Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

DULCE VENENO - Capítulo 206

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. DULCE VENENO
  4. Capítulo 206 - Capítulo 206: Incómodo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 206: Incómodo

Nuestra conexión era… impura, que atraería la desgracia. (Una lágrima cae sobre su escote rojo). Nos criaron por separado, con la amenaza constante de que si revelábamos nuestro vínculo… nos harían daño. A los dos. A Lansky… y a mí.

Gira la cabeza hacia Isaura, y su mirada ya no es de desafío, sino de una profunda decepción y dolor.

Milagros: (Su voz tiembla con una emoción desbordante) ¡E Isaura lo sabía! ¡Lo sabía desde que éramos niños! Y ahora… ahora, llena de amargura y odio por su propia vida destrozada, viene aquí, no a buscar justicia, sino a destruir la mía. ¡A envenenar lo único bueno y puro que he construido fuera de esa familia maldita! (Se refiere a su matrimonio con Cristhian). ¡Quiere vernos pelear, vernos destruidos, como ella lo está! ¡Usa nuestra verdad como un arma para su venganza!

Se vuelve completamente hacia Cristhian, suplicante, las manos extendidas. Es la imagen de la víctima traicionada por una amiga despechada y atrapada en los horrores de su propio linaje.

Milagros: Cristhian, amor… te lo juro por todo lo que somos. Lo oculté para protegerlo. Para proteger lo nuestro. Pensé que el pasado estaba muerto. Que Isaura, nuestra vieja amiga, guardaría el secreto como siempre lo hizo. Pero el dolor la ha vuelto cruel… y ahora usa la verdad más dolorosa de mi vida para herirme donde más duele: en ti, en nuestro amor.

Lansky permanece en silencio, observando la actuación de su hermana con una mezcla de admiración y tensión. Sabe que el juego ha cambiado. Ya no se trata de ocultar; se trata de controlar la narrativa de la revelación. Y Milagros está dando una lección magistral: transformar la verdad de su relación incestuosa y manipuladora en una historia de víctimas, de un amor fraternal prohibido y perseguido, y de una traición venenosa por parte de una tercera persona.

Cristhian la mira, y la furia helada en sus ojos se ve sacudida por la tormenta de emociones contradictorias: la traición, la mentira, pero también la imagen desgarradora de su esposa llorando, aparentemente aterrorizada por su propio pasado y manipulada por una antigua amiga. Isaura, con su verdad explosiva, acaba de ser colocada no como la portadora de justicia, sino como la villana resentida que quiere destruir la felicidad de los demás. La batalla por la narrativa acaba de comenzar, y Milagros, con lágrimas de cocodrilo y una historia de miedo familiar, ha dado el primer y poderosísimo golpe.

Alcanza un clímax de intensidad casi operística. Cristhian, un hombre cuyo mundo acaba de ser sacudido por la revelación más sórdida, parece procesar todo en cuestión de segundos. La traición, la mentira por omisión, el escándalo público… todo palidece ante una cosa: la imagen de Milagros llorando, vulnerable, suplicante, atribuyendo su secreto al miedo y pintándose como víctima de su propia familia y de la venganza de Isaura.

Su rostro, helado por la traición, se descongela en un torrente de emociones primarias: posesión, pasión, y una furia redirigida. No hacia Milagros, sino hacia Isaura, hacia el pasado que la atormenta, hacia todo lo que amenaza lo que es suyo.

Con un movimiento brusco y decidido, cierra la distancia entre ellos y la envuelve en un abrazo tan fuerte que parece querer fundirla con él. No es un abrazo de consuelo; es un abrazo de reclamación, de reafirmación de propiedad frente a todos los presentes.

Luego, sin preámbulo, inclina la cabeza y la besa. No es un beso tierno o de perdón. Es salvaje, posesivo, húmedo y cargado de toda la tensión, la rabia y la pasión distorsionada del momento. Es un beso que dice “Eres mía, tus secretos son míos, tu pasado es mío, y nadie, ni tu hermano, ni una loca desfigurada, va a arrebatármelo.”

Cuando finalmente se separa un centímetro para hablar, sus labios aún rozan los de ella. Su voz es un gruñido ronco, vibrante de emoción cruda, dirigido solo a sus oídos pero lo suficientemente alto para que los más cercanos capten su esencia.

Cristhian: (Entre jadeos) No importa. ¿Escuchas? No. Importa. No me importa que sea tu hermano. No me importa tu maldita familia. No me importa nada de ese pasado de mierda. (Aprieta más fuerte, sus manos hundiéndose en la tela roja de su vestido). Eres mía. Lo único que importa es que eres mía. Y todo lo demás… es ruido. Ruido que voy a silenciar.

Al decir “silenciar”, su mirada, por un instante, se desvía hacia Isaura, y hay un destello de violencia tan pura que hace que el aire se enfríe. Luego vuelve a mirar a Milagros, su expresión es de una devoción feroz y tóxica.

Cristhian: (Susurrando ahora, pero con una intensidad aterradora) Nunca más me ocultas nada. Pero esto… esto no te lo reprocho. Te proteges a ti misma… a nosotros. Y ahora yo te protejo a ti. De todo. De todos.

Al abrazarla y besarla así, delante de todo su mundo, Cristhian hace varias cosas: perdona públicamente (o ignora) la mentira, reafirma su dominio absoluto sobre ella, transforma el escándalo en una historia de amor posesivo que supera todo obstáculo, y lanza una amenaza velada pero clara contra quien osó perturbar su mundo. Milagros, entre sus brazos, puede sentir el triunfo amargo de haber manipulado la situación una vez más. Su llanto puede secarse, pero en sus ojos, mientras Cristhian la sostiene, quizás brille la fría satisfacción de que, incluso con la verdad al descubierto, ella sigue controlando las piezas más importantes del tablero: a su marido y la narrativa. Isaura puede haber revelado el secreto, pero Milagros y Cristhian acaban de escribir el primer capítulo de la versión aceptable de esa verdad.

(Mientras Cristhian y Milagros están encerrados en su abrazo salvaje, una risa corta, estridente y cargada de desprecio absoluto corta el aire. Es Isaura.)

Isaura: (Se ríe, un sonido seco y amargo que rebota en el silencio incómodo del salón) ¡Jajaja! ¡Míralos! ¡El gran Cristhian Tantalean, el hombre que lo compra todo, incluso las mentiras más asquerosas! (Su voz se eleva, llena de un veneno triunfante). ¿Te crees su cuento de hadas de miedo familiar, de hermanitos perseguidos? ¡Son mentirosos profesionales! ¡Ella te manipuló con lágrimas de actriz y tú, como un idiota posesivo, te las tragaste enteras!

Cristhian se desprende lentamente de Milagros, girándose hacia Isaura. Su rostro es una máscara de ira glacial, pero Isaura no se inmuta. Su mirada salta hacia Stefanny, que está aún paralizada, pálida, mirando la escena como si fuera una pesadilla.

Isaura: (Apuntando con un dedo enguantado hacia Stefanny, su voz se vuelve un grito de frustración y desprecio) ¡Y tú! ¡TÚ, STEFANNY! ¿Sigues ahí, plantada como una estúpida? ¿Después de escuchar que él es su hermano? ¡Despierta! ¡No seas tan tonta, tan estúpida! ¿Crees que lo que siente por ti es amor? (Escupe la palabra). ¡Es posesión! ¡Es parte de su juego retorcido con ella! (Señala a Milagros). ¡Eres un peón en su guerra familiar, un trofeo para demostrar que puede tener lo que tiene su hermana! ¡Te usó para acercarse a esta familia, para estar cerca de ella!

Cada palabra es un cuchillo dirigido al corazón ya destrozado de Stefanny. Isaura, en su dolor y su rabia, no busca salvarla; busca destruir la ilusión que la mantiene atrapada, incluso si la destrucción es brutal.

Isaura: (Su voz se quiebra, pero no de tristeza, sino de rabia impotente) ¡Míralo! (Señala a Lansky, que permanece inmóvil, observando). ¡Ni siquiera niega! ¡Ni siquiera trata de explicártelo! ¡Porque es verdad! ¡Y tú, en tu ingenuidad de niña rica, te creíste el cuento del príncipe azul oscuro y obsesivo! ¡ERES UNA ESTÚPIDA POR CREERLE!

Stefanny reacciona finalmente. No con palabras, sino con un grito ahogado, un sonido de dolor puro que sale de lo más hondo. Las lágrimas que había contenido estallan, manchando su vestido rosa. Mira a Lansky, buscando desesperadamente una negación, una señal de que Isaura miente. Pero ve su silencio, su calma calculadora, y a

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo