DxD: Sistema para Salvar el Multiverso - Capítulo 257
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- Capítulo 257 - 257 Festival escolar pt2
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257: Festival escolar pt.2 257: Festival escolar pt.2 Capitulo 256: Festival escolar pt.2 Angie y Mylene caminaron juntas por el pasillo en dirección a la librería.
“Realmente me siento dudosa…” La chica intentó convencer a su reina de no hacer lo que tenía planeado pero Mylene sólo se rió ligeramente.
“Será sólo una pequeña broma, te doy mi palabra de que no haré nada excesivo” Antes de comenzar a moverse, Mylene le había pedido a Angie llevarla hasta Arthur para poder desquitar un poco su enojo por el asunto del duelo.
Los vídeos y las fotografías circularon por todo el reino en unos pocos días mostrando la brutal paliza que Julius recibió.
Afortunadamente Arthur distorsionó las voces en aquel entonces para que nadie pudiera oír su discusión.
Pero aún así, la golpiza fué tan brutal que incluso ella tuvo que desviar la mirada en algún momento.
En realidad su ánimo sería peor pero Arthur tuvo la consideración de gastar un artefacto tan poderoso cómo las lágrimas de fénix para curar todas las heridas del príncipe.
Angie suspiró pensando que aunque ciertamente disfrutó un poco al ver a Julius hecho polvo en el piso, viéndolo en retrospectiva pudo haber sido algo demasiado excesivo.
“Ya que el conde Loken tuvo la cortesía de curar a mi hijo entonces seré indulgente con él” Mylene hizo la promesa de que definitivamente no haría nada que pudiera dejar mal parada a Angie.
En el camino, Angie le contó a su reina sobre las atracciones de los demás estudiantes y algo sobre la vida allí en la academia del reino.
La chica intentó retocar algunos de los aspectos negativos pero pronto una cierta escena que también ocurrió en el libro dejó a ambas boquiabiertas.
Un grupo de tres chicas acompañadas por sus esclavos le arrojaron tazas llenas de te a un chico.
“Pretendes que bebamos algo tan asqueroso?” Quién parecía ser la líder se puso de pie para golpear ligeramente al chico.
“Además del té, tus bocadillos también son baratos…
Me pregunto qué deberíamos hacer…
Ya sé!” La chica aplaudió y sonrió cómo si hubiera tenido una gran idea.
“En lugar de pedirle a mi sirviente que te destroce entonces nos darás la comida gratis” Mylene jamás esperó que una chica de apariencia tan pura pudiera decir palabras así de crueles.
“Jaja…
A veces ocurren cosas así pero…” Angie intentó poner alguna excusa ya que cómo mujer y cómo noble del reino se siente un poco avergonzada.
“No es necesario que digas nada, el palacio ciertamente tiene observadores aquí, sé exactamente cómo son las cosas pero no quería creer que fueran tan mal” Mylene se compadeció del pobre muchacho que prácticamente había sido asaltado pero lamentablemente está en una visita de incógnito por lo que no puede hacer nada para ayudarlo.
Unos minutos después, el dúo llegó finalmente a la librería de Arthur.
Desde que estaban a algunos metros de distancia pudieron notar un ambiente mucho más relajado.
A diferencia de otros lugares, allí el aire se siente totalmente diferente, cómo si pudieran respirar con más facilidad.
Dentro hay una gran cantidad de chicos y chicas sentados en amplios y cómodos sofás leyendo tranquilamente sin prestar atención a los alrededores.
Solamente el sonido del papel al cambiar la página y una suave melodía de fondo pueden ser percibidos.
Nada más entrar, Mylene vió a un hombre alto, de constitución robusta con cabello dorado brillante recortado y facciones cinceladas de aspecto varonil.
Aquel hombre está sentado con una pierna encima de la otra sosteniendo delicadamente un libro.
Arthur entonces notó la presencia de dos nuevos invitados y levantó la vista del libro.
“Angie, tardaste bastante y…
Mylene es un gusto verte otra vez” Su voz fué suave, casi cómo un susurro pero extrañamente llegó sin problemas a oídos de ambas mujeres.
“Arthur tú…” Angie quiso quejarse un poco por la falta de respeto a la reina pero entonces recordó que Mylene estaba en una visita de incógnito por lo que no pueden revelar su identidad.
La reina por otro lado sintió su corazón golpeando fuertemente contra su pecho y las mejillas ligeramente calientes.
Pensó que hace sólo medio año desde que vió a Arthur pero se volvió mucho más atractivo de lo que recordaba.
Intentó recuperar su determinación para amonestarlo pero por más que lo intentó, ninguna queja salió por su garganta.
Arthur se sintió divertido al ver a la reina luchando por recuperar su compostura.
“Conde Loken…
V-veo que ha estado bien…
Me alegro” Mylene se sintió al borde de un cortocircuito.
“Yo veo que Mylene se ha vuelto aún más hermosa que antes” Arthur coqueteó directamente con la reina sin ninguna vergüenza.
Angie se quedó boquiabierta por un momento.
Mylene por otro lado ya no pudo controlarse del todo y comenzó a ponerse nerviosa.
“Q-qué dices?!
Yo…
Hermosa?
Pero si soy sólo una vieja” La reina se sostuvo las mejillas mientras se sonroja furiosamente, sus gestos junto a su rostro tan jóven la hacen lucir muy linda.
“No sabías que a muchos chicos jóvenes les interesan las mujeres mayores?
Sobre todo alguien cómo Mylene quién desprende el encanto de una mujer madura junto con la apariencia de una chica en sus 20” Arthur habló enumerando una a una las buenas cualidades de Mylene haciendo que la reina se ponga cada vez más cómo un tomate hasta que una pequeña nube de humo salió de su cabeza.
“Arthur!
Espera…
No puedes coquetear así con ella” Finalmente Angie reaccionó y le tapó la boca, quién sabe si por genuina preocupación o por simples celos.
“Qué tiene de malo?
Sólo estoy siendo honesto” Arthur puso una expresión de que realmente está de acuerdo con todas y cada una de las palabras que dijo.
Cosa que ninguna de las dos supo decir si era buena o mala.
Tras unos segundos Mylene finalmente se calmó y se aclaró la garganta para tener una conversación normal con él.
“Vengo a hablar contigo sobre el duelo” Arthur asintió.
“Será que estás molesta conmigo por haber golpeado a Julius?
Me disculpo pero realmente hice todo lo posible por darle ventaja, desde sellar mi magia hasta dejarlo pelear en grupo” Realmente Arthur le dió todas las ventajas posibles.
“Incluso luché sin mi armadura mágica contra oponentes completamente armados” Sus palabras fueron como un balde de agua fría para Mylene.
Pensando en retrospectiva es realmente cierto que Arthur les concedió ventajas una y otra vez pero aún así los idiotas perdieron miserablemente.
“Si Julius terminó en tan mal estado es porque se negó a rendirse incluso sabiendo que no tenía ninguna oportunidad” El príncipe incluso fué lo suficientemente estúpido cómo para pelear sin su armadura.
“Además al final fué su culpa también que tuviera que gastar una de mis valiosas lágrimas de fénix” Arthur fingió tristeza demasiado bien engañando por completo a la reina pero recibiendo una mirada extraña de Angie quién estaba presente cuando dijo que las lágrimas de fénix eran sólo un objeto al azar que podia conseguir fácilmente.
“Supongo que es cierto…” La determinación con la que Mylene llegó se apagó cómo un cerillo bajo una tormenta.
“Mylene me ayudó pagando mi inscripción a la academia por lo que creí que intentar regresar a su hijo al camino correcto podría ser una buena forma de regresar el favor” Angie casi se ríe al oír las palabras al azar dichas por él pero Mylene asintió cómo si lo hubiera comprendido todo.
“Así que estabas intentando ayudarme…
Parece que malentendí tus intenciones” La reina lucía genuinamente arrepentida por lo que incluso Arthur se sorprendió de que su discurso realmente hubiera funcionado.
Ambos conversaron por un poco más de tiempo hasta que Arthur le hizo cierta pregunta a la reina.
“A todo ésto…
Por qué estás aquí, Mylene?” La reina se tensó un poco y comenzó a sudar pero su mente aguda rápidamente inventó una mentira.
“En mi tierra nunca viví algo así cómo un festival así que quería experimentar uno por mi propia cuenta” Mylene asintió orgullosa de su propio ingenio mientras Arthur se ríe internamente.
“Ya que ése es el caso, que te parece si te acompaño a dar una vuelta?
Lo más importante del festival es tener con quién compartir el momento” Angie suspiró, ya ni siquiera tiene ganas de criticar a Arthur por intentar seducir a la reina pero aún así infló ligeramente las mejillas en señal de frustración.
“En serio harías algo así por mí?
No quiero que desperdicies tus preciosos momentos de juventud con una vieja cómo yo” Mylene intentó convencerlo pero de nada sirvió.
“Tonterías, será divertido, Angie es tu turno de cuidar la librería” Arthur se levantó del sofá y tiró de la mano a Mylene.
“Vamos, tenemos muchas cosas que ver el día de hoy” Mylene asintió tímidamente y finalmente se dejó llevar.
Varias personas se movieron en sigilo por los alrededores, algunas disfrazadas de simples transeúntes y otras escondidas por magia.
Arthur asumió que se trata de los guardaespaldas de la reina así que decidió dejarlos en paz a pesar de haber escuchado su conversacione en secreto.
“No crees que alguien podría reconocerme y causar algún alboroto?” Fué hasta que ambos caminaron bastante cuándo la reina finalmente hizo una pregunta bastante acertada.
“En realidad te puse un hechizo para impedir que reconozcan tu rostro desde el momento en que me dí cuenta de quién eras…
Pensé que lo preguntarías antes, eres un poco descuidada Mylene” Arthur se rió ligeramente de la reina provocando que ella infle sus mejillas haciendo un puchero.
“Mou~ si ibas a hacer algo así entonces podrías habérmelo dicho antes…” Mylene fingió estar enojada pero en realidad se siente increíblemente feliz de poder hablar así con alguien.
“Bien, me rindo, fué mi culpa…
Cómo compensación dejaré que sostengas mi mano para que no te pierdas” Con la excusa de que sería más seguro así, Arthur tomó la frágil mano de Mylene y entrelazó sus dedos con ella.
La reina no pudo evitar experimentar una sensación reconfortante extenderse por todo su cuerpo.
Desde un principio ella se había casado con el rey por un mero matrimonio político en dónde jamás hubo amor de por medio.
Fuera de las dos veces que lo hicieron con la intención de procrear a sus hijos, Roland ni siquiera la tocó o le dedicó una sóla muestra de afecto.
Ésta es la primera vez que un hombre demuestra un genuino interés en ella y la trata con afecto haciéndola sentir segura.
Obviamente su corazón comenzó a latir más fuerte.
Arthur lo notó pero decidió actuar cómo si todo estuviera bien llevando a Mylene hacia diferentes puestos para divertirse con ella.
Compraron crepas en un lugar dónde había bastante gente.
Jugaron a lanzar los dardos y sorprendentemente la reina demostró unas habilidades sobresalientes.
Incluso entraron juntos a una máquina similar a las cabinas fotográficas japonesas de su mundo original.
“Ambos nos quedaremos con una copia de las fotos” Arthur le entregó una tira con fotos a la reina mientras le sonríe brillantemente.
“Sí…
Gracias por lo de hoy…” Mylene poco a poco dejó de lado su faceta como reina para divertirse un rato.
En su segunda vuelta, ella incluso señaló algunos puestos interesantes de manera activa para poder verlos juntos.
Una casa de terror dónde la pobre mujer casi fué asustada hasta la muerte.
Algunas exhibiciones de pinturas hechas por los alumnos de algún grupo de pintores.
Y un pequeño concierto al aire libre ofrecido por una banda estudiantil en los jardines de la academia.
“Hoy ha sido un gran día…” Mylene se sentó con Arthur en una banca apartada de la multitud.
Tras estar rodeados por cientos de personas, tener un momento de tranquilidad siempre es agradable.
“Ciertamente me divertí mucho paseando contigo” Arthur le ofreció una bebida a su acompañante mientras él mismo toma algo.
“Éso…
Lo qué dijiste antes fué en serio?” Mylene hizo una pregunta tímidamente.
“Por supuesto, jamás mentiría en un asunto tan importante” Arthur le respondió sin ningún atisbo de duda en su voz.
“Pero es imposible, soy la reina y la diferencia de edad entre nosotros…” Mylene estaba por decir varias cosas pero entonces Arthur decidió arriesgarse y selló sus labios con un beso.
Al principio la reina abrió los ojos con sorpresa e incluso hizo un pequeño esfuerzo por separarse pero poco a poco sus fuerzas disminuyeron y cerró los ojos disfrutando de aquel sentimiento embriagador.
Viendo que la mujer detuvo cualquier resistencia, Arthur se volvió más atrevido.
Ya están en un lugar prácticamente desierto, lejos de cualquier otra persona pero para estar más seguros, decidió crear una ilusión a su alrededor.
Entonces empujó su lengua dentro de la boca de Mylene quién torpemente intentó seguirle el ritmo.
Luego la mano de Arthur se deslizó suavemente hacia los pechos de la reina.
Mylene sintió una gran mano acariciando sus pechos y presionando algunos lugares sensibles y no pudo evitar que sus piernas se pongan débiles.
Cualquier pensamiento de resistencia voló lejos de su cabeza al sentir aquella descarga eléctrica recorriendo toda su columna.
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===== Palabras del autor.
Perdooooooooooon olvidé subir el capítulo de hoy…
De todos modos aquí está aunque bastante tarde 😭 Por cierto, el siguiente capítulo es +18 así que ya saben, doble publicación.
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