DxD: Sistema para Salvar el Multiverso - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Una chica rubia que cae del cielo
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14: Una chica rubia que cae del cielo 14: Una chica rubia que cae del cielo Capitulo 14: Una chica rubia que cae del cielo Arthur no sabe por qué el anterior dueño del cuerpo evitó contratar sirvientes para que atiendan su casa, la residencia es grande, en el tiempo que ha vivido allí solo la ha usado para dormir, come fuera y aún así la suciedad ya comienza a acumularse.
Le da pereza limpiar pero necesita hacer algo al respecto, por ahora barrer un poco debería ser suficiente.
Al día siguiente después de clases, en la sala del Club, todos están reunidos para hacer su trabajo diario.
Rias está sentada en su escritorio revisando algunos documentos acompañada de Akeno.
La pequeña Koneko come bocadillos en el sofá.
kiba Yuuto y Arthur están hablando sobre técnicas de combate.
“Entonces usas una finta para apuntar a la parte trasera de la cabeza con una patada desde el frente…” Hace unos minutos el espadachín preguntó sobre su estilo de artes marciales así que comenzó a explicar con gusto algunos de los movimientos que utilizó en la pelea contra ese demonio errante.
“Si, lanzas una patada frontal que fallas a propósito e inmediatamente después doblas la pierna para apuntar a la base del cráneo, el objetivo es aturdir al oponente” Acompañado de la explicación también está demostrando el movimiento.
“Es una técnica interesante, su principio se puede usar en la esgrima” Mientras estaban conversando un círculo mágico brilló bajo los pies de Kiba.
“Parece que alguien me está convocando, Presidenta voy a salir, Arthur-san puedes venir conmigo si quieres” Rias le hizo un gesto de asentimiento a Kiba y Akeno los despidió a ambos con la mano.
La luz brilló intensamente y al momento siguiente estaban en un lujoso departamento con vistas de una ciudad, una mujer hermosa de aspecto maduro estaba sentada en un sofá con un folleto en la mano.
“Kiba-kun cuánto tiempo sin verte, veo que has traído a un guapo amigo contigo” Arthur observó a la mujer cubrirse la boca con la mano pero sus ojos escanearon cada rincón de su cuerpo.
“Es un compañero que me ayudará con el trabajo, no se preocupe, el precio no cambiará, Arthur-san, ella es una de mis clientas frecuentes” Kiba hizo una pequeña reverencia a la mujer y lo presentó con una voz formal.
“Un placer conocerla señorita, soy Arthur” Para no dejar mal parado a Kiba también hizo una pequeña reverencia y dió su nombre.
“Ya veo, no hay problema, Kiba-kun lo de siempre por favor” La mujer asintió y se levantó del sillón dirigiéndose a algún lugar.
“Arthur-san, en realidad nuestro trabajo es…” Al final ambos cocinaron algo para la mujer y conversaron con ella un rato mientras comía, después les pagó en efectivo y preguntó por el círculo de invocación de Arthur pero le explicaron que él aún no está aceptando contratos.
La mujer dijo que era una pena y en secreto le dió un papel con su número telefónico.
Una vez de regreso en el Club reportaron sus actividades y dieron por terminado el día.
“Nos vemos mañana” Arthur se despidió de todos antes de salir por la puerta principal, decidió no desaparecer por la ventana ésta vez ya que de camino a casa tiene la intención de comprarse algo para comer y para ello quiere dar algunas vueltas a pie.
El sol brilla aún pero pronto se pondrá oscuro, no tiene ganas de merodear mucho pero sigue sin encontrar un restaurante que le parezca delicioso.
De la nada un pequeño grito llegó a sus oídos, una sombra indica que algo está a punto de caer sobre él pero rápidamente reaccionó tomando delicadamente a una chica que caía del cielo.
Una tela blanca cayó de su cabeza dejando al descubierto un largo cabello rubio, la persona en cuestión viste una larga túnica de color azul oscura con algunos detalles de encaje azúl claro, su altura es pequeña y tiene una figura modesta pero femenina con algunas curvas por aquí y por allá.
No pudo evitar observar su rostro, es muy bonita, su piel es blanca y sus mejillas parecen elásticas, unos grandes y brillantes ojos verde claro le devuelven la mirada, solo puede ver gentileza e inocencia en ellos.
Por alguna razón no pudo quitarle los ojos de encima pero la chica tampoco hizo ningúna clase de esfuerzo para moverse, después de unos momentos la chica se sonrojó y habló.
“Um…
Gracias por atraparme…” Su voz es clara y agradable, no hay ninguna duda, en sus brazos está sosteniendo a una de las heroínas de éste mundo, Asia Argento.
‘Pero que hace aquí?
No debería ocurrir el encuentro otro día y en un lugar diferente?’ [La trama ha cambiado ligeramente debido a su intervención anfitrión] [El cambio es mínimo por ahora y no va más allá de acelerar ciertas tramas] [Éste sistema le avisará en el futuro si ocurren más cambios] ‘Asi que por fin está pasando…
En el futuro mi conocimiento de la trama será inútil?’ [Es poco probable, como un mundo nacido de una historia predefinida, se hará hasta lo imposible para que la trama continúe de la forma más fiel posible] ‘Eso es un alivio’ “Buen señor, ésto…
Puede ponerme en el suelo?” Debido a estar conversando con el sistema se distrajo y permaneció observando fijamente a la chica en sus brazos.
“Lo siento mucho, enseguida lo hago” La dejó de pie con delicadeza y volteó a sus alrededores, a un lado una gran maleta cayó al suelo abriéndose y dejando algo de su contenido tirado por todo el suelo.
Rápidamente se dispuso a recoger las pertenencias de la chica y las colocó devuelta en la maleta.
Asia entró en pánico al ver que el hombre que la salvó también estaba recogiendo sus pertenencias, no pudo evitar sentirse muy agradecida con la amabilidad del chico guapo frente a ella, sus mejillas se sonrojaron nuevamente y sintió su corazón cálido.
“Muchas gracias por ayudarme buen señor, ésta debe ser la voluntad de Dios, poder conocer a tan amable persona” Desde que la echaron de la iglesia toda su vida ha ido cuesta abajo, ha pasado por mucho pero la alivia saber que aún hay gente tan buena como él en el mundo.
“No te preocupes por eso, en cualquier caso, de dónde caíste?” Arthur miró hacia arriba y pudo ver un paso elevado.
“Saltaste la barandilla?” Asia levantó la vista y negó nerviosamente con la cabeza.
“De ningún modo, estaba revisando mi cartera y mi dinero voló por el aire…
Traté de alcanzarlo pero entonces…
Me caí” Todo el dinero que le quedaba se perdió, una mirada triste le empañó el rostro pero al momento siguiente su estómago rugió con gran fuerza haciendo que sus mejillas se pusieran tan rojas como un tómate.
“Ésto…
Justo estaba a punto de ir a comer algo, quieres que te invite?” A pesar de estar hambrienta y sin nada de dinero, Asia quiso rechazar la oferta del amable joven pero al final no pudo ignorar el dolor en su estómago.
“Lamento molestarte…
Me gustaría mucho comer contigo” Palabras del autor.
Escribo por diversión, sin intenciones de pedir donaciones o monetizar con algún patreo o algo, lo único que pido son algunos comentarios para saber si les está gustando la historia o sus sugerencias para el futuro.
También acepto sugerencias de recompensas o mundos a los que ir.
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