DxD: Sistema para Salvar el Multiverso - Capítulo 39
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- Capítulo 39 - 39 Ellos están
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39: Ellos están…
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Capitulo 39: Ellos están…
Poco tiempo después de que Arthur y Rias empezaron su diversión, un segundo círculo mágico brilló fuera de la casa, de él apareció una mujer madura con cabello plateado, vestía ropa francesa de sirvienta azul y blanca.
Originalmente trató de entrar directamente a la habitación de Arthur siguiendo los restos del círculo en el que Rias llegó pero conociendo de antemano el hecho de que ésta mujer vendría, Arthur cerró el espacio con su Antimagia de modo que ningún hechizo de teletransporte funcionaría dentro de su casa.
La mujer se acercó rápidamente pero con gracia a la puerta principal para tocar el timbre, después de un corto tiempo de espera nadie respondió así que tocó un par de veces más.
Al principio pensó en forzar la puerta pero gracias a sus oídos sensibles como Demonio de clase definitiva era consciente de que aquello que quería evitar ya había empezado así que no le quedó más opción que esperar hasta que ambos salieran del cuarto, entre tanto sabía que la reina de Rias vivía aquí junto con otra mujer proveniente de la iglesia por lo que pensó en esperar con ellas.
Pasado un buen rato, finalmente Akeno abrió la puerta, todavía vestía pijama y parecía cansada, detrás de ella Asia también bajo desde su habitación vestida con un camisón largo mientras abrazaba un oso de peluche que Arthur le compró el día de su cita.
“Me disculpo por causar molestias a ésta hora…
Podrían permitirme entrar?” Asia dudó porque no conocía para nada a la mujer pero Akeno dió un paso al frente e invitó a Grayfia a pasar.
“Ara…
No esperaba que Grayfia-san viniera pero…
Creo que ya es un poco tarde” Grayfia sintió un pequeño enojo por las palabras de la chica pero eran ciertas, Akeno por su parte conocía perfectamente la razón por la que la mujer estaba aquí después de todo, ella era prácticamente una hermana mayor para Rias y Akeno pero era demasiado estricta como para permitir el plan que habían ideado para romper el compromiso.
“De todos modos, creo que debo hablar con Rias y este chico…
Arthur, ambos se han metido en un gran lío” Asia no entendía lo que estaba pasando pero Akeno le explicó el panorama general, Rias quería quitarse de encima un matrimonio arreglado y para eso necesitaba de Arthur, también le susurró al oído lo que ambos estaban haciendo en la habitación cosa que hizo enrojecer profundamente a la inocente Asia.
La chica rubia quiso preparar algo de té para su invitada pero Grayfia se lo impidió, por el contrario fué la sirvienta quien les dió té a Akeno y Asia.
La primera ya estaba acostumbrada al comportamiento peculiar de su mayor pero Asia se sintió apartada porque técnicamente ella también era una sirvienta aquí.
Las tres mujeres se sentaron en silencio a esperar, el tiempo pasaba y pasaba pero el ruido del piso superior no parecía disminuir.
Akeno estaba sonriendo nerviosamente al pensar que sería la siguiente, honestamente estaba un poco asustada, no se arrepintió de dejar a Rias ir primero porque de éste modo al menos puede prepararse mentalmente para cuando llegue el momento.
Asia era solo una humana normal por lo que en realidad no podía escuchar nada y solo sabía lo que estaba sucediendo porque Akeno se lo explicó de antemano.
Grayfia por otra parte mantenía una expresión seria en su rostro pero por dentro estaba muy confundida, ella era la mayor en el lugar por lo que sabía más sobre sexo que las otras dos chicas y según todos sus conocimientos lo que estaba pasando aquí era extraño, había pasado demasiado tiempo desde que esos dos empezaron.
Trató de usar en secreto sus sentidos mágicos para espiar dentro del cuarto porque sospechaba que la estaban engañando pero para su sorpresa y horror no podía ver más allá de la puerta en lo absoluto, alguna clase de energía siniestra que le causó escalofríos bloqueó su aura por completo.
Rápidamente retiró sus sentidos y miró a Akeno en su lugar, la chica solo sonreía aparentemente pensando en algo…
La chica rubia a su lado hacía tiempo que se había quedado dormida en el sillón mientras apretaba su oso de peluche.
Después de un buen rato y con los primeros rayos del sol saliendo el ruido finalmente cesó, Grayfia inmediatamente se puso de pie y se dirigió al segundo piso seguida de Akeno.
Su paciencia se había agotado por lo que después de tocar una única vez abrió la puerta sin esperar a recibir una respuesta.
Honestamente no lo pensó con cuidado debido a su enojo porque lo primero que vió después de poner un pie en la habitación fué a un hombre joven desnudo parado al lado de una cama.
Por un momento quedó aturdida y no pudo evitar mirar detenidamente el cuerpo del chico, una piel clara pero no lo suficiente como para parecer de mujer, una musculatura perfectamente equilibrada, bíceps grandes y un abdomen definido.
Su mirada cayó inconscientemente a su parte inferior, tragó saliva cuando vió el miembro aún erecto, era tan grande…
Tampoco podía creer que aún después de todo ese tiempo con Rias siguiera con energía, sintió su cuerpo un poco más caliente de lo normal.
Luego oyó los pasos de la chica que venia detrás de ella y quitó en pánico la mirada de esa zona, en cambio miró el rostro del chico.
Su rostro era hermoso, más hermoso que cualquier otra persona que haya visto en su larga vida, cejas gruesas y facciones afiladas que le daban un temperamento masculino, un largo cabello dorado que relucia como el oro con la luz matinal, pero lo más sorprendente de todo eran sus ojos, su iris como un par de cristales morados que brillaban con una especie de luz iridiscente, por un momento se perdió en su mirada, sintió que se le calentaban las mejillas.
Se esforzó por retomar el control de sus emociones, sintió que de haber sido unos años más joven no habría podido evitar caer enamorada en el acto de ese hombre, por otro lado extrañamente su impresión de Arthur se volvió mucho más favorable, originalmente pensaba convencerlo de romper su relación con Rias pero ahora solo pensaba en regañarlos como una hermana mayor por haber ido demasiado rápido con su relación.
“Ehem…
Lo siento por irrumpir sin permiso…
Por favor póngase algo de ropa para poder hablar fuera de un asunto muy urgente” Habiendo dicho eso, Grayfia se dió la vuelta y obligó a Akeno a irse con ella antes de cerrar la puerta.
Arthur solo sonrió en silencio pensando internamente que su habilidad de encanto era muy poderosa, pero algo le molestaba de la reacción de Grayfia.
‘No se supone que ella está casada con Sirzechs y lo ama mucho?
Que pasa entonces con ese deseo en sus ojos?’ Si le pidieran a Arthur que hiciera una lista con sus personajes femeninos favoritos de ésta obra Grayfia Lucifuge estaría definitivamente en lo más alto pero no lo mal entiendan él sabe que es una mujer casada y sus principios jamás le permitirían interesarse en la esposa de otro hombre pero sus instintos le decían que algo estaba mal aquí.
Igualmente, dejó sus sospechas para otro momento y rápidamente se vistió porque ya esperaba el contenido de su conversación.
===== ACLARACIÓN A mí NO me gusta el NTR y en ésta obra nunca se dará el caso de que nuestro MC robe/seduzca a una mujer casada a menos que en la obra original se diga explícitamente que el marido es un bastardo maltratador o algo así.
Habiendo aclarado eso, también es cierto que es mi intención agregar a Grayfia al harem de MC pero después de pensar un rato se me ocurrió una idea para hacerlo sin entrar en conflicto con mis principios de NO NTR, sigan viendo…
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