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Dylan tyler - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 La piedra de Elías
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13: La piedra de Elías 13: La piedra de Elías Elías: Estoy impaciente, esto no puede ser parte de mi viaje, debo de hacer algo de héroes.

—Fuhaha, deberé de hacer algo digno de mí—.

Dije—, ya vengo personajes secundarios.

Siento que alguien jala, de mi increíble y asombrosa chaqueta marrón.

—¡OYE!—, exclamé—.

¡QUITA TUS SUCIAS MANOS SECUNDARIO DE MI CHAQUETA!

—De no ser por Dylan, ya te hubiera partido en dos, pedazo de degenerado—, dijo la personaje terciaria, llamada Elizabeth.

Tch, de todas las personas que quería que giraran alrededor de mí, esta es la número 1.00000.0000.000.0000, básicamente, ella es una bipolar, que de pasó, no puede ser la chica principal.

—Este tranquilos chicos—, dijo Dylan—.

No pelien, digo, no peleén.

Este otro personaje secundario es Dylan, muy estratégico, pero a la vez muy impulsivo.

Aún así me agrada, porque cuando hay peligro, él conmigo, somos los que los enfrentan, mientras que Esther, es un personaje más.

—Tch, como sea—.

Dijo Elizabeth.

—Fuhaha, como siempre, yo gano, todos pierden—, dije.

—AHORA SI TE LO GANASTE—, dijo Elizabeth alzando su estúpida rama hacia a mi.

—Calmense, Esther despierta—, dijo Dylan.

—Oh vamos, ¿no pudiste llamar mejores aliados?—, dije—.

¿Que va hacer ella?

En eso siento un golpe, siento un escalofrío, y caigo desmayado.

Esther: Eso fue más fácil de lo que pensé.

—¿que le hicistes?—, preguntó Elizabeth.

—Nada, solo lo anestesie—, respondí.

Dylan recoge a Elías, y lo sienta, luego se voltea para mirarme.

—Gracias Esther, fuiste de gran ayuda—, dijo Dylan con una sonrisa.

—No, no fue nada—, dije Luego, porque Elizabeth quería unos pastelitos; se fue con Dylan, dejándome sola con Elías.

»—Gracias Esther fuiste de gran ayuda.

Esas palabras; me hacen sentir bien, cálida, pero recuerdo, que todos podemos morir, y sobre todo soy una inutil.

Dylan: Estaba con Elizabeth, en las tiendita del tren, donde compro dos pastelitos con chocolate adentro.

—Ay, por fin comida del mundo humano—, dije aliviado.

Cuando le di el primer mordisco, fue como volver a casa, el sabor tan dulce, que te genera, una grande e incesante felicidad.

No puedo creer que un pastelito me está emocionando más que esté viaje.

—¿Están buenos?—, preguntó Elizabeth.

—Perfectos—, respondí.

Elías: Me desperté abruptamente, mientras que la chica, Esther, estaba acariciándome el cabello.

—oye, ¿eres acaso la chica principal?—, pregunte.

—Tienes 14 y yo 18—.

Respondió Esther.

—¿Y qué?, la edad es solo un número—.

Dije—.

Aunque, en mi opinión, te hacen falta pechos.

Recibí un golpe en mi frente.

—Au, ¿por qué fue eso?—, dije.

Ella fijó la mirada en la ventana, IGNORÁNDOME, esto es inaceptable para el principal, (osea yo), me levantó para dejar a este, intento de personaje principal.

—¿Dónde están los demás?—, pregunte.

—Pues en la tienda—.

Respondió.

Entonces, enojado, me iba a ir, pero llegamos a la parada.

—Por fin FUHAHA—.

Dije.

Agarre mi espada y salí corriendo, cruce por el pueblo, y luego hacia el bosque, escuché algunos gritos, pero no les di importancia, encontré un bosque, en el que me adentre.

Hasta que me encontré la entrada del laberinto, que al final, se encuentra la piedra.

Entré pero un sonido raro sonó, veo a Esther en el piso, y detrás de ella un gran pedazo de piedra, que bloquea la salida.

Esther: Elías está enfrente de mí con cara de decepción, yo me levantó.

—¿Qué pasó?—, pregunté—.

¿Te comió la lengua el gato?

—…NO, simplemente esto no estaba en el borrador original—.

Respondió.

—¿A sí?—, dije—.

¿Y que estaba en el borrador original?

—Pues es algo obvio—, respondió—.

Yo iba a buscar la piedra, la recogía, todos dirían que era increíble, y bum, última piedra.

Me pregunte, ¿cómo alguien puede estarse creyendo que esto es un tipo de historia?, osea, estoy atrapada con este chico, donde, claramente, es más fuerte y habilidoso que yo.

—CHICOS; ¿ESTÁN AHÍ?—, el grito de una voz, me desconcertó.

Era Dylan.

—SI, ESTAMOS AQUÍ—, respondí—.

TODAVÍA VIVOS.

—BIEN, HECHO ELÍAS, LOS PUSISTE A AMBOS EN PELIGRO.

Esa voz era de Elizabeth, y lo dijo con el mayor tono de sarcasmo, que yo haya escuchado.

—QUE TE JODAN—, dijo Elías levantando el dedo del medio.

—ESTHER NO PODEMOS PASAR, POR QUE HAY UN CAMPO DE FUERZA—.

Dijo Dylan—, ASÍ QUE, POR FAVOR MANTÉNGASE CON VIDA Y CONSIGAN LA PIEDRA.

Genial ahora, por culpa de este chico, moriremos.

Elías: Éxtasis, es la catarsis de la felicidad, es lo que estoy sintiendo, me encanta pelear contra arañas gigantes, con mi hoja de acero prendida en llamas, me encanta.

Los cortes; los enemigos; todo tan genial, esto era lo que había querido, desde que iniciamos este viaje.

Ya no me parece aburrido, pelear me encanta, ahora mismo estoy enfrentándome a enemigos, que no son nada, soy invencible.

—ELIAS, PARA—.

La voz molesta de Esther me llama.

—¿Qué?—.

Pregunté.

—Qué pares—, respondió—.

Estas muy débil.

Miro a la pila de cadáveres de arañas; zombies; y slimes.

Luego a los cortes y moretones que tengo en mi cuerpo, de repente un dolor punzante, me hace caer al piso.

—Te lo dije—, dice Esther antes de desmayarme.

★★★ Cuando despierto, estoy en el regazo de ella, mientras una luz verde está sobre mi cabeza.

—…¿Qué pasó?—.

Pregunto —Te lesionaste mucho—, dice Esther—.

Quedaste muy mal.

—Que va—.

Dije restándole importancia.

—Eso fue muy peligroso—.

Dijo Esther.

Me levantó del piso, dispuesto a seguir, porque el maná de la piedra lo sentía muy cerca, lo que significaba pasar unos cuantos pasos, y ya por fin sería el héroe.

Pero soy jalado hacía atrás.

—¿Ahora qué?—, pregunté harto de ser interrumpido.

—Hay qué ir los dos—.

Respondió Esther.

Entonces, desgraciadamente, tengo que ir con ella detrás mío.

El laberinto tenía diferentes caminos; pero se podía identificar cuál era el falso, porque en estos dejabas de sentir el maná de la piedra.

Y la cosa de sentir maná no es muy difícil, solo en objetos desbordantes en este, también incluyendo a personas con mucho maná, por ejemplo.

Tengo a Tyler, cuyo maná es desbordante.

Luego de matar algunos monstruos más, llegamos a una especie de cúpula de piedra.

—Por fin, el desafío final está cerca—.

Dije a la vez que Esther me agarra el brazo.

—Espera Elías—.

Dice ella—.

Hay que ir con precaución.

—Ay, por favor.

¿Qué puede salir mal?—.

Dije.

Cuando entramos en la cúpula, estábamos en una habitación gris, con una piedra roja en el centro, fui la agarré, no era más grande que mi palma, me la guardé en el bolsillo e íbamos a salir.

—¿Crees que te vas a llevar esa piedra así sin más—.

La voz gruesa y fuerte de algún adulto me tomó por sorpresa.

—Acaso…—.

Dije volteando a ver.

Su pelo rubio al igual que su barba eran largos, su altura y músculos, eran exagerados, con unos ojos plateados y traje de rey, que desbordan respeto y valentía, pero sobre todo esa espada, de hoja gris brillante, junto a una empuñadura adornada de diamantes.

—ES EL REY ARTURO—.

Grite.

—Adivinaste—.

Respondió—, Melusina dejó a todas las hadas cuidando su piedra en vez de dejar una proyección de su alma.

—¿qué quiere?—.

Pregunta Esther tragando saliva.

—Si me logras hacerme mover aunque sea un paso se podrán ir—.

Responde.

Entonces es eso, pues aquí voy.

Esther: Carajo, esto está mal, Elías ya ha sido gravemente herido, y me estoy quedando sin maná.

—No puede—, dice Elías—.

¿Por qué estoy perdiendo?

Al fin, lo entiendo, los dos estamos equivocados, debemos de derrotar al rey Arturo juntos, si sigo creyendo que soy una inutil, y Elías sigue creyendo que el mundo gira alrededor de él, no lograremos nada.

—Porque no eres el protagonista Elías—, dije—.

Nada de esto es un juego, pero el problema es que tú solo no lograrás nada.

—Pero… —¿No lo ves?, si yo fuera una inutil, no te estuviera salvando la vida, Elías, se que es difícil, enfrentarse a la realidad, pero si lo haces, saldremos de aquí—, le ofrezco mi mano—.

Así que trabajemos juntos.

—Entonces, ¿no puedo ser el más fuerte?—.

Preguntó.

—Claro que sí, solo que hasta los fuertes necesitan ayuda—.

Dije.

Se levantó, y fue a atacar al rey Arturo otra vez.

—CURA, POR CADA GOLPE—.

Grito.

Lo entendí y entonces cada corte o golpe que recibía, yo lo curaba de inmediato, así duramos hasta que se me acabó el maná.

Elias dio un golpe, con lo poco de maná que le quedaba.

Perdimos, o eso creí hasta que vi a Elizabeth y a Dylan.

Tomándole la mano a una evo rosada.

—occultic Hand—.

Dijo Elizabeth y el rey Arturo puso resistencia.

—Tinki, psycho punch—.

Dijo Dylan.

El rey Arturo dio un paso hacia atrás.

—Pueden irse—, dijo.

Entonces Dylan me carga, y Elizabeth cargo a Elías, gracias a esto ya no me siento inutil, tal vez es porque, nunca lo fui.

Elías: Luego de todo esto, me disculpe, con todos, por ser un idiota, todos, menos Elizabeth, aceptaron la disculpa, em alegra tener, compañia.

Resulta que Dylan, junto a su nuevo evo, y Elizabeth, crearon una forma de traspasar la barrera, eso sí, no tenían casi maná cuando nos salvaron.

—Siguiente destino piedra de la Magia—.

Dijo Dylan.

Hoy me di cuenta de que, ser fuerte no es estar solo, y que el protagonista debe estar al lado de su elenco principal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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