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DULCE VENENO - Capítulo 29

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29: Opiniones 29: Opiniones Sobre sus hombros, pequeñas flores de loto parecen brotar de su piel.

La falda, una cascada de capas de chiffon en tonos de rosa, verde aguamarina y púrpura, se mueve como si flotara sobre el agua, simulando los pétalos y hojas de la flor acuática.

Su cabello rojo, recogido en un moño desenfadado pero elegante, deja al descubierto su cuello y los delicados detalles del corpiño.

Es pura feminidad, elegancia etérea y fuerza serena.

PIERPAOLO PICCIOLI: (Con un suspiro audible, llevándose una mano al pecho) “Mamma mia…

Es la personificación de la belleza pura.

No es un vestido, es un poema.

La forma en que los colores se funden con el movimiento…

Es sublime.” SARAH BURTON: (Inclinándose hacia Miuccia Prada, su voz un hilo de sonido) “La artesanía…

cada pétalo parece colocado a mano.

Es una locura de hermosa.

Recuerda a las flores prensadas de los libros antiguos, pero vivas, respirando.” TOM FORD: (Observando con intensidad, su crítica usualmente mordaz suavizada por el asombro) “El equilibrio es perfecto.

Lo sensual del escote con la inocencia de la flor.

Es audaz y delicado al mismo tiempo.

Una pieza maestra de la narrativa visual.” MIUCCIA PRADA: (Asintiendo lentamente, analítica pero impresionada) “Sí, sí…

Juega con los códigos de la romanticisism pero de una manera totalmente nueva.

No es nostálgico, es futurista.

Como una flor que crece en otro planeta.

La modelo es perfecta para ello.” La Reacción de Christian (Christian está sentado en la primera fila, inmóvil.

La sonrisa de orgullo y admiración inicial en su rostro se congela lentamente.

Sus ojos, fijos en Milagros, se oscurecen.

Su mandíbula se aprieta casi imperceptiblemente.

Ya no ve la obra de arte; ve cómo cada mirada en la audiencia se clava en su esposa, en la curva de su escote, en la fluidez de su figura.

La posesión que siempre arde en él se enciende con una ferocidad celosa.

Su postura, antes relajada, se vuelve rígida.

Los puños se cierran sobre sus rodillas.

El vestuario deja de ser una creación para convertirse en un imán de miradas ajenas, y cada susurro de admiración de los diseñadores suena en sus oídos no como un elogio, sino como una amenaza a lo que es solo suyo.) (Christian no dice una palabra.

Pero la promesa que susurró en la suite del hotel—”Prefiero verte muerta que lejos de mí”—vibra en el aire alrededor de él como un campo de fuerza oscuro e invisible, un contraste violento contra la belleza etérea que desfila frente a todos.) La música adopta un tono más juguetón y fantástico, con arpegios de piano que sugieren un cuento de hadas.

La pasarela se transforma en un jardín encantado bajo la luz del atardecer en el Vondelpark.

Stefanny emerge por segunda vez, y su entrada es una declaración de fantasía y glamour.

El vestido es una arquitectura de sueños.

El corpiño, ajustado y adornado con un intricado bordado de flores en tonos rosa y morado, se funde con mangas largas y ceñidas de encaje transparente.

Un pronunciado escote corazón añade un toque de sensualidad audaz.

Pero el espectáculo es la falda: una explosión voluminosa de capas y capas de tul y organza en un degradé de blanco a rosa pálido y luego a un morado lavanda más intenso en las capas inferiores.

Cada volante está espolvoreado con lentejuelas que capturan la luz, haciendo que parezca que camina sobre una nube iridiscente.

Es pura fantasía hecha moda.

PIERPAOLO PICCIOLI: (Ríe suavemente, encantado) “¡Che fantasia!

Es como un ballet de Coppélia moderno.

La exuberancia, la alegría pura que transmite.

¡Es divino!” SARAH BURTON: (Observando la construcción con ojo experto) “El volumen de esa falda es perfecto.

No es pesado, parece flotar.

La transición de colores en las capas es una idea maestra.

Parece un atardecer hecho vestido.” TOM FORD: (Ajustando sus gafas, con una sonrisa aprobatoria) “El escote y las mangas ajustadas le dan ese contorno sexy y controlado que contrasta con la locura fantástica de la falda.

Es un equilibrio muy inteligente.

Muy glamour old Hollywood pero con una twist moderno.” MIUCCIA PRADA: (Señalando discretamente hacia los bordados) “Mira la artesanía.

Esas flores no son solo adornos, son parte integral de la estructura.

Juega con la idea de lo ‘demasiado’ y lo lleva al extremo de manera exitosa.

Es kitsch de lujo, y funciona.” MICHAEL RIDER: (A David, otro editor cercano) “Es una pieza de teatro.

No es para la mujer tímida.

Es para la que quiere llegar y ser el centro absoluto de la fiesta.

La modelo lo lleva con una actitud perfecta; esa mezcla de diversión y superioridad.” (Stefanny avanza con una confianza radiante.

Sabe que es el centro de todas las miradas y lo disfruta.

Su postura es impecable, la barbilla alta, una sonrisa sutil y knowing jugando en sus labios.

Al llegar al final de la pasarela, hace una pausa más larga, permitiendo que los fotógrafos capturen la enormidad y el detalle del vestido.

Gira lentamente, haciendo que la falda de volantes se despliegue como la flor más exótica del jardín, antes de regresar, dejando una estela de murmullos extasiados y el brillo de las lentejuelas capturando la última luz de la tarde.) La música da un giro.

Los aires de fantasía se disipan, reemplazados por una melodía profunda y orgánica, con cuerdas graves y susurros de viento que evocan un bosque antiguo y místico.

La pasarela, flanqueada por flores, ahora parece el sendero de un jardín encantado.

Marilú emerge, y su aparición es una revelación de la naturaleza misma hecha moda.

No parece una modelo, sino una driada, un espíritu del bosque materializado.

El vestido es una maravilla de la alta costura escultórica.

El corpiño strapless está construido como una armadura de tallos y nervaduras de hojas entrelazadas, pintadas en tonos de verde esmeralda oscuro que se aclaran hacia el centro.

Abraza su torso como una segunda piel texturizada.

De la cintura brota una explosión volumétrica de hojas texturizadas en seda rígida, formando una base de la cual caen delicados pistilos dorados que se mecen con su movimiento.

Pero el verdadero drama es la falda.

Es una cascada infinita de capas de chiffon verde, cada capa en un tono ligeramente diferente, desde el musgo oscuro hasta el verde lima más vibrante.

Las capas están cortadas en formas irregulares, simulando grandes hojas y pétalos que se superponen y fluyen como agua.

Con cada paso, la falda se mueve con una vida propia, un remolino de vegetación acuática y terrestre.

SARAH BURTON: (Quedándose sin aliento) “Es…

es Alexander McQueen meets la Madre Tierra.

La construcción es impecable.

¡Mira cómo se mueve!

Es pura escultura en movimiento.” TOM FORD: (Observando, absolutamente fascinado) “El color.

Usar una sola gama de esta manera es un riesgo monumental.

Y el resultado es abrumador.

Es sofisticado, poderoso y totalmente orgánico.

Una obra maestra del couture.” PIERPAOLO PICCIOLI: (Con la voz cargada de emoción) “È una scultura!

No es un vestido, es la personificación de la vida misma.

El corpiño como raíces, la falda como el follaje…

Es poesía pura.” MIUCCIA PRADA: (Analizando cada detalle) “La textura del corpiño contra la fluidez de la falda…

ese contraste es genial.

No es bonito; es interesante.

Empuja los límites de lo que puede ser la moda.

Es arte conceptual portátil.” MICHAEL RIDER: (A un colega, bajísimo) “La artesanía que hay detrás de esto…

debe haber llevado cientos de horas.

Cada ‘hoja’ en la cintura parece única.

Es alucinante.” (Marilú avanza con una solemnidad que la ocasión merece.

Su expresión es serena, casi hierática, como si fuera realmente la encarnación de un espíritu natural.

No sonríe.

Su poder reside en la quietud y la majestuosidad del vestido.

Al llegar al final de la pasarela, se detiene.

No hace un giro brusco; instead, se desplaza lentamente, permitiendo que las capas de chiffon se abran y revelen la profundidad del color y el movimiento.

Es un momento hipnótico.

Luego, inicia su camino de regreso, dejando atrás un silencio cargado

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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