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DULCE VENENO - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Amistad
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25: Amistad 25: Amistad Su postura es firme y recta, vestido con un traje que complementa la formalidad de la escena.

Su mano no se apoya con pesadez, sino con una posesión delicada y protectora en el respaldo de la silla, cerca del hombro de ella, estableciendo una conexión física sutil pero inequívoca.

Su otra mano probablemente está en el bolsillo o junto a su cuerpo.

Ambos miran directamente a la cámara con expresiones serias, casi desafiantes.

No hay sonrisas, sólo una confianza profunda y una elegancia compartida.

La iluminación es clásica y nítida, esculpiendo sus rostros y figuras contra el fondo negro, resaltando cada detalle de su vestimenta y la composición poderosa que forman juntos.

(Henri Cartier-Bresson observa la anterior toma, la de la intensidad raw, y asiente lentamente.

Sabe que ha capturado algo único, pero ahora busca contraste.) HENRI: “Magnífico.

Ahora, cambiemos por completo el registro.

Olviden la sombra y el susurro.

Busquemos la elegancia pura, la fuerza silenciosa de una pareja que sabe quién es.” (Señala la silla ornamentada que un asistente ha colocado en el centro del set.) HENRI: “Milagros, siéntate ahí.

No te recuestes.

Siéntate como si llevaras una corona.

Cruza las piernas hacia un lado, con elegancia.

Deja que se vea tu línea, tu estatura.

Christian, tú detrás.

Sé su roca, su apoyo.

Apoya la mano en la silla, cerca de ella, pero sin tocarla.

Reclámala sin palabras.” (La pareja se mueve y se coloca con una naturalidad estudiada.

Adoptan la pose con una gracia inherente.) HENRI:(Caminando alrededor de ellos, ajustando un detalle en la caída del vestido de Milagros) “Perfecto.

Ahora…

la mirada.

Ambos a la cámara.

No sonrían.

No hace falta.

Quiero ver confianza.

Quiero ver que son una dinastía.

Que su unión es sólida, elegante y eterna.

¿Lo sienten?” (Se coloca frente a ellos.

La orquesta, en un rincón, guarda silencio.

El estudio está en absoluto suspense.

Henri levanta la cámara, componiendo el encuadre con precisión milimétrica.) HENRI: (En un tono bajo y concentrado) “Quietos…

Así.

Me dan la razón…

el amor no siempre sonríe.

A veces…

simplemente es.” La escena mantiene el fondo negro, pero se introduce un elemento escénico: una plataforma baja o un escalón cubierto con la misma tela negra, creando un desnivel elegante y moderno.

Milagros está sentada en el nivel superior.

Su postura es relajada pero impecablemente elegante.

Tiene las piernas cruzadas, creando una línea visual larga y estilizada.

Su brazo se extiende con naturalidad, y su mano no se apoya con peso, sino que descansa con delicadeza y cierto aire de posesión en el hombro de Christian.

Desde su posición elevada, proyecta una mezcla de gracia serena y suave superioridad.

Su expresión es tranquila y confidente.

Christian está sentado en el suelo o en un cojín bajo, en el nivel inferior, reclinado ligeramente hacia atrás contra las piernas de Milagros.

Su postura es desenfadada y cómoda.

Una mano, quizás con los dedos ligeramente ahuecados, reposa cerca de su pajarita, jugando inconscientemente con ella o simplemente acentuando el estilo vintage y elegante de su atuendo.

No parece sumiso en su posición inferior; por el contrario, parece completamente a gusto, relajado y seguro bajo el toque de su pareja.

Su mirada puede estar dirigida a la cámara o hacia arriba, hacia Milagros, con una sonrisa tranquila y devota.

La composición es equilibrada y cuenta una historia: ella es la reina de su pequeño mundo, y él es su consorte, cómodo y orgulloso en su lugar.

Juntos, forman una imagen de complicidad moderna, confianza y amor relajado.

(Henri Cartier-Bresson observa la anterior toma formal y da un paso adelante, con una chispa de ideas en la mirada.) HENRI:”Bien, bien…

Muy serios, muy dignos.

Pero ahora, relájense.

Quiero verlos cómodos el uno con el otro.

Quiero ver la confianza de verdad.” (Señala la plataforma y un cojín de terciopelo negro en el suelo.) HENRI: “Milagros, tú aquí arriba.

Siéntate como si estuvieras en tu salón, elegantemente pero a gusto.

Christian, tú aquí abajo, a sus pies, pero no como un siervo, como un rey descansando en el jardín de su reina.

Recuéstate.

Juega con tu pajarita, mira cómo te salga.” (La pareja se acomoda, riéndose un poco de lo inusual de la pose.

Christian se sienta en el cojín y se recuesta contra la plataforma.

Milagros coloca su mano en su hombro de forma natural.) HENRI: (Caminando a su alrededor, buscando el ángulo) “¡Sí, exacto!

No me miren a mí.

Christian, mírala a ella, o mira a la cámara con esa seguridad tuya.

Milagros, tú mira hacia la lente, sé consciente de tu elegancia natural.” (Se agacha, colocando la cámara a la altura de Christian para acentuar la diferencia de niveles y la poderosa pero tierna conexión.) HENRI: (Susurrando desde detrás del visor) “Quietos…

Esta es la confianza.

Él se apoya en ella, y ella lo sostiene.

No con fuerza, con simpleza.

Es perfecto.” (El clic de la cámara captura un momento de intimidad elegante y moderno, una narrativa de igualdad y roles fluidos dentro de su amor.) El estudio, con su fondo negro, se convierte ahora en el escenario de un momento de pura ternura femenina.

La energía cambia por completo: de la intensidad romántica o la elegancia formal, se pasa a una dulzura profunda y conmovedora.

Milagros , aún con su vestido de novia y el velo, y Marilu , su amiga, están de pie, una frente a la otra.

Se toman de las manos, creando un puente íntimo entre ellas.

Milagros, abrumada por la emoción del día o por el cariño que siente por su amiga, ha inclinado la cabeza y apoya su rostro—quizás su frente o sus labios—sobre sus manos entrelazadas.

Es un gesto de gratitud, amor y vulnerabilidad absoluta.

Marilu la sostiene, literal y emocionalmente.

No aparta la mirada de Milagros.

Su expresión es suave, cariñosa y de una admiración profunda.

Sonríe con una mezcla de alegría por su amiga y de emoción contenida, como si estuviera conteniendo las lágrimas de felicidad.

Es la mirada de quien ha sido testigo de un viaje y ahora ve a su amiga en el momento culminante de su felicidad.

La luz, ahora más suave y envolvente, ilumina sus rostros cercanos, destacando la pureza de este intercambio silencioso.

(La voz de Marilu, dulce pero firme, se eleva en el estudio, interrumpiendo el flujo de la sesión de pareja.) MARILU:(Acercándose con una sonrisa amplia y cariñosa) “¡Alto ahí, maestro Cartier-Bresson!

Ya es momento de tomarse una foto con las amigas.

Primero voy yo, después vendrá Stefanny.” (Sin esperar una respuesta, se dirige a Milagros y le toma de las manos.

La complicidad entre ellas es inmediata.) MARILU:(En un susurro lleno de emoción, sólo para Milagros) “Mi niña…

mi preciosa novia.

No puedo creerlo.” (Milagros, emocionada, no puede articular palabras.

En lugar de ello, inclina la cabeza y apoya su rostro en las manos de su amiga, en un gesto de agradecimiento y amor infinito.

Marilu aprieta sus manos suavemente.) MARILU: (Susurrando, con la voz quebrada por la emoción) “Te mereces toda la felicidad del mundo.” (Henri Cartier-Bresson, lejos de molestarse por la interrupción, observa la escena con un ojo clínico pero conmovido.

Percibe la historia de amistad que se desarrolla ante él.

Se mueve silenciosamente, buscando el ángulo que capture la expresión de Marilu y el gesto de Milagros.) HENRI: (En un tono muy bajo, casi reverencial, para no romper el hechizo) “Así…

quietas.

No me miren.

Mírense la una a la otra…

o cierren los ojos.

Sientan este momento.” El fondo negro del estudio ahora acoge una escena de pura y sincera amistad.

Milagros y Stefanny están de pie, una frente a la otra, creando un círculo íntimo de complicidad en medio de la vasta oscuridad.

Un foco de luz cálida las baña, aislando su momento del resto del mundo.

Se toman de las manos, uniendo sus palmas en un gesto que habla de apoyo y cariño inquebrantable.

Los dedos de Stefanny se cierran con suavidad sobr

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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