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Dylan tyler - Capítulo 41

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Capítulo 41: las pruebas

Un espejo negro, exactamente era lo que había en esta sala, la cual era completamente blanca. Con un brillo, que aturdía la vista, el silencio era extenso, pero a la vez, era inexistente.

—Dylan….

La voz de Carla me sacó del trance.

—…¿Qué es todo esto?—, pregunté.

Tocando el cristal negro, me doy cuenta de que era como agua, que al mínimo toque, se diluia.

—¡Oh por Odín!—, dijo Minerva exaltada.

Ella se veía muy emocionada.

—Las pruebas, se han manifestado, eso quiere decir que…

Sus divagaciones, solo me confunden más y más, así que le dije con un tono dulce:

—Mine, ¿qué son esas “pruebas”?.

Minerva fijó su mirada, (extasiada), hacía a mí, sus ojos brillaban. Pero a los segundos cambiaron a una expresión entre lo feliz e insegura.

—Bueno… Son las pruebas que abren el archivador—, respondió.

—¿Qué es el archivador?—, preguntó Elizabeth.

—….Algo así como la biblioteca de registros—, respondió—. Osease, cada vez que una vida nace. Se crea una carpeta donde se recopilan los datos de esta.

—Entonces yo-

Fui interrumpido nada más hablarlo.

—No recuperarías tus memorias, ya que sería como ver una película. Puedes ver a los personajes, pero no sentiste lo que ellos vivieron.

Tras esa hipótesis. Elizabeth se acercó a Minerva.

—¿O me equivoco?—, preguntó.

—No, tienes razón.

Minerva sin más opción, respondió afirmativamente. Me preguntó, ¿qué tan diferente sería?

—¿De qué trata la prueba?—, pregunté.

—….De qué tienes que decir una frase literaria, que define tu situación actual—, dijo Minerva—. Por cierto son tres pruebas.

—…¿Son individuales?—, pregunté.

—Si, aunque la primera recompensa es para todos, y ya sabes cual es.

Tras decir eso Minerva salió de la habitación diciendo:

—Adiós.

Le di vueltas asunto, ¿que fase literaria encaja en mi situación?, no, no se me venía nada.

—Oye Tyler—, dijo Fuyumura—. Tú sabes cuál es la tuya.

—…

En la semana donde estudiaba con Fuyumura, aproveche a leer unos libros, el que más me gustó fue uno llamado Hamlet, de William Shakespeare.

—Acto 3, escena 1.

Fuyumura me miraba, cómo si no quería que la decepcionará.

Toqué el espejo, este empezó a temblar, mientras se escuchaba el sonido del aire, mi mano vibraba, mientras en el espejo se dibujó la palabra: “Ser.”

Recuerda, tal vez esa archivera te ayude, hazlo, tan solo es decir la maldita frase, ¡Hazlo!, eres … .LA ESPERANZA DEFINITIVA.

—Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro.

De repente todo empezó a temblar, cerré los ojos esperando algo malo, pero solo paró dentro de unos minutos.

—Pasaste la prueba.

¿Por qué?, ¿por qué me siento molesto?, ¿por qué?, si pase la prueba, ¿es por qué encaja perfecto con mi situación, pero no lo admito?, yo…

—Veamos qué desbloqueamos.

Y con esta fría voz, iniciamos nuestro descubrimiento de la nueva sala.

Llegamos hasta unas puertas doradas, las cuales, estaban siendo resguardadas por Minerva.

—Mine, por favor, hazte a un lado—, dije.

—Ok—, dijo ella.

Justamente, llegó Roberto/mi padre, y ahora estábamos Carla, Lisa, Minerva, Elizabeth, él y yo. Cerca de las puertas.

—Tsk, son muy pesadas—, dije.

Las puertas, pesaban en mis brazos, mientras mis manos. Se empezaron a contraer y arde-

—¡Hk–!

Quema….

—Este, papá, abrelas tú—, dije.

Tengo ganas de vomitar, no, no es el momento.

—Ok—, respondió Roberto/mi padre.

De un simple empujón a las puertas, estas se abrieron de par en par, cuando entramos, nos encontramos una biblioteca, en resumen, pero en vez de tener estanterías de libros, tenían archiveros de oficina. Y estaba dividido en distintos pisos, con escaleras de madera.

—…Wow.

Simplemente pude decir eso, mi mente trata de procesar lo que está pasando.

—Y…¿cómo abrimos los archivos?—, preguntó Elizabeth.

—Debe de tener la llave del archivero, pero muy difícilmente las consigues, es como si no existieran—, dijo Minerva.

—¿Que?, ¿te caen así de la nad-?—, fui interrumpido por el sonido del algo cayendo.

Era una llave plateada, la cual tenía el nombre de: Diligencia 123: Morrison Melss

—….

De pronto un tintineo y brillo, seguí el sonido y llegué hasta un archivador. Inserte la llave y se abrió en un cajón.

Había varias carpetas ordenadas, una decía Nacimiento y termina en…hoy. Con mucha delicadeza, abrí la carpeta. Inmediatamente caí.

「Un día, sin la más remota idea, nació un niño, aquel niño, tenía el pelo negro, con los del mismo color.」

Estaba en una sala de teatro, en el escenario estaba un bebé.

「Sin madre y sin padre, el niño vagaba por el mundo, sin saber cuál era su propósito.」

Una voz extraña, narraba los acontecimientos, mostrados en siluetas de cartón. Cada cierto tiempo, el telón se cerraba y se abría.

「Entonces mirando un nombre que le parecía genial, lo tomó, él comía, porque un señor de un restaurante. Le daba de comer.」

「Iba a una escuela, porque se infiltró, lloraba, ¿por qué nadie me quiere?.」

「Hasta que un día, mirando la ventana de la clase, observo a Kirikata. Un chico de pelo morado y ojos azules.」

「Amor, surgía en su mente, aunque sus únicas prendas, eran las que los nobles se dignaban a tirar, le quedaban bien.」

「Kiritaka, lo vió y se acercó más y más.」

「Ambos eran inseparables, Morrison, le enseñaba a Kirikata de la calle, ya que sus padres no lo querían dejar salir, y Kirikata, le enseñaba sobre modales.」

「Morrison, no entendía, porque Kirikata, era golpeado, pero juró que le daría una buena paliza a quien lo hizo.」

「——Así, luego de unos años, Morrison logró alcanzar una musculatura increíble, a los 16, y le dió una paliza a los padres de Kirikata.」

「Se fue con este, rentaron una casita, y ambos se dijeron:

『Te amo 』, para luego besarse.」

「Así los dos se casaron, Morrison, dándose cuenta de que era diligencia, a sus 26, se vestía de rojo y, salvaba a los niños de la calle.」

「De esos niños, adoptó a uno llamado, Darius, su esposo, Kirikata, lo educó y le dió de comer.」

「Las noches calientes con su esposo, eran extremadamente placenteras, sobre todo para Kirikata, que tenía a tremendo mastodonte.」

「Y un día un milagro ocurrió, pudiendo tener un hijo.」

「Era una niña hermosa, Morrison, la llamó, Tray.」

「Ambos niños crecieron, Kirikata, se fue a buscar a su padre, todavía está vivo, sólo que no está muy presente, le manda cartas a Morrison.」

「Morrison, ahora mismo, está consolando a su hija Tray.」

■■■■■■■■■■■

Volví a la normalidad, todos me estaban viendo.

—Dylan…

La voz de Tinki me sacó del trance, de tantas revelaciones, se me había olvidado que ellos tres estaban aquí.

—Ah, si yo…

Él era mi abuelo, vi su vida, pero no la viví, exactamente como dijo Elizabeth.

—Mine, ¿cuál es la segunda prueba?

Mi pregunta fue respondida inmediatamente.

—Tener un duelo conmigo—, dijo Excalibur.

Y de ahí supe, de que la tenía que pasar si o si.

☆☆☆

Unas horas después, estaba en mi habitación, con Roberto/mi padre, (ya que su hamaca también estaba ahí), y entonces miraba el techo.

—Papá, quiero que me entrenes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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