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DULCE VENENO - Capítulo 97

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  4. Capítulo 97 - 97 Primer beso
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97: Primer beso 97: Primer beso La letra sobre premoniciones y caídas resonaba con una verdad aterradora.

“She’ll make you take your clothes off and go dancing in the rain…” Con el estallido del “Come on!”, Lansky la hizo girar.

Fue un movimiento elegante y controlado, un torbellino de azul y blanco que hizo flotar la falda de su vestido de Alicia.

Posición en Movimiento: Fluidez y Conexión Ahora estaban frente a frente, desplazándose con el ritmo.

Él seguía sosteniendo su mano en alto, guiándola, mientras su otra mano permanecía anclada en su cintura.

El brazo libre de Stefanny se extendió con gracia, siguiendo la línea de energía que creaban.

Ambos miraban en la misma dirección ahora, con sonrisas sutiles y privadas jugando en sus labios.

No eran sonrisas abiertas de alegría, sino de complicidad, de reconocimiento mutuo en medio del caos de la “vida loca”.

“Upside, inside out, she’s livin’ la vida loca!” Eran la única pareja que bailaba así, con esa intimidad coreografiada en medio de la fiesta.

La gente los miraba, sonriendo, grabando con los celulares.

Marilu, desde un costado, observaba con una sonrisa picara y un poco preocupada.

Cristhian, con la mandíbula apretada, desvió la mirada.

Pero para Stefanny, el mundo exterior había desaparecido.

Solo existía la mano firme de Lansky, el calor de su cuerpo a través de la camisa negra, la promesa y la advertencia en sus ojos, y la letra de la canción que sonaba como un himno personal para lo que él había irrumpido en su vida: una locura de la que ya no estaba segura de querer recuperarse.

El ritmo latino y vibrante de “Livin’ La Vida Loca” se apoderó por completo de la pista, y Lansky y Stefanny se convirtieron en el epicentro de un torbellino de emociones.

Primer Movimiento: Alegría y Entrega Con una sonrisa amplia y genuina que le iluminaba el rostro,Stefanny levantó un brazo, permitiendo que Lansky tomara su mano con suavidad y firmeza.

Su otro brazo se extendió hacia un lado, como un ave abriendo sus alas.

Lansky, con una expresión de profunda satisfacción, rodeó su cintura con el otro brazo, acercándola.

Por un momento, solo hubo alegría pura en sus miradas, una conexión eléctrica que los aisló del bullicio.

Él la hizo girar, y ella se dejó llevar, su vestido azul formando un remolino a su alrededor, su risa mezclándose con la música.

Segundo Movimiento: Intimidad y Confianza La canción progresó,y el baile se volvió más íntimo.

Lansky la atrajo aún más cerca, hasta que sus cuerpos casi se fundieron.

Ahora, Stefanny tenía un brazo alrededor de su cuello, anclándose a él, mientras el otro permanecía en alto, entrelazado con su mano.

Su mejilla estaba cerca de la suya, y sus sonrisas se suavizaron, transformándose en una expresión de felicidad serena y compartida.

Él la sostuvo con seguridad, y en un movimiento audaz, ella se inclinó hacia atrás, confiando plenamente en que sus brazos no la dejarían caer.

La falda de su vestido ondeó, capturando la esencia del movimiento y la entrega total.

Tercer Movimiento: Profundidad y Entrega Emocional La intimidad se intensificó.Lansky, con una mano en la espalda de Stefanny, la sujetó con una cercanía que traspasaba lo físico.

Su otra mano seguía sosteniendo la de ella.

Stefanny, con un brazo alrededor de su cuello, permitió que Lansky inclinara su cuerpo hacia atrás en un arco elegante.

En esta pose, vulnerable pero completamente segura, ella inclinó la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello, con los ojos cerrados y una expresión de abandono total.

Lansky la miraba desde arriba, su rostro serio pero no frío, sino lleno de una admiración intensa y posesiva.

Era una imagen de profunda confianza y entrega emocional.

Cuarto Movimiento: Conexión Serena y Complicidad Finalmente,el baile los llevó a un momento de quietud dentro del movimiento.

Ahora, frente a frente y muy cerca, Lansky mantenía una mano en su cintura mientras con la otra sostenía su mano.

Stefanny tenía su brazo libre alrededor de su cuello.

Ya no sonreían abiertamente, pero sus expresiones eran profundamente serenas.

Se miraban directamente a los ojos, y en esa mirada silenciosa pasaba todo: la atracción, la confusión, la advertencia, la promesa y una complicidad que había nacido en la oscuridad y florecía en medio de la fiesta.

La música seguía su ritmo loco a su alrededor, pero en su burbuja, solo existía esa conexión intensa y tranquila, un entendimiento tácito de que, sin importar lo que significara, sus caminos ahora estaban irrevocablemente entrelazados.

El mundo se redujo a un solo punto: el espacio entre sus labios.

La música de “Livin’ La Vida Loca” alcanzó su crescendo final y, en el preciso instante en que el último acorde se fundía con los primeros silbidos de los fuegos artificiales que ascendían al cielo nocturno, Lansky actuó.

Su mano, que hasta entonces había guiado el baile con elegancia, se deslizó con posesión definitiva a la nuca de Stefanny, entrelazándose en su cabello.

La otra, que estaba en su cintura, la atrajo con una fuerza irresistible, eliminando el último milímetro de distancia entre ellos.

No hubo solicitud, ni duda, solo la certeza abrumadora de su deseo.

Y entonces, se inclinó y capturó sus labios con un beso salvaje.

No fue un beso tierno, sino una reclamación.

Una tormenta de necesidad acumulada, de juegos de poder, de palabras no dichas que ahora se expresaban en el lenguaje más antiguo.

Stefanny, atrapada en el vértigo, sintió que el suelo cedía bajo sus pies.

Un sonido ahogado de sorpresa se perdió en su boca.

Por un segundo, sus ojos se abrieron de par en par, mirando el rostro serio y concentrado de él, iluminado por las primeras y brillantes explosiones de color en el cielo.

Vio la intensidad absoluta, la oscura promesa, y algo dentro de ella se quebró.

Y entonces, se rindió.

Sus párpados se cerraron.

La mano que había estado extendida en el aire buscó anclaje, aferrándose a los hombros de Lansky, hundiendo los dedos en la tela de su abrigo.

Su otra mano se enredó en su cabello, devolviendo el beso con una ferocidad que no sabía que poseía.

Era una respuesta, una aceptación, un “sí” gritado en silencio contra sus labios.

Mientras se besaban con un abandono total, el cielo estalló en un caleidoscopio de luz y color.

Oro, rojo y azul iluminaron sus figuras entrelazadas, proyectando sus siluetas en un baile frenético contra los muros de la mansión.

Los estruendos de los fuegos artificiales ahogaron los latidos de sus corazones, el jadeo de su respiración, el sonido de su propia rendición.

Era el caos y la belleza, el peligro y la pasión, todo fusionado en un momento perfecto.

La vida loca, en efecto, había llegado para quedarse, y Stefanny, en brazos del hombre que era a la vez su mayor amenaza y su más profundo deseo, ya no quería escapar de ella.

La música latina aún resonaba en el aire y Milagros, por un instante, había logrado olvidar su jaula de oro.

Bailaba con Cristhian, una sonrisa tensa pero presente en sus labios, fingiendo una normalidad que le costaba sangre.

Él la sostenía con su habitual posesión disfrazada de galantería, su mirada brillando con un orgullo mezclado con control.

Fue entonces cuando, sobre el hombro de Cristhian, Milagros lo vio.

Su ****** , Lansky.

Y en sus brazos, fundida en un beso que parecía consumir el mundo, estaba Stefanny.

La Alicia de corsé azul, la joven que parecía tan fuera de lugar en su oscuro mundo, ahora estaba siendo devorada por la misma sombra que a ella la tenía atrapada.

La sonrisa se desvaneció de su rostro como si se la hubiera barrido un viento gélido.

Sus dedos, que descansaban ligeramente en la mano de Cristhian, se cerraron de repente con una fuerza que no sabía que tenía, apretando con furia contenida.

Sus nudillos se pusieron blancos.

Cristhian, sintiendo el cambio instantáneo, siguió su mirada.

Sus ojos se encontraron con la misma escena.

Un relámpago de celos puro

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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