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Dylan tyler - Capítulo 20

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20: Kana-chan 20: Kana-chan Desperté en un vacío azul, esa es la descripción que te daría, ni yo sé que es este lugar, aquí, es donde regularmente habló con el.

—Vaya demostración de mí poder—.

Dijo él.

Volteo a verlo, es alto, pelo celeste, ojos azabache; y con una capa y sombrero azules.

Su barba no era larga, pero sí muy plateada y brillante.

—Callate—.

Le dije—, no estoy de humor para hablar contigo.

Me agarró del hombro, obligándome a verle la cara.

—He lidiado con otros descendientes difíciles, pero tú sin dudas eres el peor—.

Dijo en tono molestó.

—No me digas—.

Digo sarcásticamente.

Él levanta su puño, el cual tiene un guante negro cubriendolo.

—¿Qué?, ¿Le vas a pegar a un niño?—.

Dije con una sonrisa.

Este se harta y solo me lanza hacia el piso, o lo que creo que es el piso.

Este señor se llama Merlín.

—Mira chico—.

Dice—.

Yo no quería que esto pasara.

—Apareces en mis sueños, desde hace dos meses—.

Le interrumpí—.

Y no me has enseñado nada.

Él me mira directamente a los ojos.

—¿ME PUEDES ESCUCHAR?—.

Pregunta.

Asiento, y este sigue con que yo no muestro ser digno, bla bla bla, que debo seguir mis responsabilidades, bla, bla, bla, que debo proteger a los niños, bla bla bla.

—Oye, yo no quería este poder—.

Dije—, pero tú decidiste procrear con el linaje Tyler, así que te aguantas.

—Entonces, Dylan, ¿Serías capaz de abandonar a un niño?—.

Preguntó Merlín.

—No—.

Respondí.

—Y si Carla y un niño están en problemas, y sólo puedes salvar a uno, ¿A quien salvarías?—.

Pregunta.

—A Carla—.

Respondo.

—NO, NO, NO, ¡al niño!—.

Exclama.

—Tch, te voy a sacar de mi sueño—.

Dije.

—No, escúchame Dylan Tyler, si me llegas a- Y así desperté.

★★★ —Ay, como odio soñar con ese viejo—.

Digo llevándome la mano derecha a la cabeza.

—En el nombre de Dios, Odín, te mataré, por lujurioso—.

Gritó un niño de pelo marrón cortado en forma de hongo, y ojos cafés.

Tenía un cuchillo, el cual me lanzó, de no ser porque Elías lo detuvo, ese hubiera sido mi fin.

—Pero que- —.

Trato de asimilar lo que está pasando.

—Tranquilo Tyler, él es el señor castidad—.

Dijo Elías.

El niño se puso firme y gritó: —¡YO SOY LA REENCARNACIÓN DE CASTIDAD, UNO DE LAS 7 VIRTUDES CAPITALES!—.

Su voz chillona, como la de una ardilla, lo empeoraba todo.

—¡Oye!—.

Gritó mi abuelo—, deja a mi nieto en paz.

—¿Eh?, ¿Tienes nieto diligencia?—.

Preguntó.

—¿Diligencia?—.

Pregunto.

—Este sí, ehm, castidad sal por favor—.

Dijo mi abuelo.

El niño de pelo de hongo, salió de la habitación, sin antes mirarme enojado, cuando salió, mi abuelo se sienta a mi lado, en un banco, Elías hace lo mismo, y carla se iba despertando.

—¿Qué pasó?—.

Pregunta Carla.

—Nada—, le respondí—.

Si quieres vuelve a dormir.

Esta apoya su cabeza en mi pecho —Así estoy bien—.

Dijo.

—Bueno…Dylan tengo que decirte algo—.

Dijo mi abuelo—, yo soy diligencia, y mi deber es matar la pereza.

—Ok, entonces, ¿en dónde entro yo en esto?—.

Pregunto.

—Tú debes acompañar a castidad, diligencia, Elías, Elizabeth y a Kana Shimura, a la pirámide de las pruebas—.

Dijo Fuyumura entrando a la habitación.

—¿Por?

Me explicaron, que Elías y Elizabeth se ofrecieron a acompañarme, y que mi abuelo y castidad, junto a Kana, son los principales agentes de la misión.

Yo debía de ir, ya que como se ha visto a lujuria y pereza por esos lares, también puede estar Morty.

—Así qué, ¿vas a ir o no?—.

Dijo Fuyumura reclinándose en la mesita de noche.

—No—.

Dijo mi mamá—, Dylan no va.

—Debo decirle que usted, no es nada especial en comparación a su hijo—.

Dijo Fuyumura.

—Que acaso no puedo decidir el bien de mi hijo—.

Dijo mi mamá.

—Oye Fuyumura, mi esposa tiene razón—, dice mi padre—.

La última vez que dejamos a Dylan ir, casi muere.

—No dejaré que mi hijo se vaya y se mate a golpes con otro—.

Dijo mi mamá.

—Yo no estaría tan segura—.

Dijo una chica de pelo amarillo y ojos del mismo color.

Vestía un top blanco, con una falda azul y una banda negra, recogiendo su largo cabello.

—Perdóneme, soy Kana Shimura—.

Dijo—, pero debo de decirle que el descendiente de Merlín, debe de ir.

—Ya dije que no —.

Dijo mi mamá.

—Y la entiendo perfectamente—, dijo Kana—.

Pero debe considerar lo que quiere su hijo.

Kana me miró, sus ojos me recordaban a la cáscara de un limón.

—¿Que tipo de madre sería, si no dejara a su hijo tomar sus decisiones?, yo la hubiera odiado—.

Dijo Kana.

Carla me sostuvo la mano, porque ya iba a saltar, y golpear a Kana, mi papá tuvo que mirar a mi abuelo, para poder calmarse.

—Yo…—.

Mi mamá no sabía qué responder, se le veía en la cara.

—¿Y tú Tyler?—.

Dijo acercándose—, ¿quieres ir?

No había pensado en eso, ¿Quiero ir?, ¿No quiero ir?, tan solo no tenía una respuesta.

—Bueno…yo…—.

No sabía qué responder.

Mire a mi mamá, la mujer que movería un movimiento entero, solo para ayudarme, pero entonces recordé a Morty, a ese hijo de puta, el cual me engañó, y manipuló, solo para que al final haya matado a Esther.

Soy un egoísta.

—Ire—.

Dije se formó un silencio pesado—, pero con una condición, que mis padres vengan conmigo.

Kana me miró, como si tratará de adivinar mis pensamientos.

—Bueno, creo que el amor puede más que la venganza—, dijo Kana—.

Bueno, la próxima vez que nos veamos, tomemos un café, hasta luego Dylan Tyler.

Luego salió de la habitación y se fue.

—Dylan, ¿Estás bien?—.

Preguntó Carla.

—Si—.

Dije acariciándole la cabeza—, tranquila.

Luego de unas horas, regresé a mi casa, donde luego, Taika estaba en mi cara, acúrrucandose, en mi cara, y Tinki estaba en mi regazo, abrazándome.

«Tranquilos chicos».

Dije telepáticamente,«Estoy bien» «Claro que no».

Dijo Tinki.

«Detectó tristeza en ti Dylan».

Dijo Taika.

«Solo déjenme solo».

Dije.

Luego se fueron de mi habitación, mire al techo, a una telaraña están ahí, en un rincón, tuve la oportunidad de quitarla, pero no lo hice, porque tal vez, soy tan perezoso, que no haría algo tan simple, porque me da flojera.

O simplemente, no tengo ánimos, simplemente, me echo la culpa de todo, porque si todo es mi culpa, todo lo es.

—Toc, toc—.

Dijo mi papá, entrando a mi habitación.

—Pasa—.

Dije.

—¿Qué pasó?, el niño está enojado—.

Dice en tono burlón.

—No, simplemente tengo sueño, no dormí muy bien—.

Dije.

—Entonces, ¿Quieres dormir con papá?—.

Pregunta.

—Si no es mucho pedir—.

Digo.

Este se acomoda en la cama, y yo me arrecuesto en su pecho, él me abraza, y siento la mano, acariciándome la cabeza y orejas de lobo.

—Los pollitos dicen; Pío, Pío, Pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío, la mamá les busca el maíz y el trigo—.

Canta mi mamá.

Yo me quedo dormido, cerrando poco a poco los ojos.

★★★ Llegó el día de ir a la pirámide, Merlín, me explico un día: »—Mi poder se liberará por completo—, dijo—.

Con tal de que no estés cerca de la piedra, cuándo sientas una emoción fuerte, no te transformaras por accidente.

No se en que me transformarse, pero bueno, cuando llegamos a la estación de tren, allí estaban ya mi abuelo, castidad, y Kana, los cuales se subieron al tren una vez llegó, mis padres los siguieron, cuando entraron ellos, llegaron Elizabeth y Elías.

—Aquí vamos otra vez—.

Dije.

—Bueno, al menos ya no hay un maniático amenazandonos—.

Dijo Elizabeth.

—Eso es algo, supongo—.

Dijo Elías.

Guarde mi varita en mi bolsillo, Elías y Elizabeth entraron al tren, y yo miré a Carla la cual vino a despedirse.

—Bueno…hasta luego—.

Dije.

—Dylan—.

Dijo Carla—, quiero algo de ti.

Entonces me hizo una seña para que me agachara, (ya que soy más alto que ella), y ahí mismo, sus labios se cruzaron con los míos, nuestras lenguas chocaron sus puntas, duramos así unos segundos, para luego separarnos.

—¿Cómo estuvo?—.

Pregunto.

Quedé paralizado, no me había transformado, ya que nadie se había impactado, creo que mi abuelo y Elizabeth están detrás de mí, porque escucho sus voces, apurándome.

—Creo que ya te tienes que ir—.

Dijo Carla.

Tinki salió de la varita, visiblemente molesta, me agarraba de la mano, jalando, y yo sabiendo que me puedo transformar, quiero otro, quiero sentir de nuevo, sus labios suaves.

—Una vez más—.

Dije—, solo una vez más.

La agarré de su brazo, y la besé, sintiendo sus labios, chocando de nuevo nuestras lenguas, cerrando los ojos, siento el corazón palpitar, a grandes velocidades, tanto que creí que saldría volando, nos separamos luego de un momento.

—Cielos Tyler—.

Dijo Elías.

Vi que ahora era más alto, mis manos tenían garras y…fui corriendo a ver un espejo, pero Kana apareció con uno en mano.

—Tal vez te sirva—, dijo.

Era como mi papá, en el término de lobo, tenía pelaje celeste, que en el centro blanco, ojos azules, y mucha más altura, pero no estoy musculoso.

Sigo siendo un palo como en mi forma humana.

—Metamorfosis, es lo que te paso—.

Dijo Elizabeth mientras yo me tapaba la cara con mis manos de lobo.

—Y besé a Carla así—.

Dije lamentándome.

—Tranquilo Tyler—, dijo Kana—.

Siendo un lobo te ves más guapo.

—¡Cállate!—, grité.

Con esto, ya lo tengo definido, odio ser un descendiente de Merlín, y odio, tener que verme involucrado en cada evento político.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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