Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dylan tyler - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Dylan tyler
  4. Capítulo 8 - 8 El primer dia de viaje
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: El primer dia de viaje 8: El primer dia de viaje Silencio, es lo que hubo en doce minutos de viaje, ni Elizabeth, ni Elías, ni yo, tratamos de hablar con el nuevo integrante de nuestro equipo, al principio, no me moleste, pero luego, me di cuenta, que no debo de ser tan callado.

—Hola—, dije nervioso—.

Soy Dylan, Dylan Tyler.

La persona volteo, era una chica morena, de ojos negros y pelo verde.

—Hola—.

Respondió—.

Soy Esther.

Luego volteo de nuevo a la ventana.

—Vaya nombre—.

Dijo Elizabeth.

—A mi me parece bonito—.

Dijo Elías.

—¿Y quien dijo que era feo?—.

Preguntó Elizabeth.

—Ay, perdón princesita—.

Dijo Elías.

—¿Cómo me llamaste?—.

Preguntó Elizabeth subiendo el tono.

—Fuhaha, al parecer tú eres una princesita—.

Dijo Elías.

—Este, yo digo que, debemos armar una estrategia, y decidir cuál piedra vamos a buscar primero—.

Digo.

—Iremos por la piedra de la sabiduría, esa es la mía—.

Respondió Elizabeth.

—Muy sabía no te ves, FUHAHAHAHAHA, si tan solo fueras tan sabio como yo, consideraría ir por tu piedra primero—.

Dijo Elías.

—Oye, cállate.

Hay personas que quieren dormir—.

Dijo Elizabeth.

—¿Que- —Chissst—.

Dijo Elizabeth poniendo su dedo en los labios de Elías.

Yo me quedé leyendo, ya que no quería formar parte del drama, el libro era en llamas, me sorprende cómo un autor puede estar muy tranquilo mientras en la historia, mata a sus personajes.

—¿De los juegos del hambre?—, preguntó Esther —Eh si—.

Respondo—, voy la tercera parte, el enemigo —Se vienen grandes plot twist—, dijo Esther.

luego volteo de nuevo a la ventana, seguí leyendo, hasta que de pronto el tren frenó, así abruptamente.

Se oye un grito de alguien, como si lo estuvieran matando, arrancando sus extremidades, como si lo comieran vivo.

Me quedo petrificado, busco en las miradas de mis compañeros alguna pizca del horror que estoy sintiendo, pero solo consigo que todo está normal.

Me levanto para ver de dónde viene el ruido, hasta que veo a un hombre, con varias mordeduras, sel sangrado era la de menos, lo más asqueroso fue ver a un conejito blanco comerse los ojos del hombre; como si fueran dulces, una chuchería.

Me tapo la boca para no vomitar, en vez de sentir lastima, estoy sintiendo asco, ganas de vomitar.

Me vuelvo a sentar.

Todos están normales, como si nada estuviera pasando.

—Tranquilo Tyler—, dice Elizabeth—.

Era un criminal el que gritó.

Hago una mueca de que no entiendo, y Elias me explica: —Cuando un malis ataca el tipo no hubiera ni tenido tiempo ni de actuar, son fuertes, veloces, al atacar a su presa, ya está muerta al instante.

—¿Y qué pasa si grita?, ¿no estamos en peligro?—, pregunte.

—Es una tortura, estos malis, estan entrenados para usar su fuerza para torturar de manera horrible a un individuo que ha rompido las leyes—, Respondió Esther —…¿Por qué usar ese método en público?

—, pregunte.

—Ese castigo solo se usa cuando se comete un crimen en contra de ministerio, para evitar que la gente quiera ha- cerlo, para evitar la rebeldía—, respondió Elizabeth Me vuelvo a sentar, tratando de entender, ¿por qué pasa esto?, ¿por qué?, todo eso, ¿solo por poder?.

Trato de no pensar en eso, y leo, pero esa imagen vuelve.

Una y otra, y otra, y otra vez.

—Voy a tomar aire al final del vagón, ¿puedo?—.

Pregunté —Claro, solo no saltes del vagón—, respondió Esther.

—Ok—, respondí.

Me levanté de mi asiento, caminé por el pasillo, y llegue hasta el final, abro la puerta, paso, cierro rápido, hay un mini balcón con una reja para evitar caerte en las vías.

Tomó asiento en el piso, cruzando mis piernas y sintiendo la brisa.

»—Mami, ¿qué haces?

»—Meditando con la brisa del viento.

»—¿Qué es eso?

»—Es fácil, te sientas y acomodas tus ideas, hazlo conmigo, te sientas y luego, inhalas, exhalas, inhalas.

El recuerdo de mi mamá enseñándome a meditar a los 5 años.

Inhalo, exhalo, inhalo, exhalo.

“Positivismo primero”.

Pienso.

Por unos instantes me siento bien, que estoy en casa, el viento sigue, mientras salgo de la realidad.

Ya perdí la noción del tiempo, estoy tranquilo.

Abro de nuevo los ojos, y veo que estamos en un desierto, con grandes montañas de arena y cactus.

“Funcionó”, pensé.

—Oye niño—.

Escuché una voz extraña grave al lado mío—, abre la puerta.

Cuando volteo, veo a un señor, con una máscara de grillo, vestimenta de vaquero, y un narciso en su sombrero.

Me estaba apuntando con un arma, si este tipo con vestimenta ridícula me está apuntando con un arma, bueno estando en esta situación claramente use la cabeza y arme un plan para distraerlo.

¿No?

—Mirio, Sonic loud—.

Dije apuntando mi brazo hacia el sujeto.

Mirio apareció lanzando el grito sónico, haciendo que el sujeto fuera empujado hacia la arena.

Rápidamente volví a adentro, y Elías me estaba esperando.

—Nos vamos Tyler—.

Dijo de manera fría y amargada.

—¿Por qué?—.

Pregunté —Hay bandidos….

Y no me dejan pelear con ellos, ¿Puedes creerlo?—.

Responde Elías No sabía que responder para que se sintiera bien.

—Bueno creo que derrote a uno al final del vagón—.

Digo —Es que hoy es día de purga—.

Dijo Elías—, el ministerio quita las reglas en el desierto por 10 horas.

Esther nos encontró y dijo que teníamos que bajar, nos agarró de la mano y salimos.

Elizabeth estaba afuera esperándonos.

Mi primer instinto antes de bajar fue llenar una cantimplora de agua.

Caminamos un rato hasta perder el tren de vista, yo me había quitado el suéter azul que tenía, y estaba en una camisa blanca y shorts beish en todo el desierto, bueno al menos no estoy en túnicas, como Elizabeth, o en traje de negocios, como Elías, bueno al menos Esther lleva falda y una camisa sin mangas, no importa que ropa lleves, te vas a morir de calor.

—¿Adónde?—.

Soy incapaz de terminar la oración.

—Hay un pueblo, aquí cerca—, Responde Esther.

No me queda más opción que seguir caminando, y esperar a que lleguemos.

»—Papi, ¿Es normal que a veces solo corra?

»—No del todo campeón.

»—¿Por qué no?

»—Porque en unas ocasiones estarás con gente, que no debes dejar atrás.

Ahora levantó la vista, y ahí están, las personas que no debo dejar atrás.

Pero también son personas, las cuales, me dejarían abandonado, si es de ser necesario, así que, todos estamos atados, a un hilo, que se puede romper con facilidad.

Entonces una bala impactó al lado mío, en la arena, granos volaron, y yo me lanzó hacia un lado en el piso.

Elías se levanta y saca su espada.

—Vamos Tyler es nuestro turno—, dice mientras se lanza hacia las balas.

Me logró poner de pie y lo veo pelear, con un tipo vestido de vaquero, mientras esté le dispara, Elías al final le quita el arma de un golpe y con su espada da un golpe prendido en llamas, en el cuello del tipo.

Veo que tienen a unas niñas, corro en dirección hacia ellas, sin mirar atrás, con todo mi valor levantó mi bastón, y cargo una bola de aire en este.

—Mirio, Shoot—.

Tal como digo Mirio el cual estaba en mi hombro lanza la bola de aire.

Agarró a la niña de la mano, y me la llevo.

—Hola pequeña, ¿Cómo te llamas?—.

Pregunto —Soy Liz—, responde—.

¿Qué pasa?

La volteo a ver, tiene el pelo rubio y ojos verdes.

—Nada Liz, soy Dylan, te llevaremos con tus pa- De repente el sonido de una bala me despista, la niña, la inocente niña, yace muerta en frente de mí, con un charco de sangre en su cabeza.

Elías me empuja al piso, evitando otra bala, Elizabeth nos agarra con hechizo, o eso creo, por qué lo siguiente que sé es que estamos lejos, muy lejos.

—Tyler—, dice Elías—.

Qué heroico te viste, que mal que la niña murió.

—¿¡ESTAS BROMEANDO!?—.

Dijo Elizabeth—.

Pudieron haber muerto los dos.

—Lo intentaste Dylan—.

Me dice Esther.

Me pregunto, ¿Qué hubiera pasado si…?

—¿Por qué me felicitas?—, pregunto—.

¿POR QUÉ ME FELICITAS?

—Wow ok, cal- —NO, NO ME CALMO, HOY HE VISTO A UNA POBRE NIÑA MORIR, Y A UN JOVEN MORIR POR EXPRESAR SU OPINIÓN—, digo molesto e interrumpiendo a Elías—.

MALDIGO A ESTE MUNDO, MALDIGO A QUIEN CREO ESTA ESTÚPIDA BÚSQUEDA, Y ME MALDIGO POR SER UN INÚTIL.

Caigo en la arena, arrodillado, estoy cansado, tengo sed, y Mirio está volando sobre mi cabeza.

—Me quiero ir a casa—, digo.

No nos queda otra que avanzar, seguimos avanzando, el agua en la cantimplora se acaba, llegamos al dichoso pueblo.

Llegamos a un hotel, pagamos cierta cantidad de dinero, y me quedé una hora en la ducha, o lo que tienen como ducha, en el piso abrazando mis piernas, sintiendo las gotas caer en mi; luego dormir es lo último que logro hacer ya que recordé al conejo.

El cual parecía estar satisfecho, Pero yo conseguí mis pesadillas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo