Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dylan tyler - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Dylan tyler
  4. Capítulo 26 - Capítulo 26: Los sentimientos de Carla
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 26: Los sentimientos de Carla

Carla:

Me levanté, pensando, ¿qué iba a desayunar?, me hice unos hot cakes, con mermelada y jugo de naranja.

Cuando termine de comer, me fui a bañar, mirando en el espejo del baño, lo horrible que estaba, mi pelo estaba desordenado, mis ojeras parecían dos bolsas grandes de basura; esto solo se puede arreglar de una forma.

Agarré un envase y eché agua fría, luego sumergí mi cara en el agua unos 3 segundos. Luego la sacó secándome con una toalla.

“Que hermosa te ves Carla, Dylan y todo el mundo te adora”, pensé mientras silbaba una melodía.

Me estaba peinando, ya que me había bañado, luego me una camisa manga corta roja, una falda negra, y unos zapatos amarillos, me lleve una mochila donde tenia mi equipaje.

—Adiós mamá—, dije—. Nos vemos en unos días.

—Adiós cariño—. Dijo mi mamá—. Me saludas a Dylan por mi.

—Claro—. Dije.

★★★

Llegué a la estación de tren, finalmente. Porque antes deje una marca para él, Gravity Intelep.

???:『ねぇ、あなたはカーラさんですか?』

Sentí que me llamaron, así que solo volteé, para ver quien me llamaba.

—Ah, ¿perdón me llamabas?—, pregunté.

Era una chica de pelo blanco, ojos amarillos, con un kimimono blanco, japones. De estatura pequeña.

???:『ああ、そうだ、自己紹介するのを忘れた。』. Dijo ella『スペイン語の話し方を忘れた』

Se aclaró la garganta, con una pequeña tos.

Echidna: 『Soy Echidna, un gusto』

—Ah, hola, ¿te conozco?—. Pregunté.

—No, pero yo sí—. Dijo Echidna—, pero me desagrada tu forma de ser.

—Ah, ¿qué dijiste?—. Dije.

—¿Vez?, haces como si no me conocieras—. Dijo Echidna con recelo—, Y todos deben de conocerme.

—…

No sabia que decir, esta chica japonesa, me estaba hablando, como si estuviera cometiendo un crimen.

—Tienes que sentarte con nosotros en el tren—. Dijo Echidna.

Esta me agarró la mano, mientras el tren había llegado, yo me solté rápidamente.

—Lo siento, pero creo que no estamos en los térmi-

—Vas a sentarte con nosotros—. Dijo Echidna.

De pronto, sentí como si mi cuerpo estuviera siendo atraído , no…más bien jalado por unos hilos.

—Que emoción, las emociones que siente mi ser, son indescriptibles, mi boca está llena de saliva, no te muevas, querida chica, no queremos hacerte nada—. Dijo gula.

Ese enano de la fiesta, estaba aquí, ¿cómo?

—Uah, que sueño—, dijo pereza—. Tu eres la chica patética del arco.

—Ellos son mis compañeros—. Dijo Echidna—, por cierto, también me puedes llamar soberbia.

No puedo moverme, ¿qué hago?, ¿que hago?, a este punto me mataran, Maldición, debo hacer algo, Dylan no sabe que voy para allá, yo misma me complique al no decirle. Carajo, carajo.

—Soltad a la niña—. Dijo una voz grave.

En un parpadeo, Echidna, había sobrevolado lejos de mí, el golpe, debía de estar cargado de molestia, y fastidio. Hubo una pequeña cortina de humo, que cuando se disipo, dejo ver a un lobo usando un kimono morado, con pelaje gris y ojos amarillos.

—¡Carla!—. Exclamó Elizabeth.

Esta alzo su varita hacia gula.

—Pshyco Expulse—. Dijo, gula salió disparado, como una bala, impactando en las vías de tren.

—Hands—. Dijo pereza, también levantando su varita.

De ella, distintas manos moradas fueron disparadas hacia mí, pero el abuelo de Dylan apareció en frente de mí.

Tenía unas empuñaduras de oro en sus manos, este lanzó un golpe hacia las manos, estas al recibir el impacto, explotaron en un destello de luz amarilla.

—Venimos en su ayuda damisela—. Dijo el lobo gris, sonriente, con una pipa en la boca, él estaba un poco gordo—. Roberto tiene un hijo muy afortunado.

—¡No bajes la guardia lancelot!—. Dijo Elizabeth.

—Tranquila Eli—. Dijo el lobo con cariño—. Yo me ocuparé de ella.

—¿Qué está pasando?—. Pregunté.

—Dylan nos mandó a salvarte damisela en apuros—. Dijo el abuelo de Dylan.

La batalla:

—¡Lancelot!, ¡a tu izquierda!—. Dijo Elizabeth.

El lobo gris, o lancelot, con su puño, detuvo una hilera, de hilos blancos, vinientes de Echidna.

—Vaya, vaya eres rápido—. Dijo ella.

—No me gusta sacar mi espada contra las mujeres—. Dijo Lancelot—. Pero me temo que tú serás la excepción.

Este desenvainó, una espada larga, de hoja negra, con mango rojo, Lancelot sopló el humo, quitándose la pipa, y volvió a meterla cuando terminó.

Mientras tanto diligencia. Chocó las dos empuñaduras, y se movió rápidamente, tan rápido que desapareció del ojo humano, haciéndose invisible, golpeó otra mano morada, pero esta vez con más fuerza, ya que recordó, cómo su nieto, estaba sufriendo por Carla.

“Debo protegerla”, dijo para sí mismo.

Toda su rabia contenida, estaba siendo liberada y gastada por toda mano que golpeaba. Pereza , se sentía harta de la situación, un viejo musculoso, estaba impidiendo, que ella tomará la siesta.

—Diligencia tiene una fuerza y velocidad asombrosas—. Dijo gula—, Que mal, que me toque la parte más débil.

—Oye te dejaré algo bien claro—. Dijo Elizabeth—, yo no soy ninguna debilucha.

|||||||||||||||

Lancelot, había lanzado un corte de luz a Echidna, esta levantó a una araña, la cual recibió el ataque, siendo cortada en dos.

—Vaya, vaya, tremenda ostia he dado—. Dijo Lancelot.

La sangre de la araña gigante, ahora dividida en dos, estaba desangrándose, su sangre era de un color verde pálido. Echidna, se acercó hasta uno de los pedazos del arácnido, y lo besó.

—Perdoname, hijo mio, pero mi excelente yo, debe brillar, gracias—. Dijo Echidna, luego se levantó alzando una sombrilla.

—¿Qué pasa soberbia? —. Preguntó Lancelot—. ¿Acaso mi espada mató también a tu ego?

Echidna hizo girar el paraguas, que tenía en la mano, hasta que dio un destello morado, luego chocó la punta con el suelo y dijo:

—Queridas bestias subterráneas, vengan y aprecien a mi maravillosa yo.

De repente, varias serpientes, gusanos gigantes, topos y sapos, atacaban a Lancelot.

—Oe, oe, no tan rústica cariño—. Dijo en tono burlón Lancelot.

||||||||||||

Carla ayudó a los que pudo, a salir de aquel lugar, desgraciadamente,no los puedo salvar a todos.

“¿Qué es esto?”, pensó. “¿Qué es este sentimiento?”

La culpa, ese era el sentimiento, la culpa de que todo suceda por ella, la culpa de que Dylan esté preocupado por ella, la culpa de haber sido la razón de algunas muertes, por su mamá que creé una mentira.

—AYUDA—. Gritó una niña de pelo color miel, y ojos marrones.

Ella estaba atrapada, entré las maletas, que todos habían dejado los demás. Carla fue a salvarla, pero en ese instantes todo explotó, la niña estaba muerta, y fue por la pelea de Lancelot y soberbia.

—No, no….

Carla observaba el cadáver de la niña, completamente mutilado.

||||||||

Diligencia, había estado luchando con pereza, alrededor de unos 15 minutos. En todo ese tiempo, la chica le había hecho daño , con cortes, en su mejilla, frente y brazo izquierdo.

—Uah, viejo, deje de jugar, no me interesa en nada su propósito—, dijo pereza—. Yo solo quiero dormir, así qué, ¿por qué no lo dejamos en empate.

—…¿No te estás tomando esto en serio?—. Preguntó diligencia.

—Pues por supuesto que no—. Dijo pereza—, yo nunca me tomo algo en serio—, tomó asiento en el piso sin bajar su varita—. No es necesario tomarte en serio nada.

Otra mano morada salió disparada, hacia Diligencia, este la esquivo, pero terminó rasgando su suéter rojo favorito.

—No. Puede. Ser—. Dijo pereza riendo.

Diligencia, logró acertarle un golpe en toda la mandíbula, pereza estuvo aturdida unos segundos, procesando lo que acababa de pasar.

—Puto viejo de mierda—. Dijo tocándose la mejilla.

—En mis tiempos, las mujeres iban a la cocina—. Dijo diligencia—, y los hombres al trabajo, pero yo no creo que sea así.

Agarró una piedra y la lanzó a su izquierda.

—Porque las mujeres, como Elizabeth, hacen más que estar en la cocina—. Dijo Diligencia.

|||||||||||

Elizabeth, trataba de hacer que gula no tocará a Carla, estaba concentrada, usando los hechizos, que más empujan al pecado de ellas.

—Psycho barrier—. Dijo levantando su varita.

Una barrera rosada, se formó alrededor de Carla, la cual estaba sentada en el piso, con la mirada perdida.

—No la trates de salvar—. Dijo gula—, no le haremos daño, solo me gustaría probar esas deliciosas memorias, maná, ¿quien sabe?, me apetece también un dedo izquierdo.

Gula estaba derramando saliva por la boca al ver a Carla, Elizabeth actuó rápidamente.

—Psycho sight—. Dijo y gula abrió la boca de par en par.

El rayo rosado, que salió de la varita de Elizabeth, terminó siendo una merienda, para aquel ser. Su sabor, era…indescriptible, solo sabía que era muy, muy delicioso.

—Eso, eso, esto me encanta, es tan ¡DELICIOSO!—. Dijo gula.

Estaba llegando, a un nivel de gran éxtasis, le encantaba, se sentía afortunado de pelear, con ella

Aquella chica, si su maná era increíblemente fuerte. No se quería imaginar sus recuerdos, quería saborearlos el mismo, tal vez, comerse también el corazón de la chica.

—Dime, dulzura, ¿como te llamas?, por si escapas, para la próxima, te buscaré y comeré hasta reventar—. Dijo gula—, te digo, no voy a parar.

Elizabeth lanzó otro rayo rosado.

—Yo no te daré mis memorias—. Dijo Elizabeth—, porque yo tengo seres que me esperan, y claro eso es algo que nunca saborearas.

Elizabeth, alzó de nuevo su varita.

—Psycho ball—. Dijo alzando su varita.

Saliendo de esta, una bola de energía rosada.

|||||||||

Lancelot, iba a velocidad de la luz, matando de manera inmediata, a cada monstruo que se le cruzara, algunos lastimaban a la personas, pero el objetivo, (Carla), seguía vivo.

—Vaya, vaya Darling, vas muy fugaz—, dijo Lancelot.

Soberbia o Echidna, como la quieras llamar, estaba arriba del techo o lo que quedaba del techo de la estación.

—Fue suficiente—. Dijo una voz.

Lancelot, lanzó un corte de luz a la dirección de esta, pero el corte fue esquivado y sintió una presencia detrás de él.

—Parece que Dylan escogió al más veloz—. Dijo la voz.

—Gula nos vamos—. Dijo Soberbia.

—Espera déjame encargarme de algo—. Dijo la voz.

Lancelot se volteó, para ver, de quien venía esa voz.

Era un hombre, alto, de pelo rojo con ojos de un intenso amarillo; estaba vestido, a partir de una armadura dorada, y un hacha gris en su mano derecha.

Lancelot no pudo decir nada, ya que vio a pereza venir.

—Ya me encargue del viejo—. Dijo ella.

Pero tan pronto, como tarde, esta fue decapitada, muriendo, quien lo hizo, fue nada más ni nada menos, que el hombre de pelo rojo.

—No te-

Diligencia se había quedado quieto, al ver el cadáver de pereza y, aún conocido.

—Da-darius…

—Hola papá—. Dijo el hombre de pelo rojo—. Mucho tiempo.

Gula se había quedado, en los brazos de soberbia.

—No te esca-

Elizabeth se quedó completamente muda al ver a Darius.

—No, tu estabas muerto—. Dijo Elizabeth.

—Tada—. Dijo Darius.

Soberbia, gula y él fueron cubiertos por varias mariposas verdes.

—Dice Morty, que le digan a Dylan, que nunca debió cruzar la puerta que brilló—. Dijo Darius.

Las mariposas volaron, y ellos desaparecieron.

||||||||||

Carla, estaba completamente, rayada, un montón de gente murió, la intentaron matar, y ahora ella está ilesa. Sin ningún daño, está yendo hacía donde su novio, ella es una idiota.

—¿Carla?—. Dice Dylan al verla.

El gravity intelep, había terminado, así que ya estaban en el hotel.

—Vaya, tremenda pelea debieron tener—. Dijo Elías.

El estaba abrazado, de Kana Shimura, a Carla le valía un pepino, lo que pasaba entre ellos. Simplemente abrazó a Dylan y empezó a llorar.

—Dylan, ahg, e-esto…ES MI CULPA.

—Tranquila, tranquila, no lo es—.

Respondió Dylan.

—Claro que sí—. Dijo Carla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo