DULCE VENENO - Capítulo 54
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54: Plaza de san marcos 54: Plaza de san marcos MARILÚ: (Susurrando, más para sí misma) “Los huevos llevan un hollandaise con toque de azafrán…
interesante.” Finalmente, el mesero regresa y toma sus pedidos con eficiencia discreta.
Poco después, regresa con una brigada de camareros que depositan los platos con coreográfica precisión.
Frente a Christian, un desayuno inglés completo, robusto y sustancioso.
Milagros tiene una elegante torre de waffles con frutas y sirope de arce, un contraste dulce con su atuendo plateado.
Stefanny disfruta de sus coloridos pancakes, mientras Marilú saborea metódicamente sus huevos Benedictinos.
El sonido de los cubiertos sobre la porcelana fina llena el aire.
Christian toma un sorbo de su café negro, sus ojos no pierden de vista a Milagros, observando cada bocado que ella lleva a sus labios.
Es un desayuno de una opulencia absoluta, pero para ellos, es simplemente otra comida bajo la atenta y posesiva mirada del patriarca, el preludo de un día que promete tanto belleza como control en la Serenísima República.
La transición del lujoso restaurante del hotel a la recepción fue fluida, marcada por la rutina controlada que Christian imponía.
El desayuno transcurrió con una calma tensa, rota solo por sus comentarios puntuales.
CHRISTIAN: (Mientras observaba a Milagros tomar un bocado, su voz era baja pero cargada de esa vigilancia constante) “Amor, come despacio.” Era una instrucción, no una sugerencia.
Una preocupación que siempre se teñía de control.
STEFANNY: (Sonriendo, intentando aligerar el ambiente) “¡Gracias, papá!
Hoy nos vamos a divertir.” Su entusiasmo era genuino, un contraste deliberado con la opresiva seriedad de su padre.
Horas después, al llegar a la recepción, la prometida guía turística ya los esperaba.
Y su presencia era imposible de ignorar.
La mujer era la personificación de una elegancia profesional y sofisticada.
Su blazer blanco impecable, de corte entallado, hablaba de una autoridad serena.
El broche en la solapa añadía un toque de personalidad refinada.
La falda midi azul marino, con su gracioso corte acampanado, aportaba movimiento y un clásico atemporal que complementaba a la perfección el blanco del blazer.
Sus tacones blancos con el lazo decorativo eran a la vez poderosos y femeninos.
Pero era en los detalles donde residía su declaración de lujo.
El bolso Hermès Birkin azul marino con herrajes dorados descansaba junto a ella, un símbolo de estatus inconfundible y discreto.
Los accesorios, sin embargo, elevaban el conjunto a otro nivel: la diadema azul marino que sujetaba su cabello con gracia, y sobre todo, la joyería de zafiros y diamantes que centelleaba con cada movimiento—el collar que caía sobre su cuello, los pendientes que enmarcaban su rostro y el anillo que destellaba en su mano.
No era solo una guía; era una mujer de mundo, de recursos y de un gusto exquisito.
Christian la evaluó con una mirada rápida y aprobatoria.
Este era el nivel de profesionalismo y estilo que esperaba.
La guía, a su vez, les dirigió una sonrisa profesional pero cálida.
GUÍA: “Buenos días.
Soy Isabella Moretti.
Seré su guía durante su estancia en Venecia.
Es un honor recibirles en nuestra ciudad.” Su voz era clara y su acento, una melodía veneciana perfecta.
El escenario estaba listo.
El séquito de Christian—su esposa elegantemente custodiada, su hija ansiosa por divertirse, su estudiante de moda y ahora, una guía que parecía salida de las páginas de Vogue—estaba listo para salir a explorar la ciudad de los canales, bajo la atenta y posesiva mirada de su líder.
El grupo sigue a la guía, Isabella Moretti, a través de la laberíntica belleza de Venecia, dejando atrás la privacidad de la isla del hotel en la lancha privada.
La emoción de Stefanny es palpable, casi contagiosa, mientras se abre paso entre la multitud.
STEFANNY: “¡Estoy tan emocionada!
¡Quiero llegar ya!” Al desembarcar en la Piazzetta, la vista es abrumadora.
La inmensidad de la Piazza San Marco se abre frente a ellos, flanqueada por la majestuosa Basílica y el imponente Palacio Ducal.
La Columnas de San Marcos y San Teodoro se erigen como centinelas silenciosos a su entrada.
Isabella se coloca frente al grupo, con la fachada del Palacio Ducal como telón de fondo.
Su postura es erguida, su voz clara y proyectada, capturando de inmediato la atención incluso de los transeúntes cercanos.
GUÍA ISABELLA: (Con una sonrisa que mezcla profesionalismo y pasión genuina) “Bienvenidos al corazón de la Serenísima República.
Esta Piazza no siempre fue la vasta extensión que ven hoy.
Comenzó en el siglo IX como un área pequeña, frente a una basílica más antigua que la que tenemos detrás, dedicada entonces a San Teodoro, el primer patrón de Venecia.
Es por eso que él y San Marcos vigilan la entrada desde esas columnas junto al agua.” Hace una pausa, dejando que la imagen mental se forme, antes de continuar.
GUÍA ISABELLA: “Su transformación radical llegó en 1177.
Para recibir al Papa Alejandro III y al Emperador Federico Barbarroja, Venecia inundó el río Batario y un puerto que separaba el Palacio Ducal de la plaza, unificando y expandiendo este espacio hasta su forma actual.” Su brazo se extiende, abarcando la plaza.
GUÍA ISABELLA: “Este ha sido siempre el centro del poder veneciano.
Aquí se celebraban todos los actos cruciales de la República.
Y miren bajo sus pies.” (Señala el suelo) “En el siglo XIII, se pavimentó con ladrillos en espina de pez.
Pero en 1723, el arquitecto Andrea Tirali la elevó un metro y le dio este diseño geométrico que pisamos hoy, con piedra volcánica oscura y estos patrones en piedra blanca.
No era solo estética; las líneas ayudaban a organizar el bullicioso mercado y las grandiosas procesiones.” Mientras habla, Christian observa la escena con una aprobación distante, pero su atención principal sigue puesta en Milagros, quien, a su vez, parece genuinamente absorta en la historia, sus ojos recorriendo las fachadas con un destello de asombro que quizás Christian no había visto en mucho tiempo.
Stefanny escucha con la boca semiabierta, y Marilú asiente, conectando mentalmente cada dato con lo que había leído.
Isabella, con su elegancia y conocimiento, no solo les estaba mostrando una plaza; les estaba abriendo una puerta al esplendor pasado de Venecia.
La guía Isabella asiente con una sonrisa ante el asombro de Milagros, agradeciendo el impacto que tiene en ella .
GUÍA ISABELLA: “Es un placer compartirla.
La historia de Venecia está escrita en cada piedra.” Luego, continúa con su relato, precisando los detalles.
“Y como todo, el pavimento también evolucionó.
En 1890, se renovó debido al desgaste, siguiendo el diseño geométrico de Tirali, pero con ajustes: se eliminaron los óvalos y se cortó la esquina oeste para integrarse armoniosamente con el ala napoleónica que cierra la plaza.” Su explicación es clara y visual, haciendo que incluso un cambio en el pavimento suene como un capítulo crucial en la vida de la ciudad.
MILAGROS: (Sus ojos brillan con genuino interés, una chispa de la curiosidad que la definía antes de que su vida se encerrara en la órbita de Christian) “Woooa…
es increíble poder aprender un poco de la historia de Venecia.” Es un momento de auténtica maravilla, un destello de su yo independiente.
Christian, al percibir este momento de distracción y disfrute ajeno a él, reacciona de inmediato.
Su mano, que hasta entonces descansaba de forma casual, se desliza con firmeza y posesión a la parte baja de la espalda de Milagros, un gesto que es a la vez íntimo y marcador de territorio.
La presión es inconfundible.
CHRISTIAN: (Su voz es suave, pero el gesto habla más alto que sus palabras.
Se inclina ligeramente hacia ella) “Estoy de acuerdo con mi esposa.” La frase no es sobre Venecia; es un recordatorio.
‘Yo estoy de acuerdo contigo.
Tu asombro me pertenece.
Tu atención debe volver a mí.’ Stefanny, siempre aguda, capta la tensión pero elige elogiarla a la guía, tal vez para distraer la atención.
STEFANNY: “¡Estoy sorprendida!
¿Cómo puedes recordar todo?
Es increíble.” Isabella capta la dinámica con la discreción de su profesión.
Sonríe a Stefanny, aceptando el cumplido.
GUÍA ISABELLA: “Años de estu
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