Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 50
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Capítulo 50: chocar contra una piedra
Era oscuro además de tarde en la noche, había humedad en el aire viciado con olores agrios y fétidos, el sonido de gotas de agua hacia ecos en muros de piedra maciza con cientos de agujeros y canales, de no ser por algunos hongos y cristales salinos que desprendían cierta fuerza vital como luz seguro seria imposible ver tus propias manos aunque las pudieras sentir.
Al principio Marco creyó no haber abierto los parpados, pero después de recapacitar por un momento reconoció que era de noche, busco las estrellas en el cielo, el cielo que acostumbraba ver con su mama, pero no consiguió luz de estrellas, en cambio lo que consiguió fueron esas setas y piedras brillantes.
—¡Este no es el mismo lugar donde me desmalle!.
Marco anuncio lo obvio en una voz por lo mas tranquila que se puede estar en un entorno desconocido, busco el cadáver de aquella bestia mágica y lamento no haber recuperado sus mandíbulas como cuchillos, buscó su lanza y tampoco la encontró en el suelo… simplemente pareció haber aparecido con solo lo que tenia puesto,
—Mierda.
La oscuridad no lo asusto, pero al reconocer su actual ubicación como una cueva no pudo evitar que su corazón se llenara de ansiedad, estar desarmado solo agravó mas esa condición y la guinda del pastel fue escuchar rasguños y pasos acercándose… Lo primero que paso por su mente fue un animal de gran tamaño con barios pares de patas y un par de mandíbulas.
Y su reacción fue exactamente la misma que les instruyeron en caso de peligro que no podían enfrentar en una situación grabe, ¡bueno! tan similar como el entorno y las condiciones lo permitieron. Tomo la tierra húmeda que probablemente tenia mesclada las eses de las bestias que allí habitaban, para cubrir su aroma se embarró las tiernas y muy caras telas de su uniforme, seguidamente se alejo lo mas que pudo de de los cristales en caso de que esas criaturas tuvieran mejor vista que el.
En un rincón apartado entre dos muros agrietados se escondió, fue entonces que lo vio, la misma bestia pero con la ligera sutileza de tener mayor tamaño, si la anterior tendría al rededor de trecientos o quinientos kilogramos este ejemplar era seguro que pesaba el doble de lo anteriormente mencionado. Su apariencia era feroz, sus colores hermosos y brillantes, su exoesqueleto como espejo de algún metal exótico y raro a diferencia del color mas común de el anterior.
Por un instante su corazón palpito un segundo menos de lo adecuado, y al siguiente daba tres saltos mas de los debidos, un baile injusto que mareaba al pálido Marco. Las patas largas se movían con finura y los pasos casi eran delicados, las antenas tocaban sin esfuerzo el techo de la caverna, sintiendo tanto mas que lo que unas manos humanas podrían identificar.
— shu, shu, shu, vete por lo que mas alaben los espíritus.
Pedía locamente Marco desenado no ser detectado, hasta que una pulsada de dolor de cabeza lo maldijo en el peor momento, por suerte el dolor fue solo una pulsada sorda y no algo que causara alguna reacción externa de su parte, pudiéndose controlar hasta la mas mínima respiración aunque la pulsada le penetro profundamente la cabeza.
Las antenas se inmiscuyeron de arriba a bajo por los muros, entre los hongos y cristales, hasta que estuvieron tan cercanos para escuchar el rose delicado de los apéndices por las duras superficies, de alguna forma los cristales en los muros que no alcanzaron a iluminar a Marco chisporroteo en el preciso instante en que pudo haber sido descubierto, distrayendo a la bestia que se apuro a investigar.
Un suspiro de puro alivio casi se escapa de su boca cuando la bestia de enormes mandíbulas se aparto, mas no se atrevió a liberar su alientos con semejante peligro tan próximo. Rato después la criatura estaba demasiado lejos como para oírla Marco se permitió desparramarse como cualquier liquido entre los dos muros en los que se escondía, por un instante quiso soltar un pedo que tenia trancado en el intestino y todo lo que guardaba su vejiga pero recordó para su pesar.
— las bestias tienden a la territorialidad, olores y rastros serán fácilmente percibidos por cualquier bestia, con los monstruos este no es un problema real… Pero las bestias no son un juego, si te detectan te perseguirán asta el limite de sus territorios.
Una de las pocas clases del Mago dolores de la familia Flor de arena que Marco recordaba de cabo a rabo pues el espíritu mordelón no lo intento joder durante todo el día, mas después recordó las clase del Maestro Tue.
— ¿crees que unos simples trucos te salvaran en caso de enfrentarte a una bestia?, lo mas importante es identificarlas, que magia usan, a que elementos son afines, sus órganos mas importantes y sus características… en cuestiones de vida o muerte estos órganos especiales son las fuentes de sus magias, en casos normales se los evita dañar para usarse como mercancía de buen valor.
Recordó muy a su pesar la cara de ensoñación de los dos magos al dar sus conferencias y pensó para si mismo que los maestros deben ser gente muy mal pagada o adictos a tener cosas caras y explorar, de otra forma no se explicaba como podían parecerse personas con tanta edad de diferencia.
Trato de recordar las apariencias de habas criaturas para buscar cosas que parecieran órganos mágicos, tal ves lo eran sus mandíbulas de tijeras, o tal ves esas antenas… ya había cortado las de la bestia anterior y resulto mas fácil despacharla después de mutilar aquellos apéndices, pero le pareció una debilidad demasiado obvia, además la bestia solo se hizo mas torpe después de eso, pero siguió siendo mortal en lo que a marco respecta.
Marco siguió en su escondite mientras que otros bichos de menor tamaño se paseaban casualmente por el túnel aquel, y estudio sus comportamientos, a menudo cuando no pasaban por un rato tomaba otra ves el barro y se lo untaba pero casi nada mas… con el pasar de las horas Marco vio con sus ojos los extraños comportamientos de las alimañas.
Muy a su parecer aquellas criaturas tenían una jerarquía mas autoritaria que las que los humanos se imponían entre ellos, los grandes caminaban y les pasaban literalmente por encima a los demás, por el otro lado las pequeñas recolectaban algo con sus mandíbulas y eran pisoteadas por las grandes y revisadas registradas por las enormes… en teoría todas seguían sus jerarquías, las pequeñas incluso regurgitaban alimento en las mandíbulas de las enormes y grandes solo para retornar a buscar mas, eran casi como esclavas.
No fue hasta una hora mas que noto que no se pisoteaban realmente solo se encimaban cuando no tenían el espacio para mantener las distancia, lo que significaba que esto eran actos hechos de forma natural y no un acoso de casatas menores, o algo semejante, pero aun no encontraba un punto verdaderamente vulnerable para lastimar a aquellas criaturas.
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