Dylan tyler - Capítulo 3
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: La mansión Marthod 3: La mansión Marthod Protestas, cambios de castigo, penalización; son cosas que en la jueza solo se quitarán hasta la muerte, y aunque mis padres peleen, esa vieja no cambiara de opinión.
—E-este, buenas—.
Dije presionando el botón del timbre .
*RING*.
Sonó el pitido del timbre.
Me quedé esperando hasta que las rejas doradas se abrieran y un anciano vestido como mayordomo me recibiera.
—Buenos días caballero—.
Dijo el anciano.
— ¿Usted es el joven Tyler?.
—Ah sí, ese soy yo, ¿Una semana no?—.
Pregunté agarrando mi bolso —Exacto—.
Respondió.
—Soy Sebastián, un placer.
Le estreché la mano de vuelta.
—El placer es mío—.
Dije Luego de eso entré a la casa, bueno mejor dicho una ciudad entera, dos canchas, una piscina y eso apenas en el patio; desde ahí sabía que no sería nada pero nada fácil.
Pero, ¿Qué cosa en la vida es fácil?, así que recordé el, ‘POSITIVISMO PRIMERO’, me debo de calmar.
—¿Qué sabes hacer en general?—.
Me pregunta Sebastián.
—Se cocinar y limpiar baños—.
Respondo Mis padres deben de estar muertos del miedo, preguntándose si estoy bien, mientras que yo me doy cuenta de que la mansión es más grande de lo que me gustaría.
Aparté de eso me debo de preocupar en caerle bien al señor, porque sino, podrían meterme mala reputación, o eso pienso, no se a este punto tengo miedo de que cualquier cosa que salga mal, me afecte.
—Aquí es dónde dormirás—.
Dice Sebastián—.Arréglate tu ropa está en el armario, vendré en 10 minutos a recogerte.
—Entendido—.
Respondo Luego se va, entro a mi dormitorio y es gigante, tiene una cama de sábanas azules gigante, un armario hecho de mármol, un escritorio, una estantería de varios libros y por último un pequeño baño.
Esto no es un cuarto, esto es una habitación de hotel.
“Son demasiadas cosas”.
Pienso y era verdad, en qué universo los mayordomos duermen en un lugar así.
Me pongo mi uniforme, que era un chaleco manga larga negro, con camisa manga larga blanca, un pantalón negro y zapatos marrones, con una pajarita negra en el cuello.
—¿Ya estás listo?—.
Pregunta Sebastián tocando mi puerta.
—Si—.
Respondo—.
Ya salgo.
Salí y me dirigieron al baño, Sebastián me dijo que: »Este es el baño principal, luego sigue el que está en la sala y la piscina, luego quiero que prepares la cena, los ingredientes e instrucciones están en la mesa, y por último barre y trapea la sala«.
Así que me puse manos a la obra.
Pero tenía que decirlo, lavar un baño es HORRIBLE, te andas resbalando a cada momento, luego de terminar de lavar el baño, me voy al segundo, reconsiderar el volver a la escuela una vez vuelva a casa va a ser difícil, este baño fue el peor, olía a orine y, ¡Oh sorpresa, es el retrete!.
‘POSITIVISMO PRIMERO’.
¿NO?, ugh a este punto la piscina fue más fácil de limpiar, la cena fue simple, una comida para dos personas.
Cabe aclarar que yo llegue más o menos por el almuerzo, así que imagínate que hubiera pasado si llegaba antes.
Como por la mañana, decidí, hacer la comida fue simple, unos espaguetis o pasta como se llame, con una carne y salsa de tomate.
Yo siempre veía a mi mamá preparar la comida así que fue solo recordar y ver la hoja de los pasos.
Cuando sirvo la comida y la llevo, me encuentro con una mesa larga donde como cuarenta personas comerían, de un mantel blanco con bordes florales, sirvo los dos platos, no había nadie tocó la campana y luego me voy a trapear.
Término de trapear exhausto, quiero comer.
—Tengo hambre—.
Murmuró—.
Si tan sólo no tuviera que de nuevo hacer comida.
Sebastián me encuentra y me agarra de brazo, me dirige a la sala y me hace quedarme quieto en la pared.
—Te quedarás así, hasta que los amos terminen de comer—.
Dijo.
—Pero, mi uniforme está mandando y húmedo, además estoy todo sudado—.
Dije Entonces Sebastián levanta una llave.
—Humed Said, oculte olore, Gravity expulse—.
Dice Una ráfaga pequeña de aire me quita la humedad y el sudor, las manchas salen flotando hacia afuera por la ventana abierta, y mi mal olor por el sudor ya no está.
—Ya vienen los amos, así que callado —.
Dice Sebastián Me pongo en la misma posición que el ósea parado derecho en la pared hasta que entran los dichosos Marthood, y veo que son dos jóvenes, el pequeño debe de tener mi edad y, el otro unos dieciséis.
Me sorprende su cabello es un marrón pero oscuro tirando a negro, ojos morados, cuernos de ciervo, espera, ¿Cuernos de ciervo?.
—Hola Sebastián—.
Dice el mayor—.
¿Que hay de cenar?
—Carne y pasta joven Fred—.
Responde Sebastián —Ay, si gracias, me estaba aburriendo del puré y de las mandrágora del sulf—.
Dice el que responde al nombre de Fred osea el mayor—.
¿Y Morty?
—No vino por unos contratiempos señor—.
Responde Sebastián —FUHAHA, no fue por contratiempos—.
Dijo el menor—.
Fue porque estaba con su amada.
—Cállate, Elías—.
Dice Fred —Ya te dije que soy el mismísimo gran mago Todopoderoso, guapo y asombro Elías Houten—.
Dice Elías Ahora ya se quien son esos dueños, Fred y Elías, pero, ¿Y su padre y madre?.
—¿Quién es el nuevo?—.
Pregunta Fred Me inclino en señal de respeto y digo: —Hola joven Marthood soy Dylan Tyler, un gusto espero que nos llevemos bien.
—Para tener la edad de mi hermano me sorprende tu educación—.
Dice—.
El placer es mío Dylan Tyler.
—FUHAHA, también es un placer, yo soy como verás un mago muy poderoso, más bien espadachín, veraz yo soy muy poderoso, soy Elías como ya sabrás, me gustaría ser tu colega y aliado, amigos debe de ser muy personal—.
Dice Elías.
Lo dice tan rápido que me cuesta procesar lo que acaba de decirme, no entendi muy bien pero solo asiento.
No quiero que me usen de esclavo otro día más.
—¡Ja!, eres justo lo que necesitaba—.
Dice una voz gruesa—.
Perdón por la tardanza.
Un chico probablemente de 18 años, con pelo gris y ojos verdes con mi mismo uniforme, y con un monóculo dorado en el ojos izquierdo.
—Hola Morty—.
Dice Sebastián.
—Hola Mort—.
Dice Fred.
—HAHAHA, ¿Qué tal?—.
Dice Elías.
—Hola—.
Digo.
Morty me ve de arriba a abajo.
—¿Tu eres el nuevo?—.
Me pregunta —Ah si yo soy el de la corte—.
Respondo.
—Curioso—.
Dice—.
Ve a tu habitación y yo me encargo del resto.
Miró a Sebastián el cual asiente, así que voy sin rodeos.
La verdad este primer día fue duro, pero al menos me sirve para adaptarme.
Veo por la ventana la gran noche reluciente y veo un pajarito en mi ventana, pienso en mi padres, cómo deben de sentirse.
Me siento mal.
Así que solo dejo que el cansancio gane y me envuelva en una una siesta larga.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com