DULCE VENENO - Capítulo 28
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28: Pasarela 28: Pasarela Lo tendrás todo.
Todo menos…
la libertad de no ser mía.
(Milagros, profundamente dormida, se mueve ligeramente bajo la manta, completamente ajena a la promesa y la amenaza que acaban de susurrarse sobre su sueño.
Christian no se inmuta.
Sólo sigue mirando.
Esperando.
Poseyendo en silencio.) La caravana de autos negros se desliza por los canales hasta detenerse frente a la entrada del Vondelpark.
Pero este no es el parque habitual.
Un sendero central ha sido transformado en una pasarela efímera flanqueada por arreglos florales espectaculares y exuberantes.
El aire huele a jazmín y gardenias.
Fotógrafos y periodistas de moda, con sus cámaras y grabadoras, murmuran entre ellos, creando un zumbido de anticipación.
Entre la multitud selecta, se distinguen rostros icónicos.
(Marilú, con los ojos como platos, agarra del brazo a Stefanny y señala discretamente hacia la primera fila de sillas, donde se encuentran las leyendas de la moda.) MARILÚ: (Susurrando, casi sin aliento) “Stefa, miren quiénes están ahí…
¡Es alucinante!
¿Ves a esa señora con el corte de pelo impecable?
Miuccia Prada.
Y más allá, con esas gafas…
Tom Ford.
Dios mío.
Y mira, Pierpaolo Piccioli de Valentino, Sarah Burton de Givenchy…
¡Hasta Michael Rider de Celine está aquí!
Esto es el who’s who de la moda mundial.” (Un representante de Suitsupply, impecable en un traje azul marino, se acerca con una sonrisa profesional pero efusiva.) SUITSUPPLY: “¡Bienvenidos!
El escenario está listo.
Vamos a que se cambien para la pasarela.
Señor Cristhian , su asiento está en la primera fila, a la derecha.
Todo está preparado.” (Christian no se mueve inmediatamente.
En un gesto rápido y firme, agarra la muñeca del representante.
Su sonrisa se congela, y su agarre es fuerte, deliberadamente incómodo.
Se inclina y habla en un tono bajo, glacial, que sólo el hombre puede oír.) CHRISTIAN: (Voz baja como una cuchilla) “Escúchame bien.
Si algo le pasa a mi esposa…
te haré pagar de una manera que ni tus jefes en Amsterdam podrán imaginar.
¿Está claro?” (El representante de Suitsupply palidece ligeramente, pero mantiene la compostura profesional.
Asiente con una seriedad que no tenía antes.) SUITSUPPLY: (Con voz firme y respetuosa) “No se preocupe, Mr.
Cristhian .
Yo mismo cuidaré personalmente de su esposa.
Estará perfecta.
Su única preocupación debe ser disfrutar del espectáculo.” (Christian suelta su muñeca lentamente, manteniendo la mirada fija en él por un segundo más, un mensaje silencioso de advertencia absoluta.
Luego, su expresión se transforma en la de un elegante espectador.
Ajusta el puño de su camisa y, con una sonrisa fría, se dirige hacia su asiento en la primera fila, listo para ver desfilar a su posesión más preciada.) La atmósfera en el Vondelpark se electriza.
Las luces se atenúan, centrándose en el inicio de la pasarela floral.
Un compás suave de música ambiental, elegante y moderna, llena el aire.
Los últimos invitados toman asiento.
Un silencio expectante precede al desfile.
Stefanny es la primera en aparecer.
Avanza con una determinación serena que transforma el sendero en su propio mundo.
El vestido púrpura suave, del color de los crepúsculos en Provenza, se adhiere a su figura en un corte impecable que se abre ligeramente en un fluir de seda hacia el suelo.
Los delicados tirantes finos enfatizan sus hombros.
Sobre la tela, ilustraciones de lavanda e iris parecen haber sido pintadas a mano, creando un jardín vertical que se mueve con ella.
Su cabello ondea libre, y su mirada está fija en un punto lejano, la frente en alto, proyectando una confianza absoluta.
(La aparición de Stefanny provoca un inmediato susurro entre los pesos pesados de la moda.
Sus voces son bajas, críticas, analíticas.) MIUCCIA PRADA: (Observando a través de sus gafas, con una expresión pensativa) “El corte es impecable.
La elección del color púrpura contra el verde del parque es…
audaz.
Poética.” TOM FORD: (Inclinándose ligeramente hacia Pierpaolo Piccioli, con su característico tono seguro) “La fluidez del material es perfecta.
Recuerda a algunas de mis primeras propuestas para Gucci, pero con un toque más…
botánico.
La modelo lo lleva con actitud.” PIERPAOLO PICCIOLI: (Asintiendo, con una sonrisa de genuino interés) “Sí, es la narrativa lo que fascina.
No es sólo un vestido floral, es una historia.
Parece una ninfa moderna.
La ilustración es exquisita, no es estampado, es arte.” SARAH BURTON: (En voz baja, para Michael Rider) “La combinación de la fuerza de la modelo con la delicadeza del motivo…
es esa dualidad que siempre buscamos.
Muy poderoso.” (Stefanny llega al final de la pasarela.
Se detiene por un breve segundo, permitiendo que las cámaras capturen cada detalle del vestido.
Su postura es perfecta, inmutable.
No sonríe.
Es pura elegancia y poder.
Gira con una precisión milimétrica y comienza su camino de regreso, la seda ondeando suavemente a su alrededor, mientras los susurros de admiración y análisis la siguen.) El compás de la música sufre una transición sutil, adoptando unas notas más dramáticas y envolventes.
Tras la elegante salida de Stefanny, la pasarela espera con anticipación la siguiente aparición.
Marilú emerge entonces.
Su entrada es completamente distinta: una explosión de color y volumen escultórico.
El vestido sin tirantes abraza su torso en un corpiño perfectamente ajustado, un mosaico de pequeñas flores y puntos que simulan la textura compleja de un capullo.
Pero es la falda lo que quita el aliento: un torrente de tul en un degradado vibrante que va del rosa intenso en su cintura a un naranja ardiente y termina en un profundo púrpura en el dobladillo.
La falda, amplia y voluminosa, mantiene una forma rigurosa, como los pétalos abiertos de una orquídea gigante, gracias a un borde interno rígido que le da una silueta arquitectónica.
Cada paso de Marilú es medido y poderoso, haciendo que la enorme falda se balancee con majestuosidad.
(La aparición de Marilú provoca una reacción inmediata y palpable entre la audiencia de expertos.
Los susurros son más intensos.) TOM FORD: (Se endereza en su asiento, con una ceja ligeramente arqueada) “Dios mío.
That’s a statement.
El volumen, la audacia cromática…
Es puro teatro.
No es para vestir, es para ser exhibido.
Me encanta.” MIUCCIA PRADA: (Entrecerrando los ojos, analizando la construcción) “La textura del corpiño contra la pureza del volumen de la falda…
Es una maravilla de la confección.
Juega con las expectativas de la alta costura: ¿es orgánico o es artificial?
Muy inteligente.” PIERPAOLO PICCIOLI: (Con una mano en el corazón, genuinamente conmovido) “¡Bellissima!
Es una escultura impresionista.
Monet meets McQueen.
El degradado no es sólo color, es emoción.
Del fuego a la profundidad del crepúsculo.” SARAH BURTON: (Susurrando a Michael Rider, impresionada por la artesanía) “La ingeniería detrás de esa falda para que mantenga esa forma…
es una obra de arte.
Parece liviana, pero debe ser una estructura monumental.
Es la romanticisism of Alexander McQueen llevada al extremo del color.” MICHAEL RIDER: (Asintiendo con la cabeza, con una sonrisa de respeto) “Es absolutamente espectacular.
No es comercial, es una pieza de museo.
Un riesgo enorme que pagó con creces.
La modelo lo lleva con una dignidad increíble.” (Marilú llega al final de la pasarela.
Se detiene y gira lentamente, permitiendo que la falda-flor se despliegue en todo su esplendor, una vortex de color contra el verde del parque.
El destello de los flashes ilumina los miles de detalles de la falda.
Ella mantiene una expresión serena, casi hierática, consciente de que ella es la obra de arte en este momento.
Gira de nuevo y comienza su camino de regreso, dejando a una audiencia boquiabierta a su paso.) La música alcanza su clímax, una pieza orquestal que evoca la majestuosidad de la naturaleza.
El aire parece contener la respiración.
Y entonces, Milagros emerge.
Su aparición no es un simple caminar; es una revelación.
El vestido de loto cobra vida con cada paso que da.
El corpiño, con su profundo escote en V, está adornado con pétalos de seda rosa y morado que enmarcan su rostro como una flor abriéndose al sol.
Sobre sus hombros, pequeñas flores de loto parecen brot
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