Dylan tyler - Capítulo 36
- Inicio
- Todas las novelas
- Dylan tyler
- Capítulo 36 - Capítulo 36: Los días siendo amnesico
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 36: Los días siendo amnesico
Miro el reloj, el cual da unos tics, esta habitación, se me hace familiar, pero… no puedo recordarla, creo que soy descendiente de ■■■■■■, no, ¿aún sigo sin recordar el nombre?, bueno creo que fue obra de ■■■■.
—Carajo otra vez—, dije mientras me masajeaba las sienes.
Me levanté y me mire al espejo, tengo el pelo negro, y ojos azules, con orejas y cola de lobo.
—A ver, yo soy…—, dije mirándome al espejo.
Traté de recordar el nombre con el que me llamaban.
—Dylan—, dije por fin—. Dylan Tyler.
Veo el uniforme que llevo puesto, una camisa azul manga corta, con un pantalón y zapatos negros.
—…La escuela—, susurré—. Todavía no sé lo que es.
Gracias a una secretaria llamada Fuyumura, me enseñaron, lo adecuado para seguir.
—Dylan, ¿ya terminaste de vestirte?—, preguntó Tray o, mi madre, ella había tocado la puerta.
—Sí, ya voy—, respondí.
—Bien…—, dijo Tray/mi madre, alejándose.
La casa, siempre ha estado en un silencio, completamente incómodo, desde que he llegado.
Agarro mi mochila y, salgo del cuarto, bajó las escaleras, para luego entrar en la sala.
—Buenos días—, dije.
—Buenos días—, respondió el lobo/Roberto/mi padre.
—…este, si, con permiso—, dije para tratar de irme a la entrada.
—Espera, ven a desayunar, y toma el dinero del almuerzo—, dijo Roberto/mi padre.
—Ah, si, si claro—, dije.
Me senté, Roberto/mi padre estaba leyendo el periódico, mientras que el perro pitbull, llamado Taika, está dormido en una esquina.
El cuervo llamado Mirio, está en mi hombro, y la niña completamente rosa, con ojos azules, su cereza, choca contra mi barbilla, cuando se sienta en mis piernas.
—Gracias—, dije cuando me dieron un plato.
—De nada—, dijo Tray / mi madre.
Empecé a comer panqueques, rápido, para luego terminar, ir y lavar mi plato, tomarme el jugo de naranja, e irme de esa casa.
Agarre el dinero y me fui.
—Nos vemos al rato—, dije.
Salí de la casa, poniendo mis manos en los bolsillos, el cuervo seguía en mi hombro, y al parecer, mis orejas y cola desaparecieron.
—Al parecer, tú eres el único que me habla—, le dije al cuervo.
《Eres mi contratista, además, te dije que yo soy quien te acompañaría》, me dijo telepáticamente el cuervo Mirio.
Es raro, osea, veo fotos dónde estoy yo y abrazó a ese lobo gigante sin ningún miedo. Sin asustarme, más bien, estoy feliz a su lado, tal vez, yo sea el raro, tal vez el yo antiguo era mejor. ¿Era mejor que no existiera?.
—Oye Tyler—, dijo una voz detrás de mí—. ¿Por qué vas tan lento?
Volteo para ver quien era.
—Este…hola—, dije.
Era un chico de pelo rubio, ojos verdes, este me miraba con confusión.
—Yo, soñé contigo y…—, dijo el chico—. Lamento mucho lo que hice.
—…Perdón pero…¿Quién eres?—. Pregunté.
—Oh vamos, no te hagas el idiota—, dijo el chico—. Soy Howard, imbécil.
No quiero problemas, así que voy a hacer que lo conozco.
—Ah, perdón solo bromeaba, jajaja—, dije.
—…Eres muy raro—, dijo Howard—. Bueno, vamos a la escuela.
Él siguió adelante, y yo lo seguí, ya que, de todos modos, no sabía donde quedaba la escuela.
◆◆◆
—Amor, no debemos tratar así a Dylan—, le dijo Tray a Roberto.
—Ese no es Dylan—, dijo Roberto.
El silencio se extendió, Taika estaba comiendo, mientras que Tinki. Miraba vacía, su plato de cereal.
—Voy a arreglarme para ir al trabajo—, dijo Roberto.
Se levantó de la mesa, y subió los escalones, llegando hasta el cuarto de su hijo, entró a este, y miro el peluche de su hijo y el.
—…—, Roberto observó los peluches, agarrando el de su hijo.
》—papi, ¿tú siempre estarás conmigo?
》—Siempre Hijo.
》—¿Me lo prometes?
》—Te lo prometo.
Roberto, apoyó al peluche en su cara mientras lloraba.
—Perdoname mi cachorro, perdóname—, decía.
◆◆◆
Estaba detrás de Howard, el cual caminaba al frente, y le chocaba los cinco, a cualquier persona.
—¿Las conoces?—, le pregunté.
—Por supuesto que no—, respondió—. Pero ellas sí.
—Ok—, dije.
—¿Sabes?—, dijo Howard—. Me agradas, eres callado, no opinas mucho. No entiendo porque no nos hablamos.
—…Si jaja— , dije.
Los dos continuamos caminando, hasta llegar a un salón que decía:
“2do año A”
Luego de ahí, Carla/mi…no sé si éramos amigos, o novios, pero en fin, ella me intercepta y me agarra la mano.
—Dylan, sentémonos juntos—, dijo ella.
—Ah sí, hasta luego Howard—, dije.
—Hasta luego—, dijo él.
Seguí a Carla hasta unos puestos, los cuales estaban al final del salón. Las personas estaban animadas, bueno, otras parecían que odiaban su vida.
—Oye Dylan—, dijo Carla—. ¿Aún no recuerdas nada?
—No, lo siento—, le dije—. Sigo en blanco.
—Ok—,dijo ella, su sonrisa cambió a una sonrisa triste.
Me senté en el puesto, al lado del suyo. Todavía estoy esperando a la profesora.
—Buenos días chicos—, dijo la profesora, o eso creo.
—Buenos días—. Dijimos todos.
—Bueno chicos, hay un muchacho, el cual es nuevo, quiero que lo reciban bien—, dijo la profesora—. Puedes pasar.
Un chico de pelo blanco, y ojos amarillos, usando el mismo uniforme que yo, este usaba lentes.
Pero detrás de él, hay una chica de pelo castaño y ojos dorados.
—Hola a todo el mundo—, dijo el chico—. Soy Michael Fronx.
—Hola, y-yo soy Lisa Mailhen—, dijo la chica
—Muy bien, ¿alguien quiere presentarse ante ellos?—, preguntó la profesora.
—Yo—, dije levantando la mano.
—Ok Dylan, adelante—, dijo la profesora.
Tomó un poco de aire y digo:
—Hola soy Dylan Tyler…me gusta leer y jugar videojuegos—, solo estoy diciendo, de lo poco que sé de mi antiguo yo—. ¡Espero que seamos grandes amigos!
—… —, la chica, llamada Lisa, se me queda viendo, cómo si esperará, a que la reconociera.
—Yo también espero eso, Dylan Tyler—, dijo el chico, llamado Michael.
—Sí, sí, yo también—, dijo Lisa.
Luego de eso, ellos se sentaron en los puestos, de adelante. Yo me quedé observando la pizarra, por nada en particular. Solo…me perdí mentalmente.
—Oye, ¿estás bien? —, preguntó Carla.
—Ah, sí, todo bien—, dije.
—Ok…—, dijo Carla.
Las conversaciones, normalmente eran así, yo hablaba, ella hablaba. Y luego sin nada más, silencio sepulcral.
Las clases, se resumían, en que al final de todo, Carla me dedicaba una mirada triste, que Lisa me trataba de hablar. Pero no lo hacía, y que Michael, es muy hablador:
—¡Sabes!, ¡Existe una biblioteca de los recuerdos! —, dijo Michael.
—¿De verdad? —. Pregunté.
—Nah mentira, era solo para atraer tu atención—. Respondió Michael—, pero…¿por qué te interesa?
—…No, por nada—, dije mientras me alejaba.
Estábamos en el patio del recreo, yo me acerque a Michael, para cumplir lo prometido, pero al parecer. Eso no podrá cumplirse.
—Este, Dylan—, dijo Lisa poniéndose, en frente de mí.
—Oh hola Lisa—, dije—. ¿Te puedo ayudar en algo?
—….¿Es enserio?, ¿te olvidaste de mí? —, preguntó.
—…Este—, no sé qué responder.
Traté de recordar todo lo posible, ¿la conozco?, ¿cómo nos conocimos?, pero…nada. Es lo mismo, por unos instantes la veo a los ojos, y se me viene a la mente un día en la ■■■■■, ¿eh?, ¿qué mierda fue eso?, la palabra: ■■■■■, se bloquea de mi mente.
—Yo…no soy el Dylan que cono- —. Antes de terminar la frase, siento que alguien me jala por detrás.
—Dylan—, dijo una chica de pelo anaranjado rojizo, ojos verdes esmeraldas y, una varita de madera con mango rosa, con una llave incrustada—. Tal vez no me recuerdes.
Ella fijó su mirada en mí.
—Pero yo si, estamos en una misión, la cual debemos hacer ya—. Dijo la chica.
—…¿Tu eres la del hospital raro? —. Pregunté.
En eso Michael, me agarra del hombro.
—Vaya, vaya. Ya se lo dijiste, debiste esperar hermanita—, dijo Michael.
—Concuerdo—, dijeron Lisa y Carla.
—¡Ey!, no sé olviden de mí—, dijo un chico de pelo marrón oscuro, ojos morados, con cuernos de ciervo.
—Ni de mi—, dijo un lobo de pelajes grises; ojos amarillos, un poco gordos, usando un kimono morado.
—¿Qué está pasando? —, dije confundido.
—Tranquilo, la bruma en vapor, hace que seamos invisibles—, dijo la chica de pelo anaranjado—, Roberto, Lancelot, Elías, Michael, Carla, Lisa, Fuyumura, tú y yo, iremos al lago de Minerva.
Tomó una pausa, para luego continuar:
—Ya qué gula está muerto, Merlín hizo un lago/administrador de recuerdos, si esto llegaba a pasar.
—….
—Vamos a ir, para ver cómo recuperar tus recuerdos Dylan—, dijo Carla—. Aunque los registros no muestran cómo hacerlo, lo descubriremos sobre la marcha.
—Soy Elizabeth Taylor—, dijo la chica de pelo anaranjado—. Vamos a ir a recuperarte Dylan Tyler, esa es mi misión.
—….
No sabía qué responder, todos quieren al otro Dylan de regreso, no puedo hacer nada. Pero, demostraré, que soy más capaz y más fuerte que el otro.
—Sí, vamos—, dije.
Los seguí, no sin antes mirar atrás, tan solo espero que Howard, me recuerde. No sé si ya lo tenían todo planeado, pero lo único que me queda, es confiar.
Al parecer, dejaré para siempre los días, siendo amnésico.
Estoy en un carruaje, al lado de mí, está Lisa, la cual estaba vestida con un chaleco verde manga larga. Una camiseta blanca por dentro del chaleco, junto a su falda azul, y la pañoleta naranja, hacían que su atuendo de verdad le quedará bien.
—Este…¿qué tanto miras Dylan? —. Dijo Lisa.
—Ah nada, nada—, le respondí.
Miré mi propio atuendo, era un chaleco azul marino, junto a camiseta celeste, pantalón negro, y zapatos negros. El chaleco tenía una capucha, la cual tengo puesta.
—¿Por qué estamos vestidos así? —, preguntó Elías.
El tenía puesto un suéter marrón, con panatalón negro, y zapatos verdes.
—Porque vamos a unas dunas—, le respondió Elizabeth.
Ella estaba vestida, con lo mismo que yo, solo que con los colores rojo y amarillo.
—¿A cuales? —, dijo Roberto/mi padre.
—Dunas: Edwin Lawrence—. Le respondió Lancelot.
Ambos usaban unas chaquetas de cuero, con unos pantalones de mezclilla.
—Ellas están llenas de Evos salvajes, ¿No? —, dijo Carla.
Ella usaba un chaleco morado, con una pañoleta rosada y, una falda roja.
—Exactamente—, dijo Michael, él estaba vestido, de la forma más desubicada, ya que tenía puesto, un kimono blaco, con unas sandalias verdes.
—Es increíble que un imbécil como tú, sea el hermano mayor de Elizabeth—, dijo Fuyumura.
Ella estaba vestida con una chaqueta roja, una camisa naranja, un pantalón negro, y unas sandalias de color morado.
—Bueno. NO, es mi culpa qué su padre se haya enamorado de mi madre—. Dijo Michael—. Aunque no me desagrada ser el hermanastro de Eli.
—Cállate—, dijo Elizabeth.
El carruaje estaba compuesto, por unas sillas amuebladas, y dos ventanas, en el asiento del conductor, estaban conduciendo, Roberto/mi padre, y Fuyumura. Había una pared, que dividía el asiento del resto del carruaje.
El carruaje era impulsado por una especie de salamandra azul, del tamaño de un burro o pony.
Estábamos cruzando un bosque, por lo que puede ver en la ventana.
—Dylan, ¿te sientes bien? —. Me preguntó Carla.
—Siiii, no te preocupes por mí, Carla-tan, tú soló esfuérzate en verte maravillosa~ —, dije con un tono chillón en mi voz.
Carla volvió a mirar la ventana, pero esta vez, con una sonrisa. Bien, aunque parezca poco, ¡DEMUESTRA QUE YA ESTOY AL NIVEL!, solo me falta mejorar más.
“¿Qué estoy pensando?”, pensé alborotando mi pelo.
《Dylan, no te olvides de Tinki》, dijo telepáticamente Tinki, la cual estaba sentada en mi regazo.
《Ah perdón, Tinki-chan, yo me distraje》, dije telepáticamente.
Mirio estaba volando arriba del carruaje, y Taika estaba dormido en mis pies.
《Bueno, te lo dejaré pasar》. Dijo Tinki.
Ella es la que me ha estado explicando, como usar las habilidades de Taika, Mirio, y ella.
El viaje era tranquilo, sin ningún sonido, más allá de las pisadas de la salamandra.
—Oye Dylan, juguemos piedra, papel o tijera—, dijo Lisa.
—Oh, ok—. Dije aceptando jugar.
Cerré mi puño, al igual que ella, empezamos a estrellarlos en la otra palma, y cantamos:
—Piedra, papel, o tijera, 1. 2. 3, ¡YA!
Yo saqué piedra, y Lisa sacó tijera
—Parece que gané—. Dije.
—…Otra vez—. Dijo Lisa con más entusiasmo.
Y así, pasaron 4 horas, en las que Lisa y yo, nos la pasamos absortos en aquel juego, como si fuera la mayor obra maestra. Dejamos de jugar, para cuando sentimos que algo chocó con el carruaje.
Fuí a ver en la ventana, descubriendo que habíamos entrado, en un desierto, pero de arena azul. Y una que otra palmera roja.
—Ya vamos llegando, asegurense de no vomitar—, dijo Fuyumura.
—Es sorprendente, ¿verdad Elías? —, dije mirándolo.
—Sí—, dijo Elías con una triste sonrisa—. Pero eso no me ayudará a dejar de pensar en Kana…
—…
—Tranquilo chico—, dijo Lancelot—. Yo tambíen tuve una Ex, ella era perfecta, que mal que me terminó siendo infiel.
Miré a Carla.
—Oye Carla-tan, somos pareja, ¿no? —. Pregunté.
—Sí—, respondió ella—. Oye , ¿eso es una torre?
—¿Eh? —, alcancé a decir.
Algo muy, muy brillante pasó por mis ojos, cuando me volteé a ver, mi vista se cegó, ¿qué está pasando?, tengo miedo….
Una luz desconocida mató a Dylan Tyler
***
Estoy en la oscuridad, oigo sollozos, luego todo es silencio, ¿qué está pasando?
—Te quedan 21 usos.
***
—Ya vamos llegando, asegurense de no vomitar—, dijo Fuyumura.
Me tapó la boca, ¿qué fue eso?, siento mareo, quiero irme, quiero vomitar.
—Dylan, ¿estás bien? —. Me preguntó Carla.
—Hay…hay algo raro, por unos instantes yo…no olvidalo—, dije restándole importancia.
¿Qué fue eso?, ¿qué pasó?, ¿que me hicieron?, ¿de dónde venía?. ¿Qué era?.
Todo fue muy rápido, ahora ya no está la luz, ¿que era ese espacio de la nada?, ¿que?.
—¿Eso es una torre? —, dijo Carla.
Por puro instinto, grité:
—TINKI, PSYCHO SHOCK—, mientras tenía mi mano afuera por la ventana.
Con la ayuda de Tinki, disparé un rayo rosado, hacía un rayo de luz que venía hacía nosotros. Todos se ponen en alerta, y el carruaje va a mayor velocidad, que antes. Yo agarré el bastón/varita, y saqué la mitad de mi cuerpo por la ventana.
Aún, no sé, qué mierda fué lo que pasó antes, pero volvió a pasar.
—Dylan, alerta—. Dijo Michael.
De repente, veo a dos osos, con piel parecida a una corteza de árbol, y ojos completamente rojos.
—Osos de corteza—. Dijo Elías.
Esté se lanzó junto a Michael, del carruaje, mientras que Carla y Elizabeth, se pusieron en la misma posición.
—Yo haré, que tus flechas siempre den—, dijo Elizabeth.
—Yo los pontenciaré—, dijo Lisa.
Luego sentí un pequeño incremento, dentro de mí, Taika saltó hasta el techo, y juntó a Mirio están alerta.
Otro rayo de luz vino a la distancia, así que me puse alerta a ver de dónde venía.
—Tinki, psycho shock—, dije apuntando con el bastón/varita.
Está vez el rayo rosado no fue suficiente, no puedo reaccionar a tiempo mierda.
Otra vez, algo ciega mi visión, pero está vez, es la tierra, tengo que salvarla, a ella, a todos. Ese es mi pensamiento, dolor, siento mi abdomen, siento calor, me estoy muriendo, siento que estoy unido, por un solo hilo, creo que el calor es dolor
—No, Dylan, no, no, no dejes a Tinki sola, no otra vez, no quiero perder a los dos Dylan, no—, la voz y lágrimas de Tinki me ayudan a aguantar.
Levantó mi brazo, y le limpió sus lágrimas.
—Te salvaré.
—¿Dylan?
Dylan Tyler, perdió el único pedazo de carne que lo sostenía a su cuerpo.
***
Otra vez estoy, en este lugar oscuro, donde las sombras me engullen, los sollozos me vienen, y entre todo eso una mano se acerca.
—Dylan, soy yo ■■■■■■.
Así vuelvo.
—Te quedan 20 usos
***
—Ya vamos llegando, asegurense de no vomitar—. Dijo Fuyumura.
—…
Me tocó el abdomen, y no hay nada, sigo vivo, junto a mis compañeros, los cuales, no saben lo que pasa en mi mente, quiero llorar, rendirme, vomitar pero…
No, todo debe de ser una premonición, o será…, necesito detener esos rayos ahora.
—¡Paren todo! —, grité—. ¡Nos van a matar!
Les explique a todos lo de los rayos, sobre los osos, que debemos tener cuidado.
—Entonces, hay que organizarnos—, dijo Elizabeth.
—Yo digo que Elías y Lancelot detengan a los osos—, dije—. Y el resto nos encargamos de los rayos.
—Me parece buena idea—. Dijo Elías.
—Entonces vamos—, dijo Lancelot agarrando su espada.
—Yo los curaré—. Dijo Lisa.
Así qué, los 8 nos preparamos, Elías y Lancelot se fueron adelante y nosotros nos quedamos en el lugar, donde los rayos se originan.
—Dylan—, dijo Elizabeth—. ¿Cómo sabes esto?
—La verdad…ni yo sé—. Respondí.
No sé como, pero regresé al mismo punto 2 veces, cruzó por un cuarto oscuro, y pum, estoy devuelta, será que…
—Divine arrow—, dijo Carla.
La flecha blanca, impactó contra el rayo de luz, creando una pequeña colisión, luego otro rayo surgió.
—Mirio, clone—, dije mientras levantaba el bastón/varita.
—Psycho shock—, dijo Elizabeth alzando su varita.
Un montón de rayos rosados, fueron dirigidos hacia el rayos, y al igual que la flecha, hubo otra colisión, haciendo que el rayo de luz desapare- ciera.
—Ya sé donde está el rayo, hermanita—. Dijo Michael.
Este alzando su varita, cerró los ojos para luego decir:
—Mizu to pahto.
De repente, gran parte de la arena azul, se levantó del piso, creando un camino hacía la torre lejana.
—Nos vemos luego—. Dijo Michael.
—No, espera– —, dijo Elizabeth.
Pero esta fue ignorada y Michael se dirige hacia la torre.
—¡Espera!, no sabemos si– —, fui interrumpido por un rayo de luz dirigido hacía mi.
—¡Cuidado! —, dijo Roberto/mi padre.
Él lanzó un hechizo de tierra, pero solo bloqueó el rayo, y no me protegió ya que caí, en una duna, entre toda la arena, rodé hasta una cueva.
Mientras me intentaba levantar, pero, había tanta arena azul, que tuve que esperar un montón. Para poder moverme.
Cuando logré levantarme, descubrí que estaba en una cueva, de repente sentí una ola de calor, agarré lo primero que ví, lo cual era una rama, y me puse en posición de ataque.
—…
En cuanto volteé, me dí cuenta de que estaba realmente jodido.
Un dragón de más de 2 metros, de escamas rojas me miraba con desdén, sus ojos amarillos, tan filosos, me intimidaban tanto, quiero morir, quiero irme.
—Por ordenes de mí señora, te debo matar, joven wolfman—. Dijo el dragón.
El calor se siguió incrementando, empecé a correr, pero eso no sirvió.
Dolor, sangre, calor, calor, calor, duele, Carla, duele, duele, calor, calor, duele, Papá, calor, calor, duele, Lisa, Tinki, quiero morir, quiero morir, duele, duele, duele…
Dylan Tyler murió por ser calcinado, en 7 segundos, debido al aliento del dragón, su cuerpo ahora olía, a carne asada.
***
Otra vez estoy en la habitación oscura, solo que no hay sonidos de sollozos, o de sufrimiento solo estoy yo, y eso me inquieta.
—Te quedan 19 usos.
***
—Ya vamos a llegar, por favor asegúrense de no vomitar—, dijo Fuyumura.
Grito, lloro, qué horror, qué horror, me tocó toda la piel, no hay nada, sigo vivo, ¿sigo vivo?, no hay dolor, quiero irme, quiero irme.
—Dylan—, la voz de Carla me calma.
La veo directamente a los ojos.
—¿Estás bien? —, me pregunta.
No tengo tiempo, al parecer el carruaje paró, Roberto/mi padre entró y me miró.
—¿Estás bien hijo? —, me preguntó.
—Si-
Terminé vomitando en el piso, todo lo que había comido, con anterioridad.
—Lo que dije—. Dijo Fuyumura—, vaya. Si que eres patético.
—…
Me levanté, mirando fijamente a Fuyumura.
—¿Qué tipo de magia usas? —, pregunté.
—Hielo—. Respondió Fuyumura.
|||||||||
Caí en una duna, pero estaba al lado de Fuyumura.
Los dos caímos en una cueva, donde un dragón de escamas rojas, y ojos amarillos filosos, me intimidaban, pero ahora tenía un plan.
—Hola joven Wolfman, y mujer vieja—, dijo el dragón—. Mi señora me dijo que matará a cualquiera que cru-
—Ice crush—, dijo Fuyumura.
El aire se volvió congelante, mientras que una luz aparecía en la mano de Fuyumura. Un gran copo de nieve, fue dirigido hacía el dragón.
—Mirio, clone—, dije.
Mirio brillo con una luz morada, multiplicando los copos de nieve.
El dragón rojo, con una sola escupida de su aliento, los destruyó, haciendo una explosión de humo.
—¡Carajo! —. Dije—. Tinki psycho shock.
Un rayo rosado, fue lanzado por mi y por Tinki, hacía el dragón, cuando lo golpeó. Este quedó un poco confundido.
—Ice frost—. Dijo Fuyumura.
Los golpes que hacía el dragón, hacían que el suelo y la cueva retumbaran, pero Fuyumura, al poner las palmas en el suelo; una pequeña ventisca fría estaba en el aire. Hasta que congeló todo el pisó, de dónde se hallaba el dragón.
—Vaya tramposa—, dijo el dragón.
El dragón inhalo, y con fastidio, disparó su aliento al techo. Haciendo retumbar la cueva.
—Psycho barrier—. Dije.
Agarré a Tinki, Taika y Mirio, los mantuve conmigo, mientras una barrera rosada. Nos cubría a mi y a Fuyumura.
—Ice chain—, dijo Fuyumura.
La brisa fría volvió, mientras que esta vez, no hubo luz, pero Fuyumura parecía sostener algo.
—Agarra a la rosadita—. Dijo Fuyumura.
Agarré a Tinki, mientras que le ordené a Taika, que ayudé a los demás.
De pronto, fui arrastrado junto a Fuyumura por el aire, de hecho. Ahora todos estaban en la espalda del dragón, incluyendo a Taika.
—Ese Michael es muy eficaz—, dijo Fuyumura.
El dragón, escupió y mató a los osos cortesanos que nos seguían, el vuelo era agitado, viento muy fuerte, pasaba por mis pupilas, pero al menos sigo vivo.
—¡Cuidado! —. Dijo Elizabeth.
Un rayo de luz, impactó en el vientre del dragón. A gran velocidad, era como íbamos cayendo, no, no otra vez.
—AAAAAAAH.
Con mi gritó alzando mi mano, una luz azul, la cual generó, el sentimiento de estar en casa, en mi mente. Activó una red del mismo color, la cual nos atrapó con el dragón.
Caímos cerca de un lago, estoy cansado, apenas si logró mantenerme en pie.
—¿Amor? —, una voz dulce me tranquiliza—. VOLVISTE.
Después, caí inconsciente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com