Dylan tyler - Capítulo 21
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21: La primera prueba 21: La primera prueba La metamorfosis, es algo que pasa, cuando alguien debe pasar de una fase a otra, en ejemplo, una pizza, evoluciona a una pizza con piña, pero vuelve a ser una pizza, si se la quitas, en el libro también contaban, algo de viaje en el tiempo, de una sola vez, con la necesidad de salvar a alguien, nada importante para el momento, lo importante es saber, ¿CÓMO DEMONIOS VUELVO A SER YO ?, estoy empezando a incomodar, por los asientos.
—Es raro, ver a mi hijo cómo lobo—, dijo mí papá.
—Pero si soy de tu especie—.
Dije.
—Es que…simplemente es raro—, dijo Elizabeth.
—Ok, ya entendí, soy raro, ¿Me pueden dejar de mirar?—.
Dije.
—¿Qué?—, pregunta Kana—.
¿Te incomoda?
—Si un poco—.
Digo—, pero no más cuando veo a mis padres el 14 de febrero.
—Ay Dylan, tu papá y yo solo somos románticos—, dijo mi mamá.
—Tch, bueno, déjenme tranquilo—.
Dije.
Mi mamá acostó, mi cabeza en su hombro.
—Tranquilo Dylan, todo saldrá bien—, dijo mamá.
—Positivismo primero—, dijo papá, su frase clásica.
Por primera vez en todo el viaje, me calmó, siento que todo está bien, pienso en Carla, en como debe de estar pensando, que todo irá bien.
“Positivismo primero”, pensé.
Poco a poco, siento que mi altura baja, hasta la normal, y ahora, por el espejo de Kana, (el cual dejó en mi mano), sé que volví a la normalidad.
—Bueno, excelente idea el traer a tu madre—.
Dijo Kana, haciendo un gesto burlón con la mano, agitando para sí sólo cuatro dedos de su mano—, antes creí que era una mala idea, pero…—.
Terminó de hacer el gesto, tomando una pausa—.
Al parecer resultó más útil de lo que pensé.
Elizabeth se levantó y le dio una bofetada a Kana.
—Eres una ingrata—, dijo Elizabeth molesta—.
Hacer ese gesto está prohibido.
—Fuhaha, ni yo me atreví a tanto—.
Dijo Elías.
—Kana, controlate—.
Dijo mi abuelo.
—Señorita usted se lo busco—, dijo castidad.
—¿Qué significa eso?—.
Pregunté.
—Me alegra que hayas vuelto a la normalidad—, dijo Elizabeth—.
Ese gesto, es usado, para despreciar y decir imbécil, es denigrante.
—Fue creado por la reina Bloody hijo—.
Dijo papá—, una reina que aprovechaba su puesto.
—Y despreciaba, y aborrecía, a todo lo que no encajaba en sus ideales—.
Dijo mamá.
—Para luego matarlo—, dijo Elizabeth—.
¿Crees que olvidare lo que le hizo a mi madre?
Elizabeth, parecía evitar su pasado por algo, luego de que nos hicimos amigos, ella dijo que no le gustaba mucho hablar de este, como si lo odiara, como si de algún mal se tratase.
—¿CREES QUE OLVIDARÉ QUE ELLA MALDIJO A MI MAMÁ?—, gritó Elizabeth.
—Entonces, ¿Tu eras su hija?—, preguntó Kana—, perdón solo hago lo que mi madre me enseñó.
—Así que tú eres su hija—.
Dijo Elizabeth.
—Si, y lo diré, yo siempre, por siempre, la apoyaré—, dijo Kana.
Elías se interpuso, entre Elizabeth y Kana.
—Oye Terciaria—, le dijo Elías—.
Se qué le quieres pegar, a la chica guapa de turno, pero debo decirte, que esa no es la forma de remediar las cosas.
Elizabeth lo mira con una cara de asco, y se va corriendo hasta el final del vagón, yo la seguí, solo por instinto, soy el único con el que quiere hablar, yo soy el único que la entiende.
Cuando llegué, ahí estaba ella, en la puerta, sentada con sus rodillas en la cara, llorando.
Yo solo me siento a su lado, y le acarició la cabeza, en cuanto notó mi presencia, me abraza, mientras dice: —Ella y él son unos idiotas.
—Lo sé, lo sé—, digo mientras acaricio su cabeza.
Extrañamente, yo no siento nada más, que querer consolarla, porque ella en cierto modo, para mí, es como mi hermana.
Elías: Cuando pensé que tenía las cosas claras, esa terciaria, siempre se va y lo arruina todo, cuando intento hablar con ella, siempre pasá lo mismo.
—Oye Elías—.
Dijo Kana, una chica guapa—, quiero hablar contigo.
Me agarra la mano, y me lleva al extremo izquierdo del vagón, la terciaria y Tyler se fueron al derecho, cuando llegamos, abre la puerta del final, donde se muestra un mini balcón.
Kana pone su hombro sobre mi cabeza y me susurra: —Grita conmigo, yahoo.
A la 1, 2, 3.
—YAHOO—, gritamos al mismo tiempo, luego reímos.
—Eso fue divertido—, dijo Kana—.
Deberíamos reunirnos otra vez.
—¿Y porqué no ahora?—, dije.
—Tch, no sabes de historias de romance del mundo Nium—.
Dijo Kana.
—No la verdad solo se lo que digo—, dije.
—Entonces—, dijo acercándose mucho a mí, tocando nuestras narices—.
Te enseñaré todo.
Luego me tapa la boca con un dedo.
—Lección número 1: conocernos—, dijo coquetamente.
Dylan: Luego de media hora, Elizabeth recuperó la compostura.
Regresamos a nuestros asientos, sin hablar, ya que ninguno tenía el ánimo, cuando me senté, de nuevo al lado de mis padres, y al frente de Elizabeth, Elías y Kana, estaban parloteando de yo no sé qué, de los libros de romance.
De enseñarle cosas a Elías, no me interesó, porque, sencillamente no era mi problema, luego de varias horas, llegamos a nuestro destino.
—Gracias a dios—, dijo mi abuelo—.
Ya tenía el trasero muy cansado.
—Vamos Elizabeth—, dije.
—Si, ya voy—.
Dijo Elizabeth.
Agarramos nuestro equipaje, y salimos de tren, inmediatamente, fui sorprendido por lo que había, era una ciudad, la cual tenía canales de agua, los edificios eran hechos, entre mármol y porcelana, las calles, estaban repletas de azulejos esmeraldas, las luciérnagas, volaban en las canales; formando un ambiente completamente, fantasioso.
—Bienvenido a Wastars, la ciudad de las estrellas y agua—, dijo Kana—.
Esta es mi ciudad natal.
—Bonito sitio—.
Digo.
Nos dirigimos a una posada, la cual estaba dividida en tres pisos, a mí me tocó compartir habitación con mis padres, y abuelo, a Elizabeth con castidad, y por último, Kana y Elías, comparten habitación.
Cuando llegué al cuarto, me di cuenta que era espacioso con dos camas, (cosas que tendré que dormir coni abuelo), y un balcón, me metí a este, a ver las luminosas y brillantes estrellas, que iluminaban la ciudad, en este cielo de morado intenso.
Mirio sale de la varita y se posa en mi hombro.
«Hoy fue un día duro, ¿Eh?», dije telepáticamente.
«Ni que lo digas», dijo Mirio.
—Que frío—, susurro—.
Esto me hace acordar a una noche de diciembre.
El viento soplaba fuertemente, pero no tanto, para que las cosas salieran volando, era como recibir una brisa fresca.
Recapitulo lo que ha pasado, que antes era un chico bulleado, y ahora soy un portador de un poder inimaginable, que Morty sigue libre, que hay pecados y virtudes, sobre todo, un dios, que creó la magia, entonces…¿Esto sería el infierno?, ¿O solo es una dimensión alterna?.
Nadie en la escuela sabe mi secreto, y si lo supieran, ¿Qué me dirían?, ¿Qué harían?, otra vez, caigo en cuenta, de que soy un cobarde, que cree que sí puede luchar contra los problemas, pero en realidad, a la hora de la verdad, lo hace todo mal.
—Dylan, vamos a dormir—.
Dijo mi mamá.
—Ah sí voy—, dije.
No teníamos hambre, así que me tomé una ducha, y me acosté, metiéndome en el mundo de los sueños.
Mi abuelo se acuesta después de mi.
★★★ Otra vez, estoy en un bosque, delante de mí.
Se encuentra otra vez, la niña pelirroja de ojos azules que siempre veo, cuando las pesadillas me atacan.
—¿Por qué Dylan?—.
Pregunta la niña—, ¿Por qué me quieres olvidar?
Antes de que pudiera hablar, ella cae al piso, cubierta de heridas, cortes, y golpes.
—¿Por qué?, ¿Por qué?—.
Decía.
★★★ Desperté abruptamente, hiperventilando, luego de unos momentos, me calmó, veo a todos, están completamente absortos, en su sueño, menos mi papá que está en el balcón.
—¿No puedes dormir?—, me preguntó.
—No, y por lo que veo, tú tampoco—.
Dije.
Me acerqué a él, estaba fumando un cigarrillo.
—Vaya, vaya Roberto, ¿Qué diría tu esposa si te encuentra fumando?—.
Pregunté.
—No se tiene que enterar—, dijo papá.
—¿En serio?—, pregunté—.
Porque yo sería capaz de decirle, por tu bien.
—Oh vamos hijo—, dijo—.
Llevo más de 13 años sin fumar, al menos déjame hacerlo una vez más.
—Bueno, yo no diré nada, si me das unas galletas—.
Dije—, nah mentira, solo que trato de recordar, cuando era pequeño y hacías algo malo, y me sobornabas para que no dijera nada.
—Ejemplos—.
Pide.
—Cuando rompiste el vaso de la licuadora—, dije.
—Ok, tienes razón—, dijo—.
Me ganaste.
—Papá—.
Dije—, tengo un sueño muy raro.
Con una niña, que me pregunta, «¿Por qué no me salvaste?», o, «¿Por qué me olvidas?», son muy raros.
—…No tengo idea del porque—.
Dijo papá—, Pero si se que te tienes que dormir lobito pequeño.
Me acaricia la cabeza, mirándome.
—Ya no soy un cachorro—, dije.
—Para mí sí—, dijo.
Luego me fui a dormir, para mañana ir a la pirámide.
Cuando desperté, mi abuelo estaba con mi mamá, jugando a las cartas de uno.
—¡Uno!—.
Dijo mi mamá levantando su carta.
—¡No es justo hija!, ¡Tú llevas más tiempo en el mundo Nium que yo!—.
Dijo mi abuelo.
—Solo oigo excusas—, dijo mi mamá—.
¡Oh Dylan!—, exclamó cuando me vio—, buenos días cariño, el desayuno está abajo.
—Pide lo que quieras—.
Dijo el abuelo.
Baje hacia la planta baja, dónde encontré a Kana, la cual me agarró el brazo, llevándome fuera de la posada, Elizabeth ve esto y me sigue.
Corrimos por unos 15 minutos, hasta que llegamos a una pirámide, luego Kana me ve.
—Elías, está ahí—, dijo ella—.
Ayer hablamos mucho, tenemos mucho en común, y ahora vino a hacer la prueba él solo.
Ese idiota repitió de nuevo, lo que pasó la primera vez.
—Dylan, no—, dijo Elizabeth—.
Espera a que- Corrí adentro, sin escuchar a los demás, cuando entré, sentí una sensación de vomitar, hasta que me desmayé.
*Enfrenta a la culpa* *¿Enfrentaste la culpa?* *Enfrentarás la culpa* Cierro los ojos; y me veo sumergido, en un mar de oscuridad, en el que es imposible escapar, pero, luego de unos momentos, los volví a abrir.
Fui impactado por la luz que había, cuando pude volver a ver, me percate de que estaba, en un claro de pasto verde y cielo azul, en el cual no hay nada, solo una mesa con dos sillas, y una sombrilla.
—¿Dónde estoy?—.
Susurre.
Me acerqué a dicha mesa, donde tomé asiento, en cierto modo, este lugar era acogedor, pero a la vez tenebroso., estar solo yo, y con sonidos del viento de fondo, no era tan relajante, como se creería, en la mesa, estaba esta clase de juego de te, echo de porcelana blanca.
—Hola Dylan—, dijo una voz conocida.
Era una chica de pelo verde y piel morena.
—¿Cómo has estado?—, me preguntó Esther, la chica que me salvó.
—Bien—, dije—.
¿Y tú?
—Bien—, respondió—.
Muerta, no hay mucho que contar.
—¿Quieres té?—, pregunté.
—Claro—, dijo sentándose—.
¿Es de manzanilla?
—Ah, no lo sé—, dije—.
Creo que solo sabremos en cuanto lo tomemos.
—Bueno sírveme, por favor—, dijo Esther.
Agarre la tetera de porcelana, y empecé a servir, el té en una de las tazas, el líquido que se servía, era de un color marrón claro, soltaba una pequeña cantidad de vapor.
Le pase la taza, una vez que le serví.
—¿Cómo es…?, ya sabes, ¿estar muerto?—.
Pregunté.
Esther sonrió.
—Pues, no es la gran cosa, luego de que aceptas que estás muerto—, respondió—.
Pero al inicio estás confundido.
Me explico, que era como estar en el limbo, tu alma, está en lo que se puede describir, el cielo o el infierno.
Luego de que aceptas estar muerto, pasas la puerta.
—¿Sabes quién es Odín Dylan?—, preguntó Esther.
Negué con la cabeza.
—Pues él es creador, Dios, el creó a los humanos, magos, wolfman, hadas, dragones y razas en general—, dijo Esther—.
Cuando los creo, nunca pensó que los magos y los humanos, entrarian en guerra—.
Tomó un sorbo del té—, de ahí los pecados se cristalizaron en 7 personas, las cuales atormentaron a los dos bandos.
—Como lo que está pasando ahora—, dije.
—Cuando Odín vió que las cosas se salieron de control, aprovechó el matrimonio de uno de sus hijos—; continuó Esther—.
El del primer wolfman blaidd y merope, una maga devota a él, de ese matrimonio nacieron 2 hijos, Morgana, y el salvador del mundo, Merlín.
Ahí entendí muchas cosas, del porqué me transformo en lobo.
—Blaidd Tyler, como el procreador de Merlín Tyler—, Dijo Esther—.
Así Merlín, junto a Melusina y Arturo, cristalizaron a las siete virtudes capitales, y luego pelearon en contra de los pecados; luego Merlín junto a los dos mencionados, luego de haber ganado, crearon la piedras medievales, para separar todo lo mágico de los humano.
—¡Espera!—.
Digo—, ¿por qué me dices esto?, ¿no debería hacer una prueba o algo por el estilo?
—Dylan Tyler superó la prueba—, dijo Esther—, no tengo mucho tiempo, lo último que debes de saber, es que Mordred el hermano menor de Melín, es de quien Morty hereda, la profecía dice que Mordred y Merlín, pelearan, a través de sus descendientes y- Antes de que me pudiera decir el resto, desperté.
Me levanté del piso, mire al frente de mí, donde estaba Elías, temblando y gimiendo: —No, no, no.
Le pegué unas palmadas y esté despertó agitado.
—TYLER—, grito.
Me abrazó tan fuerte, que pensé que me asfixiaria, como una cobra.
—Tranquilo—, le dije—.
Todo está bien.
Lo tuve que cargar de mi espalda para salir.
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