Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 61
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Capítulo 61: el niño que hablo de tabúes
El mundo pareció detenerse cuando Marco hablo palabras desconocidas para el resto del continente de las águilas… Gocho no supo que hacer con lo escuchado, de lo contrario seguro taparía la boca de aquel muchacho medio tonto, lo tomaría en brazos y escaparía de aquel laberinto, o eso quiso creer.
La gran bestia a medio paso de ser un verdadero espíritu observo con la curiosidad de quien escucha a un niño hablando de su día de aventura. Tal vez la situación era exactamente esa, y aquella criatura gigante y deforme como una masa de carne percibía a Marco como un infante, tal vez porque el mismo Gocho sentía lo mismo no pudo evitar impacientarse.
De cierta manera Gocho estaba en lo correcto, pero se debió a que aquella bestia tenia casi un milenio de existencia, para ella todo lo que tuviera menos de quinientos años era muy joven para ser tomada mas que como un infante… para bien o para mal la bestia pregunto.
— ¿de donde sacaste los nombre tan curiosos de esos espíritus? no me parece conocer a ningún espíritu superior o supremo con supuesto nombre.
Marco lo considero un segundo y decidió contar su mas grande secreto sin saber que era escuchado por Gocho por una de las entradas. Hablo de sus ojos y lo que veía, de lo que se daba cuenta cuando nadie mas, y su dificultad para usar la ley… tal vez porque aquella criatura nunca mostro rastro de hostilidad, aun cuando era sospechoso de robar una de sus crías.
Los ojos de Gocho se abrieron mucho desde su escondite y poco a poco hizo sus propias conjeturas no sin antes preguntarse ¿por que Marco confesaba algo así con una bestia y no con el mago Sr Marca de Sangre?, ¿acaso el chico no confiaba en ellos?… se sintió herido pero al mismo tiempo se sintió en conflicto, si le hubiera contado la mitad de la historia de su ascensión a un iluminado Gocho no la creería y la descartaría como una alucinación…
En su defensa solo podía alegar que nadie creería que una deidad relacionada con la creación del mundo salvaría a un mortal después de cometerse un fallo o error, suena a locura, seria una absurdidad de las mas grandes, y no contento con eso seria un caso de herejía del mas alto grado… Gocho solo pudo preguntarse que pasaría con aquel muchacho si divulgara tal historia, seria atrapado por los cultos a la luz de las tinieblas, o los registradores del fuego, por poner un ejemplo leve.
Mientras tanto Marco seguía relatando su historia bizarra sin preguntarse ni por un momento si aquella criatura lo tomaría enserio o como un absurdo de un niño… tal vez ambas, sin embargo fue interrumpido por la gran bestia.
— entonces afirmas, que I…A es algún tipo de criatura que afirma confirmar el flujo de el destino, ¿tu acaso esperas que yo crea en ti?.
La gran bestia permitió que un pulso imperceptible de mana envolviera la calurosa sala y puso en vigor una ley de la que era conocedora, solo para estremecerse al confirmar la autenticidad de las palabras de aquel muchacho. No le quedo de otra que creer sus afirmaciones y pregunto por el otro espíritu mencionado y asta entonces desconocido solo para temer cada vez mas al escuchar la respuesta.
— mi Dama me temo que desconozco el poder del espíritu nombrado casualmente por IA, pero sospecho que el se encarga de poner reglas sobre las entidades que murieron, al menos eso me hizo pensar IA al hablar de el.
La respuesta de Marco estremeció a Gocho y la gran bestia al mismo tiempo. La muerte era tratada como algo fuera del entendimiento mortal e inmortal, un tabú poco tratado y un conocimiento prohibido para aquellos con aliento de vida en ellos. Sin darse cuenta tanto Gocho como la bestia sintieron el morbo de preguntar por lo que se encontraría del otro lado ignorando las preguntas del muchacho relacionadas con las leyes que describía, y en efecto la bestia pregunto por el destino de los caídos.
Marco noto que sus preguntas y consultas no seria atendidas sin que el explicara y soltara la sopa que la bestia deseaba oír.
— mi Dama, puedo decirle si usted me ayuda un poco a mi a cambio.
La respuesta fue un “sí” sin tapujos ni consideraciones, y Marco explico.
— al parecer mi dama la muerte es un estado transitorio, y las almas se reutilizan constantemente para la vida de un ser nuevo, nada se desperdicia, no tuve mas opción que desear que mis difuntos familiares fueran renacidos con mejor suerte que la tenia en esta vida.
Horas después Marco se encontró así mismo en lo que solo se puede describir como una celda abierta personal a modo de cuarto privado, sorprendentemente gocho estaba a su lado amarrado con ceda fabricada por la mismísima reina del laberinto, algo impresionante pues gocho era extrañamente fuerte según Marco.
Gocho no podía hablar ni moverse, estaba tan sujeto al piso como al techo de la celda y Marco sentía cierta incomodidad pues este tipo escucho toda su charla, y ahora sabia lo mismo que Marco no le confeso a otro ser humano. Sin hablar de que el sujeto termino confesando que lo abandono en el bosque por orden de los magos de la familias en la excursión, y aunque entendía que ordenes eran ordenes, la verdad su confianza fue menguada por ese conjunto de acciones.
El silencio pareció agotar a Marco tanto menos que a Gocho, lo cual no era raro pues Marco estaba acostumbrado a la soledad, y solo ahora que convivía con un grupo de gente que se hacían llamar camaradas noto lo extraña de su propia actitud y preferencia por la soledad.
Pronto un día mas paso, y La reina bestial lo llamo a la sala de parto o aposentos de la misma, para conversar una vez mas
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