tanto, más suya que nunca.
El plan ha funcionado a la perfección.
La habitación está iluminada por la fría luz de los monitores de computadora.
Los dos agentes, la mujer con determinación fatigada y el hombre con frustración creciente, están sentados frente a varias pantallas.
En una, se reproduce en bucle la grabación del Guy Savoy: Milagros e Isaura sonriendo, comiendo, despidiéndose.
Es impecable.
En otra pantalla, el software forense muestra el contenido extraído del teléfono de Isaura.
Policía (hombre): (Golpea suavemente el escritorio con el puño) Nada.
No hay nada.
Es como si el maldito teléfono y las cámaras se hubieran puesto de acuerdo para no darnos ni un resquicio.
(Señala la pantalla del restaurante).
Mira esa sonrisa.
Forzada, quizás, pero ahí está.
No hay agresión, no hay amenaza visible.
Es el almuerzo más civilizado del mundo.
Policía (mujer): (Desplazándose por los registros financieros del teléfono) Y aquí.
Transferencias bancarias normales.
Depósitos de trabajos freelance (diseño gráfico, según algunos correos), pagos de alquiler, compras en línea.
Nada sospechoso.
Nada que la conecte a actividades ilícitas o a enemigos peligrosos.
(Suspira, frotándose los ojos).
Fotos…
selfies, fotos de comida, paisajes.
Ni una sola imagen comprometedora de nadie.
Es la vida digital de una veinteañera común, un poco desordenada, pero nada más.
Policía (hombre): (Se recuesta en su silla, mirando el techo) Está limpio.
Demasiado limpio.
Como si alguien hubiera…
higienizado su vida digital.
Pero técnicamente, no podemos probar eso.
Lucas dice que no hay señales de borrado reciente o uso de aplicaciones de limpieza profundas.
Solo un uso normal.
Policía (mujera): (Señala el chat de WhatsApp con “M”) Esto es lo único.
Un mensaje que la pone en el lugar y la hora.
Pero la grabación del restaurante lo convierte en una simple cita entre amigas.
Y sin más pruebas…
(deja la frase en el aire).
Podría argumentarse que fue después, en el coche, donde algo salió mal.
Pero ese coche…
desapareció.
Sin placas, sin modelo claro.
Un fantasma.
Se hace un silencio pesado.
La evidencia los está llevando a un callejón sin salida.
Tienen una víctima brutalmente atacada, un vínculo con una mujer poderosa (Milagros), pero cada pieza de evidencia concreta ha sido neutralizada o explicada de manera que favorece la inocencia de la sospechosa.
Policía (mujer): (De repente, se inclina hacia adelante, sus ojos fijos en la pantalla del teléfono) Espera.
Los depósitos.
(Abre el estado de cuenta bancario ampliado).
Son de distintas fuentes, pequeñas cantidades…
pero mira las fechas.
Los más recientes, los dos últimos, son de cuentas corporativas.
Una…
“Valdez Holdings”.
Y la otra…
“Alcántara Enterprises”.
Policía (hombre): (Se incorpora) El apellido de casada de Milagros y la empresa de su marido.
¿Isaura trabajaba para ellos?
Policía (mujer): (Niega, buscando en los correos) No hay contrato, no hay facturas a esos nombres en sus correos.
Nada que indique un servicio profesional.
(Mira a su compañero, una chispa de intuición en sus ojos).
Pero sí hay depósitos.
¿Y si no eran por trabajo?
¿Y si eran…
pagos?
¿Por silencio?
¿Por algo del pasado?
Policía (hombre): Es una teoría.
Pero sin el testimonio de Isaura, que sigue sedada e incapaz de hablar, y sin más contexto…
son solo transferencias de empresas legítimas a una autónoma.
Podría ser por cualquier cosa.
Un diseño de logotipo, una asesoría…
Milagros podría decir que le encargó un trabajo de diseño para una de sus caridades y listo.
La frustración vuelve a asentarse.
Incluso el posible hilo financiero parece débil, fácil de explicar por el equipo legal de una familia con tanto poder.
Policía (mujer): (Cierra todas las ventanas en su pantalla, dejando solo el rostro vendado de Isaura en un informe médico) Tenemos una víctima que grita la verdad con sus heridas.
Y tenemos a un sospechoso que vive detrás de un muro de dinero, reputación perfecta y evidencia manipulada.
(Su voz es firme, pero cansada).
Esto ya no es una investigación de detallitos.
Esto es una guerra contra una sombra.
Y necesitamos algo más grande que un depósito bancario o un video de restaurante.
Necesitamos que la sombra cometa un error.
O que la víctima hable.
Se quedan mirando la foto de Isaura, conscientes de que el tiempo corre en su contra.
Mientras Milagros sigue libre, disfrutando de su lujosa vida, ellos están atrapados en un laberinto de pistas falsas y silencios comprados.
La verdad está ahí fuera, pero ha sido enterrada bajo capas de poder y premeditación.
Oficina de Lansky, al día siguiente.
La misma oficina minimalista y poderosa.
Lansky está de pie frente a las ventanales, hablando por teléfono en voz baja cuando su secretaria anuncia a los dos agentes de policía.
Cuelga y se gira para recibirlos.
Viste un atuendo que mezcla autoridad y una elegancia desenfadada: el abrigo verde oliva con detalles dorados que cuelga de sus hombros como una capa de mando, la camisa estampada con flores que suaviza la severidad, los pantalones caqui y los mocasines marrones.
Es la imagen del empresario exitoso y con estilo, totalmente en control.
Lansky: (Con una sonrisa profesional pero distante) Agentes.
Es una sorpresa.
Pase, siéntense.
¿En qué puedo ayudarles?
Espero que no sea por una multa de aparcamiento de alguno de mis coches.
Su tono es ligero, pero sus ojos evalúan rápidamente la seriedad en sus rostros.
Policía (mujer): (Sin aceptar la invitación a sentarse, se queda de pie.
Su voz es formal, directa) Sr.
Lansky.
Venimos a informarle sobre un asunto grave y a hacerle algunas preguntas, ya que su nombre ha surgido en nuestra investigación.
Lansky: (Arquea una ceja, su sonrisa se desvanece, reemplazada por una expresión de curiosidad genuinamente preocupada) ¿Mi nombre?
¿Sobre qué asunto?
Policía (hombre): Sobre el ataque brutal contra Isaura Mendes.
Fue encontrada anoche frente a un hospital con heridas muy graves, intencionadas.
En su teléfono, su nombre aparece de manera recurrente.
Lansky: (Su reacción es instantánea y poderosa.
Su rostro palidece visiblemente bajo su bronceado.
Sus ojos se abren con auténtico shock.
Da un paso atrás, como si las palabras fueran un golpe físico.
Su mano va instintivamente a apoyarse en el borde de su escritorio de cristal) ¿Isaura…?
¿Ataque?
¿Heridas graves?
(Traga saliva, su voz ahora es áspera, incrédula).
¿Qué…
qué le hicieron?
La sorpresa no parece fingida.
El temblor en su mano, la palidez, la falta de aliento: son indicios fisiológicos difíciles de simular a la perfección.
Parece genuinamente anonadado.
Policía (mujera): (Observándolo como un halcón) Le infligieron heridas punzantes en ambas manos y…
(hace una pausa para medir su reacción) cortes intencionales en el rostro, destinados a desfigurarla.
Una violencia extrema y personal.
Lansky: (Cierra los ojos con fuerza, como si intentara bloquear la imagen.
Cuando los abre, están vidriosos, con una mezcla de horror e ira contenida.
Su voz es un susurro ronco) Dios mío…
¿Quién?
¿Quién sería capaz de hacerle algo así?
(Mira a los policías, y de repente, su expresión de shock da paso a un destello de sospecha y miedo personal).
Ustedes dijeron que mi nombre estaba en su teléfono.
¿Creen que…
yo…?
(Niega con vehemencia, recuperando algo de su compostura, pero aún visiblemente afectado).
Yo no la he visto en semanas.
Hubo…
asuntos entre nosotros, dinero, cosas del pasado, pero terminamos en términos civilizados.
¡Jamás le haría daño!
Policía (hombre): No estamos acusando, Sr.
Lansky.
Estamos recabando información.
¿Puede contarnos más sobre la naturaleza de su relación y esos “asuntos”?
Lansky: (Respira hondo, pasándose una mano por el cabello.
Parece un hombre conmocionado tratando de ordenar sus pensamientos) Fue…
una amiga.
De la infancia.
Luego, una relación breve, complicada.
Hubo préstamos, promesas…
cosas que
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