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Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 54

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Capítulo 54: la madre del laberinto

Dos días atrás en el campamento temporal de las familias Flor de Arena, Rana Dardo, Rico Borde y Piedra Grande acontecía una situación extraña, recientemente notaron que dos Guardias pertenecientes a dos familias diferentes desaparecieron y no se trataba de Gocho y Marco… se trato de dos guardias de casi alcanzaron el rango de graduados también conocidos como expertos, no dejaron rastro de sus paraderos y curiosamente nadie se dio cuenta de su desaparición hasta que se paso lista.

Lo primero que se sospecho fue de deserción, no era raro que algún idiota intentara escapar del contrato de servidumbre, pero de la misma manera se tendía a contratar con clausulas bastantes estrictas capases de provocar la muerte en los infractores, por lo tanto serian fácilmente descubierto en medio del intento de incumplimiento.

— es absurdo, como desaparecen dos guardias a punto de sobrepasar el rango de aprendiz, no es como un aguacate en un saco que solo desapareció y no importa… los iluminados son caros de hacer y escasos en lo que respecta a talentosos.

— Marca de sangre exijo un explicación.

Estas palabras fueron pronunciadas con fuerza ira e indignación justificada, acompañadas con pulsaciones de mana poderosas que no eran un ataque en si, pero lastimaban tanto como un puñetazo dado por un gigante. Se trataba de La esposa de Marca de Sangre la maga ritualista Nereida y el Mago ritualista de la familia Rico borde.

Marca de sangre no se digno ni a responder pues se encontraba preparando preciosos ingredientes para realizar un hechizo de búsqueda y rastreo o uno de adivinación, precisamente los mismos que uso para descubrir a los extraños vagabundos, o conseguir presas para cazar.

Sin embargo se encontraba incluso mas molesto que los dos magos que lo acosaban… anteriormente decidió unilateralmente continuar con la partida de caza, era algo necesario y parte vital de la economía de las familias presentes, todos decidieron seguirlo, pero ahora que tenían un tropiezo de ese estilo tenia que proporcionar soluciones para ese mago inútil, un niño mimado de con menos de cinco décadas de experiencia de la familia de Rico Borde, además de su esposa que le guardaba rencor y aprovechó para acosarlo, estaba seguro de que Nereida no le importaba la vida de ese Guardia iluminado.

— ¡vasta ya!. necesito concentrarme.

Tomando una daga de plata se puso de rodillas, no se atrevió a usar solo su energía del corazón para remplazar el resto de ingredientes y en cambio los coloco en un dibujo en el piso de la tienda, dibujo con cuidado con la punta de la daga algunas runas y sobre los trazos coloco los objetos con pesar, la piel de un mono enano en uno de las esquinas del cuadro… Luego con el cuchillo coloco una pertenencia de los dos guardias desaparecidos en la punta contraria, fuera de cuadro dibujo una runa mas, coloco vino de Piña en una tacita y remato cortando su palma y tallando unas runas mas.

No se atrevió a gastar mas materiales preciosos y en cambio remplazo unas pocas mas usando verbos cantados con sus pulsaciones mágicas, tenia que demostrar su sinceridad al encargarse de este problema, pero no gastaría una fortuna por dos guardias cuando estos idiotas lo obligaron a el a expulsar a un jovencito de su familia si no lograba resultados mínimamente satisfactorios. Activo el hechizo y la arena negra surgió del éter, materializo las energías de muerte y condensó el deseo de cazar con un pequeño cambio para no lastimar el objetivo.

—ya esta listo, llamen a los guardias que quieren que busque a sus desaparecidos.

Mientras hablaba la arena negra formo un cuerpo insustancial, y una tenue figura con forma humanoide se irguió, una de sus manos se extendió y espero que le dieran la mano para completar el ritual … un par de guardias entraron a la tienda y Marca de sangre le tomo con la mano ensangrentada la mano al espectro sombrío que hecho a correr un instante después.

— síganlos y reporten lo que pase después… no quiero mas desapariciones.

— ¡SÍ!.

Respondieron al unisonó los guardias antes de perseguir la sombra y abandonar el campamento. Al día siguiente solo la sombra regreso al campamento.

Marco siguió caminando tratando de esconderse de la vista, pero apestando a cualquier cosa menos bueno… no estaba muy lejos de el grupo de insectos obreros que parecían seguir con su rutina habitual y lo pasearon por un conjunto de salas y pasillos con poco trafico, durante la persecución pacifica Marco se encontró en una sala de maternidad con un muro inmenso, adivino vagamente que este ya lo había visto antes, solo que estaba muchos pisos mas alto que ahora pues podría alcanzar fácilmente cualquier celda si se acercara.

Fue en ese instante que su curiosidad fue saciada, noto que las obreras comían o ingerían el micelio durante el traslado, luego regurgitaban una pasta y la facilitaban a los otros insectos… Un ejemplo serian las mas grandes que por tener mandíbulas externas demasiado grandes les era imposible comer solas, las pequeñas se les trepaban a sus cabezas y las alimentaban de boca a boca. O que tal las larvas que miraba en este instante, ellas gritaban y las cuidadoras cercanas solo se acercaban de una en una para darles la misma pasta, luego se marchaban.

Cuando Marco noto que no había nadie a la vista tomo la iniciativa para ver de cerca a las larvas, solo para quedar absolutamente fascinado con un bicho asqueroso y vomitivo, un cuerpo masudo y blando sin patas o placas blindadas como las adultas, solo sus ojos resultaron tener el color de el resto… Marco sintió un cariño y curiosidad infantil desprovista de malicia, pero fue incapaz de tocar a la pequeña criatura, aunque pequeña no era la palabra indicada para referirse a la cosa fea que tenia delante contenida en una celda hexagonal, pese a que en comparación de las vista anteriormente por Marco pisos mas arriba resultaron enormes, mientras esta se podía sostener con una mano.

Un ruido se escucho de repente y Marco se dio la vuelta, pego la espalda al gran muro como si eso lo protegería, luego entro en razón y corrió lejos al punto mas oscuro que encontró, dedicando toda su energía a buscar con la mirada donde se fueron el grupo de insectos obreros para continuar su su exploración.

Pronto reencontró al grupo que avanzaba indiferente de si lo seguían, y siguió bajando mas hasta que el calor casi fue insoportable, el piso incluso desprendió vapor de agua y Marco se pregunto en sus adentros “¿acaso estoy en una de esas salas medicinales para restaurar el espíritu y sanar el alma?” solo para darse cuenta que la habitación siguiente era incluso mas gigantesca que los muros de maternidad.

Al entrar unos segundos después que aquel grupo de obreras pudo ver, pero no quiso ver, pues en lo mas profundo de la sala como si de algún templo de los cuales le hablo su padre cuando era solo un niño se tratara, en la sima de aquella sala titánica un cuerpo, ¡No! marco no considero eso un cuerpo, una masa de carne amarillenta iluminada por el cristal luminoso mas grande y candente que jamás había visto… la masa de carne temblaba constantemente, un susurro como gemidos erotices y sexis se liberaba con cada temblor, al mismo tiempo que un grupo de obreras recogían una masa blanca que salía por un lado, otro grupo dicho sea de paso el mismo que Marco siguió se acercaba al otro extremo del cuerpo.

— ¡por todos los espíritus del cielo y la tierra!

Susurro para dentro de su corazón, algo mas dentro se conmovió y su corazón marco el ritmo del miedo en el entorno. Aunque Marco abandono cualquier discreción y olvido esconderse no fue necesario, las obreras a su alrededor no pensó jamás en atacarlo pues tenían tareas mas importante, como atender a la reina madre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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