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DULCE VENENO - Capítulo 53

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53: Recepción 53: Recepción Fue entonces cuando Marilú, siempre la enciclopedia andante del grupo, no pudo contener su entusiasmo ilustrado.

Sus ojos se iluminaron detrás de sus gafas.

MARILÚ: “¡El San Clemente Palace Kempinski!

Es uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de Venecia.

¿Sabían que está situado en su propia isla privada en la laguna?” Christian no respondió, pero su silencio era una confirmación.

Él solo elegía lo mejor, lo más exclusivo, lo que garantizaba control y privacidad absolutos.

MARILÚ: (Continuó, hablando casi para sí misma, pero lo suficientemente alto para que todos la oyeran) “La iglesia y el monasterio, reconvertidos hoy en el hotel, datan de los años 1131.

Su ubicación es un privilegio…

te permite relajarte en un entorno muy tranquilo, lejos del alboroto típico de las zonas turísticas.” La frase “lejos del alboroto” resonó en el aire.

Para Christian, era la característica principal.

MARILÚ: “El servicio de lanchas del hotel te lleva en minutos a la Plaza San Marcos, pero aquí…

es un mundo aparte.

Las habitaciones son amplias, con vistas fantásticas a la Laguna, y el lujo está en cada detalle.

Tiene de todo: dos bares, tres restaurantes, piscinas, jardines, cancha de tenis, spa…” Mientras Marilú enumeraba las comodidades, Stefanny dejó escapar un suspiro de asombro, su frustración inicial replaceda por la emoción.

STEFANNY: “Increíble.

Es la primera vez que estoy aquí.

¡Ya quiero ver cómo es el hotel!” Su mirada se encontró brevemente con la de Milagros, sentada en silencio junto a Christian.

En los ojos de Stefanny había un destello de “al menos estamos fuera”, un intento de consuelo.

Pero Milagros solo sostenía la mirada un instante antes de volver a bajar la vista hacia sus manos, consciente de que, aunque el escenario fuera el más lujoso del mundo, seguía siendo, ante todo, su custodia.

El San Clemente Palace, con sus muros centenarios y su aislamiento en la laguna, era la jaula de oro perfecta.

En el lujoso lobby del San Clemente Palace es un estudio de contrastes y estilos, un preludo a la dinámica que definiría el viaje.

Stefanny espera en la recepción, irradiando una energía fresca y despreocupada.

Su conjunto en tonos azules es la definición de un casual chic impecable.

El vestido camisero a rayas con su cierre cruzado le define la cintura, mientras que los tacones de aguja azul charol y el icónico bolso Dior Saddle elevan el look, demostrando su conocimiento de la moda.

El collar con corazón y la diadema blanca en su cabello ondulado completan una imagen juvenil, elegante y llena de vida.

Parece una socialité en vacaciones, lista para conquistar Venecia.

El suave ding del ascensor anuncia una llegada.

Las puertas se deslizan y Milagros emerge.

Su aparición es impactante y completamente diferente.

Donde Stefanny es color y frescura, Milagros es sofisticación glacial y modernidad.

Su atuendo gris plateado brilla bajo las luces del lobby, el material reflejando destros como una armadura de lujo.

El abrigo estructurado con sus hombros amplios y mangas abullonadas crea una silueta poderosa y dramática, cinchada en la cintura por un cinturón ancho.

La falda corta añade un atrevimiento controlado, mientras que los stilettos plateados estilizan sus piernas.

Bajo el abrigo, el top de cuello alto añade un contraste de textura y un aura de reserva.

La ausencia de accesorios es deliberada; el conjunto en sí es una declaración.

Es un look que Christian sin duda aprobaría—elegante, costoso y con una presencia controlada—pero también proyecta una fuerza silenciosa y una modernidad que sugiere que, aunque pueda estar contenida, su espíritu no está quebrado.

Stefanny sonríe al verla, una sonrisa de genuina admiración por el impresionante aspecto de su amiga.

STEFANNY: “¡Milli, estás espectacular!

Este abrigo es una obra de arte.” Milagros le corresponde con una sonrisa pequeña y serena, un destello de calidez en su elegante compostura.

En ese momento, son el yin y el yang: la luz solar veneciana y la luz de la luna en la laguna, ambas hermosas, ambas esperando la llegada de la tormenta que es Christian, quien sin duda descenderá pronto para unirlas bajo su sombra posesiva y comenzar el “desayuno familiar”.

La atmósfera en el lobby del San Clemente Palace adquiere una nueva capa de tensión con la llegada de Christian.

No utiliza el ascensor; desciende por la escalera principal con la deliberada teatralidad de un rey bajando de su trono.

Su mirada, intensa y focalizada, se clava en Milagros desde el primer momento, escaneando cada detalle de su atuendo plateado y futurista.

Su recorrido visual es lento, posesivo, y se detiene con palpable intensidad en sus largas piernas, enfatizadas por la falda corta y los stilettos.

Es una mirada que no solo admira, sino que evalúa y reclama.

Su propio atuendo es un estudio de poder moderno.

El traje de cuadros gris no es conservador; el patrón le da un aire desafiante y contemporáneo.

La chaqueta abierta sobre la camiseta negra añade un toque de rebeldía calculada, mientras que los botines negros brillantes y el reloj de pulsera completan un look que grita autoridad y un estilo impecable.

Es la elegancia relajada de un hombre que sabe que es el dueño de todo lo que mira.

En ese momento, el ding del ascensor suena de nuevo.

Marilú emerge, y su presencia ofrece un contraste deliberado.

Su top crema de hombros descubiertos y su falda midi floral con volantes son pura elegancia femenina y bohemia.

Los tacones Jimmy Choo con perlas y el bolso Fendi hablan de un lujo sofisticado y consciente.

Hasta su Apple Watch con correa rosa es un detalle moderno y personal.

Es un estilo que dice “estoy aquí para disfrutar de la belleza”, una energía completamente diferente a la carga eléctrica que emana de Christian y Milagros.

Christian apenas se inmuta por la llegada de Marilú.

Su foco permanece en Milagros.

Finalmente, habla, su voz es baja pero corta el aire con precisión quirúrgica.

CHRISTIAN: (A Milagros, con un tono que es a la vez un halago y un recordatorio de su vigilancia) “Te ves…

impresionante.” La pausa antes de “impresionante” es elocuente.

Lo que realmente significa es: “Eres la posesión más valiosa en esta habitación, y todos deben verlo, pero no olvides quién te viste, quién te permite brillar, y quién decide cuándo es suficiente.” Luego, dirige su mirada a Stefanny y Marilú, su expresión se suaviza apenas lo necesario para dar una orden disfrazada de plan.

CHRISTIAN: “Bueno.

Ya estamos todos.

El desayuno nos espera.” Es una declaración, no una invitación.

Con un gesto casi imperceptible de su cabeza, indica el camino hacia el restaurante, iniciando la procesión.

Él va a la cabeza, seguido por Milagros, cuya elegancia plateada ahora parece tanto un escudo como un ornamento, mientras Stefanny y Marilú cierran el grupo, una vibrante retaguardia en este pequeño y complicado séquito veneciano.

En el restaurante del San Clemente Palace se desarrolla con la serena elegancia que caracteriza al lugar, aunque bajo la superficie late la tensión habitual del grupo.

El mesero, impecable en su uniforme, los recibe con una inclinación de cabeza.

MESERO: “Buenos días.

Bienvenidos.

Espero hayan disfrutado de su noche.

Les tengo preparadas sus mesas junto a la ventana, con vista a la laguna.” Los conduce a una mesa spacious donde la luz de la mañana se vierte sobre el mantel blanco inmaculado y la cristalería centelleante.

El grupo se sienta: Christian ocupa naturalmente la cabecera, con Milagros a su derecha.

Stefanny y Marilú se sientan al otro lado.

El mesero presenta las cartas, pesadas y con letra cursiva que detalla una variedad de opciones internacionales y especialidades venecianas.

MESERO: “¿Puedo ofrecerles algo de beber para comenzar?

Café, jugos naturales, nuestro prosecco de la casa…” Mientras deciden, un silencio incómodo se cierne brevemente.

Christian observa a Milagros, que estudia la carta con intensidad, evitando su mirada.

Stefanny, en cambio, hojea la suya con entusiasmo.

STEFANNY: “¡Oh, todo se ve delicioso!

No sé si elegir los pancakes con frutos del bosque o los huevos Benedictinos.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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