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Dylan tyler - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 la misión de las piedras
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7: la misión de las piedras 7: la misión de las piedras Cuando atravesamos el agujero, estamos en una habitación, completamente blanca, lo que se supone, no debe pasar, debería de haber una prueba más, pero no la hay.

—Este, ¿No debe de haber una armadura en el centro?—.

Pregunta Elías.

Veo el centro, y está ahí, ella, Carla.

—¿Carla?—.

Pregunto.

—¿La conoces?—.

Preguntó Elías.

Me bajo de Elías, y trato de levantarme, pero caigo al piso, así que me arrastro, este trataba de detener para no perder más sangre, es cuando alguien más entra, que el agujero que nos permite salir, ya no existe.

—Hola, Tyler—.

Dice Elizabeth la cual me mira con ojos de preocupación—, ¿qué te pasó en la pierna?

—Los Pantersi lo acorralaron—.

Responde Elías—.

Así es como acabó.

—Ah, ok ¿Y ella qué ?—.

Pregunta viendo a Carla.

Yo me preguntó lo mismo, ¿Qué hace ella aquí en el piso inconsciente?, ya hizo el examen, entonces, ¿Por qué?

—No lo sabemos—.

Dice Elías—, ya estaba aquí cuando llegamos.

Está vez, me logró poner de cuclillas.

—¡Carla!—.

Grito, esperando su respuesta.

No responde.

—Está inconsciente—.

Dijo una voz extraña —.

No te responderá Dylan Tyler.

Volteamos los tres, viendo a un encapuchado de túnica gris, era alto, su voz era seca, ronca, como si tuviera gripe.

—¿Quién eres?—.

Pregunto.

—Esa no es tu prioridad—.

Respondió—.

Solo quiero que hagan una cosa—, paso por delante de mí, hasta el centro—.

Busquen las piedras medievales, no le pueden pasar la misión a alguien más, si no la hacen morirán.

—¿Qué?—.

Pregunto —Si logran quitarse la maldición que los mate si no consiguen las piedras, la chica morirá—.

Responde Elías se le lanza con su espada, prendida en llamas, pero el encapuchado lo esquiva, y lo noquea de un golpe.

Elizabeth trata de agarrarlo con un rayo magenta, que venía de su varita, pero también, es esquivadas y noquea- da.

Yo trato de llegar a Carla, cayendo en el intento, trato de no dormir, aunque me desangre, aunque mi visión se nubla, aunque vea borroso… —Nos vemos luego Dylan Tyler—.

Dice el encapuchado cerrando mis ojos.

★★★ Entre abro mis ojos, la fuerte luz blanca, me da un dolor, ya que mis pupilas se dilatan.

—Señor, el paciente despertó—.

Dijo una chica con bata azul.

—Vuelvanlo a dormir—.

Responde una voz—, falta reconstruir su tejido.

—Ya termine—.

Dijo otra voz femenina.

—Ah, ok veamos… Cierro y abro rápidamente para mejor mi vista.

—Hola Dylan Tyler—.

Dice un señor con bata azul de pelo verde, con ojos amarillos y lentes—, ¿cómo te sientes?

—Bien, creo…—.

Respondo secamente —¿Quieres un vaso de agua?—.

Pregunta el médico y asiento.

Logro levantar mi torso, para tomarme el agua, siento un dulce alivio en mi boca y garganta al tomarla, ¿Cuánto tiempo llevo dormido?, ¿Qué pasó con Elias y Elizabeth?

—¿Quieres ver a tus padres?—.

Pregunta el médico.

—Si, por favor—.

Respondo.

Luego de unos minutos mis padres entran, mi mamá se me lanza encima abrasandome, con lágrimas.

—Gracias al cielo—.

Dijo ella.

—Mamá, ¿que pasó?—.

Pregunto.

—Nada campeón—.

Responde mi papá, mientras acaricia mi cabeza—.

Nada… —…—, no se que responder.

Mis padres han estado muy preocupados por, es obvio que lo saben, pero fingen creer que no, se aferran a la posibilidad de que no me haya enterado, que me engañarán diciendo, “vamos de viaje”, que en realidad es buscar una piedra.

Pero sobretodo, no me siento mal por lo que me está pa- sando a mi, sino por Carla, ella no tiene nada que ver, la traté mal, no la busqué entender, y ahora morirá si fallo… —Y mi pierna, ¿Qué tal?—.

Pregunto.

—Está bien—.

Responde mi mamá besándome la frente—.

Solo que desgarró parte de tu piel y tejido.

—Los médicos hicieron todo bien—.

Dice mi padre.

—Papá, ¿cuándo me ibas a decir la verdad?—.

Pregunto —Dylan… —Ya se que tengo que es peligroso lo de la piedra—.

Digo—.

Pero tengo que salvar a Carla.

—No, no te lo permitiremos—.

Dice mi mamá—, están en busca de Carla.

—Pero ese hombre dijo que- —Dylan, hazle caso a tu mamá—.

Dijo mi papá.

—¡Pero Carla está en peligro!—.

Digo —¡QUE NO!—.

Gritó mi mamá—.

ESTO TE PUEDE MATAR HIJO, POR FAVOR QUÉDATE.

—…Ya veo—.

Digo Trato de levantarme, si puedo, los médicos la dejaron como nueva, salgo de la habitación.

—Voy al baño—.

Digo.

Abro la puerta, salgo del cuarto, me dirijo a la azotea, cuando llegó, me siento en el suelo, recibiendo el aire.

—Mirio, go.

Mirio viene y se sienta en mi hombro.

«Hola Dylan».

Dice mentalmente.

—Hola.

«¿Cómo te sientes?».

Pregunta.

Entonces le digo todo lo de la misión, la desaparición de Carla, que todo esto es muy repentino, y no me siento capaz de hacerlo, que me siento mal por Carla, que me arrepiento por todo lo que le dije.

«Ya veo, como un familiar, solo te podría dar mi compañía».

Dijo —Gracias—.

Digo y le acarició las plumas mientras miro el cielo, esto me tranquiliza.

—Hola Tyler—.

Dice Morty mientras se sienta a mi lado.

—¿Si sabes que me debo de ir a morir?—.

Pregunto —Si, qué lástima—.

Responde —, pero no puedes hacer nada, los del ministerio seguirán las órdenes del encapuchado.

—¿Qué?

—Les darán a un acompañante—.

Dice.

Me explica que debemos ir los tres, que nos darán a alguien del ministerio, ya que el comité que se encarga de esos incidentes, considera que no es una misión peligrosa.

—Lo que no saben es que las piedras pueden estar activas, además de estar repartidas por todo el país, ustedes tres no durarían ni tres semanas—.

Dice Morty —Gracias por el apoyo—.

Digo —Ey, al menos irán con alguien, al inicio eran ustedes tres nada más—.

Dice—.

Buena suerte Tyler.

Se levanta y se va.

Me alarmó más, puedo morir, ese es el resultado extra, bajo las escaleras, vuelvo al cuarto, y ahí está mi mamá llorando, mi papá abrazandola, mi abuelo acariciandola.

Y yo, siendo un malagradecido egoísta, que no entiende cómo se siente.

El cual está al frente suyo sin ir a consolarla.

—…

No sólo se queda a observar, sino que le importa más salvar a una chica, que como ella se siente, soy un asco de persona.

★★★ El día ha llegado, estoy en una estación de tren, con una mochila, mi mamá está enfrente de mí, me abraza y me susurra.

—Cuidate mi niño.

—Tranquila mamá, todo saldrá bien—.

Respondo.

Mi papá me abraza también, lo hace muy fuerte como si no me quisiera dejar ir.

Ahora en este instante, ya no quiero irme, no quiero esto, Carla no haría lo mismo por mí, ¿O si?

—Los amo—.

Digo.

Corro hacia el vagón, pasó por los pasillos, y llegó a los asientos y me encuentro con Elías, Elizabeth y una chica de piel morena que mira hacia la ventana, tiene una capucha así que no puedo ver su pelo,—por su mano es que pude ver su color de piel—, ahora aquí mismo.

En este mismo instante.

Tengo la opción de irme, de vivir en casa, esperar a que alguien quite los peligros para que todo sea más fácil, Pero me siento, porque sinceramente, ya no hay punto de retorno desde que decidí abrir la puerta que brilló.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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