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DULCE VENENO - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Invitación
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32: Invitación 32: Invitación Una audaz abertura lateral revela su pierna con cada paso, añadiendo un contraste de sensualidad terrenal a la pieza celestial.

Milagros avanza con una majestuosidad sobrenatural.

Su rostro está sereno, imperturbable como la superficie de un lago helado.

Su mirada está fija en un horizonte lejano, como si perteneciera a otro mundo.

Es la personificación de la belleza glacial y el lujo absoluto.

PIERPAOLO PICCIOLI: (Con un hilo de voz, casi reverencial) “Ghiaccio e fuoco…

Es hielo y fuego al mismo tiempo.

El brillo…

es una armadura de diamantes.” SARAH BURTON: “La construcción de esos pétalos…

es pura escultura.

Parece que podría romperse, pero es fuerte, poderosa.

Es McQueen en su esencia.” TOM FORD: (Totalmente pasmado) “Es la pieza más espectacular de la noche.

El riesgo, la ejecución…

Es impecable.

Ella no lo lleva; es el vestido.” MIUCCIA PRADA: (Asintiendo lentamente) “Sí.

Rompe todas las reglas del color y la forma.

No es moda; es arte.

Punto final.” (Milagros llega al final de la pasarela.

No hace un giro rápido.

Se detiene.

Extiende ligeramente los brazos, permitiendo que los pétalos-gélidos de los hombros se desplieguen en toda su gloria.

Los flashes estallan en una tormenta de luz, intentando capturar cada destello.

Es una imagen congelada en el tiempo, perfecta y poderosa.

Mantiene la pose por un largo momento, sellando el cierre de la muestra.

Luego, gira con lentitud deliberada e inicia su camino de regreso, la falda de tul murmurando a su paso.) (Apenas desaparece, el estruendo es inevitable.

El público estalla en un aplauso unánime y atronador, poniéndose de pie.

Los diseñadores de los vestidos—el equipo creativo de Suitsupply y los artesanos—emergen desde backstage, sonriendo y abrazándose, para tomar su merecida ovación en la pasarela.

La música se eleva triunfal, mezclándose con los aplausos.

Christian, entre la multitud en pie, aplaude con una sonrisa tensa, sus ojos aún fijos en el punto donde Milagros desapareció, su posesión ahora mezclada con un orgullo perverso por la joya que posee.) La caravana de autos negros se desliza frente a la imponente fachada del Waldorf Astoria.

La noche es fresca y tranquila.

Christian y Milagros, seguidos por Stefanny y Marilú, entran al lujoso lobby, aún con la aura de glamour y fatiga del desfile.

El jefe de recepción, impecable en su uniforme, los espera con una sonrisa profesional pero algo intrigada.

Sostiene un sobre de papel pesado, con bordes dorados y un sello de cera vibrante.

JEFE DE RECEPCIÓN: (Haciendo una leve inclinación) “Buenas noches, señor Cristhian , señora milagros .

Bienvenidos de vuelta.

Les ha llegado una carta.

Es de…

procedencia bastante exótica.

De la India.” (Stefanny, que bostezaba discretamente, se endereza de golpe, el cansancio replacedo por curiosidad.) STEFANNY: “¿De la India?

¿Qué ocurre?

¿Quién les escribe desde allí?” (Milagros, con elegancia, toma el sobre.

Lo abre con cuidado, rompiendo el sello de cera.

Sus ojos recorren la elegante caligrafía.

Su expresión de cansancio se transforma en incredulidad y luego en puro asombro.

Lee en voz alta, con una voz que empieza a temblar de emoción.) MILAGROS: (Leyendo la carta) “Buenas noches, señora Milagros.

Le quiero invitar a usted y a su comitiva a la India para celebrar Holi, el Festival de los Colores.

Sería un honor que usted y la señorita Stefanny realizaran una danza tradicional durante las festividades.

Como muestra de mi sinceridad y para cubrir todos los gastos, he depositado en una cuenta a su nombre la cantidad de…” (Hace una pausa, traga saliva y parpadea, como si no pudiera creer lo que ve) “…

1.000.000.000,00000000 ,000…” (Alza la vista, con los ojos como platos) “…

rupias.” (Marilú, que se había acercado para leer por encima del hombro, chilla y agarra el brazo de Stefanny.) MARILÚ: “¡Los está invitando el presidente!

¡El Presidente de la India!

¡Mira el sello!” (Stefanny salta de emoción, agarrando a Milagros por los hombros.) STEFANNY: “¡Hay que ir!

¡Yo sí quiero!

¡Vamos!

¡Es el Holi!

¡Y esa cantidad de dinero es…

es una locura!

¡Podríamos comprar nuestro propio país!” MILAGROS: (Ríendo, pero con un tono de preocupación práctica) “¡Pero, Stefa, espera!

¿Y la ropa?

No tenemos nada apropiado para una celebración así, y menos para bailar.

Y dudo que podamos conseguir algo adecuado allí a tiempo.” (El jefe de recepción, que había observado la escena con discreta diversión, aclara su garganta.) JEFE DE RECEPCIÓN: “Disculpen que intervenga.

No se preocupen por eso.

El presidente les ha enviado sus vestimentas.

Todo está listo y ya ha sido colocado en sus habitaciones.

Trajes tradicionales para la celebración y atuendos para la danza.

Todo confeccionado expresamente para ustedes.” (Milagros mira a Christian, cuya expresión es un mosaico de sorpresa y esa posesividad latente, pero luego mira la emoción radiante en el rostro de su mejor amiga.

Una sonrisa amplia y decidida ilumina su rostro.) MILAGROS: “¡Perfecto!

Entonces, ¿qué esperamos?

¡Vayamos por nuestras cosas!

¡Nos iremos a la India!” (Stefanny lanza un grito de alegría y abraza a Marilú, mientras ambas dan saltos de emoción en el lujoso lobby.

Milagros sonríe, tomando la mano de Christian, whose mirada ahora también muestra un destello de anticipación por la nueva aventura—y por mantener a su esposa cerca en medio del caos de color que les espera.) El avión privado aterriza en el aeropuerto de Delhi, donde una limusina blanca con detalles dorados los espera.

El aire cálido y especiado de la India los recibe como un abrazo.

El trayecto hasta el palacio donde se celebrará el Holi es un festival visual en sí mismo: calles llenas de color, gente sonriente y una energía vibrante que se filtra por las ventanas.

Al llegar, el chófer abre la puerta.

Christian emerge primero.

Su transformación es impactante.

Viste un sherwani impecable de seda color crema, que le cae perfectamente sobre su figura.

El cuello Nehru y la fila de botones frontales están finamente bordados con hilo dorado, reflejando el sol.

Los pantalones churidar del mismo color se ajustan a sus piernas, creando elegantes pliegues en los tobillos.

Sobre su hombro, lleva drapeada una estola (dupatta) de crema, con un impresionante bordado en azul marino y dorado que forma motivos florales intrincados.

En sus pies, juttis dorados completan el look con elegancia discreta.

Parece un maharajá moderno, sofisticado y sereno.

Con una reverencia caballerosa que contrasta con su usual intensidad, Christian extiende la mano hacia el interior del auto.

Milagros aparece, tomando su mano con gracia.

Su transformación es absolutamente breathtaking.

Luce un sari de una belleza etérea.

La tela es una cascada de gasa azul que va desde el azul cielo más pálido hasta un profundo azul marino, como si hubiera capturado el cielo mismo.

Todo el conjunto está adornado con un encaje blanco plateado de una delicadeza exquisita, con motivos florales y geométricos que parecen pintados por hadas.

El pallu—el extremo suelto del sari—cae sobre su hombro como una ola de seda y encaje.

La blusa (choli) de manga corta repite el intrincado diseño.

Su cabello rojo está recogido en un elegante moño, adornado con una joya plateada.

Lleva un conjunto de joyas de plata—collar, pendientes y pulseras—que complementan el encaje y brillan suavemente con cada movimiento.

Es la personificación de la elegancia y gracia tradicional india, con un toque moderno y celestial.

(Stefanny y Marilú bajan detrás, también vestidas con preciosos saris en tonos de rosa y verde respectivamente, con la boca abierta al verlos.) STEFANNY: (Susurrando a Marilú) “Dios mío…

parecen salidos de un sueño.

¡Mira lo increíble que se ve Milagros!” MARILÚ: “Y Christian…

parece un príncipe.

¡Es alucinante!” (Un ayudante del presidente, vestido con un uniforme tradicional, se acerca y se inclina profundamente.) AYUDANTE: “En nombre del Presidente de la India, les doy la más cordial bienvenida a nuestra tierra.

Sus alojamientos están listos.

El festival de Holi comenzará en unas horas.

Esperamos que disfruten de las celebraciones.” (Christian asiente con agradecimiento, su actitud serena pero siempre alerta.

Sujeta del brazo a Milagros con un gesto protector, pero su mirada está llena de

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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