Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 56
- Inicio
- Todas las novelas
- Ecos de libertad ¿sin problemas?
- Capítulo 56 - Capítulo 56: Rolan Carson
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 56: Rolan Carson
Un hombre de considerable atractivo pero muy lejos de su juventud, caminaba por un pasillo largo altamente iluminado, los muros estaban medianamente decorados con lámparas y algunos cuadros que extrañamente no eran de artistas reconocidos, si no que pintados con esmero por artistas locales que demostraban una habilidad y técnica indiscutiblemente altas… con forme avanzó aquel sujeto bien vestido con traje formal de negocios la luz poco a poco escaseo, primero una lampara con iluminación menos potente, luego varias mas y conforme a la luz escaseo las pinturas abundaron en aquel pacillo.
El hombre jamás se inmuto y se concentró en caminar sin prestar nada de atención en los muros pues ya los conocía de memoria, El llanto de un amante abandonado, madre soltera, una casa perdida, niño comiendo en el callejón, el ramo de la novia y muchas mas pinturas de excelente calidad pero de artistas en su mayoría desconocidos o incluso vagabundos. Ese era el tipo de talento y arte que adoraba su empleador desde ase años.
Cuando la luz ya no alcanzaba el siguiente tramo del pasillo aquel hombre extendió su mano y se permitió tomar una pequeña cerradura sencilla que hasta un gato astuto podría usar para abrir la puerta, con cuidado bajo la manilla y tiro de la puerta que en la penumbra fue casi imperceptible… dentro se encontraba aquel hombre tan lastimoso al cual el le prestaba si servicio, junto a el estaba un joven hombre que seria muy atractivo de no estar tan delgado y debilitado, cables y tubos se extendían desde su cuerpo a maquinas sustentadoras de su tan preciada vida.
—Sr. Carson tiene visitas.
hablo ignorando el baño de esponja dado por su empleador a su hijo en estado comatoso y el cuerpo desnudo, famélico, y ceniciento de pura palidez carente de vitalidad. Se acercó como si ese no fuera su asunto, algo realmente agradecido por su empleador que detestaba que su hijo fuera visto por lastima por empleados de servicio.
—Sr. Carson su socio exige verlo y esta en la recepción esperándolo.
Explico sin la mas mínima muestra de alteración y con la frialdad mas desapasionada que pudo, pues frente a su empleador y su hijo estos gestos seria seriamente mal interpretados, serian escusa suficiente para un despido con efecto instantáneo y definitivo… La respuesta fue incluso mas rápida y fría que lo esperado.
—entretenlo unos minutos… estaré ahí en un tiempo.
Sus ojos no abandonaron jamás la esponja en el valde de agua, la exprimió y siguió pasándola con suavidad por el cuerpo pálido de el hombre joven de la camilla de hospital.
Media hora después el hombre camino con una sonrisa fácil cautivadora llena de un ego desconocido para si mismo, salió de la habitación ignorando la oscuridad en la que callo, con algunos pasos cortos y medidos regreso a la luz de aquellos quienes transitan la vida con optimismo, sin embargo tampoco miro las pinturas del pasillo, hacía mucho tiempo que esas pinturas no le provocaban entusiasmo ni orgullo.
Un hombre con perpetuas ojeras y una tes tan pálida que rivalizaría con la de su hijo de no ser que este hombre podía tomar el sol por propia voluntad sin miedo a sufrir la fiebre de un cuerpo incapaz de regular su temperatura se encontró ahí, tomaba un café que el mismo exigió fuera en sus palabras fuerte, barato y nada apetecible. Los palmos, así se llamaba aquel café de mala calidad que este hombre con el que trabajaba tomaba tres veces por día.
— bienvenido, ¡dime que sucede! tu nunca me honras con tus visitas de no ser por que algo fuera de tus expectativas paso.
— fuera de mis expectativas? esto es un desastre, dijiste que de seguir por el camino que teníamos en un principio nos iríamos al garete pero ¡fue por tu nuevo parche que las cosas se desviaron!.
Fue una respuesta demasiado rápida para el gusto de aquel mayordomo a su costado, pero el sujeto pálido no pareció darse cuenta y Rolan Carson no pareció darle importancia. rolan era así un hombre con visión y con el capital para hacer lo que deseara hacer, siempre confiado al andar como quien no conoce cual es el problema con los demás e encapazas de ver dichas miserables vida.
Sin embargo no ignoro en esta ocasión el pánico de el hombre, su socio del cual no recordaba el nombre, pero que confió en el desde que le propuso este proyecto gigantesco, tal ves era alguien al cual llamar amigo de forma sincera pero fue incapaz de expresarlo aun con genuina certeza y convicción.
—dime que es lo que te preocupa.
Pregunto con paciencia y no se demoro en sentarse mientras aun podía en es, su asiento mas caro y preciado, pues se trato de el único mueble que su hijo eligió para el antes del accidente, cruzo una pierna sobre la rodilla y se quedo en silencio mirando a su socio con esa sonrisa ligera.
Por otro lado el hombre de profundas ojeras como el vacío mismo del espacio lo miro, atónito pues parecía que recibiría respuestas después de tantos años ayudando a este lunático… Fue tantán su impresión que no supo que decir, por lo que se tomo su tiempo y comenzó con cuidado a preguntar deliberadamente como quien interroga a un niño travieso.
—Tu… este dijiste que necesitábamos hacer los cambios del parche.
—Lo hice.
—pero dijiste que era porque el juego tenia varios fallos de calidad con respecto a el servicio a los clientes, pero yo creo que estaba muy bien? , también exigiste que mejoráramos los fallos de usos de habilidades, retraso y adaptación al flujo del tiempo percibido por lo jugadores, además nerfeaste los avatares de los espíritus superiores, que dirán los clientes a los que les vendiste expectativas altas.
—ja. no lo entiendes, pero eres el que mas trabajo le puso a este juego… no sabes porque comencé este trabajo pero lo cuestionas todo… esas cuentas fueron nerfeadas no por el equilibrio si no para darle tiempo a los jugadores y a los NPC… las clase ocultas no deben ser usadas libremente hasta dentro de un tiempo mas.
Continuó hablando, mas de lo que estaba acostumbrado en los últimos años y recibió una feroz mirada en respuesta, acompañada con una replica.
— no leo mentes Rolan, no conozco tus motivos ni tus intereses, pero esto es demasiado diferente a lo que prometiste a las juntas… en un principio me entregaste este código base un mundo que se interpretaba así mismo, un espacio virtual blanco para construir y me dijiste quiero crear un mundo entero.
No se callo y siguió con fuerza temeroso de no desahogar las dudas de su alma.
— luego esta ese extraño sistema de poderes, karma, leyes, contratos y magia… bien podían ser las mismas cosas aplicadas desde diferentes puntos de vista, los desarrollaste tu solo casi todo al menos, y me hiciste dudar de si esta no era una simulación y en realidad estaba en una cubeta residiendo estímulos… sabes en estos años e investigado lo que hiciste con las matemáticas las palabras y los hechizos es una maldita genialidad, pero tu no pudiste haberlo echo, ¡no sabes nada de código!.
— cada que terminábamos algo en escala minúscula y nos trabamos en la programación tu nos traías la respuesta en un papel de servilleta, por un tiempo creí que eras un genio pero luego lo note, estudiabas código mientras hablabas con nosotros… pero nos entregaste todo como si fueran bloques y nos pediste que montáramos tu cabaña especial ladrillo por ladrillo.
Durante un segundo demasiado largo el hombre casi histérico no hablo, y al levantar la mirada todo su estrés y frustración desaparecieron, en cambio lo que lo remplazo fue miedo, delante suyo Rolan Carson ya no era el mismo hombre que conoció estos años, en cambio era su avatar del juego el que lo reemplazo, y su mirada, esa mirada relajada y segura desapareció… de echo ni siquiera supo donde se encontraban.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com