Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 52
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Capítulo 52: el laberinto de Kandace
Marco se encontró así mismo boca abajo en el suelo cubo de tierra, todo lo que quedaba de de sus ropas eran harapos rasgados, solo sus votos un están intactas aunque estuvieran cubos de barro apestoso… Los pantalones de los cuales estaban ya acostumbrado a que no le quedaran tenían un agujero que exhibía su masculinidad y las laderas en su espada baja, por suerte para el diez suficiente tela sobrante en tajos colgantes para atar todo y reconocer lo que le quedaba de pantalón cubriendo así sus partes mas privadas, pensó para si ” Si me vieran en estas fachas ya no me podría casar jejeje… espera ¿Qué eso no era con las mujeres?” Marco pensó para si mismo bastante confundido respeto a algo a lo que normalmente no le prestaba nada de atención.
Con rapidez abandono el fluido de pensamientos intrusivos y se enfoco en su entorno una vez tuvo listo si recuerdo casual de pantalón, mas su concentración no duro mucho pones fue envestido por las piernas y derribado, al principio supuso que seria una de las bestias así que trato de defensa con fluidez felina y fuerza sobrenatural, une en realidad solo se humilló así mismo al pelear con una cabeza ejecutada de insecto gigante que al parecer iba ganando la lucha.
— miserable ya mate a uno de ustedes y no perderé ante uno mas pequeño.
Dijo con furia antes de arrojar lejos la cabeza, y suspirar de alivio cuando se percato de su bochornoso error… aparentemente el cansancio de estar escondido controlando su respiración constante lo dejo en un estado de estar severo, respiro y jadeo un poco en el suelo antes de volver a incorporar y mirar con algo de curiosidad la cabeza de bicho
— ustedes son unos bastardos feos en verdad. Son criaturas mágicas de eso estoy seguro, pero son tan feos y mutados como los monstruos.
La criatura o lo que quedaba de ella aun sostenía un palo de gran tamaño pero relativamente corto y con hojas verdes y exuberantes en sus mandíbulas, su cabeza era total y por completo redonda, sus ojos parecían esculpidos de la piedra por un escultor, pero a la vez eran tan reales en el sentido mas honesto de la palabra, casi recordaban a un juguete tallado con gran habilidad por algún artesano, pero al acercarte notarias que no era una superficie liza y tenia poros, folículos capítulos entre otras cosas.
Marco se fijo entonces en las mandíbulas y trato de abrirlas, el uso de su fuerza extremo dislocando la preciada navaja natural, su filo incluido corto levemente las manos de Marco une fue bastante precavido, con un mas cuidado extremo de arreglar la pieza mandibular y le envolvió parte de sus camisa solo para improvisar un mango por donde subjetarlo.
— ok ahora no estoy indefenso del todo.
Mintió para si mismo en un intento de mantener la calma que le estuvo faltando desde que despertó en la cueva. Extrañamente no se encontró con mas bestias mágicas y en cambio noto la mayor temperatura a pesar de estar bajo tierra, la mayor cantidad de luz y de tonos azules y verdes de los cristales y hongos Pronto se sorprendió hablando con anhelo.
— es más hermoso que el cielo nocturno.
No era una exageración decidir que el cosmos visible durante las noches no tenia ni la mitad de encanto que esta cueva, lo que le hizo olvidar por un instante el peligro de su situación, pero solo fue por un instante en que su corazón no deseó, ni su mente reflejo en que debía hacer y cual seria el próximo paso.
Más tarde o templado todos debemos perder y mirar nuestro al rededor no por lo que aparenta, si no por lo que tiene el potencial de ser o hacer en nuestra contra o a nuestro favor… una vez su padre le habla de algo así y Marco recordó esas hermosas palabras. “en el peligro hay oportunidad para aquellos que buscan la verdad”
Un rato después Marco camino sin estar seguro de cual dirección seria la adecuada para salir, por pura lógica el tobogán no era ni de lejos la mejor opción, tendría que escalar sin parar por cuatro veces el tiempo necesitado para deslizarse, y el riesgo de que algo mas vaya de bajada era mucho mas peligroso, por lo tanto opto por moverse buscando subir por los caminos que encontró al exterior.
En ocasiones tuvo que esconderse, y en otras tuvo que devolverse por donde vino pues se trato de caminos sin salidas o que de la nada terminaban en abismos en caída libre, culla profundidad solo era medible por los cristales y zetas que pintaban un cielo inferior en aquellos abismos…
Así Marco camino por un día mas sin que se diera cuenta, pero en su defensa desde que se ilumino a si mismo Marco pudo mantenerse sin alimentarse por mas tiempo que una persona común y corriente antes de sentir el dolor del hambre, fue entonces que Marco consiguió algo que jamás en su vida espero ver.
Si bien hasta el momento Marco no encontró muchos de los Bicho Enormes, la verdad es que estuvo luchando mucho por esconderse y pasar desapercibido, cosa que simplemente le hizo perder una cantidad descomunal de tiempo al desplazarse por los laberinticos caminos… pero ahora no tenia forma de esconderse si quería tratar de escapar, lo que tenia delante se trato de un enorme muro apenas iluminado por únicamente los cristales brillantes, el muro contenía cientos de celdas hexagonales profundas y oscuras, ¡¿que se suponía que era esto?! se pregunto casi asustado Marco, pues su sentimiento mas domínate al ver este magnifico muro enorme era el asombro infantil.
Cada Bestia mágica que vio caminar por el muro vertical se movía con una soltura y delicadeza imposible de imitar, todas eran del tipo mas pequeño que Marco ya había visto y regurgitaban un liquido dorado en las pocas celdas con algo dentro, de igual forma logro vislumbrar que era lo que se encontraba en los agujeros… se trato de unas extrañas orugas blancas de tamaño moderado casi como el tamaño de un humano recién nacido trasportados desde otro lugar y puestos allí por los bichos.
otros en cambio eran demasiado grandes y eran sacados por las obreras y trasportadas a otra zona mucho mas abajo en el muro.
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