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DxD: Sistema para Salvar el Multiverso - Capítulo 278

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Capítulo 278: Batalla en el castillo Nijou pt.2

Capitulo 279: Batalla en el castillo Nijou pt.2

Volvamos atrás en el tiempo.

Rias se paró frente a Cao Cao con su cuerpo cubierto por el poder de la destrucción.

“Kekeke… Segura de que podrás pelear princesa? Es bien sabido que no eres tan hábil como tú hermano”

El héroe se burló de ella haciendo que se moleste pero antes de hacer algo precipitado, dejó escapar un suspiro.

“Tienes razón… Mi hermano vivió en la era de la gran guerra y entrenó sus poderes, yo por otra parte confié en mi linaje y no entrené con diligencia”

Rias es perfectamente consciente de sus carencias, es la hermana menor del rey demonio más fuerte pero al final del día sigue siendo como los otros demonios.

Una perezosa que depende de las habilidades de su linaje para ser poderosa.

Desde que era pequeña, fué llenada de alabanzas por su aspecto y talento pero la verdad es que durante casi toda su vida ni siquiera fué capaz de controlar apropiadamente el poder de destrucción.

Luego quiso huir de sus responsabilidades como futura líder del clan Gremory, corrió a refugiarse en el mundo humano confiando en que, dé alguna manera, las cosas terminarían por salir bien.

Tuvo la suerte entonces de reunir subordinados poderosos pero aún con ellos pudo ver qué sería difícil deshacer su compromiso.

Entonces lo conoció a él.

Arthur fué cómo una luz brillante que llegó a su vida cómo un salvador de armadura radiante.

Sistemáticamente resolvió todos y cada uno de sus problemas haciéndola inmensamente felíz, se enfrentó a Riser por ella, entrenó a sus subordinados haciéndolos más fuertes y la defendió cuándo fué atacada en varias ocasiones.

A pesar de la promesa que le hizo, Rias se dejó llevar y poco a poco comenzó a pensar que ser una esposa no sería malo, dejó de entrenar, pasó sus días gestionando a los chicos del club o tomando el té con Sona.

Sin darse cuenta se rindió en intentar alcanzar a su prometido, decidió de manera inconsciente dejarle toda la carga porque creyó que no sería capaz de ayudarlo.

Otros se esforzaron, mejoraron, se hicieron pedazos con el entrenamiento pero ella sólo observó desde lejos mientras fingía entrenar.

Quedó estancada, confiada en que incluso si no hiciera nada, todavía se haría algo más fuerte con la edad como su padre y otros parientes.

Todo hasta que ocurrió aquel incidente.

Nadie en casa ha querido hablar en voz alta del tema, incluso después del regreso de Arthur, porque todavía es un trauma latente en lo más profundo de sus mentes.

Arthur peleando contra aquel monstruo de aspecto intimidante.

El horroroso choque de poderes que puso a temblar incluso a su hermano.

Por un momento todas pensaron que lo habían perdido.

Ver a su prometido derretirse frente a sus ojos es probablemente la experiencia más aterradora que ha tenido que enfrentar jamás.

El miedo y la desesperación que sintió en ése momento quedaron grabados a fuego dentro de su alma.

Después de eso encontró la motivación para finalmente hacerse más fuerte.

Lo suficiente como para no volver a quedarse mirando en una situación así otra vez.

“Lo siento, parece que por un momento me perdí en mis pensamientos… Empezamos? Héroe”

Rias le dirigió una mirada desafiante a su rival.

Cao Cao le regresó la mirada sonriente mientras prepara su lanza sagrada para arremeter contra ella.

“Un simple demonio… Jamás podrá igualar la voluntad de un humano!!!”

El héroe saltó provocando que el suelo se hunda bajo sus pies.

Usó su fuerza para balancear el arma y lanzó un poderoso cúmulo de energía sagrada hacia ella.

Rias enfocó sus sentidos, pudo ver perfectamente el ataque recibiéndolo de frente con su poder de destrucción.

El aura carmesí chocó contra la luz provocando que ambas energías se devoren mutuamente.

Con confianza, ella extendió tres pares de alas membranosas para precipitarse hacia el cielo.

Al momento siguiente, el lugar dónde había estado parada fué aplastado por una onda de choque tremendamente poderosa.

“No seas arrogante, demonio”

Cao Cao resopló al ver que fué contrarrestado, entonces un par de zapatos con alas aparecieron en sus piernas permitiéndole perseguirla por el cielo.

“Tú eres el arrogante, héroe, el cielo no es un dominio que te pertenezca”

Haciendo uso de sus años de experiencia en vuelo, Rias evadió hábilmente múltiples ataques de la lanza sagrada que se alargó para intentar atravesar su piel.

Mientras tanto, formó cientos de orbes hechos con poder de destrucción y los lanzó cómo un torrente incesante de ataques.

Sus nuevas reservas de aura son suficientes para poder mantener un combate prolongando durante horas.

El héroe confió únicamente en su gran talento y sentidos para evitar ser tocado por ninguna esfera.

Cao Cao es plenamente consciente de que todas y cada una de esas esferas son letales para un humano como él.

Ambos combatientes se precipitaron a grandes velocidades, allí por dónde pasan, las secuelas de sus ataques devastan los alrededores.

La lanza sagrada golpeó y rebotó el poder de destrucción con facilidad mientras que la armadura de energía del demonio pudo resistir la santidad.

Rias se dió cuenta de que estaban en un punto muerto, la situación es ventajosa para ella porque sus reservas de energía con mayores pero no quiere ganar así.

Desviando parte de su atención al control preciso de su poder, comenzó a imaginar una cierta forma.

Algo que ha querido hacer durante mucho tiempo pero que debido a su pésimo control nunca ha logrado.

Cao Cao notó la apertura crítica abierta en sus defensas y se lanzó con todas sus fuerzas para aprovechar aquel instante.

La punta de la lanza sagrada llegó a escasos centímetros de su pecho pero al último instante fué desviada lejos por una hoja difusa hecha con puro poder condensado.

“Un truco interesante…”

Cao Cao evitó por los pelos ser dividido en dos por aquella espada cuando su ataque falló.

“Gracias, es tremendamente ineficiente pero es mi primera técnica original”

Rias sonrió respirando con dificultad ya que le cuesta una gran cantidad de energía sólo manifestar la espada.

Sin perder más tiempo con charlas innecesarias, se lanzó con una velocidad explosiva hacia él.

“Sin embargo, es inútil”

Cao Cao rechazó hábilmente cada estocada.

“Me llamaste arrogante, princesa, pero tú eres quién no entiende”

Haciendo uso de su extremadamente refinado combate cercano, Cao Cao comenzó a tomar lentamente la ventaja.

“Te conozco, eres una noble perezosa que no entrena, alguien cómo tú jamás debería haber abandonado su ventaja en la guerra de desgaste!!!”

Rias apretó los dientes ya que con cada segundo que pasa es obligada a retroceder para evitar recibir un golpe fatal.

“Lo sé… Sé quién y qué soy pero ahora mismo me convertiré en alguien diferente”

La figura sonriente de Arthur apareció en su memoria, obligándola a dar lo mejor de sí misma para superar sus límites.

Una segunda espada apareció en sus manos.

El héroe se sorprendió e intentó apuntar a matar para terminar su pelea pero entonces sucedió algo mucho más impresionante.

Detrás de Rias, varias espadas más comenzaron a manifestarse, todas se lanzaron cómo proyectiles letales hacia él pero pudo evadirlas.

No obstante, lejos de desaparecer o impactar en un objetivo equivocado, las espadas se detuvieron en seco y volaron de regreso ahora apuntando a su espalda.

“Son sólo trucos insignificantes!!!”

Cao Cao alargó la lanza sagrada usándola como escudo para destrozar las otras espadas.

Inmediatamente, Rias apuntó sus dos armas directamente contra su pecho.

“No podrás mantener ése estado por mucho tiempo, puedo ver el daño que te estás causando”

Ella lo entendió a la perfección, puede sentir la sangre escurriendo por sus ojos y oídos mientras se presiona de una manera en que jamás lo ha hecho en toda su vida.

Más espadas se manifestaron, volando alrededor del héroe cómo una tormenta incesante.

Una jaula de muerte que se precipita cómo una licuadora.

Mientras por dentro, ella sólo puede pedir desesperadamente que un sólo golpe conecte.

Por favor!!!

No me puedo rendir!!!

Sí esto se alarga, él vendrá y ganará fácilmente…

Pero este es mi momento!!!

Sí fallo ahora… Jamás podré demostrarle que estoy intentando cambiar.

Tengo que hacerlo aquí y ahora!!!

Con cada segundo que pasa, la cantidad de espadas crece pero al mismo tiempo, el sangrado se vuelve mucho más notable.

Desde la perspectiva de un tercero, ella se ve absolutamente demoníaca.

Pero sus ojos demuestran la poderosa fuerza de voluntad que arde en su interior.

“Ríndete!!! Es un esfuerzo inútil…”

Cao Cao reunió cada ápice de habilidad marcial en su cuerpo para defenderse del bombardeo incesante.

La lanza sagrada traza bellos círculos en el aire, arrasando con docenas de ataques en cada pasada.

Rias por su parte, siente que su límite está cerca.

“Cállate, esto no es nada, sólo un poco de sangre y cansancio…”

Pero se niega a retroceder.

Ella lo ha visto, su figura ensangrentada pero firme, ha visto su espalda entrenando y practicando sus técnicas hasta quedar completamente cubierto por sudor.

Lo ha visto enfrentar de buena gana a rivales una y otra vez siempre con una sonrisa en su rostro.

Ella no puede ser menos que él.

Porque si lo es, entonces no tiene el derecho para pararse a su lado.

Las demás dan lo mejor de sí para avanzar un sólo paso.

Entonces, ella como la primera, tiene que caminar en un costado o en su defecto, perder únicamente contra él.

“No perderé!!!”

Con empujón de sus últimas fuerzas, la espada en sus manos cambió de forma para convertirse en una lanza.

Aquella lanza carmesí, casi cómo si fuera un milagro, perforó a través de la guardia del héroe.

Sino fuera por la inhumana capacidad de reacción de Cao Cao, habría muerto sin duda alguna.

Pero en el último segundo movió la parte superior de su cuerpo sacrificando uno de sus brazos.

Dicha extremidad fué desintegrada al instante enviando un escalofrío por la columna del héroe.

Rias apretó los dientes con frustración al ver que su acometida final fué esquivada, luego, toda la fuerza abandonó su cuerpo.

Comenzó a descender lentamente mientras es incapaz siquiera de permanecer volando.

“Kekeke… Éso fué peligroso, admito que te subestimé enormemente princesa, pero los juegos terminan ahora”

Cao Cao alistó la lanza sagrada para rematar rápidamente a su rival hasta que una explosión de energía llegó hasta ellos.

Ambos combatientes sintieron su piel de gallina al experimentar un poder tan aterrador.

La opresión fué tan grande que ambos cayeron de rodillas momentáneamente.

“Qué fué éso?!”

Cao Cao tocó su oreja y preguntó furioso a sus subordinados.

La noticia que recibió no fué muy agradable, Heracles había sido asesinado de un sólo golpe.

No sólo éso, perdieron control del sello de Yasaka y Jeanne fué dejada fuera de combate por el enemigo.

Con frustración, el héroe maldijo e intentó matar a Rias en venganza por su camarada pero entonces algo apareció frente a ella para protegerla.

Igris emergió de las sombras emanando un aura opresiva hacia el hombre que hirió a la esposa de su señor.

Sin mediar palabras, el caballero alistó su hoja ancha dispuesto a ejecutar al hereje pero entonces ella lo detuvo.

Con sus últimas fuerzas, tiró de la capa del gran mariscal y pronunció una única orden que no admite negativas.

“Él es mí presa…”

Luego de éso cayó desmayada debido al cansancio extremo y la gravedad de sus heridas.

El caballero negro pareció dudar por un instante pero finalmente, recordó las palabras de su señor acerca de que ella tiene tanta autoridad como él para darles órdenes.

Con algo de rabia le dirigió una última mirada de advertencia al lancero antes de tomar el cuerpo de la demonio con cuidado y desaparecer para buscar a su señor.

…

Cao Cao no pudo evitar caer sobre una rodilla al ser liberado de tal sed de sangre.

Por un momento incluso tuvo la sensación de que su cabeza sería cortada en cualquier instante.

“Maldita sea… Mierda!!!”

Su impotencia se convirtió rápidamente en ira y golpeó el suelo con todas sus fuerzas antes de dar una nueva orden a sus subordinados restantes.

“George… Sácanos de aquí…”

Derrotado, no le quedó otra opción más que ordenar la retirada, ya podrá ajustar cuentas con sus enemigos en otra ocasión.

Pero no se fué sin antes soltar una última molestia para los ganadores.

“Leonardo, suelta a tus monstruos”

Al momento siguiente, desapareció en medio de una nube de niebla.

…

Ravel quién acababa de terminar su combate, observó con sorpresa cómo su oponente es tragada por la niebla y desaparece.

“Qué está pasando aquí?!”

La pequeña princesa se sintió enojada ya que esperaba llevar a la chica derrotada para recibir elogios de Arthur por haber ganado incluso contra un usuario de poder sagrado.

“Iré a…”

Su discurso solitario fué interrumpido por la repentina aparición de una gran cantidad de monstruos negros con ojos rojos que comenzaron a atacarla sin decir una sóla palabra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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