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DULCE VENENO - Capítulo 64

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  4. Capítulo 64 - 64 Elegancia
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64: Elegancia 64: Elegancia Sus paredes internas se aferraron a sus dedos, pulsando rítmicamente, apretando, succionando, mientras ella cabalgaba las olas del éxtasis, sus muslos temblaban.

Durante un largo momento, se perdió en la sensación, su mundo reducido al punto donde la mano de Cristhian se encontraba con su cuerpo.

Lentamente, comenzó a flotar de regreso a la tierra, su respiración irregular y entrecortada.

El sudor perlaba su frente, el olor a sexo y piel excitada llenaba el aire.

“Eso fue…

increíble…” susurró, una sonrisa aturdida y plenamente satisfecha extendiéndose por su rostro.

Los ojos de Milagros se abrieron de golpe, un jadeo agudo escapó de su garganta cuando Cristhian se hundió en ella.

La repentina intrusión tensó sus sensibles paredes, aún vibrando por su reciente clímax.

Sus uñas arañaron su espalda, clavándose en su piel mientras intentaba adaptarse a la repentina plenitud.

“No…

espera…

Es demasiado…”, jadeó Milagros, pero sus palabras se desvanecieron cuando Cristhian comenzó a moverse, embistiéndola con bruscas y brutales embestidas.

El placer era intenso, rozando el dolor; Milagros se encontraba dividida entre alejarlo o atraerlo hacia sí.

Sus piernas rodearon la cintura de Cristhian instintivamente, sujetándolo con fuerza mientras él la penetraba.

El sonido de carne contra carne llenó la habitación, acentuado por los gemidos y gritos ahogados de Milagros.

“Más fuerte…

fóllame, más fuerte…”, se oyó suplicar, olvidando cualquier intento de resistencia ante la necesidad primaria que la consumía.

Milagros arqueó la espalda del colchón, poniendo los ojos en blanco mientras Cristhian la apretaba con más fuerza y aumentaba el ritmo.

El nuevo ángulo le permitía penetrarla aún más profundamente, alcanzando puntos que ni siquiera sabía que existían.

Milagros sentía cada cresta y vena de su pene rozando sus sensibles paredes, enviando oleadas de placer por todo su cuerpo.

“Sí…

Sí…

joder…

Voy a correrme otra vez…”, gritó Milagros con voz áspera y entrecortada.

Sus uñas marcaron la espalda de Cristhian, dejando marcas rojas a su paso mientras lo arañaba desesperadamente.

“Lléname…

fecúname…

hazme tuyo…”, las palabras brotaron de sus labios espontáneamente, primitivas y necesitadas.

Los gritos de Milagros alcanzaron un punto álgido cuando él la levantó de las caderas y la penetró con renovado vigor.

El nuevo ángulo le permitió penetrarla aún más profundamente, la cabeza de su pene besando su cérvix con cada embestida.

Podía sentir cómo se estiraba a su alrededor, adaptándose a su circunferencia mientras Cristhian la llenaba por completo.

“Sí…

Sí…

joder…

Me corro…” Sollozó, convulsionando incontrolablemente.

Sus paredes internas lo apretaban como un torno, exprimiendo su polla mientras cabalgaba el orgasmo más intenso de su vida.

“Córrete dentro de mí…

Por favor…

Lo necesito…” Milagros lo rodeó con las piernas, apretando los tobillos tras la espalda de Cristhian para mantenerlo enterrado profundamente en ella.

Quería sentir cada chorro caliente de su liberación, quería ser marcada y reclamada de la forma más primitiva posible.

La sensación de las caderas de Cristhian rozando las suyas, combinada con la sensación de él latiendo y palpitando dentro de ella, llevó a Milagros al límite una vez más.

Milagros gritó su nombre, con la voz ronca y rota mientras otro orgasmo la desgarraba.

“Cristhian…

¡JODER…

Sí!” Su cuerpo se estremeció y tembló, sus paredes internas convulsionándose alrededor de su miembro mientras lo ordeñaba hasta la última gota.

Podía sentir su semen caliente llenándola, cubriendo su interior y goteando alrededor de su miembro aún erecto.

“Tanto…

tanto…”, jadeó, completamente abrumada por la enorme cantidad de su liberación.

Lentamente, Milagros comenzó a descender desde su altura, su cuerpo se aflojó bajo él.

Milagros permaneció allí, jadeando, con una expresión de absoluta satisfacción en su rostro.

“Eso fue…

increíble…”, murmuró débilmente.

“Nunca había sentido algo así…” (El sonido de un beso húmedo y profundo se pierde en la oscuridad.

Cristhian separa sus labios de la frente de Milagros y chasquea los dedos.

El sonido es cortante, un mando en la quietud.

Un guardia, que era una sombra más entre los árboles, se desprende y se dirige al coche con movimientos robóticos.

Vuelve con una manta gruesa de lana.

Camina hacia ellos con la mirada vacía, clavada en un punto del horizonte, y extiende el brazo, ofreciendo la manta sin mirarlos.) Guardia: (Voz monótona, carente de toda emoción) Jefe.Aquí está la manta.

(El guardia da media vuelta de inmediato y regresa a su puesto, convirtiéndose de nuevo en un centinela impersonal.

Cristhian toma la manta y, con un movimiento experto, la despliega sobre ellos.

Se ajusta contra Milagros, envolviéndola.

Sus cuerpos desnudos se encuentran de nuevo, pegados, sin espacio para el aire.

Sus piernas se entrelazan bajo la tela, una posesión íntima y total.) Cristhian: (Su voz es un susurro ronco, una caricia en la oscuridad.

Su mano, grande y cálida, se hunde en el cabello de Milagros, acariciando con una ternura que contrasta con la crudeza de lo sucedido).

Descansa,amor.

(Su otro brazo se aprieta alrededor de su espalda, sellándola contra su pecho).

Debes estar agotada.

(Milagros no responde con palabras.

Un estremecimiento recorre su cuerpo, que se hunde un poco más contra él, vencido por el cansancio y la abrumadora presencia de él.

Es una rendición.

Él posa su barbilla en su cabeza y una sonrisa de posesión absoluta, silenciosa y oscura, se dibuja en sus labios.

La ha cazado, la ha poseído, y ahora la guarda, como un tesoro, en la fortaleza de sus brazos.) La tarde en el San Clemente Palace cobra vida con la llegada tardía de Stefanny y Marilú, quienes descienden como dos visiones de un estilo estudiado y distinto, marcando un contraste deliberado con la opulencia gótica de Christian y Milagros.

Stefanny emerge primero, llevando un look que grita cool-girl nórdico con un toque de lujo discreto.

Su camisa asimétrica de color gris pardo, probablemente de Totême, es la pieza central: un diseño intelectual y moderno que juega con las formas.

Las botas altas negras arrugadas añaden un elemento de rebeldía urbana y dureza, anclando el conjunto con su tacón de aguja.

Sus accesorios son una lección en eclecticismo chic: los pendientes de aro dorados y el reloj de eslabones aportan un brillo sofisticado, mientras que el anillo ondulado y la funda de teléfono con estrellas de Baesic revelan un lado más juguetón y contemporáneo.

El bolso Coach negro holgado y el perfume YSL que seguramente la envuelve en una nube completan un look que es a la vez relajado y meticulosamente curado.

Marilú, siguiéndola, presenta una estética más académica y vintage, pero con un claro giro de alta costura.

El gorro Dior negro con detalles de encaje es una declaración audaz y inesperada, inmediatamente elevando su look.

Combina un top negro de cuello alto, minimalista y serio, con una falda midi de cuadros grises y blancos que evoca un uniforme escolar de lujo, ajustado con un cinturón negro.

El calzado es una mezcla intrigante: botas negras de cuero hasta la rodilla que aportan una actitud rockera, pero llevadas con unos mocasines negros con borlas y suela gruesa, un detalle intelectual y práctico.

Sus gafas de sol de ojo de gato añaden misterio, y el bolso de hombro YSL en negro con el logo dorado ata todo el conjunto con un toque de lujo incontestable.

Al ver a Stefanny, Marilú la escanea de arriba abajo con su ojo clínico para la moda.

MARILÚ: “Totême, ¿verdad?

Esa caída asimétrica es inconfundible.

Te ves genial.” STEFANNY: (Sonríe, girándose para mostrar el conjunto) “Sí, ¡por fin la estrené!

Y tu gorro…

es un riesgo, pero te queda increíble.

Muy Belle de Jour meets rockstar.” Se sonríen, una sonrisa de complicidad entre dos personas que entienden el lenguaje de la moda.

Su llegada al lobby, con sus estilos distintos pero complementarios, llena el espacio de una energía fresca y moderna, un mundo away del romance oscuro y controlado que define a la otra pareja.

Son la nueva guardia, desafiando las convenciones con cada detalle de su atuendo, listas para conquistar lo que quede de tarde veneciana a su manera.

La energía del lobby,

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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