DULCE VENENO - Capítulo 33
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: Tentación 33: Tentación Sujeta del brazo a Milagros con un gesto protector, pero su mirada está llena de admiración por ella.
CHRISTIAN: (En un susurro solo para Milagros) “Nunca has lucido tan hermosa.
Eres la diosa de este festival.” (Milagros sonríe, rozando suavemente el bordado de su sherwani.) MILAGROS: “Y tú su rey.
Esto es…
increíble.”STEFANNY: (Frotándose las manos con emoción) “¡Bueno, ¿qué esperamos?!
¡Vamos a ver nuestros trajes para bailar y luego…
a jugar con colores!” (El grupo, liderado por la imponente pareja, se dirige hacia las majestuosas puertas del palacio, listos para sumergirse en la festividad más colorida del planeta.) La comitiva es recibida en los vastos jardines del palacio, un estallido de color y sonido que eclipsa cualquier imaginación.
Miles de invitados, desde diplomáticos hasta celebridades y dignatarios locales, se mezclan en un mar de saris deslumbrantes y sherwanis elegantes.
El aire vibra con música tradicional y el aroma dulce de gulal (polvo de colores) y flores.
Un organizador, vestido con un impecable achkan blanco y un turbante color azafrán, se abre paso entre la multitud con una sonrisa amplia y respetuosa.
Se dirige directamente al grupo.
Diálogos en los Jardines del Palacio ORGANIZADOR: (Haciendo un namaste – leve inclinación con las palmas juntas) “¡Bienvenidos!
¡Bienvenidos a la celebración de Holi!
Señorita Stefanny, señora Milagros, por favor, vengan conmigo.
Los ensayos están por comenzar.
Aquí están sus atuendos para la danza.
Han sido confeccionados especialmente por los mejores artesanos de Varanasi.” (Stefanny suelta un pequeño grito de emoción y agarra del brazo a Milagros.) STEFANNY: “¡Es nuestra hora!
¡Vamos, Milli!” (El organizador luego se gira hacia Christian, con un tono de profundo respeto pero firmeza.) ORGANIZADOR: “Señor Christian, le ruego que vaya a tomar asiento en la tribuna principal.
Tendrá la mejor vista para ver el espectáculo.
Sus guardias pueden acompañarle.
Su esposa estará en las mejores manos.” (Christian mantiene una sonrisa cortés, pero su mirada se encuentra con la de Milagros.
Es una mirada intensa, cargada de advertencia y posesividad, pero también de orgullo.
Asiente lentamente.) CHRISTIAN: (Voz suave pero con autoridad) “Por supuesto.
Cuídela como si su vida dependiera de ello.” (La indirecta es clara para el organizador, que palidece levemente pero mantiene la sonrisa.) MILAGROS: (A Christian, tocando su brazo para calmarlo) “Todo estará bien.
Nos vemos después del baile.
Disfruta del espectáculo.” (Christian le da un beso suave en la frente, un gesto de ternura que contrasta con su fría advertencia moments antes.
Luego, se gira y, flanqueado por sus guardias, se dirige hacia la tribuna principal, donde lo espera una silla con su nombre en la primera fila.) (Milagros y Stefanny siguen al organizador hacia un pabellón decorado con telas brillantes.) La tribuna principal, abarrotada de dignatarios y invitados de alto perfil, se sume en una expectativa palpable.
Las luces bajan, centrándose en el escenario circular instalado en medio de los jardines.
De repente, los primeros compases enérgicos y hipnóticos de “Chikni Chameli” irrumpen en el aire, con su característico ritmo de dhol y la voz sensual de la cantante.
La multitud estalla en vítores de reconocimiento y anticipación.
Milagros emerge desde una cortina de humo colorado.
Su aparición es electrizante.
El atuendo es una explosión de color y lujo.
El corpiño ajustado, de un rojo profundo, está cubierto de pedrería del mismo color que brilla bajo los focos como gotas de sangre, entrelazada con adornos dorados que marcan sus curvas.
Los pantalones son sharara de múltiples capas: una base de seda roja cubierta por capas y capas de gasa roja y dorada que se abren en forma de campana desde sus caderas, creando un volumen espectacular con cada movimiento.
Un velo de gasa blanca y roja, bordado con hilos dorados y pequeñas hojas metálicas, se drapea sobre sus hombros y brazos, flotando alrededor de ella como una nube mágica.
Un cinturón dorado y pesado cincha su cintura, y un collar del mismo estilo brilla en su escote.
Pero es su baile lo que deja sin aliento.
La música la posee.
Sus caderas comienzan a moverse en círculos lentos y controlados, dibujando figuras en el aire.
El movimiento es pura seducción, un balanceo hipnótico que hace que las capas de los sharara giren y se abran como una flor escarlata.
Luego, acompasada con el ritmo acelerado de la música, aísla y sacude su pecho con movimientos rápidos y precisos, una demostración de control muscular y sensualidad pura que provoca gritos de admiración de la audiencia.
Su rostro está iluminado por una sonrisa confiada y desafiante.
Su mirada, cargada de fuego, se conecta brevemente con el público, luego se pierde en la música.
Gira sobre sí misma, haciendo que el velo y los sharara formen un remolino de color rojo, dorado y blanco.
Cada gesto de sus manos, cada arqueo de su espalda, cada ondulación de su vientre cuenta una historia de pasión y poder femenino.
(En la audiencia, las reacciones son visibles.) INVITADO 1: (Un empresario joven) “¡Dios mío!
¡Esa mujer es un fuego!” INVITADA 2: (Una socialité) “¡El atuendo!
¡Es de Shantanu & Nikhil, estoy segura!
¡Lo vi en su última colección!
¡Es invaluable!” (Stefanny, esperando entre bastidores, mira con la boca abierta, aplaudiendo y animando.) STEFANNY: (Gritando para sí misma) “¡¡¡SÍ, MILLI!!!
¡¡¡ASÍ SE HACE!!!” (Pero en la primera fila, la reacción es muy diferente.
Christian está sentado, rígido como una estatua.
Su sonrisa cortés se ha congelado y luego se ha desvanecido por completo.
Sus nudillos están blancos de apretar los brazos de su silla.
Cada movimiento sensual de Milagros, cada vítores de la audiencia, cada mirada ardiente dirigida hacia ella, es una cuchillada para su obsesiva posesión.
No ve el arte ni la celebración; ve una exhibición de lo que es solo suyo, siendo devorada por los ojos de cientos.
Su jaula mental se cierra.
La promesa sádica que susurró en el hotel en Amsterdam ahora resuena en su mente con la fuerza de un tambor, sincronizada con el beat de “Chikni Chameli”.) La música de “Chikni Chameli” no da tregua.
El ritmo acelerado y hipnótico se apodera por completo del jardín, y Milagros se convierte en un torbellino de energía sensual y salvaje.
No es solo un baile; es una posesión por el espíritu mismo de la canción.
Sus caderas no se mecen, golpean.
Cada movimiento es un latido potente y definido que hace crujir las capas de gasa de sus sharara, enviando ondas de color rojo y dorado que hipnotizan a cualquiera que la mire.
El movimiento es tan sensual que parece desafiar las leyes de la física, un balanceo circular y vibrante que centra toda la atención en el centro de su poder.
Luego, aísla su vientre.
Los músculos de su abdomen se contraen y ondulan con una precisión asombrosa, siguiendo el ritmo rápido del dhol como si su cuerpo fuera otro instrumento de percusión.
Es un movimiento ancestral y terrenal, cargado de una sensualidad cruda y poderosa.
Sus pechos se sacuden con movimientos cortos y enérgicos, acentuando cada nota de la música.
Pero es su mirada la que completa la transformación.
Sus ojos, delineados de manera dramática, no sonríen.
Son “asesinos”: intensos, desafiantes, penetrantes.
Lanza miradas coquetas y sensuales a la audiencia, capturando a uno y a otro por un instante, retándolos, seduciéndolos desde la distancia antes de romper el contacto, solo para repetirlo con alguien más.
Es un juego de poder donde ella lleva todas las de ganar.
De repente, la energía da un vuelco.
La música lo exige y ella obedece.
Milagros comienza a saltar de un lado a otro del escenario con una agilidad felina.
No son saltos torpes, sino pasos de baile elevados, poderosos, que muestran una fuerza explosiva.
Cada salto hace que su cabello rojo, suelto y salvaje, ondee como una llama viviente alrededor de su rostro, un contraste violento y hermoso contra los tonos rojos y dorados de su vestuario.
Gira, salta, y al caer, inmediatamente aísla sus caderas de nuevo, sin perder el ritmo ni un so
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com