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Dylan tyler - Capítulo 40

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Capítulo 40: El sentimiento del deja vu

Cargué a Elías hasta un cuarto, que me indicó Elizabeth, entonces lo dejé en la hamaca, mientras Tinki lo curaba.

¿Que ganó Excalibur con esto?, no lo entiendo, dejo a Elías al borde de la muerte, ¿por qué?

—Oye Dylan, gracias—, dijo Elías.

—…No hay de que, después de todo, somos amigos, ¿no?—, dije.

—…Sí—, dijo Elías.

Tinki dejó de curar a Elías.

—Bien, eso es suficiente, quiero ir a revisar ese bosque—, dijo Tinki.

—¡Yo también!—, dijo Taika.

—Mirio, ve con ellos antes de que hagan un desastre—, dije susurrando.

—Entendido—. Dijo Mirio, luego los tres salieron del cuarto.

La estructura era rara en cierto modo.

—Es como un teatro—, dijo Elías—. Parece como si cada sala se modificará, para el acto.

—Si es cierto—, dije—. Creo que es una buena hipótesis.

Una fruta roja y un cuchillo aparecieron.

—¿Quieres?—, dije.

—Si—. Respondió Elías.

Agarré el cuchillo, y empecé a cortar la fruta.

—¿Sabes?, aquel tipo destrozó, debes tener más cuidado—, dije—. Debes primero detectar cómo es tu enemigo.

Elías miraba al techo.

—También te he visto deprimido, puedes contarlo to-

Una fuerza enorme me lanzó al piso, me presionaba muy fuerte, el cuchillo rodó por el piso.

—¿Te crees el Dylan original?, copia de segunda, ¿que hubieras hecho tú?, ¿no es tú amiga?, eres un falso, tu no tienes derecho a reclamarme, ERES UN IDIOTA, UN IMBÉCIL, NO SIRVES, ERES UN PENDEJO, MUERE, MUERE, NO SABES NADA DE MÍ.

Agarró el cuchillo, me corto el cuello, duele, duele, no, no pongas el dedo en el cuello, deja de asfixiarme, ¿por qué?, ¿por qué?, mi sangre, mi sangre, no, no, tengo miedo. Duele, duele, duele, duele, no tengo aire, me asfixia, lágrimas, lloró, ¿por qué?, ¿No éramos amigos?.

Dylan Tyler dejó de quejarse, la sangre y las lágrimas corrían, no había aire.

Con esto, él murió.

***

Otra vez, el cuarto oscuro pero está vez escuchó una voz.

—Te amo, te amo, te amo, hermanito, ¿por que?, ¿por qué?, ¿por qué sufres?

—Te quedan 18 usos.

***

—Oye Dylan gracias.

—Eh sí, yo…—, dije.

Toqué, mi cuello, yo…yo, yo.

—¿Por qué?—, dije—. ¿Por qué?.

Salí del cuarto, ¿por que?, ¿por qué?.

¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿quién era ella?, será por…., no, no, tuve lo que llaman deja vu, ¿no es cierto?, el no…quiero irme, quiero correr, quiero llorar, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?.

Me escondo en un rincón, ¿por qué?, ¿por qué?, mi lágrimas, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, tengo un sentimiento, quiero, calor, quiero seguridad, quiero, quiero. ¿Soy egoísta?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿cómo te devolveré? , no puedo Dylan, ¿por qué?, ¿POR QUÉ SOY DYLAN TYLER?, NO QUIERO, NO QUIERO, POR FAVOR, vomitó, en este rincón, nadie me escucha, POR FAVOR, ¡ESCÚCHAME!, POR FAVOR, SÁLVAME.

Quiero dormir, quiero vivir, quiero soñar, quiero amar, quiero una vida normal. Pero no puedo.

SOY EL PUTO DYLAN TYLER, ME RINDO, ¿POR QUÉ?, DAME UNA RAZÓN, POR LA QUE DEBO, por la que debo…

—Quiero a alguien, quiero a un héroe—, dije.

—Yo estoy aquí—, dijo una voz.

Carla, no, Elizabeth, no, Minerva, no, es mi papá.

—Dime hijo, qué pasa—, dijo.

Me aferré, puse mi cara en su pecho, lloré. El es, ¿El es.

—No quiero ser héroe, tengo miedo.

★★★

Veo de nuevo, la arena cayendo del techo, mis ojos, duelen un poco, no, no duelen, los siento secos.

—…

Me levanté de la hamaca, limpiándome los mocos. Veo a Roberto/mi padre, caí inconsciente, solo por llorar….

》—¿Te crees el Dylan original?

—¿Estás bien, hijo?—, preguntó Roberto/mi padre.

—…Eh, si, si yo…ESTOY MEJOR QUE NUNCA—, dije animado.

—…¿Seguro?—. Preguntó.

No, no, no, no estoy bien, ayudame, quiereme, abrázame, por favor…

—SI, PERO…LOS PADRES DEBEN ABRAZAR DEBES EN CUANDO A SUS HIJOS—, dije abriendo los brazos y sonriendo.

—…Ok—. Dijo mi Roberto/ mi padre.

Me acercó, y él me atrapó en sus brazos, su cálido pelaje, me da recuerdos…, espera…¿recuerdos?

■■■■■■■■

》—Papí.

Ese, soy yo, pero en versión niño, estoy corriendo hacía Roberto/mi padre, usaba un uniforme rojo.

》—Hola campeón.

》—Dylan se portó muy bien como siempre, la tarea está en su cuaderno, ahí están todas las indicaciones y es para mañana.

Roberto/mi padre, ya me tenía en sus brazos, mientras una señora con un delantal. Le hablaba.

》—Ok, entendido, Dylan despídete de la maestra.

》—Chao, mae.

■■■■■■■

Me siento mejor, eso…por eso, debo seguir, debo continuar yo…

—Gracias papá—, dije—. Eso me ayudó.

—Ah, d-de nada—. Dijo Roberto/mi padre.

—¿Estás llorando?—, pregunté.

—Ah no, yo, solo…quedémonos así unos momentos—, dijo Roberto/mi padre.

Suaves sollozos, y jadeos se escuchan, mientras me abrazaba.

Por eso, yo, no me rendiré, lloraré y me levantaré, porque yo, voy a ser…

LA ESPERANZA DEFINITIVA.

||||

Carla se encontraba revisando las habitaciones.

“Quiero una sala de pelea”, pensó Carla.

Abrió la puerta, sin nada más que una sala de teatro.

—¿Sabes?, esto es como un teatro—, dijo Minerva.

Aquella mujer la cual, había sido una completa pervertida con su novio, le estaba diciendo algo que ella ya sabía.

—No me digas—, dijo Carla sarcásticamente.

Recordando cuando cayeron en el lago, cerró sus ojos. La estructura por fuera, era una especie de invernadero, pero con paredes y techo de mármol. También, estaba debajo de una colina, eso explica porque cae arena del techo.

—…Oye, ¿para que realmente se creó este lugar?—, preguntó Carla.

—Eso es algo que no te diré—. Dijo Minerva.

Entonces Carla sabía que hacer, aunque se sentía culpable, lo necesitaba, se tenía que saber qué hacer.

||||||||

Salí del cuarto, Roberto/mi padre, salió conmigo también, Minerva venía corriendo hacia mi.

—Amor, ¿estás bien?—. Dijo Minerva.

—PERFECTAMENTE, y no me llames amor—, dije.

—Bueno, entonces terroncito.

—Vaya, vaya, deja la molestia, simpática—, dijo Excalibur.

—Si tratas de insultarme, te sale muy mal—, dijo Minerva.

—…¿Le estas diciendo simp?—, pregunté.

Bueno eso no importa.

—Oye Minerva, quiero preguntarte algo—, dije.

—Claro, a la orden—, dijo ella emocionada.

—1. ¿Qué es este lugar?—, pregunté.

—Fácil: simplemente el administrador de los recuerdos y almas de todo el mundo mágico—, dijo Minerva.

—2:¿cómo recupero mis recuerdos?—, pregunté.

—Revisando el, the saw of the world, por tu alma—, dijo Minerva.

—…¿cómo accedo a ese tal, the saw of the world?—. Pregunté.

—No sé—, respondió Minerva.

—…

Carajo.

—Vaya mierdecilla, si que eres patético.

No, no puedo parar aquí, debo seguir.

—Bueno, gracias Mine—, dije.

—¿Mine?—, dijo Minerva.

—Ah, es un apodo, ¿no te gusta?—, dije.

—SI, SI. ¡Me encanta!—, contestó muy animada.

||||||

Lisa y Elizabeth se encontraban en la sala, Lancelot y Michael fueron a dar una vuelta, Roberto fue a ver a Dylan, Carla estaba también revisando los alrededores.

—Al final no conseguimos nada—, dijo Elizabeth mirando el techo.

Otra vez este sentimiento, otra vez, quería desactivarlo todo…

》—Eli, eres la chica más genial posible.

Otra vez, recordó lo último que le dijo su amigo Dylan, el original.

—Oye Elizabeth, ¿te gusta Dylan?—, preguntó Lisa.

—No, aunque el sol y la luna llegarán a bailar lambada, jamás—, respondió Elizabeth—. Aunque si me gusta alguien.

Lisa dio un suspiro.

—Que bueno, es que, como eran muy cercanos, y le creíste en lo de los os-—. Dijo Lisa, pero esta fue interrumpida por Elizabeth.

—No creas que porque hice todo eso, me gusta, ¿que acaso no es eso de lo que trata la amistad?.

—…Lo que pasa es que…—, la voz de Lisa temblaba—. A mi, si me gusta.

El silencio se extendió por toda la sala, Elizabeth la miró y le dijo:

—Ese no es mi problema, pero…quiero decirte, que me lo puedes decir a mi, yo no se lo diré a nadie.

—…gracias—, dijo Lisa con una sonrisa triste.

—Pero, en algún momento, deberás enfrentarlos, y decirles—, agregó Elizabeth.

—…Si.

Con esto Lisa se levantó.

—Quiero hacerme amiga de Carla, nos vemos luego—, dijo Lisa yéndose.

Otra vez, quedó sola, alguien estaba antes haciéndole compañía, pero ahora…

—….

Dylan, sabía el enamoramiento de Elizabeth, algo prohibido, algo imposible pero…

—Lo siento Dylan, pero…me gusta tu abuelo—, dijo Elizabeth en un tono de voz bajo.

||||||

Elías estaba en la habitación, junto a Michael y Lancelot, el perdió de manera patética. Si Kana-chan lo viera, ella no…. Ella no era Kana-chan, era lujuria, pero aún así, ¿por qué dolía su pérdida?

—Lancelot, ¿alguna vez te han dejado el corazón roto?—, preguntó Elías.

—…Si, pero, nada que no se resuelva con una buena botella de vino y saque—. Respondió Lancelot.

—Jaja, y pensar que mi hermanita te considera una figura paternal—. Dijo Michael—, oye Elías, yo no sé sobre tú situación, pero dejame decirte, que es mejor olvidarte de ella.

—…

Otra vez, esas palabras, ya las había oído de Sebastián, su hermano y de su padre. Pero si fuera tan fácil, él no estuviera sufriendo, ya no podía distinguir, si el dolor venía de los golpes, o venían de su corazón.

—Lancelot…quiero que entrenemos cuando me recupere—, dijo Elías.

Quiere quitarle la cara de felicidad, quiere darle una patada en el culo, quiere matarlo.

El le debe las gracias a Dylan, así que cuando lo vea se las dará, pero por ahora, estará 100%concentrado en aquello. Debe y anhela, destruir el ego de aquel patán.

—Pase lo que pase—, susurro—. Yo le voy a ganar.

Aunque Michael se burle, aunque Dylan se lo impida, aunque Elizabeth lo desapruebe.

El no le importara, él destruirá a esa maldita espada.

|||||||

Entonces, estoy en la habitación con Tinki, Mirio y Taika.

—Oigan, saben, ¿qué hora es?—, pregunté.

—No—, dijo Taika.

—No—, dijo Mirio.

—3:40—, dijo Tinki.

—Woah, ¿has contado la hora desde que llegamos?

Mi pregunta pareció haber elevado el ego de Tinki, porque sonrió de manera

pretenciosa, y sus ojos irradiaban orgullo.

—Sí—, respondió—. Como tú mejor evo, he llevado la cuenta.

—Vaya, gracias Tinki—, dije.

—Bueno… Me puedes recompensar con cargarme—, dijo Tinki.

—Está bien—, dije.

La agarré por el torso, y la subí hasta arriba.

—Dime Tinki, ¿así?—, pregunté.

—Es muy buen ángulo, supongo, pero quiero estar más cerca de tí—, dijo.

La puse en mis hombros, así como Minerva.

—Tu toma esto Taika—, dije acariciándole la barriga.

—Ah. Si, si, ahí, sigue rascando, más si ah—, Taika movía la cola alegremente, mientras le rascaba la panza.

—Y tú toma—, dije dándole una semilla a Mirio.

—Gracias Dylan—, dijo Mirio.

Genial, ya son tres los que están animados, ahora falta el resto, ugh, debí dejar lo más fácil para el final, pero bueno.

LA ESPERANZA DEFINITIVA ES PARA TODOS.

Así que debo mantener el nivel.

—Dylan—, una voz me llamó.

Volteé a ver, y era Carla, la cual estaba agarrada de la mano con Lisa.

—Carla-tan, tan hermosa, bella, divertida y Lisa-chin, tan tierna, dulce y útil, ¿que las trae por aquí?—, dije.

—…—. Lisa se quedó callada.

—Jaja, bueno. Te vine a buscar—, dijo Carla.

—¿Ah sí?, ¿para qué soy bueno?—, pregunté.

—Oigan chicos—, dijo Elizabeth—. Encontramos un espejo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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