Ecos de libertad ¿sin problemas? - Capítulo 64
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Capítulo 64: la leyenda del dueño de la luz II
Gocho se la paso, todo el tiempo que pudo durmiendo y dejando escapar de su corazón una melodía propia de el pueblo del que provenía, el ritmo al venir del interior alegre de el hombre dormido resulto extrañamente agradable, recordando le la voz de mujeres anciana en las fiestas de las cosecha a Marco. Nada que ver con el tarareo áspero y marchito que salía de los labios del irremediable sujeto en cuestión.
— OHhh, mi tierra hermosa, mi tierra querida, como no te añorara si te encuentras perdida. Te recuerdo por las noches, las flores en las colinas y los campos llenos de monte pa’ las dantas de mi tía.
Marco desconocía el tema pero reconocía el acento particular de las voces femeninas y amables con las que soñaba Gocho como el mismo acento que de ves en cuando se escapaba al hablar. Lastimosamente las voz en el inframundo tenia una naturaleza mas solida, casi era algo físico y por lo tanto cada que el idiota dormido tarareaba con afecto y nostalgia, era casi como recibir nalgadas de manos de un albañil constructor.
Marco termino por cansarse muy rápido de que los sueños de su compañero le terminaran dando golpes literales, honestamente aguanto el castigo de ser golpeado por el tarareo solo porque el golpe también lastimaba al cantante en sueños, con cada instante en que era golpeado Gocho se callaba por un rato como si entendiera lo s efectos de balbucear dormido, solo que al rato la canción hermosa resonaba y el volvía a intentar cantar al unisonó.
— bueno, ¡basta Ya!.
Marco hablo y sintió las consecuencias en seguida, a su ves la larva comenzó a llorar y revolcarse en su agarre, Gocho en cambio no sintió mucha molestia y solo siguió durmiendo en paz con lo que lo rodeaba.
Marco recordó entonces que los efectos del mundo también lo afectaba y recordó entonces que sus pensamientos internos también se escuchaban exteriormente, ¿tal vez sus quejas y disgusto se expreso todo este tiempo y no lo noto?, si era así lo lamentaba pero no se disculparía por pensar. Marco como la mayoría tenia un rico entorno mental lleno de divagaciones y pensamientos intrusivos, y al ser tan callado en su cotidianidad, termino por cultivar una sarta de burlas o comentarios despectivos asociados a su retorcido sentido común.
Por su parte Gocho realmente estaba soñando con la fiesta de la cosecha cuando aun vivía con sus tías, eran unos de sus recuerdos mas hermosos, preciados y pacíficos. cada que trataba de unirse al coro soñaba con que su tía pequeña lo lapeaba tras su nuca para callarlo.
Marco se hallo cansado y con hambre, dejo de alar a Gocho soltando su tobillo, dejo caer su cuerpo a unos metros, y respiro con dificultad… Cristales surgieron de los poros de Marco resultado de su sudor afectado por el hostil entorno, el dolor de estar allí lo agoto lo suficiente para no querer avanzar mas.
— ¡se supone que debo entregarte a el dueño de toda la luz!, pero ¿Cómo se supone que lo encuentre en este mundo maldito?.
Marco sostenía a la larva pálida en sus brazos, cuando se pregunto esto, la miraba y luego a la misma ventana traslucida que lo advertía de estar embrujado, con calma se puso a pensar todo lo que conocía acerca de el espíritu supremo.
Se suponía que tenia un culto bien esparcido por todos los pueblos, popular entre mujeres niños y hombres que deseaban tener fe en algo superior, o en su defecto empoderarse con alabanzas a el. También recordó su mito de nacimiento, el dueño de la luz, creo la luz como dote por la hija de un granjero y la puso en un canasto, cuando el granjero habría la canasta la luz iluminaba todo a su alrededor y todos comenzaron a desear su posesión, así que el granjero arto del acoso lanzo la luz con todo y canasto al cielo, su contenido fue el sol y la canasta era la luna… dos espíritus superiores muy alabados y adorados.
Pensó para si mismo.
—el dueño de la luz es el titulo de aquel que lo creo al sol y la luna, el que recibió la dote no pudo conservar aquel regalo por eso lo tratan como un granjero ignorante aunque era el autentico dueño del sol y la luna, que ironía.
Mientras reflexionaba no se dio cuenta que narraba con su voz interior la leyenda a la pequeña larva y Gocho ahí presente, su elocuencia al hablar dejaba mucho que desear pero tenia algo hipnótico que relajo a la larva en sus brazos y dejo pensando al ahora despierto Gocho.
— tal vez si seguimos esa luz de allí lo encontremos.
Gocho hablo desde donde estaba tirado como un muñeco de trapo, con solo una mano levantada apuntando a los cientos de pilares que cambiaban de posición y se dirigían o apuntaban de ves en cuando a la gran y dorada luz que hasta hace poco no estaba ahí.
Marco salió de sus propios pensamientos mirando a gocho y luego a donde apuntaba con la mano, solo para darse cuenta que de echo era su única pista.
— casi parece que la reina no quería que lográramos entregar a su hija.
— Sabes Marquito, normalmente pareceres serio y apático pero dentro de tu cabeza hay pensamientos verdaderamente curiosos… antes de dormirme recuerdo escuchar un monologo de ti declarándole amor a la jefa Cristal jajajaja o que tal a la mujer devota que alaba a tu supuesto Administrador.
La cosa no estaba tan lejos de lo que realmente pensó Marco, de echo marco sentía mucha admiración de la jefa por el haber conservado una figura tan bonita después de tantos hijos con el jefe… eso entre sus muchas divagaciones acerca de como la reina tenia tantas crías y todas con diferencias físicas tan marcadas y luego desviándose gradualmente al aspecto de algunas mujeres después del parto, culminando en la jefa Cristal quien es en su opinión la mujer con hijos mejor conservada. Por otro lado la devota que lo sano el día después de la marea de monstruos que inició esta nueva etapa de su vida era absolutamente la mujer mas atractiva y hermosa conocida por el alguna vez por encima de la jefa y de la loca Jenifer.
— no estoy enamorado tipo enfermo.
Pensó para si pero exteriorizo sin querer, con su típica mirada apática, lo cual dejo muy divertido al aun algo soñoliento Gocho.
— el líder Aron tenia razón, cada cabaza un mundo jajajaja, a malaya yo pensara tanto y tan profundo.
Gocho expreso con diversión sin mover ni un poco los labios dándole un toque raro a su apariencia algo maltratada. Sus pensamientos eran directos como su personalidad exterior, de echo Marco se dio cuenta muy rápido que los pensamientos de Gocho no diferían de sus acciones y expresiones poco admirables y vergonzosas
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