Ecos en un Mundo Caido - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 CÁPITULO 16 Ecos en un Mundo Caído 16
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16: CÁPITULO 16: Ecos en un Mundo Caído (16) 16: CÁPITULO 16: Ecos en un Mundo Caído (16) Al subir al tercer piso, Althea se detuvo un momento.
—¿Podría estar sola un rato?
—preguntó con timidez.
Elion asintió sin dudarlo.
—Claro, te esperaré abajo —respondió con una sonrisa amable.
Althea se acercó lentamente al borde del balcón.
La luna brillaba en lo alto, cubriendo la noche con su luz tranquila.
Respiró hondo… y con algo de nerviosismo, sacó su celular.
Marcó el número de Delma.
El tono de llamada le pareció eterno.
“¿Me contestará…?”, pensaba una y otra vez.
Hasta que por fin, escuchó esa voz tan familiar del otro lado.
—¿Althea?
—se escuchó la voz de Delma, llena de preocupación.
Los ojos de Althea se llenaron de lágrimas en ese instante.
—¿Señorita Delma?
…—contestó con la voz quebrada.
—¡Althea!
¿Dónde estás?
¿Estás bien?
¿Estás herida?
¿Qué pasó?
—preguntaba Delma sin detenerse, completamente angustiada.
—Estoy bien… —respondió Althea, tratando de calmarla.
—Gracias a Dios… —susurró Delma, aliviada—.
Estuve llamándote, pero parece que no había señal.
—Sí… lo siento —dijo Althea.
—¿Esos hombres aún te están siguiendo?
—preguntó Delma con más seriedad.
—Ya no… pero… Mian está herido… lo lastimaron —dijo Althea con la voz temblorosa.
Hubo un breve silencio al otro lado… y luego la voz de Delma sonó más firme.
—¿Qué tan grave esta?
¿Dime dónde están?
Voy por ustedes ahora mismo.
—Tranquila, señorita Delma.
No se preocupe… —intentó calmarla Althea.
—¿Cómo no me voy a preocupar?
Mian está herido, si no los busco puede empeorar.
—Lo están atendiendo… cuando huía, un joven me ayudó… y me trajo con él.
Delma se quedó en silencio un segundo.
—¿Un joven?…
¿Quién es?
¿Estás segura de que no tiene malas intenciones?
—No, no… es muy amable —aseguró Althea—.
No es una mala persona.
—¿Estás sola con él?
—Oh, no… estamos en una vecindad.
Además, una doctora está ayudando a Mian.
—Ya veo… eso me tranquiliza un poco —respondió Delma—.
Espero que Mian se recupere pronto.
—Yo también… —susurró Althea.
Hubo un pequeño silencio.
—¿Ese lugar es seguro?
—preguntó Delma.
—Sí, lo es —respondió Althea sin dudar.
—Bien… entonces mándame tu ubicación.
Iré a buscarte pronto, pero antes tengo que encargarme de unas cosas… No tardaré, a lo mucho en dos días estaré contigo y con Mian ¿Está bien?
—Si… —aceptó Althea.
—Bien.
Cuídense mucho, ¿de acuerdo?
—Sí… señorita Delma… —¿Qué pasa?
—Por favor… vuelva sana y salva… La voz de Delma se suavizó.
—Tranquila… así será.
La llamada terminó.
Althea envio su ubicación a Delma y se quedó viendo la pantalla del celular un momento… luego alzó la mirada hacia la luna.
En su corazón sólo pedía poder volver a ver a la señorita Delma.
Entonces escuchó la voz de Elion desde abajo.
—¿Terminaste?
Ya deberías bajar, está empezando a hacer más frío.
—¡Ya voy!
—respondió Althea, limpiándose las lágrimas antes de bajar las escaleras.
Al llegar abajo, Elion le abrió la puerta para que entrara.
Dentro, había un pequeño colchón con unas sábanas sobre el suelo.
—¿Dormiremos ahí?
—preguntó Althea con una pequeña sonrisa.
Pero Elion negó con la cabeza.
—Oh, no, eso es para mí.
Tú dormirás en la cama que está en el cuarto, será más abrigado para ti — dijo Elion señalando al pequeño cuarto que estaba al fondo con la puerta entreabierta.
—Pero… yo puedo dormir en el aquí.
No quiero causarte más problemas… ya me has ayudado mucho —respondió Althea un poco apenada.
Elion sonrió.
—No te preocupes.
Siempre duermo aquí.
Mi hermano es quien ocupa la cama… además es muy pequeña para mí —dijo con cierta risa—.
Así que no te preocupes, descansa tranquila.
Althea lo miró unos segundos… y luego asintió.
—Gracias… Elion.
Elion le señaló la puerta del pequeño cuarto.
—Puedes dormir ahí, está limpio y más cálido que aquí afuera.
Althea caminó lentamente hasta el cuarto y antes de entrar se detuvo un momento, como si recordara algo importante.
—Um… Elion —lo llamó, un poco preocupada—.
¿Y Mian?
¿Cómo está?
Elion la miró con una leve sonrisa tranquilizadora.
—Ah, fui a verlo mientras tu estabas arriba —respondió—.
Por suerte, ya no está en peligro.
Stella todavía lo sigue tratando, pero solo para asegurarse que todo esté bien con Mian.
—¿En serio?
—los ojos de Althea brillaron un poco, aliviada.
—Sí —asintió Elion.
—Elion…—lo llamó con timidez—.
¿Puedo ir a ver a Mian…?
Solo un momento… Elion se quedó pensativo un segundo, pero luego negó suavemente con la cabeza.
—Será mejor que no, Althea —dijo con un tono tranquilo—.
Mian necesita descansar… y tú también.
Mañana temprano iremos a verlo, te lo prometo.
Althea bajó un poco la mirada, comprendiendo.
—…Está bien —aceptó, aunque se notaba que le costaba un poco—.
Entonces… mañana lo veré.
Elion le dedicó una sonrisa amable.
—Eso es.
Así los dos estarán mejor mañana.
Confiando en sus palabras, Althea entró al pequeño cuarto.
Era un espacio pequeño, apenas con lo justo: una cama individual, una mesita, y una pequeña ventana por donde se colaba la luz de la luna, pero se sentía cálido y seguro.
Antes de cerrar la puerta, miró a Elion y le dedicó una pequeña reverencia sincera.
—De verdad… gracias por todo, Elion.
Él sonrió.
—Espero que descanses bien, Althea.
Ella asintió suavemente y cerró la puerta con cuidado.
Dentro, se sentó sobre la cama, mirando por un momento sus propias manos, como si repasara todo lo que había pasado ese día.
Después, suspiró y susurró en voz baja: —Mañana… mañana podré ver a Mian.
Por un momento, su corazón se sintió un poco más aliviado… más seguro.
Se recostó en la cama, observando el techo en silencio… y susurró para sí misma.
—…Buenas noches, Elion —dijo Althea cerrando sus ojos poco a poco.
Mientras tanto, afuera, Elion se quedó un momento de pie, viendo la puerta cerrarse.
—Ha tenido un día muy difícil hoy…espero que duermas bien…buenas noches Althea —murmuró alejándose.
Luego, se acomodó sobre su colchón en el suelo, arropándose con una manta ligera.
Y así, poco a poco… la calma de la noche los envolvió a ambos, dándoles un merecido descanso.
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