Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Ecos en un Mundo Caido - Capítulo 15

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Ecos en un Mundo Caido
  4. Capítulo 15 - 15 CAPÍTULO 15 Ecos en un Mundo Caído 15
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

15: CAPÍTULO 15: Ecos en un Mundo Caído (15) 15: CAPÍTULO 15: Ecos en un Mundo Caído (15) Al llegar al refugio, Althea no pudo evitar mirar a su alrededor con curiosidad.

El lugar estaba algo descuidado, las paredes lucían gastadas y agrietadas, típico de una vecindad donde vivía gente de bajos recursos…

pero, aun así, había un ambiente cálido y acogedor.

—Es un poco humilde, lo sé —comentó Elion al notar su expresión—.

Pero varios de los que nos quedamos en casa logramos sobrevivir.

Después de que las cosas empeoraron, cerramos todos los accesos y nos refugiamos aquí.

Es nuestro lugar seguro.

—Entiendo…

—respondió Althea en voz baja.

—No es mucho, pero espero que te sientas segura mientras estés con nosotros.

—Gracias…

de verdad.

Elion asintió y luego señaló una casa al fondo.

—Vamos allí.

Ahí vive una amiga mía y es doctora…

tal vez pueda hacer algo por tu pequeño amigo.

—¡Sí, por favor!

—contestó Althea, abrazando con fuerza a Mian.

Al llegar frente a la puerta, Elion golpeó suavemente.

—Stella, ¿estás ahí?

Necesito tu ayuda.

Del otro lado se escuchó una voz femenina, tranquila pero firme.

—Está abierto…

pasen.

—Vamos —le indicó el joven a Althea.

Dentro, había una joven sentada en un escritorio, leyendo.

Tenía la piel morena, cabello castaño ondulado, lentes y una mirada serena con ojos azules.

—Vaya, ¿a quién tenemos aquí?

—preguntó Stella, levantándose y acercándose a ellos.

—Hola, Stella.

Me encontré a esta pequeña en el camino —explicó el joven—.

Su perrito está en mal estado…

¿puedes hacer algo para ayudarlo?

Stella se agachó frente a Althea, hablándole con suavidad.

—¿Qué le pasó a tu amigo?

Althea, con la voz quebrada y lágrimas contenidas, respondió: —Se…

se golpeó muy fuerte contra un árbol…

Por favor…

¿puedes salvarlo?

Stella tomó al pequeño Mian con mucho cuidado.

—Haré lo mejor que pueda —le aseguró.

Luego miró al chico.

—Elion porque no la llevaras a comer algo, parece que tuvo un día muy difícil.

Necesita reponer energías.

—Claro —asintió él.

Elion le tendió la mano a Althea.

—Vamos, pequeña.

Has pasado por mucho hoy.

Pero Althea negó con la cabeza, aferrándose.

—No quiero…

no quiero dejar a Mian…quiero estar a su lado.

Stella sonrió con dulzura.

—Tranquila…

yo me encargaré de él.

¿Sabes qué es lo mejor que puedes hacer por él ahora?

Recuperar tus fuerzas.

No querrás que despierte y te vea así de demacrada, ¿verdad?

Althea dudó unos segundos…

pero al final, asintió.

—Está bien…

—Les avisaré cuando termine de tratarlo —dijo Stella.

—Vamos, entonces —dijo Elion, tomando suavemente la mano de Althea.

Pero antes de salir, Stella los detuvo.

—Ah, Elion…

procura que no se crucen con Enzo.

Elion soltó un suspiro.

—Sí, lo sé…

sería un problema…

—Un gran problema —afirmó Stella, con seriedad.

Y con eso, los dos salieron del lugar, mientras Stella comenzaba a atender al pequeño Max.

Elion llevó a Althea hasta su casa.

Era un espacio pequeño, sencillo…

y un poco desordenado.

—Está un poco desordenada…

espero que no te moleste —dijo Elion, algo apenado.

—No te preocupes…

lo entiendo —respondió Althea, observando todo con curiosidad.

Elion la invitó a sentarse en su pequeño comedor y, al poco rato, le sirvió un poco de pan y té.

—Perdón si es muy poco…

pero es lo único que puedo ofrecerte por ahora —comentó Elion, rascándose la nuca.

—Oh no…

al contrario.

Muchas gracias…

me has ayudado muchísimo —dijo Althea con sinceridad.

—No hay de qué —sonrió Elion.

Por un momento, ambos se quedaron en silencio.

Era un ambiente un poco incómodo…

hasta que Althea decidió romperlo mientras tomaba un sorbo de té.

—Entonces…

tu nombre es Elion, ¿verdad?

Elion parpadeó, sorprendido.

Hasta ese instante se dio cuenta de que aún no se habían presentado.

—Ah…

lo siento —se rió nervioso—.

Ni siquiera me presenté, qué despistado…

Soy Elion.

—Me llamo Althea —se presentó ella también.

—Althea…

—repitió Elion—.

Es un nombre muy bonito.

—Gracias —respondió ella, un poco tímida.

—¿Y cuántos años tienes, Althea?

—Tengo nueve años —respondió con naturalidad—.

¿Y usted?

—Veinticinco —contestó Elion.

Althea abrió un poco los ojos, sorprendida.

—¿En serio?

Pensé que tenía menos…

Elion soltó una pequeña risa.

—¿Tan joven parezco?

—Sí…

un poco —admitió ella.

Mientras observaba mejor el lugar, Althea notó varios juguetes en un rincón.

—Entonces…

¿por qué tiene tantos juguetes aquí?

¿No está un poco mayor para eso?

—preguntó con inocencia.

Elion se quedó helado un segundo, algo avergonzado.

—Ah, no, no…

no son míos —se apresuró a decir—.

Son de mi hermano pequeño.

—¿Tiene un hermano?

—preguntó Althea, curiosa.

—Sí…

tiene más o menos tu misma edad.

—¿Y dónde está?

—Althea bajó un poco la voz—.

No me diga que…

esas cosas se lo llevaron…

—¡No, no!

—Elion se alarmó—.

Está en una de los cuartos del segundo piso.

Se quedó jugando con un amigo ahí arriba.

Althea suspiró, aliviada.

—Me alegra que estén juntos todavía…

Elion se quedó observándola un momento, con cierta preocupación.

—¿Y tú?

—preguntó con suavidad—.

¿No te queda nadie?

¿Alguien que te esté buscando o esperando?

La pequeña bajó la mirada.

—Bueno…

mis padres ya no están…

y Max está herido…

—respondió con tristeza—.

Solo me quedaba la señorita Delma…

De pronto, como si recordara algo muy importante, Althea se levantó de golpe.

—¡Delma!

—exclamó.

Rápidamente buscó en su mochila, sacando su celular.

Lo revisó con ansiedad, esperando alguna llamada perdida…

pero no había nada.

Se quedó mirando la pantalla, sintiendo un vacío en el estómago.

¿De verdad Delma no había intentado contactarla?

¿O tal vez…

simplemente la había olvidado?

Elion, notando su expresión, decidió hablar.

—Si estabas esperando una llamada…

tal vez no entró —comentó.

Althea lo miró, confundida.

—¿Eh?

¿Por qué?

—Bueno…

—explicó Elion—.

Después de todos los incendios y accidentes, la señal se volvió muy inestable por aquí.

Es probable que la llamada no haya podido entrar.

—Oh…

—Si quieres intentarlo, en el tercer piso suele haber mejor señal.

Althea levantó un poco la mirada, esperanzada.

—¿En serio?

—Sí.

¿Quieres que te lleve?

—Por favor…

—asintió Althea.

Elion sonrió y se levantó.

—Vamos.

Con suerte, logras comunicarte con ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo